ADVERSUS HAERESES
Por Patianus
Cien mil razones - 13/07/2008
Recientemente hemos llegado a las cien mil visitas en Germinans germinabit, a las que cabría añadir unas cuantas decenas de miles más de nuestro blog en Religión en Libertad, que nos ha dado si cabe una proyección mayor en el resto de España. A algunos les parecerán pocas visitas pero si se nos compara con las que reciben las webs y los blogs del sector progresista y nacionalista de nuestra Iglesia en Cataluña, es obvio que estamos muy por encima de todos ellos. Además, es muy poco probable que a los Llisterri y cía les lean desde el Vaticano. A nosotros sí. Recibimos al menos una visita todos los días desde hace ya mes y medio, a las que hay que añadir las recibidas en los meses anteriores. Ya hemos superado el centenar de entradas desde la Santa Sede. No sabemos quién nos lee desde allí pero nos leen.
Además, visto el cada vez menor peso social y mediático que tiene el cristianismo y la Iglesia en nuestra tierra, estas cien mil visitas suponen una especie de pica en Flandes. Germinans es un referente imprescindible para todo aquel que quiera saber qué se cuece en la Barcelona de Sistach. Él nos querría callados, mudos, sometidos al espíritu de lo eclesial políticamente correcto, felices ante la paz del cementerio en que se está convirtiendo nuestra diócesis. Jamás pensó n.s.b.a arzobispo que su pontificado iba a estar tan marcado por los cuatro gatos mal contados que formamos parte de este proyecto. Él sabe bien que desde estas páginas hemos contribuido no poco a que su protegido Turull no sea a día de hoy obispo auxiliar de Barcelona. Y si alguien quiere buscar una buena razón, desde luego no la única, por la que el doctor Martínez no es el nuevo Prefecto de la Signatura Apostólica, la encontrará en su actitud ante el caso Manel Pousa, que ha sido comentado profusamente por los pasillos de la Ciudad del Vaticano.
Nos quedan por delante unos cuantos años antes de que nuestro cardenal deje el timón de este barco que parece ir a la deriva. No esperamos grandes cambios en su proceder pastoral. De donde no hay no se puede sacar. Sería prioritario poner el seminario en manos de alguien que no provoque el rechazo que provoca Turull y que puede acabar con la huida de las vocaciones sacerdotales a otros seminarios. El cardenal ya sabe que esas vocaciones sólo salen de parroquias dirigidas por sacerdotes que no son precisamente de su cuerda. Y esos sacerdotes, en buena lógica, preferirán que sus muchachos sean formados fuera. Lo que ocurre es que una vez fracasado, al menos de momento, en su intento de que Roma haga obispo a Turull, no parece probable que el cardenal le retire del seminario.
Sólo nos queda pedir paciencia a ese buen número de sacerdotes que consiguen que sus parroquias se llenen cada domingo, que nadan contracorriente para evitar que el catolicismo sea una especie en extinción en nuestra tierra. Sabemos que vendrán tiempos mejores y lo que hoy ellos plantan dará buen fruto. Antes o después llegará un obispo que se fije en ellos y decida aplicar una pastoral que ayude a recuperar el terreno perdido. En las actuales circunstancias resistir es ganar y no hay Tierra Prometida a la que se llegue sin pasar por un desierto. Quedan prohibidas las deserciones y las actitudes fatalistas. Las murallas de Jericó caerán. No cuando nosotros queramos sino cuando Dios lo disponga.
Las redes vacías – 20/06/2008
Fue una noche dura, como tantas otras. Y el resultado era de lo más desalentador. Las redes estaban prácticamente vacías. ¿Qué hacer? Resignarse y regresar a casa. El sudor de su frente no había traído en esta ocasión el fruto merecido. Pero ese día iba a ser distinto. Alguien se le acercó y le dijo: Boga mar adentro y echa las redes.
Lo más seguro es que cualquiera que no fuera Simón pensaría: ¿y este tipo de qué va? ¿qué es lo que pretende? ¿tomarnos el pelo? Pero él dijo sí. Y volvieron al mar. Y echaron las redes. Y las redes estaban tan llenas que se rompían. Los peces apenas cabían en dos barcas. El resto de la historia ya la conocemos y el que no se la sepa, que se lea el evangelio de Lucas.Me pregunto qué pasaría hoy si el Señor se acercara a la barca de nuestra archidiócesis para ver qué hemos pescado. No creo que podamos decir que hemos pasado la noche pescando. No, somos demasiado cómodos como para salir a pescar a horas intempestivas. Es más, probablemente muchos se conforman con echar una caña en la orilla para ver si algún pez incauto pica el anzuelo. Pero no es eso lo peor. Lo grave es que es bastante posible que si Aquel que preguntó a Simón por el fruto de su pesca, preguntara hoy al capitán de nuestra barca por el contenido de nuestras redes, éste sería muy capaz de responder que están llenas o medio llenas. Da igual que resulte obvio para todos que apenas hay unos cuantos pececillos despistados en ellas. Acostumbrado como está nuestro capitán a no ver en su vida las redes llenas, creerá que basta con poder exhibir alguna raspa como un trofeo del que sentirse orgulloso.
Pero si no reconocemos que nuestras redes están vacías, el Señor no nos pedirá que boguemos mar adentro. No repetirá la pesca milagrosa. Seguiremos siendo unos fracasados, necios pescadores de hombres que apenas salen a hacer la labor que les ha sido encomendada. Eso sí, entre nosotros hay auténticos expertos en la teoría de la pesca. Se les llena la boca de planes y las manos de planos. Pero no necesitamos teóricos. Necesitamos hombres de espaldas recias, dispuestos a agarrar a los peces si hace falta hasta con las manos. Necesitamos un buen capitán y un buen timonel. Y que no se desprecie a los que de verdad quieren trabajar. Hay ecologistas del alma que quieren que dejemos a los pecadores en sus pecados. Les molesta que saquemos del agua de la perdición a aquellos que han sido llamados a vivir en el aire libre de la salvación. Y esos están al frente de nuestras barcas, ¿cómo podremos cumplir el mandato de Cristo?
No se ganó Zamora en una hora – 30/05/2008
Cuenta la historia que Doña Urraca, hija de Fernando I, recibió a la muerte de su padre el señorío de Zamora. Su hermano, el rey don Sancho II de Castilla, llamado el Bravo, deseoso de arrebatarle tan preciada herencia, sitió la ciudad zamorana. Pero ésta fue bravamente defendida por Doña Urraca durante seis meses, hasta que el traidor Bellido Dolfos asesinó por la espalda a don Sancho, el 6 de octubre de 1072. De esta forma trágica concluyó el cerco y nació la frase “no se ganó Zamora en una hora”, que se utiliza para recomendar paciencia, ya que las empresas grandes y difíciles requieren largo tiempo.
Digo esto porque entre alguno de mis compañeros de armas de Germinans corre la idea de que basta con un pequeño -o gran- cambio en el timón de la barca de nuestra diócesis, para que todo vaya a pedir de boca. Pues no es así, amigos míos. Décadas de hundimiento del catolicismo en nuestra tierra no se solucionarán con uno o dos pontificados que vayan en la dirección correcta. Es muy probable que nuestros ojos no vean la cosecha de la semilla que hoy plantamos. Yo me conformaría y daría gracias a Dios si, como Moisés antes de morir, alcanzara a ver la tierra buena y ancha de la que mana leche y miel. Dada la nula querencia de los sacerdotes de Germinans por granjearse una carrera eclesial, es poco probable –aunque el Señor puede deparar sorpresas- que uno de ellos sea el Josué que lidere al pueblo de Dios en la conquista de aquello que es suyo por derecho divino.
Mas no por ello hemos de bajar la guardia. El enemigo está inquieto pues nosotros somos esa mosca cojonera que no les deja dormir la siesta. Una siesta que amenaza convertirse en el sueño eterno del que no habrá forma de despertar al catolicismo catalán. Ya no se conforman con dar manotazos intentado alejarnos de su presencia. Han llamado a la compañía de fumigadores para acabar con nuestras impertinencias. Y si mañana logramos la pequeña victoria de un cambio en la línea pastoral de nuestra iglesia local, volverán a levantarse megáfono en mano para acosar al buen pastor que cometa la osadía de guiar a nuestro rebaño a los buenos pastos. Si ahora que mandan nos tienen enfrente, no duden que enfrente nos tendrán cuando pierdan el poder.
Aunque gran parte de sus filas están compuestas por elementos que, por ley de vida, pronto habrán ido a rendir cuentas a su Hacedor, su influencia es tal que probablemente tendrá que pasar una generación entera para que la pesadilla que nos toca vivir sea historia. Serán nuestros hijos y nietos, espirituales y carnales, quienes contemplen la caída de los muros de Jericó, la derrota de los siervos de Moab y la victoria de Elías contra los profetas de Balaam.
Toca armarse de paciencia, de coraje, de determinación para no bajar la guardia por ver aparecer un rayo de sol en medio de la tormenta. Nada de clausurar Germinans. Si sabemos estar en la vanguardia en tiempos difíciles, sabremos aportar nuestro granito de arena cuando sople el viento a nuestro favor.
Don Josep, permítame un consejo – 16/05/2008
Dirijo estas palabras a Josep Miró, recientemente nombrado por Benedicto XVI como miembro del Pontificio Consejo para los Laicos.
Don Josep, la lectura del artículo que publicó en su blog el pasado miércoles me ha dejado preocupado. No tanto por el contenido concreto sino por lo que subyace en el fondo. Me explicaré. Usted fue miembro destacado de CiU e incluso conseller de la Generalitat. Por tanto, es lógico que su ideario político sea el nacionalista. Y está en su perfecto derecho, faltaría más.
Habiendo dedicado una parte importante de su vida a ser político profesional, lo normal es que le siga picando el gusanillo. Pero créame que si hoy es usted un referente para la Iglesia no es precisamente por lo que hizo como político. E-cristians y Forum Libertas no son la obra de un político sino de un hombre de fe. Un hombre sobre quien el Papa ha depositado su total confianza. Y no es de extrañar, ya que en los últimos años se ha caracterizado por alzar las banderas de la implicación de los cristianos en la sociedad, de la defensa de la familia y de la vida. Su labor ha sido encomiable y estoy seguro de que lo seguirá siendo. Pero por eso mismo, debería de plantearse si es prudente el que baje de nuevo a la arena política en cosas tan concretas como las que plantea en su artículo.
Como miembro del Pontificio Consejo para los Laicos, debería de evitar que sus posicionamientos políticos sobre temas que no afectan a aspectos fundamentales de la fe y moral cristianas, sean motivo de discrepancia con otros fieles católicos. Usted no es sacerdote ni obispo y por tanto no tiene la obligación de limitarse, como ellos, al emitir juicios políticos. Pero qué bien nos haría a todos si se autolimitara voluntariamente. Pruebe a hacerse la siguiente pregunta: ¿habría sido prudente que yo escribiera ese artículo si fuera “monseñor”? Seguramente la respuesta es no. Pues aunque no sea monseñor, haga como si lo fuera. Ser miembro de un Consejo Pontificio no es cualquier cosa. Le supone un plus de responsabilidad ante la Iglesia y ante el mundo.
Además, usted sabe muy bien que los partidos políticos con representación parlamentaria en España no tienen en sus agendas la defensa de los valores que usted más ha defendido en los últimos años. Y esos valores, no si Pepito pacta con Arturito a cambio de tal o cual prebenda o derecho, son los más importantes. Mientras en España, y de paso en Cataluña, no haya un partido fuerte capaz de defender los derechos de los no nacidos o de defender a la verdadera familia, lo demás es absolutamente accesorio.
Sea usted, don Josep, la voz de todos los laicos y no de los que son favorables a una opción política concreta. Si quiere usted hacerse presente en el debate interno de un partido, que sea por las cuestiones a las que ha dedicado su vida en los últimos años. Son las que merecen la pena. Son las que necesitan de la movilización del laicado. Son las que le han puesto a usted en el lugar que está. No se dedique a las polémicas entre nacionalismos de uno u otro signo. No desande el camino que ha recorrido desde que fundó e-cristians. Dedíquese a las polémicas entre los que defienden la cultura de la muerte y los que defendemos la cultura de la vida. Prosiga hasta la meta.
¿Dónde estabas cuando hacías falta? – 09/05/2008
¿Dónde estabas tú, Iglesia, cuando era más necesaria que nunca tu presencia? ¿Dónde estabas cuando la sociedad en la que vives emprendió el camino de la destrucción? ¿Dónde estabas cuando tus fieles abandonaron tus templos? ¿Dónde estabas cuando tus sacerdotes, tus teólogos y hasta tus obispos pisotearon la fe que se te entregó? ¿Dónde estabas cuando tu liturgia se hizo mundana? ¿Dónde estabas cuando tu influencia podía ser todavía eficaz para evitar leyes inicuas que destruyen la familia y al ser humano no nacido? ¿Acaso levantaste tu voz de forma potente o más bien cumpliste el expediente? ¿Llegaste a dar tu vida para defender a los inocentes?
Me acuerdo cuando la sangre de tus mártires regó la tierra sin que una sola apostasía manchara tu inmaculada santidad. ¿En tan poco estimáis su ejemplo que ahora no sois capaces de enfrentaros de verdad contra los que trafican con el alma de vuestro pueblo? Vosotros, obispos, ¿vais a seguir haciéndoos fotos sonrientes con aquellos que llevan a vuestra nación hacia el abismo?, ¿acaso vuestro Señor sonrió cuando estuvo delante de esa zorra llamada Herodes?, ¿acaso habéis sido puestos como pastores del rebaño de Cristo para guiarle por los caminos de la tibieza que provoca el vómito del Rey de reyes?, ¿acaso alguien os dio permiso para no velar por la sana doctrina de la que se alimentan vuestras ovejas?, ¿acaso alguien os ha autorizado a mantener en el sacerdocio y en las cátedras a quienes predican su falta de fe en vez de la fe de la Iglesia?
¿Y qué decir de vosotros, sacerdotes?, ¿cuándo quitaréis las telarañas de vuestros púlpitos y predicaréis que hoy es tiempo de levantarse, de no quedarse de brazos cruzados ante el poder civil que ha sacrificado a los más pequeñuelos ante el altar del aborto?, ¿cuándo entenderéis que es tiempo de que exhortéis al pueblo de Dios para que plante cara a los que quieren entregar a vuestros ancianos en los brazos de la eutanasia?, ¿cuándo imitaréis a Josué, que no tuvo miedo de guiar a su gente hacia la conquista de lo que era suyo?, ¿cuándo seréis como Daniel, que intercedió por los pecados de su pueblo?, ¿cuándo imitaréis a los profetas que no tuvieron miedo de sufrir el castigo de los reyes que llevaban al pueblo santo hacia la idolatría y la apostasía?¿Y tú, pueblo de Dios?, ¿en qué ha quedado tu compromiso de servir al Señor?, ¿acaso las promesas del bautismo son papel mojado?, ¿acaso te han hecho pueblo santo, sacerdocio real, para que ahora bajes los brazos y te entregues al espíritu del mundo gobernado por el padre de la mentira?, ¿acaso has recibido el Espíritu Santo para encerrarle en una jaula de oro donde no moleste a los que no quieren saber nada sobre el juicio de Dios a las naciones rebeldes?, ¿por qué has permitido que tus hijos abandonen la fe?, ¿por qué no les has educado en los preceptos que recibisteis de vuestros antepasados?, ¿por qué no impides que alimenten sus almas con las drogas de la fornicación, el adulterio, la homosexualidad, la rebeldía contra la autoridad, la idolatría al dinero, la falta de respeto por lo más sagrado?
Llega la hora de que recojáis lo que vuestras manos sembraron. Si os habéis entregado a la apostasía sin que mediara persecución, ¿qué haréis ahora cuando os persigan?, ¿a quién acudiréis para salvar los restos de santidad que quedan entre tus ropas?
Queda un remanente fiel que no ha doblado su rodilla ante ese Baal que exhibe una urna como corona que justifica sus tropelías. Quedan obispos, sacerdotes y fieles que están dispuestos a dar la cara. A ellos seguid. En ellos confiad. Sus palabras escuchad. Por ellos no seréis destruidos con el resto de vuestra nación.
¿Sabe el Papa que uno de sus cardenales no ha suspendido al cura que pagó abortos? - 02/05/2008
Alguien está cometiendo un gravísimo error en la archidiócesis de Barcelona. Y ese alguien es ni más ni menos que su pastor, el cardenal arzobispo Martínez Sistach. Nuestro cardenal piensa que basta con una nota de prensa cuasi clandestina para quitarse de encima el marrón del escándalo causado por uno de sus sacerdotes, Manel Pousa, que afirmó sin el menor pudor moral que había pagado abortos.
En la nota de la delegación de medios de comunicación de la archidiócesis, se asegura que el cura dice ahora que no se explicó bien. ¿Quiere decir que no nos contó los detalles de su crimen? Es cierto que no nos ha explicado a qué bolsillo de médico abortero ha ido a parar el dinero que él dio. No sabemos si las treinta monedas de plata de Mosén Pousa las recibió el carnicero Morín o el “doctor” Barambio. Lo que sabemos es que seres humanos inocentes han sido asesinados en el seno de sus madres por el dinero entregado por un cura. Y sabemos que nuestro cardenal sigue permitiendo que ese sacerdote siga ejerciendo como tal.
¿Acaso no debemos apelar al Santo Padre para que acabe con esta situación indigna? Yo creo que sí. Esto no puede quedar así y no va a quedar así. Muchos no queremos ser ovejas de pastores como este, que intenta esconder debajo de la alfombra el escándalo con tal de evitarse el ataque de los medios de comunicación que aplaudirían con las orejas lo realizado por ese sacerdote indigno y le acusarían a él de ser un cardenal carca.
Me imagino lo que el cardenal Trujillo, recientemente fallecido, pensaría de tener en su mesa el expediente con las declaraciones de Manel Pousa y la “nota” del arzobispado. Posiblemente ya no estaríamos ante el “escándalo Pousa” sino ante el “caso Sistach”. ¿De verdad cree el cardenal que su capelo le puede proteger en caso de que Benedicto XVI llegue a saber lo que ha ocurrido? Sepa usted, don Lluís, que muchos estamos dispuesto a hacer lo que sea necesario, dentro de los cauces reglamentarios, para que el Santo Padre sepa en primera persona lo que está ocurriendo. Veremos entonces en qué queda su diplomacia y su tibieza cómplice con ese sacerdote indigno.
No manipulen lo que dijo el cardenal Sistach en Sant Jordi - 25/04/2008
Nuestro cardenal arzobispo, don Lluís Martínez Sistach, lleva una racha en la que no para de salir en los medios de comunicación, sobre todo en los que tratan asuntos religiosos en internet. Y desgraciadamente no siempre para bien. El caso del cura abortero es un escándalo que amenaza con llegar a Roma si el cardenal no es capaz de atajarlo como dicta el sentido común. Don Lluís, el silencio no es una opción. Por el bien de la Iglesia y por su propio bien, haga lo que todos los que luchamos por el derecho a la vida desde su concepción queremos que haga. O ese sacerdote se arrepiente públicamente de haber pagado abortos –encima presumiendo de ello-, o usted tiene que impedir que pueda seguir ejerciendo de sacerdote. No le queda otra, cardenal. Por favor, aplique la tolerancia cero en un caso tan sangrante. La Iglesia no puede permitir que ese cura dé una sola misa más.
El doctor Sistach también fue noticia por su conferencia en el Club Siglo XXI. Creo que se apuntó un buen tanto con su charla. Sin perder su estilo de moderación en las formas, advirtió de que en España podemos echar a perder el patrimonio de la Transición. También habló de la necesidad de que la Iglesia - o mejor dicho, los cristianos- encuentre su lugar en las actuales circunstancias socio-políticas, no para imponer nada sino para ofrecer a la sociedad el mensaje del evangelio. En definitiva, en un foro prestigioso nuestro cardenal manifestó con sus propias palabras aquello que el Papa y otros obispos están diciendo en los últimos meses.
De hecho, en la homilía con motivo de la misa de Sant Jordi en la capilla del Palacio de la Generalitat, Monseñor Sistach incidió en lo mismo. Su prédica pecó, en la opinión de los que no somos nacionalistas, de esa tendencia de nuestras iglesias locales hacia la opción política que tiende a considerar a Cataluña fuera de su seno natural que es España. Pero a su vez, el cardenal fue muy claro al recordar las raíces cristianas de nuestra tierra. Raíces sin las cuales no se puede entender ni lo que es Cataluña, ni lo que necesariamente ha de ser, pues si este pueblo renuncia a sus raíces ¿acaso no perderá su identidad?
Nuestro pastor, como había dicho en Madrid días antes, afirmó la intención de la Iglesia de ofrecer a toda la sociedad su patrimonio de sabiduría en la búsqueda del bien común y del bien de los individuos. Sistach afirmó la necesidad de que la Iglesia pueda ofrecer, que no imponer, “su” verdad -¿por qué no “la” verdad?- para que no se imponga el pensamiento único laicista que amenaza con llenarlo todo. Y llegados a este punto, tenemos que protestar públicamente por lo que ha sido una manipulación periodística de la homilía de don Lluís. Religión Digital, haciéndose eco de una información de la agencia Efe, resume así las palabras del cardenal:
“El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha pedido hoy a la Iglesia que no 'pretenda imponer su propia verdad', aunque sí ha reconocido que la tiene que ofrecer como propuesta enriquecedora para las personas. En la homilía con motivo de la misa de Sant Jordi en la capilla del Palacio de la Generalitat, Sistach ha alertado del 'riesgo de un pensamiento único' que supondría la imposición de la doctrina de la Iglesia, que 'aplanaría y homogeneizaría' la sociedad.”O el que ha redactado la noticia no sabe catalán y no se entera de lo que lee o es un burdo manipulador. El cardenal no le pide a la Iglesia algo que la Iglesia no quiere. Y sin embargo, sí pide a la sociedad que acepte el mensaje de la Iglesia, precisamente para que no haya un pensamiento único en el que los valores cristianos no tengan cabida.
Con esto se demuestra que algunos periodistas están tan ideologizados que son incapaces de entender lo que la Iglesia plantea o, lo que es peor, manipulan lo que dice un cardenal y ponen en su boca las palabras que esos periodistas querrían que hubiera dicho. Lo menos que podemos pedirles es que no manipulen. Es preferible el silencio informativo que la manipulación.
Roma miró a Miró - 18/04/2008
Seamos sinceros. Cuando Josep Miró i Ardevòl dejó la política activa hace unos años para fundar e-cristians, pocos dábamos un duro a largo plazo por la supervivencia de ese proyecto. Miró no es la encarnación del líder carismático que engancha a las masas y el catolicismo “civil” en Cataluña estaba tan moribundo, que no parecía que don Josep pudiera reanimarlo. Pocas veces un error de diagnóstico ha resultado tan providencial.
Lo que el fundador de e-cristians y de Forum Libertas ha demostrado es que el que quiere, puede. Él es la prueba viva de que cuando los cristianos fieles a la Iglesia se ponen a trabajar, los frutos llegan. Que cuando el Señor bendice la labor de sus siervos, no hay heterodoxos ni pastores tibios que puedan pararles. Todos los desprecios, todos los ninguneos, todas las palmaditas insinceras en la espalda de Miró i Ardevòl han recibido del Vaticano un sonoro puntapié en el trasero: Josep es nuevo miembro del Pontifico Consejo para los laicos. Roma manda un mensaje claro a la Iglesia en Cataluña y en España. Ese es el camino a seguir. Con todos los defectos que pueda tener el fundador de e-cristians, el suyo es un ejemplo para los demás. Los laicos han de hacerse presentes en medio de la sociedad y no conformarse con ir a misa cada domingo.
Aunque lo que Miró ha creado sobrepasa los límites de la archidiócesis de Barcelona, sería de desear que el cardenal Martínez Sistach, que por otra parte es uno de los consultores del Pontificio Consejo, tomara nota. ¿No estará desperdiciando los talentos que tiene a su disposición en el grupo que lidera el seglar que el Papa acaba de promocionar? ¿No cree que en futuras convocatorias en el Palacio de Congresos o en el Mini Estadi hará bien en no largarse corriendo tras celebrar una misa? Piense, medite en ello, querido arzobispo.
A los que están molestos con el nombramiento de Miró i Ardevòl(1 y 2)les recomiendo calma. Ya tendréis tiempo de ver como vuestro enfado crece exponencialmente. En el Vaticano han decidido que vuestro tiempo el frente del catolicismo en esta tierra es ya parte de la historia, y ahora el viento sopla en una nueva dirección. Eso sí, no deis el espectáculo de escribir artículos felicitando a Miró a la vez que le lanzáis vuestros acostumbrados dardos envenenados. Es que, ¿sabéis?, a la hipocresía le pasa como a Lázaro tras llevar tres días muerto: hiede. Y no está claro que todos vosotros queráis salir de vuestra tumba a la voz del Señor.
Pere tendrá su peli - 11/04/2008
Causalidades de la vida –sí, he escrito causalidades, no casualidades-, el obispo catalán más conocido en todo el mundo durante las últimas décadas, no ha desempeñado su labor en tierras catalanas sino allende los mares, en el país de las playas despampanantes, la selva profunda, el gran río, el fútbol preciosista, el carnaval más carnal y la samba. También es el país de las favelas, de los explotadores sin escrúpulos que asesinan a quienes les plantan cara, de la gran esperanza blanca, ya un tanto aguada, de la izquierda latinoamericana. Hablamos, ¿cómo no?, de Monseñor –lo siento, pero ese es el trato para los obispos- Pere Casaldàliga y del Brasil de Lula da Silva.
Hemos sabido por la prensa que va a realizarse una película sobre su vida, basándose en el libro Descalç sobre la terra vermella (Descalzo sobre la tierra roja) publicado hace 9 años por el periodista Francesc Escribano. El proyecto está en su primera fase, que es la de adaptación del libro como guión de la película, tarea encargada al oscarizado Marcos Bernstein, y todo parece indicar que el rodaje tendrá lugar en la primavera y verano del próximo año.
Casaldàliga es una figura emblemática para el progresismo eclesial en todo el mundo. De entre todos los obispos afines a la Teología de la Liberación, él ha sido sin duda el más mediático. Ha sido tan defensor de los derechos de sus fieles contra los terratenientes y paramilitares, como ardiente defensor de la dictadura castrista. El Pere que se jugó la vida por plantar cara a los que explotaban a sus gentes es el mismo Pere que escribe una carta a Castro, en la que le considera compañero de camino y alaba su proceder. Es el típico problema de la izquierda política y eclesial: los malos dejan de ser malos si son de los nuestros.
La relación del obispo Pere con Roma ha sido de lo más variada. En sus primeros años como obispo en su diócesis de Sao Felix do Araguaia, recibió el apoyo explícito de la Santa Sede. Cuando en cierta ocasión estaba claro que los pistoleros a sueldo de los terratenientes iban a asesinarle por revolucionar a los campesinos, Pablo VI envió un mensaje, muy claro y directo, a los responsables de la dictadura militar brasileña: “Tocar a Pere es tocar a Pablo”. Parece ser que aquel aviso le salvó la vida. Pero cuando Juan Pablo II accedió al pontificado y vio que la teología de la liberación estaba siendo una herramienta fundamental de la Komintern comunista para controlar todo el continente americano al sur de los Estados Unidos, las relaciones entre el obispo catalán en Brasil y el Vicario de Cristo se enturbiaron.
Aquel que había sufrido la opresión del comunismo en su tierra natal, no podía entender ni aceptar que se quisiera cambiar la opresión de los pobres en Latinoamérica a manos de dictaduras militares y gobiernos corruptos, por la opresión a manos de dictaduras comunistas. Y menos con la excusa de un Cristo revolucionario que poco o nada tiene que ver con el de los evangelios.
Pere Casaldàliga vive ya jubilado en la diócesis donde desempeñó su ministerio episcopal. La película sobre su vida puede ser la corona final a su repercusión mediática en un mundo que ya tiene los dos pies en el tercer milenio. Pero probablemente la historia le recuerde como aquel que con una mano defendía a hombres y mujeres de la injusticia, y con la otra acariciaba el lomo del mayor dictador que Latinoamérica ha tenido en la historia moderna. Finalmente el juicio sobre Pere, como el de todos, queda en manos de Dios. A su misericordia le encomendamos mientras está en vida con nosotros.
A Soler no le gusta la Cope - 28/03/2008
El Abad de Montserrat ha sido protagonista esta semana en los medios de comunicación por sus declaraciones acerca de la Cope. Soler califica como “misterio” el hecho de que todas las presiones que tanto él como algunos obispos han hecho en Roma para que la Santa Sede pida el cambio de algunos programas, no han traído consecuencia alguna.
Josep María Soler afirma que desde la Cope se insulta y se fomenta el odio a Cataluña. No sé si el abad escucha la Cope. Yo sí lo hago a diario. Y he escuchado críticas de todo tipo a la actuación de la clase política catalana o a la actitud pasiva y cómplice ante la misma, por parte de la mayoría de los medios de comunicación de por estos pagos. Pero no he oído ni una sola muestra de desprecio a Cataluña como pueblo. De hecho, algunos de los tertulianos de esos programas que tanto disgustan al benedictino son catalanes de pura cepa. Lo cual no implica que no sea tan críticos o más con la situación político-mediático-social que vivimos en esta tierra. ¿Les convierte eso en malos catalanes, estimado abad?
Tanto quejarse desde Cataluña porque los obispos españoles se meten en política, y ahí tenemos a abades y obispos catalanes acercándose a Roma para pedir que se tape la boca a quienes han representado la auténtica oposición mediática y política en este país. ¿No les da vergüenza ser tan hipócritas? ¿tan de cemento armado tienen el rostro que se prestan a hacerles el juego sucio a unos políticos que se dedican a sacar leyes que amenazan hasta la libertad religiosa en nuestra tierra? ¿Acaso creen que en Roma no tienen otra cosa más importante que hacer que dedicarse a escuchar lo que dicen Losantos, Villa y Vidal para luego pedirle a Rouco que les eche? ¿No es lógico pensar que, por el contrario, lo que en la Santa Sede debe de preocupar es la desastrosa situación del catolicismo catalán?
El Abad de Montserrat quiere que centenares de miles de radioyentes catalanes se queden sin la actual Cope. Quizás él prefiera que nuestros obispos entierren esa cadena de radio convirtiéndola en una Radio Estel bis, que ya sabemos el éxito de audiencia que tiene. Se entendería que se recomendara no escuchar la Cope. Pero pedir su censura es señal de hasta qué punto una parte importantísima de la anglicanizada Iglesia Católica en Cataluña, ha encarnado el ideal fascista que identifica la nación con sus gobernantes y sus partidos políticos mayoritarios.
Nuestro Seminario – 14/03/2008
Según las estadísticas dadas esta semana por la Conferencia Episcopal española, el seminario de Barcelona cuenta con treinta y dos seminaristas en el curso 2007-08, tres menos que el año pasado. El caso es que no salen las cuentas, porque se nos dice que hay siete nuevas incorporaciones, cinco bajas que pasan a otro seminario o abandonan la preparación para el sacerdocio, y dos ordenaciones que hubo el curso pasado. Pues si a los treinta y cinco del 07-08 se le suman siete y se le restan otros siete, no se entiende por qué hay tres menos.
El caso es que nuestra archidiócesis tiene más o menos los mismos seminaristas que las diócesis de Cartagena, Córdoba, Orihuela-Alicante, Tenerife, Valencia y…. Terrassa. Nuestra diócesis vecina y hermana cuenta con veintiocho seminaristas, ocho más que el curso pasado. Si la cosa sigue así, el año que viene se producirá el curiosísimo hecho de que Terrassa tenga más seminaristas que Barcelona, lo cual necesariamente habrá de sumir en un estado de preocupación a nuestro arzobispo. Lo quiera Monseñor Sistach o no, el dato es sintomático.
En Germinans sabemos que de la misma manera que las pocas vocaciones que surgen de nuestra diócesis parten de las parroquias dirigidas por sacerdotes conservadores, cada vez son más los que dirigen dichas vocaciones a otros seminarios. La razón es bien sencilla. No confían en los actuales responsables de nuestro seminario. Y por mucho que el arzobispo confíe en Turull y cía, si los que plantan y abonan la semilla de la vocación religiosa son de la opinión de que la misma puede echarse a perder si reciben una deficiente formación, ya puede don Lluis ir haciéndose a la idea de que al final de su pontificado puede tener una cifra ridícula de seminaristas. Ya habrá tiempo después de conseguir que algunos regresen como sacerdotes.
Si nuestro pastor quiere revitalizar de verdad nuestro seminario, del cual depende el futuro de nuestra iglesia local a menos que pensemos que sin curas puede haber verdadera Iglesia, tiene que decidirse de una vez por todas a dar un giro de ciento ochenta grados. Monseñor, hable usted con los rectores de las parroquias donde la pastoral juvenil y vocacional merece la pena ser llamada de esa forma. Pregúnteles qué tipo de seminario consideran el más adecuado. Eche un vistazo a los movimientos que son mirados con desprecio por esa curia anquilosada en un modelo eclesial que ya ha demostrado ser un campo estéril. De esos movimientos saldrán, si son adecuadamente tratados, un buen número de sacerdotes. No le vamos a dar nombres porque no queremos quemar a nadie, pero vaya buscando nuevo rector, nuevo director espiritual y profesores que vayan en dirección a los vientos que soplan desde Roma. Sólo en su mano está la capacidad de hacer que nuestro seminario sea atractivo para los chavales que quieren ser sacerdotes fieles a la Iglesia y no curas amargados ante el giro conservador que está teniendo lugar en los últimos años, y que ya es irreversible. Si no dirige usted el cambio, lo harán otros, no lo dude. Nosotros quedamos a la espera de su decisión.
Cambios en Añastro – 07/03/2008
A pesar de que nuestro cardenal hizo campaña a favor de la reelección de Monseñor Blázquez como presidente de la Conferencia Episcopal, finalmente fue elegido el cardenal arzobispo de Madrid, Monseñor Rouco Varela. A diferencia de Monseñor Sistach, ningún obispo había manifestado públicamente antes de la Asamblea su deseo de que el cardenal de Madrid volviera a dirigir la sala de máquinas en Añastro, pero las elecciones en la Conferencia Episcopal no siguen el patrón de otras elecciones “seculares”. Las campañas electorales, de haberlas, se hacen de puertas adentro.
Sistach sigue, como no podía ser de otra forma, en el Comité Ejecutivo, el cual mantiene a los mismos obispos que en el anterior trienio pero con el cambio en la presidencia y la vicepresidencia. Dicho comité es importante pues se encarga de supervisar aspectos tan importantes como es todo lo relacionado con la cadena Cope y los asuntos de carácter urgente que no pueden esperar a la convocatoria de la Comisión Permanente.
Precisamente es en la Comisión Permanente donde la representatividad de la iglesia catalana ha aumentado. En el pasado trienio estaban sólo Monseñor Sistach y el obispo de Urgell, Monseñor Vives. Ahora formarán parte de la misma Monseñor Saiz Meneses, nuevo presidente de la Comisión Episcopal para Seminarios y Universidades –precisamente en sustitución de Mns Vives-, y el arzobispo de Tarragona, Monseñor Pujol Balcells, en representación de su provincia eclesiástica.
La frialdad de los datos no esconde un hecho fundamental. Los obispos españoles han optado por no renovar a Monseñor Vives al frente de la comisión en la que llevaba sólo un trienio como presidente. De hecho, es el único obispo al que le ha ocurrido tal cosa en esta asamblea general, pues los otros cambios de presidencia de comisiones lo han sido de obispos que llevaban al menos dos trienios, lo cual les hacía difícil la renovación al requerir dos tercios de los votos. Es decir, el obispo de Urgell es el único, junto al mismísimo ex-presidente de la CEE que no repite en el cargo por decisión de sus compañeros de episcopado. Como consolación, si es que se puede usar ese término en estas circunstancias, pasa a ser miembro de la subcomisión de asuntos económicos. O sea, estará allá donde se manejan los presupuestos de la Conferencia.
¿Por qué ha sido apartado Monseñor Vives de la presidencia de esa comisión y, por tanto, de la Permanente? Creo que las razones hay que buscarlas en su actitud ante la Nota de la propia Permanente con motivo de las elecciones generales del próximo domingo. Una cosa es que él fuera uno de los votos contrarios a dicha nota –adivinen cuál fue el otro-, y otra que diera la impresión de atentar públicamente contra la colegialidad del episcopado español, con unas declaraciones que no ayudaron en nada a su relación con el resto de obispos de España. Esa manía tan característica de un sector amplio de la Iglesia en Cataluña de seguir a la clase política en el camino de significarse contra el resto de España, que Vives ha personificado de forma ostentosa en las últimas semanas, necesariamente había de traer consecuencias. Monseñor Vives tiene perfecto derecho a opinar según le venga en gana y mucho más en cuestiones que no afectan al núcleo de la fe católica. Pero de la misma manera, los obispos españoles están en su derecho de impedir que participe en futuras decisiones encomendadas a la Comisión Permanente. Y para que quede claro que no se trata de un problema con la iglesia catalana, su sucesor es otro obispo de una diócesis de nuestra tierra, que además se ha significado por su acción pastoral a favor del seminario de su iglesia local.
En definitiva, nuestro Cardenal, y con él la Iglesia catalana, estará más y mejor acompañado en Madrid. Sería deseable que en el futuro inmediato, ahora que se acercan relevos importantes en algunas diócesis catalanas, Roma tuviera en cuenta que es necesario que la Iglesia en Cataluña, aun teniendo una voz propia, esté más en sintonía con el resto de la Iglesia en España. No por razones políticas sino de eficacia pastoral. Cuanto más andemos todos en una misma dirección, más creíbles seremos ante el resto de la sociedad.
¡Qué buenos somos todos, cuánto nos respetamos! – 29/02/2008
Uno de los pasajes más enigmáticos de los evangelios es el de la mujer sirofenicia que pedía al Señor que expulsara un demonio de su hija. Jesús no parecía muy dispuesto atender a su petición, pues Él había venido primeramente a atender a la casa de Israel. Mas la respuesta de aquella mujer, que se humilló hasta compararse con los perrillos que se alimentan de las migajas que caen de la mesa de sus amos, conmovió a Cristo de tal forma que la hija de esa buena mujer quedó libre.
Si Dios atiende a los que ni siquiera son suyos, tanto más lo hará con quienes somos sus hijos. Pero no pensemos que ocurre lo mismo con los que gobiernan el mundo, porque nos llevaremos desagradables sorpresas. La Iglesia no puede hacer de perrillo que espera a que los poderosos tengan a bien dignarse a regalarle unas pocas migajas de atención y de gloria mundana. ¿Qué sentido tiene que actuemos como gatos que ronronean cuando les pasan la mano por el lomo los mismos que están dispuestos a pisarles el cuello? ¿No fue el Señor quien nos advirtió que debemos ser prudentes como las serpientes?
Hay determinados eclesiásticos que gustan de hacerse fotos sonrientes con quienes trabajan en contra de la Iglesia, pero que son conscientes de la importancia de aparecer como moderados y tolerantes en tiempo electoral. Como marineros que acuden sin remedio al canto de las sirenas que les harán prisioneros, esos eclesiásticos ensanchan sus sonrisas y sus brazos para agasajar a aquellos que trabajan para construir una sociedad donde el cristianismo sea una especie de ghetto consentido.
El silencio de los que gobiernan nuestra Iglesia ante el avance del laicismo y la conculcación de los derechos religiosos en nuestra querida Cataluña parece tener un precio más bien escaso. Un discursito del “Molt Honorable” en el que reconoce algo que es obvio sirve para colmar de felicidad a aquellos que lo mismo pasado mañana tendrán que pedirle permiso hasta para rezar en público. Ya se sabe. Nosotros no somos como los talibanes de otras latitudes de la península ibérica. Acá el seny se impone. ¡Qué buenos somos todos, cuánto nos respetamos! Todos quietos, todos callados, todos sonrientes. Nada nos turba, nada nos espanta. A quien está a bien con el que manda, nada la falta.
Esperando acontecimientos – 22/02/2008
A nadie se le escapa que los próximos nombramientos de obispos para diócesis catalanas revisten gran importancia. Lérida y Gerona esperan a los pastores que van a tomar el timón de sus barcas durante los próximos años. Y en Barcelona esperamos ver en qué queda el pulso del Cardenal Sistach con Roma para saber quién será su auxiliar. Monseñor Carrera se merece disfrutar ya del descanso que se ha ganado durante sus años de servicio entre nosotros.
Por más que se buscara lo contrario, la reciente visita del Nuncio a Gerona va a influir muy poco en la elección del sucesor de Monseñor Soler. Gerona no puede ser un desierto en medio de los oasis en que se van a convertir las diócesis catalanas si son pastoreadas por obispos con visión de futuro y determinación a acometer los cambios necesarios. La Iglesia en Cataluña necesita seguir la indicación de San Pablo en Filipenses 3,13, olvidando lo que queda atrás y mirando hacia adelante, hacia la meta, que en nuestro caso implica poner las bases para la revitalización del catolicismo en nuestra tierra.
Sabemos que un obispo por sí solo no puede hacerlo todo, pero lo que está claro es que sin buenos obispos no habrá un futuro mejor. De ellos depende el nombramiento de vicarios, arciprestes, delegados de pastoral, de liturgia, etc., etc. Y sobre todo, de ellos depende el nombramiento de los rectores de los seminarios, que son la pieza clave para la recuperación de cualquier diócesis, pues los obispos pasan pero los sacerdotes se quedan. La pastoral vocacional y la formación de los nuevos sacerdotes no pueden dejarse en manos de quienes son parte del problema que afecta a la iglesia catalana. De lo contrario, las vocaciones de nuestras diócesis saldrán fuera de Cataluña, pues quien hoy tiene vocación al sacerdocio no quiere caer en manos de quienes están en una línea eclesial que ya es pasado.
A Dios demos gracias de que el seminario de Tarrasa puede parar la sangría de vocaciones hacia fuera del territorio catalán. De hecho, ya está recibiendo seminaristas que provienen de otras diócesis catalanas. Monseñor Sistach debe de tomar nota si no quiere ver como nuestra archidiócesis -que excepción hecha del carácter simbólico del primado tarraconense, sigue siendo la más importante de Cataluña-, pasa a ir a la zaga de la que pastorea Monseñor Saiz Meneses en número de seminaristas. Pero si se empeña en mantener a Turull al frente del seminario, eso es precisamente lo que va a ocurrir. Nadie puede obligar a un chaval con verdadera vocación al sacerdocio a entrar en un seminario donde su formación, a todos los niveles, va a ser peor que la que tendrá acudiendo a otro seminario que está a tiro de piedra. Por ejemplo, si alguno de mis hijos alcanza la gracia de ser llamado al sacerdocio, puede tener bien claro el cardenal que no irá a un seminario donde esté Turull de rector y Arenas de director espiritual. En definitiva, más importante que al auxiliar que tendremos lo va a ser la decisión de don Lluís sobre el futuro de nuestro seminario.
Ojalá dentro de un par de años Germinans pueda dedicarse a alabar la trayectoria de nuestra archidiócesis y de las diócesis hermanas. Nada nos gustaría más. Queremos lo mejor para nuestra Iglesia, aunque para ello haya que atravesar por una etapa difícil y de conflicto con quienes quieren que todo siga igual. Cuanto antes se haga bien lo que se tiene que hacer bien, mejor.
Felicidades, Paco Pepe - 15/02/2008
Este domingo se cumplen dos años desde que “La Cigüeña de la torre” anidara en el campanario de los blogs católicos de internet. No sabemos si venía de París, pero desde luego ha traído una pléyade de niños en forma de artículos de opinión, de información y de puro y simple entretenimiento. No se otea en el horizonte a ningún animal alado que le pueda hacer competencia. Esta cigüeña es la mejor y la más prolífica.
Bromas aparte, nadie duda a estas alturas que Francisco José Fernández de la Cigoña ha sabido ocupar un lugar que estaba vacío. Pasó de ser un articulista en revistas de no mucha difusión y de escribir en foros más o menos concurridos, a convertirse en el referente más influyente de la opinión católica en lengua española. Su blog ha recibido millones de visitas en estos dos años. Y los comentarios a sus artículos se cuentan por decenas de miles.
Pero por encima de las estadísticas, lo que realmente cuenta es la calidad humana y cristiana de este hombre. Entre sus críticas y sus elogios, entre sus juicios y sus pronósticos, entre sus primicias y sus advertencias, lo que aparece es el amor de un católico por su Iglesia. Un católico que, como todos los que nos dedicamos a esto, puede equivocarse en alguna ocasión, puede errar en determinado juicio, puede excederse o quedarse corto al analizar hechos, personas y personajillos, pero que siempre busca el bien de la Iglesia de la que se siente plenamente hijo.
Germinans germinabit le debe mucho a Francisco José. Él fue quien anunció nuestro nacimiento y él ha sido quien, en repetidas ocasiones, ha informado en su blog de lo que acá nos traemos entre manos. Con eso no hace sino seguir una pauta que ya desarrolló con el blog “De Bello Pallico”. Y es que si Fernández de la Cigoña se preocupa por la salud de toda la Iglesia en España, con mayor razón se interesa por la situación que vivimos en Cataluña, tierra que tantos santos ha dado a la Iglesia a lo largo de los siglos, como Francisco José se encargó de recordarnos en uno de sus artículos.
Desde aquí queremos felicitar a Paco Pepe por estos dos años. Le damos gracias por todo el apoyo que nos ha prestado y le aseguramos que cuenta con nuestras oraciones para que pueda desarrollar su labor durante muchos años más.
El camino a seguir está marcado - 01/02/2008
Una de las consecuencias obvias del éxito del acto del pasado domingo en el Palacio de Congresos es que ha quedado demostrada la capacidad que tiene el sector “conservador” de la Iglesia catalana para movilizar a los fieles. No es fácil llenar el Palau en la actual coyuntura político-social y se ha conseguido. Pero con conforme con el éxito conseguido, Josep Miró ha lanzado el reto de celebrar futuros actos en el Mini Estadi, lo cual es hablar de palabras mayores.
Lo cierto es que nadie debería de sorprenderse por lo ocurrido. Los católicos han demostrado que cuando se les llama a movilizarse por causas justas, lo hacen. Y en Cataluña no íbamos a ser menos que en el resto de España. Si además recibimos el apoyo de nuestros pastores, tanto mejor. La presencia de nuestro cardenal arzobispo ha sido signo de comunión, de forma que quedan acalladas las voces que querían describir el acto como la obra de unos cuantos locos ultras, ajenos al sentir de la archidiócesis barcelonesa.
Lo cierto es que basta con echar un vistazo a la red para constatar la buena salud del catolicismo de corte conservador, fiel al verdadero concilio –no confundir con ese fantasma al que aluden los heterodoxos- y consciente de su capacidad de ser verdadera luz en un mundo tan necesitado de una voz que llame a las cosas por su nombre. Esta web, mismamente, a pesar de la evidente ausencia de medios técnicos y la necesaria autolimitación a la hora de crecer, recibe ella sola muchas más visitas que la retahíla de webs y blogs del sector progresista del catolicismo catalán. De la misma manera que las parroquias que están en manos de curas fieles a la Iglesia son las más activas, las webs que no se separan ni una coma de la fe católica suscitan muchas más visitas que las que reciben las de los Foc-nou y Esglesia Plural de turno. El páramo espiritual que convierte en un erial todo lo que tocan los del ala izquierda del catolicismo tiene un espejo perfecto en la red de redes, donde ni todos los recursos técnicos del mundo les hace atrayentes a los fieles, que son los únicos que en realidad están interesados en entrar en webs y portales que se dicen cristianos. Eso es igualmente constatable en Religión Digital, donde los blogs de los católicos conservadores reciben muchas más visitas que los blogs heterodoxos. Finalmente la gente quiere aquello que es genuino y no fotocopias mala de los originales.
Todo esto no debe de llevarnos a caer en el error de morir de éxito. Seríamos necios si nos lo creyéramos. Sin humildad no hay futuro y la soberbia es una fatal compañera de viaje. A veces es preferible quedarse corto que pasarse de largo, pues los excesos acaban lastrando todo el bien que podamos ofrecer a la Iglesia y a la sociedad. Seremos más creíbles si mantenemos las formas sin renunciar al fondo. En ese sentido, el acto del pasado domingo fue un ejemplo a seguir. El fondo fue fantástico y las formas estuvieron a la altura del acontecimiento. Ese es el camino a seguir.
El 27-E, todos al Palacio de Congresos – 18/01/2008
Lo que e-cristians viene realizando desde hace años en nuestra sociedad ha ocupado un lugar que permanecía vacío y que era absolutamente necesario llenar. Josep Miró i Ardévol tuvo la visión adecuada en el momento preciso, y a ello añadió la necesaria perseverancia para sobreponerse a las inevitables dificultades que ha tenido que afrontar al frente de e-cristians y Forum Libertas. Se demuestra una vez más que donde hay cristianos dispuestos a dar un paso al frente, los frutos acaban por llegar.
El próximo 27 de enero tendrá lugar en el Palacio de Congresos de Barcelona (Av. Maria Cristina, s/n.) un acto convocado por e-cristians bajo el lema "Por la vida, la familia y las libertades ¡¡¡Unidos podemos!!!". Está confirmada la presencia de nuestro cardenal, Monseñor Martínez Sistach, que presidirá la misa inaugural, que tendrá lugar a las 10:30. Nada mejor que una misa para sintonizar con el verdadero protagonista del acto, que no es otro que el Señor que nos llama a ser luz del mundo y a alzar la voz en defensa de los más débiles, de la institución familiar y de la verdadera libertad que sólo puede proceder de la verdad.
Tras la celebración litúrgica, tomarán la palabra una serie de oradores que, si mis fuentes son correctas, son los siguientes:
Juan Jerónimo y la señora Reyes, miembros del Camino neocatecumental. Es conocida por todos la importancia de este movimiento eclesial en la reciente historia de la Iglesia. Es, sin duda, uno de los mejores frutos del Concilio Vaticano II.
Daniel Arasa, presidente del Grupo de Entidades Catalanas (GEC) de la Familia, que es una asociación no confesional de la que forman parte Asociaciones de Padres de Alumnos de colegios y Asociaciones de Padres de Hijos con Minusvalías físicas o psíquicas, así como diversas organizaciones activas en el campo familiar: Telespectadores Asociados de Cataluña, Acción Familiar, las diversas organizaciones Pro-vida, Ayuda a Matrimonios en Crisis, organizaciones relacionadas con la UNESCO, asociaciones de Derechos Humanos, organizaciones de ocio y cultura familiar, el Fert y organismos de orientación familiar, grupos de matrimonios, etc.
Dolores Voltas, doctora y veterana activista en los grupos Pro-vida, a quienes hay que felicitar por haber conseguido que más de 20.000 niños hayan podido nacer en España en los últimos 25 años, en vez de acabar su existencia en manos de los que aumentan sus cuentas corrientes con el negocio del aborto.
Antoni Arasanz, presidente de la FAPEL (Federació d'Associacions de Pares i Mares d'Escoles Lliures de Catalunya), entidad que aboga de forma ciertamente activa por el derecho pleno de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos.
José María Alsina, Rector de la Universidad Abat Oliva CEU, que no creo que necesite más presentación, y...
Miró Ardevol, fundador y presidente de e-cristians, del que ya hemos hablado sobre su papel en la revitalización del cristianismo catalán, y de paso español, como sal de la tierra.
Por encima de nuestras diferencias y de nuestras diferentes sensibilidades, todos los católicos estamos llamados a acudir el día 27 a esta gran convocatoria. Sobran todas las comparaciones con otros acontecimientos recientes. No se trata de hacerlo mejor o peor, sino simple y llanamente de hacerlo lo mejor que podemos. Ojalá la participación sea un éxito y el Palacio esté lleno a rebosar. No cabe esperar que recibamos una atención mediática justa y mucho me temo que habrá medios que decidan no hablar siquiera del acto. Da lo mismo. Lo importante es que todos tengamos claro que este no es sino un paso más en la tarea que nos corresponde como cristianos y ciudadanos preocupados por el futuro de una sociedad cada vez más alejada de la fuente de la vida. Malo sería que los medios de comunicación mundanos hablaran bien de nosotros. Pero lejos de arredrarnos por las críticas, sabemos que nuestra causa merece mucho la pena.
Quiero hacer una última petición. Organizar todo esto cuesta dinero. Tanto si acudimos al acto como si no podemos hacerlo, deberíamos plantearnos seriamente contribuir a su financiación. Merece la pena ayudar a quienes nos están ayudando a ser lo que como cristianos debemos ser. Que cada uno dé según la medida de sus posibilidades económicas. Nadie dude que este aspecto será verdaderamente sintomático para saber el grado de compromiso que tenemos los cristianos de Barcelona. Demos a todos una lección también en esta área.
La terapia de la sonrisa – 04/01/2008
Monseñor Carrera, es de agradecer los intentos que hace usted para buscar la conciliación en el seno de la iglesia en Barcelona. Por momentos encarna a nivel eclesial la figura del pacificador de las bienaventuranzas. Se lo digo sin ironía alguna. Su llamamiento a hacer piña en torno a nuestro cardenal es muy necesario en estos momentos. En verdad que la falta de unidad es un mal testimonio de cara al mundo y nuestra iglesia está pagando por ello.
Pero, usted lo sabe muy bien, esto no es nuevo. No hace falta que le recuerde lo que le montaron al cardenal Carles, tan cardenal y arzobispo en su día como lo es ahora Monseñor Sistach, aquellos que ahora están hipnotizados por la sonrisa de nuestro pastor. Si están quietecitos es porque Martínez les ha dado casi todo lo que querían. Bastaría con que se moviera en la dirección opuesta para que volvieran las manifas, las asambleas eclesio-revolucionarias, los documentos de protesta, los artículos en prensa, etc, etc.
A usted, monseñor Carrera, le podrá parecer que la paz eclesial es preferible a la verdadera acción evangelizadora. Podrá creer que es mejor tener contentos a los anteriormente disidentes, aunque sean responsables en buena medida de la prostración de nuestra Iglesia, antes que enfrentar de verdad la tarea de la revitalización de la iglesia barcelonesa. Pero para eso no cuenten con nosotros. En eso no podemos hacer piña ni con el cardenal, ni con usted ni con nadie. Porque por encima del cardenal y de usted y de ellos, está la necesidad de que a nuestro pueblo, a nuestra gente, se le predique de verdad el evangelio, se le atienda sacramentalmente como es debido y se procure el bien común que nace de la comunión auténtica, no meramente aparente, de toda nuestra diócesis con la fe de la Iglesia y el Vicario de Cristo. En torno a esos parámetros de fidelidad al evangelio y a la misión de nuestra Iglesia nos encontrarán dispuestos a sonreír, a hacer la mayor de las piñas y a colaborar hasta el final. Pero no nos encontrarán embelesados ante la terapia de la sonrisa, que pretende esconder la cara triste que tiene el Señor por ver cómo se conduce su Iglesia en nuestra diócesis.
Lo que no se cuenta en las visitas ad limina – 21/12/2007
En el año 1976 la Congregación para los Obispos emitió un decreto por el que se fijaba en cinco años la periodicidad de las visitas ad limina. En dichas visitas los obispos ordinarios -o alguien delegado por ellos en caso de que por alguna razón no puedan asistir- acuden a Roma a presentar un informe del estado de sus diócesis. Nuestro estimado cardenal arzobispo fue de los últimos obispos en ser recibido por Juan Pablo II antes de la muerte de ese gran Papa con el que Dios bendijo a su Iglesia. Era febrero del año 2005. Por tanto, no será hasta principios del año 2010 cuando le toque informar al Papa, esperemos que siga siéndolo Benedicto XVI, de cómo van las cosas por Barcelona.
De entre todo los informes que han de presentarse en el Vaticano: economía, vida del clero, seminario, vida religiosa, planes de pastoral, curia, etc., no creo que se les pregunte directamente sobre el trato personal con los sacerdotes, y lo que sí dudo es de la respuesta que a este respecto daría su Eminencia nuestro Cardenal Arzobispo, don Lluís Martínez Sistach.
Si tal pregunta se le hicieran a usted, Señor Cardenal que pastorea una de las arquidiócesis más importantes del mundo, ¿qué respondería?: ¿Diría por ejemplo, que no siempre visita a los sacerdotes que permanecen algunas semanas en hospitales de la ciudad donde reside? ¿Diría que le encanta decir "ya te veré" y luego "no ve"? ¿Diría que algunos sacerdotes sólo reciben noticias de su arzobispo, generalmente vía vicarios, cuando hay alguna polémica por medio? ¿Diría que está tan ocupado, tan atareado, que no tiene tiempo de dedicar un tiempo cada día para ir llamando personalmente a sus curas, a sus rectores, siquiera sea para saber qué tal suena su timbre de voz por teléfono? ¿Diría que, a pesar de todo, es un buen padre de todos ellos? ¿O reconocería que en esa cuestión del trato personal y de la caridad con sus sacerdotes, todavía tiene mucho que aprender de quien sigue siendo su obispo auxiliar?
Créame, señor arzobispo, que resulta tristísimo oír la misma queja de muchos sacerdotes, entre ellos monseñores, ancianos, hombres de nombre y prestigio por su acción pastoral, algunos dedicados a sus parroquias después de haber cumplido setenta y cinco años, hasta caer en profundas depresiones, algunos otros algo más jóvenes pero acosados por la salud y los problemas personales o pastorales, y hombres de Iglesia que han dado su vida por instituciones diocesanas. La queja es, repito, siempre la misma. Falta calor humano, no digamos ya cristiano, en la diócesis que usted preside. Calor humano que falta entre el mismo clero porque no hay de donde tomar ejemplo ni puntos de referencia, y porque la frialdad de trato se palpa también en la formación del seminario.
Algunos sacerdotes viven en una depresión silenciosa sin que apenas nadie haga nada. Eso no sale en los informes que se presentan a Roma, pero hablan tanto o más de la salud espiritual de nuestra iglesia local que el número de seminaristas, bautismos, comuniones, confirmaciones, bodas y fieles practicantes de misa dominical o diaria. El Papa, señor arzobispo, difícilmente le examinará del amor. Pero el Señor sí. Dios le pedirá un día cuentas por el trato que está dispensando a sus más preciados hijos. Porque usted ya sabe que los sacerdotes han de ser la "niña de mis ojos" de todo aquel que se precie de ser un buen obispo. Si ellos están mal, toda la diócesis está mal. Así que, por el amor a los clavos de Cristo, haga el esfuerzo de dedicarles tiempo a todos. A veces basta con una palabra afectuosa del obispo para que un sacerdote se anime. Vivimos en la era de la comunicación. Existe el teléfono móvil. Haga uso del mismo. Y visite a los que están enfermos o con el ánimo por los suelos.
Aunque nos podamos equivocar, no callaremos - 07/12/2007
Germinans germinabit ocupa ya un lugar destacado en el panorama eclesial de Cataluña. Desde el anonimato que siempre nos ha caracterizado, hemos conseguido ser, siquiera en parte, la voz de ese gran número de catalanes barceloneses católicos descontentos y desesperados con el rumbo que nuestra iglesia ha seguido durante las últimas décadas. Hemos visto como buena parte de nuestras parroquias se vacían. Hemos constatado que las vocaciones brillan por su ausencia y las que hay cada vez optan más por buscarse otro lugar de formación distinto a nuestro seminario. Y la vista nos alcanza para observar que los responsables del desplome siguen ocupando los mejores cargos en el gobierno diocesano y en parroquias de postín.
Lo más cómodo sería no hacer nada. Para muchos de los que escriben en Germinans el peligro que supone ser descubiertos no es pequeño. Sospechamos que la falta de firmeza episcopal pasada y presente ante los que han conducido a nuestra archidiócesis al desastre, daría paso a una demoledora acción disciplinar contra los sacerdotes que osan tener la valentía de colaborar con este portal. Los seglares de Germinans no tienen nada que perder. Los sacerdotes sí. Y por eso todos optamos por un anonimato que no es síntoma de cobardía sino de prudencia.
En todos estos meses hemos cometido errores. Negarlo sería un acto de necedad. Algunos notoriamente visibles. En ocasiones ha sobrado soberbia y ha faltado una crítica más constructiva. Pero dado el momento histórico que nos toca vivir, sería más pecado el no llegar que el pasarse de largo, así que el balance es realmente positivo. Y nuestro arzobispo debe de tener bien claro que aunque hayamos sido muy críticos con su actuación al frente de nuestra diócesis, en nosotros no encontrará enemigos de la Iglesia ni deseos de convertir a la misma en algo que, si se quiere mantener en comunión con Roma, no puede ser. En Germinans no encontrará a nadie que ponga en duda un solo punto y una sola coma del Catecismo y el resto del magisterio de la Iglesia. No encontrará a un solo sacerdote que no celebra la liturgia y los sacramentos como deben de celebrarse. No encontrará a un seglar que quiera ocupar un lugar que no le corresponde. Don Lluís, si nosotros estamos hoy aquí es porque hay sacerdotes que andan en la frontera de la doctrina católica, que litúrgicamente son heterodoxos, que no se toman en serio las disposiciones de la Iglesia sobre los sacramentos. Y porque creemos que el futuro de nuestra archidiócesis no puede estar en manos de seglares mal formados y sí en sacerdotes que salgan de un seminario que debería ser el mejor de toda Europa. Monseñor, usted pasará y la diócesis quedará. Cuando usted no sea nuestro Ordinario, nosotros seguiremos siendo sacerdotes y seglares trabajando para que el evangelio llegue a los que se han apartado del mismo o nunca lo han recibido de verdad. Por eso, querido cardenal, aunque nos podamos equivocar, aunque a veces podamos ser injustos, por amor a esta iglesia que hoy tanto nos duele, no callaremos.
Dignidad del sacerdocio – 29/11/2007
(San Juan Crisóstomo, Sobre el sacerdocio III,4-6)
Cuando contemplas al Señor sacrificado y puesto sobre el altar, y al sacerdote que ora y asiste al sacrificio, y a todos los presentes bañados con la púrpura de aquella sangre preciosísima, ¿acaso piensas que estás aún entre los hombres y que pisas la tierra?, ¿no te sientes más bien trasladado a los cielos donde, desterrado de tu alma todo pensamiento carnal, miras con alma desnuda y mente pura las realidades mismas de la gloria? ¡Oh maravilla! ¡Oh benignidad de nuestro Dios! El que está sentado en la gloria junto al Padre, es tomado en aquel momento en manos de todos, y se deja abrazar y estrechar de los que quieren. Así lo hacen con los ojos de la fe.¿Quieres ver la soberana santidad de estos misterios? Imagínate, te ruego, que tienes ante los ojos al profeta Elías; mira la ingente muchedumbre que lo rodea, las víctimas sobre las piedras, la quietud y el silencio absoluto de todos y sólo el profeta que ora; y, de pronto, el fuego que baja del cielo sobre el sacrificio… Todo esto es admirable y nos llena de estupor.
Pues trasládate ahora de ahí y contempla lo que entre nosotros se cumple: verás no sólo cosas maravillosas, sino algo que sobrepasa toda admiración. Aquí está en pie el sacerdote, no para hacer bajar fuego del cielo, sino para que descienda el Espíritu Santo; y prolonga rato su oración, no para que una llama desprendida de lo alto consuma las víctimas, sino para descienda la gracia sobre el sacrificio y, abrasando las almas de todos los asistentes, las deje más brillantes que plata acrisolada.
¿Quién habrá, pues, tan loco, quién tan perdido de juicio que desprecie soberbiamente misterio tan tremendo? ¿Acaso ignoras que, sin una particular ayuda de la gracia de Dios, no habría alma humana capaz de soportar el fuego de ese sacrificio, sino que nos consumiría a todos absolutamente?
Si alguien considera atentamente qué cosa significa estar un hombre envuelto aún de carne y sangre, y poder no obstante llegarse tan cerca de aquella bienaventurada y purísima naturaleza; ése podrá comprender cuán grande es el honor que la gracia del Espíritu otorgó a los sacerdotes. Porque por manos del sacerdote se cumplen no sólo los misterios dichos, sino otros que en nada les van en zaga, ya en razón de su dignidad en sí, ya en orden a nuestra salvación.
En efecto, a moradores de la tierra, a quienes en la tierra tienen aún su conversación, se les ha encomendado administrar los tesoros del Cielo, y han recibido un poder que Dios no concedió jamás a los ángeles ni a los arcángeles. A ninguno de éstos dijo: lo que atareis sobre la tierra será también atado en el cielo (Mt 18,18). Cierto que quienes ejercen autoridad en el mundo tienen también poder de atar, pero sólo los cuerpos. La ligadura del sacerdote toca el alma misma y penetra dentro de los cielos. Lo que los sacerdotes hacen aquí abajo, Dios lo ratifica allá arriba; la sentencia de los siervos es confirmada por el Señor. ¿Qué otra cosa es esto, sino haberles concedido todo el poder celeste? A quienes perdonareis –dice- los pecados, les serán perdonados; y a quienes se los retuviereis, les serán retenidos (Jn 20,23). ¿Qué poder puede haber mayor que este? Todo el juicio se lo ha dado el Padre al Hijo (Jn 5,22); pero yo veo que ese juicio ha sido a su vez enteramente puesto por el Hijo en manos de sus sacerdotes…
Sin la dignidad del sacerdocio no podríamos salvarnos ni alcanzar los bienes que nos han sido prometidos. Porque si nadie puede entrar en el reino de los cielos, si no es regenerado por el agua y el Espíritu (Jn 3,5), si se excluye de la vida eterna al que no come la carne y bebe la sangre del Señor (Jn 6,53-54), y todo esto puede cumplirse por las manos santas del sacerdote, ¿cómo podría nadie escapar al fuego del infierno y alcanzar las coronas que nos están reservadas?
Los sacerdotes son quienes nos engendran espiritualmente, los que por el Bautismo nos dan a luz. Por ellos nos revestimos de Cristo (Rm 13,14; Gal 3,27), nos consepultamos con el Hijo de Dios (Rm 6,4) y nos hacemos miembros de aquella bienaventurada Cabeza. De suerte que los sacerdotes debieran merecernos más reverencia que los magistrados y reyes, y sería incluso justo tributarles mayor honor que a nuestros mismos padres. Porque éstos nos engendran por la sangre y la voluntad de la carne (Jn 1,13), mas aquéllos son autores de nuestro nacimiento de Dios, de la regeneración bienaventurada, de la libertad verdadera y de la filiación divina por la gracia.
Los sacerdotes judíos tenían poder de librar de la lepra del cuerpo; digo mal: sólo tenían poder de examinar a los ya curados de ella, y bien sabemos cuán disputada era entonces la dignidad sacerdotal. Mas los sacerdotes cristianos han recibido potestad, no sobre la lepra del cuerpo, sino sobre la impureza del alma; no de examinar la lepra ya curada, sino de limpiar absolutamente de ella. Por eso, los que desprecian al sacerdote cometen un sacrilegio mayor que Datán y sus secuaces, y merecen más severo castigo (Num 16)
… Pero no sólo en orden a castigar, sino también para hacernos bien, ha dado Dios a los sacerdotes mayor poder que a los padres naturales. Va de los unos a los otros la diferencia que corre entre la vida presenta y la venidera, pues los unos engendran para aquélla y los otros para ésta. Además, los padres no pueden librar a sus hijos de la muerte corporal, no son capaces ni de alejar de ellos una enfermedad que les acometa; los sacerdotes, en cambio, curan muchas veces a un alma enferma y salvan a la que está a punto de perderse; a unas les mitigan el castigo que merecen, a otras les impiden en absoluto caer. Y eso no sólo por sus enseñanzas y amonestaciones, sino también con la ayuda de sus oraciones. Y es así que los sacerdotes no sólo tienen poder de perdonar los pecados cuando nos regeneran por el Bautismo, sino también los que cometemos después de nuestra regeneración… Además, los padres naturales poco o nada pueden hacer a favor de sus hijos, cuando éstos ofenden a algún personaje o poderoso de la tierra; los sacerdotes, en cambio, nos reconcilian muchas veces, no ya con magistrados o emperadores, sino con el Dios mismo irritado contra nosotros.
Queridos lectores de Germinans germinabit, a la luz de esta impresionante enseñanza de San Juan Crisóstomo sobre la condición y dignidad del sacerdocio cristiano, ¿en qué lugar quedan aquellos que promueven una pastoral encaminada a restar protagonismo a los sacerdotes en la vida del pueblo de Dios?, ¿dónde paran los que promueven la sustitución de presbíteros por seglares, por muy preparados que estén estos últimos?, ¿qué futuro puede tener una diócesis donde los sacerdotes son una especie en extinción, predestinada a ser sustituida por no se sabe bien qué, por los fautores de una nueva eclesialidad?
Eminentísimo y Reverendísimo Cardenal Arzobispo de Barcelona, Don Lluís María Martínez Sistach, aparte de su dignidad de príncipe de toda la Iglesia, es usted nuestro padre y pastor. No permita que nos den gato por liebre. Si el padre natural da a sus hijos hambrientos pan y carne en vez de tierra o estiércol, tanto más usted, padre espiritual de todos los fieles cristianos de Barcelona, debe garantizar que nuestras almas sean alimentadas adecuadamente. Como bien decía San Agustín en uno de sus sermones “…ciertamente es bueno para nosotros el ser buenos obispos que presidan como deben y no sólo de nombre; esto es bueno para nosotros. A quienes son así se les promete una gran recompensa” (San Agustín, Sermón 340). Sea usted un buen padre, un buen obispo. No que no lo haya sido hasta ahora, sino que lo sea mejor a partir de ahora. Empiece, así se lo rogamos muchos, por extirpar completamente del cuerpo diocesano cualquier intento de restar protagonismo al papel del sacerdote como guía y mediador principal de la gracia divina para el pueblo de Dios. Don Lluís, necesitamos sacerdotes, no seglares suplantándoles. El seglar puede y debe ayudar al sacerdote en la medida de sus capacidades. Pero no puede sustituir a quien es insustituible. Usted lo sabe. Sé que no hace falta que se lo diga. Pero no está claro que otros lo sepan. Y si lo saben, como si no lo supieran porque van en dirección contraria. Tome el timón y llévenos a todos a buen puerto.
Lo bueno, si breve, dos veces bueno - 23/11/2007
Enfrentarse a una página en blanco cuando no se tiene nada nuevo que decir no es una experiencia agradable, sobre todo si se tiene el compromiso de entregar algo que realmente merezca la pena ser leído. Lo fácil es recurrir a la repetición de argumentos ya trillados, o a la poca trabajosa tarea de pontificar desde detrás de la pantalla del ordenador sobre cómo ha de comportarse el resto del mundo. Mas como dice la Escritura en el libro de Proverbios, “es parco en palabras quien tiene la sabiduría” y “aun el necio, si calla, pasará por sabio, y por prudente si cierra los labios".
Por tanto, como no es plan de acudir a los recursos facilones que he adquirido con el paso del tiempo, procuraré esconder mis muchas necedades escribiendo menos e intentaré hacer brillar mi poca sabiduría siendo conciso en la exposición de mis ideas.
Como quiera que el último fin de "Germinans germinabit" es lograr que la iglesia de Barcelona sea más fiel a su misión de mediadora de la salvación que nos es dada en Cristo, quisiera hacer una breve recapitulación de cuáles son, según mi entender, los pasos a dar de cara a alcanzar dicho objetivo:
1- Predicación del evangelio. Pidamos un nuevo Pentecostés para que el Espíritu Santo inflame nuestros corazones y así podamos perder todo miedo a predicar a Cristo. Sólo así seremos colaboradores con Dios en la tarea de salvar a todos los hombres.
2- Meditación en la Palabra de Dios. Dijo San Jerónimo que quien no conoce las Escrituras, no conoce a Cristo. Pues me temo que hay mucho ignorante de Cristo entre nuestros hermanos. Hagamos caso pues a la reciente exhortación que Benedicto XVI nos hizo para que leamos diariamente la Biblia.
3- Vida de oración. Quien no ora no vive en Dios. Quien ama a Dios, le busca constantemente en oración. San Pablo nos pedía que estuviéramos en constante oración. A veces el alma parece seca y cuesta mucho sacar de ella las palabras para dirigirnos al Señor. Pero el tesoro de oraciones de la Iglesia acude en nuestra ayuda y nos facilita el camino. Alternemos la oración de y con la Iglesia con la oración personal.
4- Vida sacramental. Eucaristía y confesión son las ruedas del carro que nos conduce a las puertas del cielo. No podemos avanzar si una de ellas se rompe. Y se romperán si no nos tomamos en serio cada misa y cada momento de acercarnos al confesionario para dejarnos perdonar por Dios.
Sin duda podrían añadirse más puntos. Pero si conseguimos guiar a la Iglesia por el camino que marcan esos cuatro, el resto se nos dará por añadidura. Recórrase el camino de la predicación del evangelio, de la meditación en la Palabra de Dios, de la vida de oración y la vida sacramental, y en cuestión de pocos años nuestros templos volverán a llenarse, nuestro seminario rebosará de jóvenes deseosos de servir como sacerdotes a Dios y la sociedad en la que estamos inmersos tendrá un verdadero referente al que agarrarse cuando las fatales consecuencias de su alejamiento de Dios se hagan más patentes de lo que se ven hoy.
La necesidad de ir a lo fundamental - 16/11/2007
Los obispos portugueses que están esta semana en Roma de visita “ad limina” han recibido del Papa una serie de recomendaciones y consejos que bien podrían servir para ser aplicados en nuestra archidiócesis. Benedicto XVI advirtió de que la Iglesia “no debe hablar ante todo de sí misma, sino de Dios”. “Con esto -añadió- no quiero decir que no haya que discutir sobre la recta organización en la Iglesia y sobre la atribución de responsabilidades: siempre hay desequilibrios que exigen correcciones. Ahora bien, estas cuestiones no deben distraernos de la auténtica misión de la Iglesia”.
O sea, es necesario evitar los desmanes internos pero más lo es centrarse en lo fundamental, que no es otra cosa que la predicación del evangelio, el ofrecer a Cristo como referencia fundamental para el ser humano que está alejado de Dios. Dado que nuestra tierra es hoy tierra de misión, debemos dedicar nuestros esfuerzos a cumplir el mandato del Señor: “id y haced discípulos a todas las gentes”.
Tal cosa no podremos llevarla a cabo si no llenamos la cisterna de nuestro espíritu con el agua viva que sólo nos viene dada de nuestra relación personal con el Salvador. Si estamos secos, no podremos dar de beber al sediento. Como bien ha recordado Su Santidad a los obispos lusos “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. La evangelización de la persona y de las comunidades humanas depende totalmente de este encuentro con Jesucristo”. Por tanto, desengañémonos. Si nuestra vida espiritual está debilitada, si no tenemos comunión con Dios por medio de la oración, si no pasamos horas en su presencia, si no nos alimentamos de la Eucaristía, dará igual que arreglemos todos los problemas internos de nuestra iglesia local. Seremos pámpanos inútiles, sin fruto, listos para ser arrancados de la viña y ser tirados al fuego.
Centrémonos, pues, y entendamos que el primer servicio que debemos hacer a la Iglesia de Barcelona no es la denuncia de los males que la aquejan, que son muchos. Tampoco es pedir o exigirle al arzobispo que haga lo que creemos que tiene que hacer y no hace. No, nuestro primer servicio es profundizar en nuestra relación con Cristo para así ser agentes activos de la evangelización a la que somos llamados, tanto si el resto de la Iglesia acompaña como si se queda durmiendo en los laureles. Sólo cuando hayamos practicado el bien tendremos la autoridad moral para denunciar el mal.
Tampoco pretendo que debamos a ser santos inmaculados para seguir realizando la labor que venimos llevando a cabo en Germinans desde hace meses. Mientras damos pasos en la buena dirección, no está de más que, desde el respeto y el cariño filial, recordemos a quien nos pastorea que el Vicario de Cristo dice a quien le quiera oír que “es necesario cambiar el estilo de organización de la comunidad eclesial portuguesa (=catalana) y la mentalidad de su miembros para tener una Iglesia en sintonía con el Concilio Vaticano II, en la que quede bien definida la función del clero y del laicado, teniendo el cuenta el hecho de que todos somos uno, desde que fuimos bautizados e integrados en la familia de los hijos de Dios, y todos tenemos la común responsabilidad del crecimiento de la Iglesia”. O sea, Monseñor Sistach, vigile usted que en la porción de pueblo de Dios que le ha tocado a usted pastorear no se manipule a la gente dando a los laicos funciones que sólo pueden llevar a cabo los sacerdotes. Todos estamos llamados a levantar nuestra iglesia con la ayuda de Dios. Pero cada cual en su sitio. Haga usted el favor de ordenarnos bien.
Volverían a ser mártires - 02/11/2007
“Colaboracionistas” y “fascistas”. Esos fueron los epítetos que algunos energúmenos pintaron sobre las imágenes de los cuatro mártires que están situados a la entrada de la Escola Llissach de Santpedor, en el pueblo del mismo nombre perteneciente a la diócesis de Vich. Mártires que acaban de ser beatificados en Roma durante la ceremonia que tuvo lugar el pasado domingo.
Habrá a quien le sorprenda lo acontecido en Santpedor, pero como ya dijimos en Adversus Haereses la semana pasada, algunas de las siglas que estaban detrás de los asesinos de nuestros mártires siguen existiendo hoy. La ideología que mató a nuestros mártires está hoy viva en nuestras calles. Las formas se han suavizado, al menos por ahora, pero en esencia son lo mismo. Llaman fascistas a todos los que no piensen como ellos. O sea, “dijo la sartén al cazo: apártate que me tiznas”. El día menos pensado, cuando escriban la palabra fascista en una pared, la tinta del spray saltará a sus rostros y se les quedará pegada para siempre, como testimonio de lo que siempre han sido y serán. Son tan miserables como lo serían quienes fueran hoy a Auswitch a pintar un “se lo merecían por judíos de mierda”.
Por supuesto, no es descartable que haya algún monje benedictino en Montserrat que achaque esas pintadas a la respuesta político-social de un pueblo oprimido, a la agitación política creada por la derecha española y la Cope. Triste es tener que reconocerlo, pero en nuestra Iglesia hay quienes son antes hermanos políticos de los hijos de los asesinos de los mártires beatificados en Roma, que hermanos espirituales nuestros. Y triste es tener que constatar que es poco probable que los responsables del rebaño, al menos por ahora, levanten su voz para constatar esto que estamos diciendo.
De algo sí que podemos estar seguros. Si los cuatro mártires de Santpedor no dudaron en entregar su vida por Cristo, hoy no dudarían en volver a dar testimonio público de su fe por muchas pintadas que hubiera en su contra. Y si seguimos su ejemplo, cosa que debemos hacer si en verdad somos hijos de Dios y de su Iglesia, no podemos amilanarnos ante la agresividad de los cachorros del totalitarismo nacional-socialista, que mora entre nosotros como león rugiente que busca a quién devorar.
El pastor, la memoria y los mártires – 26/10/2007
Sin duda una de las imágenes del pontificado de Monseñor Martínez Sistach en Barcelona se produjo el día que se anunció que Su Santidad Benedicto XVI le creará cardenal de la Santa Iglesia Católica en el próximo consistorio. En la misma se ve a don Lluis bajando por la escalinata del palacio episcopal con los brazos abiertos, como un padre que quiere acoger a todos en amoroso abrazo. Nuestro arzobispo ya no es un simple arzobispo, sin que con esto queramos decir que ser arzobispo es una simpleza. No, Monseñor Sistach ha sido elegido por el Sumo Pontífice para ser un príncipe de la Iglesia, uno de los elegidos para ayudar al Papa a pastorear la barca de Pedro en la que estamos todos subidos. Y ello implica que a partir de ahora sus declaraciones tendrán un peso mayor, deberán ser tenidas aún más en cuenta si cabe que antes. Ya no habla el pastor de una diócesis, por muy importante que esta sea, sino alguien en quien el Vicario de Cristo ha depositado la mayor de las confianzas.Y desde su inminente promoción a la púrpura, nuestro arzobispo acaba de declarar que no tiene sentido que se apruebe la Ley de memoria histórica en el parlamento español. Martínez Sistach advierte que no ha pasado el tiempo suficiente como para tratar ecuánimemente la cuestión de la Guerra Civil, que partió España en dos hace setenta años. Bien sabemos en Barcelona y en Cataluña el dolor que causó a nuestro pueblo aquel enfrentamiento fratricida. Somos junto a Madrid la diócesis que más mártires serán elevados a los altares el próximo 28 de octubre.
Por tanto, este fin de semana vamos a celebrar en Roma la beatificación de un buen número de hermanos que dieron su vida por Cristo. Pero nosotros celebraremos una fiesta, no una lista de agravios. No señalaremos a los culpables de esas muertes, aunque algunas de las siglas que las provocaron siguen existiendo hoy. En los mártires celebramos su victoria a la muerte y el perdón que prácticamente todos ofrecieron a sus asesinos. Esa es la verdadera ley de la Iglesia cristiana, que brilla con especial fuerza ante la otra ley, que no busca la reconciliación sino la apertura de heridas que todavía pueden supurar odio y enfrentamiento.Debemos felicitarnos también de que en Roma estará nuestro pastor acompañado de todos aquellos que él ha elegido para que le ayuden en el gobierno de nuestra iglesia local. Independientemente de lo que podamos pensar sobre la idoneidad de unos y otros, lo cierto es que estarán, junto con algunos de nosotros, representando a todos los cristianos de esta diócesis. La cristiandad barcelonesa estará presente en la beatificación más masiva de la historia de la Iglesia. Y eso debe de unirnos. Aunque no sea nada más que para honrar a nuestros padres en la fe, debemos de ser uno con nuestro pastor, bajo su autoridad y amor paterno. Pidamos a esos mártires que desde su atalaya privilegiada en el cielo intercedan por nuestra iglesia y, especialmente, por nuestro arzobispo, cardenal electo. Que ellos le obtengan de Dios la gracia de poder corresponder fiel y sabiamente a la confianza que el sucesor de Pedro ha depositado en su persona. De ser así, todos nos veremos altamente beneficiados.
Soli Deo gloria
El monje sarabaíta - 19/10/2007
La Regla de San Benito es un pozo de sabiduría y guía de santidad para todo aquel cristiano que quiera abrazar la vida monástica. Como el gran santo era conocedor de la condición humana, sabía que entre los monjes había de todo, como en botica. Es por ello que el primer capítulo de su regla lo dedica a describir cuatro clases de monjes. A nosotros nos interesa la tercera, que dice así:
La tercera, es una pésima clase de monjes: la de los sarabaítas. Éstos no han sido probados como oro en el crisol por regla alguna en el magisterio de la experiencia, sino que, blandos como plomo, guardan en sus obras fidelidad al mundo, y mienten a Dios con su tonsura. Viven de dos en dos o de tres en tres, o también solos, sin pastor, reunidos, no en los apriscos del Señor sino en los suyos propios. Su ley es la satisfacción de sus gustos: llaman santo a lo que se les ocurre o eligen, y consideran ilícito lo que no les gusta.
Si Hilari Raguer hubiera sido coetáneo de San Benito, ya sabríamos bien en quién había pensado el padre del monasticismo occidental cuando escribió sobre esa tercera clase de monjes. Aunque, seamos claros, si nuestro santo se entera de que un monje a su cargo se dedica a insultar a los obispos de su país y a mancillar la memoria de los mártires cristianos, lo más seguro es que hubiera ido en persona a aplicarle aquello que mandó hacer a los abades, y que leemos en el segundo capítulo de la mencionada regla:
El abad debe, pues, guardar siempre en su enseñanza, aquella norma del Apóstol que dice: "Reprende, exhorta, amonesta", es decir, que debe actuar según las circunstancias, ya sea con severidad o con dulzura, mostrando rigor de maestro o afecto de padre piadoso. Debe, pues, reprender más duramente a los indisciplinados e inquietos, pero a los obedientes, mansos y pacientes, debe exhortarlos para que progresen; y le advertimos que amoneste y castigue a los negligentes y a los arrogantes.
No disimule los pecados de los transgresores, sino que, cuando empiecen a brotar, córtelos de raíz en cuanto pueda, acordándose de la desgracia de Helí, sacerdote de Silo. A los mejores y más capaces corríjalos de palabra una o dos veces; pero a los malos, a los duros, a los soberbios y a los desobedientes reprímalos en el comienzo del pecado con azotes y otro castigo corporal, sabiendo que está escrito: "Al necio no se lo corrige con palabras", y también: "Pega a tu hijo con la vara, y librarás su alma de la muerte".
No es que desde Adversus Haereses propongamos que Josep María Soler le abra la cabeza de un baculazo a ese monje que se dedica a llamar fascistas , o neofranquistas, a los obispos españoles. No es que Patianus sugiera al abad mitrado de Montserrat que azote con una vara verde la espalda del monje que niega la condición de mártires a los miles de sacerdotes, religiosos, obispos y laicos que derramaron su sangre por Cristo en España el siglo pasado. No, no queremos que la cosa llegue a tanto. Nos basta con que ponga en la puñetera calle a ese Judas Iscariote que vive bajo los techos donde vivieron veintitrés de esos mártires. Me basta con que a la orden benedictina le quede la suficiente dignidad como para expulsar de su seno a esa serpiente venenosa que lanza espumarajos por la boca contra los obispos de la Iglesia y sus mártires.
E incluso de no ocurrir tal cosa, bastaría con que los obispos catalanes desautorizaran públicamente y de forma bien contundente a ese mísero monje, al que le queda corto el apelativo de sarabaíta. El silencio en este caso sería una señal de complicidad. Y no es plan de que tengamos que llamar obispos sarabaítas a nuestros pastores, ¿verdad, señores míos?
Estimado arzobispo: o ellos o la Iglesia del Concilio - 05/10/2007
El órgano “oficioso” de la progresía eclesial catalana ha vuelto a pronunciarse a favor de un modelo de Iglesia que es contrario al dogma, contrario al Concilio Vaticano II y contrario al sentido común. Sus argumentos vienen a ser los siguientes:
No es posible solucionar el problema de la falta de vocaciones sacerdotales en el ámbito del modelo de Iglesia que queremos y hemos fomentado. En otras palabras, somos incapaces de suscitar vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa.
La idea de intentar arreglar esa cuestión con vocaciones que salen de grupos conservadores es intolerable. Y es muy preocupante que muchos seminaristas decidan formarse en seminarios de una línea contraria a la nuestra, aunque para ello tengan que trasladarse fuera de Cataluña.
Hay que replantearse la revisión y actualización de toda la estructura jerárquica de la Iglesia. Hay que fomentar los ministerios laicales como sustitutos del modelo actual, con sacerdotes al frente de las comunidades cristianas. Es decir, hay que protestantizar la Iglesia Católica.
Reconocen que no se pueden basar en el Concilio Vaticano II para apoyar sus pretensiones aunque aluden a que en el mismo ya hay pistas e intuiciones que marcan el camino que quieren recorrer. Aluden a que Cristo era un laico y que no actuaba con el consentimiento sacerdotal sino bajo la guía del Espíritu Santo. O sea, quieren otra Iglesia, otra forma de vivir la fe, otra realidad distinta a la que representa el catolicismo ortodoxo.
Pues bien, tienen perfecto derecho a querer otra Iglesia. Tienen perfecto derecho a desear que los laicos presidan comunidades cristianas. Tienen perfecto derecho a ser protestantes o a buscarse otro apellido que acompañe a su supuesta o real condición de cristianos. Pero no pueden ser católicos, apostólicos y romanos. No pueden recibir ni el apoyo ni el consentimiento cómplice de los pastores de nuestra Iglesia.
Monseñor Sistach no puede mantenerse equidistante entre quienes queremos que la Iglesia sea fiel a sí misma y los que quieren minar aquello - su organización jerárquica - que es parte de su constitución divina. En nombre de la paz diocesana no puede permitir que el sector que no es fiel al dogma católico ni al concilio pueda seguir ocupando parroquias, cargos y prebendas. No puede consentir que las conciencias de muchos laicos sean formadas equivocadamente, de tal manera que acaben ante la tesitura de abandonar la Iglesia o estar en constante rebeldía contra la misma. No cabe tibieza alguna entre la verdad y aquello que se opone a la verdad.
Don Lluis, tiene usted que optar de una vez por todas. O está con ellos o está con los que somos fieles a la Iglesia. Tiene años por delante para quedar en la historia como el arzobispo, quizás cardenal, que dio el paso definitivo para reconducir la iglesia de Barcelona, y de paso la de Cataluña, por la buena senda que nunca debió de abandonar. De no hacerlo, quedará como una figura gris y sin sustancia. Pero sobre todo quedará delante de Dios como el obispo que ha sabido pastorear el rebaño de Cristo que le ha sido encomendado o como el mal pastor que no ha sido fiel a su Señor. Usted elige. Pero hágalo pronto.
Los Germi "semos peligrosos" – 21/09/2007
El gran Ivá, desaparecido ya hace algunos años, parió algunos personajes inolvidables políticamente incorrectos y moralmente poco dados a ser ejemplo de castidad y virtud, que cobraron vida en El Jueves, esa revista a la que un fiscal y un juez un tanto toribios han dado recientemente una publicidad enorme al secuestrarla. Una de esas creaciones era Makinavaja, que llegó a ser objeto de algunas películas y una serie de televisión, protagonizada esta última por ese gallego afincado en Cataluña que gusta de insultar a España.
El caso es que una de las frasecitas favoritas de Makinavaja y su inseparable Popeye, era: “semos peligrosos”. Pues eso es lo que hemos pensado algunos al leer ese artículo que desde el Triangle se nos dedica graciosamente a los conspiradores ultra-carca-tridentinos-derechistas que formamos parte de Germinans germinabit. Semos peligrosos, señores. Y lo demuestra el interés cuasi enfermizo que tienen en el sector progresista de la iglesia barcelonesa en averiguar quién está detrás de esta web. Dan palos de ciego que da gusto, pero es obvio que todavía no saben ni quién era De Bello Pallico ni quién mueve los hilos de Germinans. Por supuesto, por mera eliminación, acabarán acertando con algún nombre algún día, pero nadie estará junto a ellos para decirles: mira, esta vez sí has dado en el centro de la diana.
En realidad importa poco quiénes estamos metidos en esto. Lo que importa es lo que decimos y cómo lo decimos. Da igual quién sea el quién. Lo fundamental es el qué. Y en eso hay que reconocer que el autor del articulito de El Triangle, que sí tiene nombre y apellidos reconocidos, indica una serie de cosas que nos hace pensar que no vamos por mal camino. Afirma que detrás de todo esto hay sacerdotes jóvenes de alto perfil académico. O sea, que se nota que acá hay un buen nivel. No es mala cosa, no. Dice que en Germinans estamos bien informados de lo que ocurre en la archidiócesis. Pues es verdad, señores. Acá hablamos sobre lo que sabemos, no sobre fantasmas o ectoplasmas eclesiales inaprensibles, que desaparecen cuando se creen tener entra las manos. En definitiva, semos peligrosos. Y más que lo vamos a ser.
Humor e ironías aparte, es difícil negar la importancia que De Bello Pallico y Germinans están teniendo en la vida reciente de la iglesia catalana. Todos nos leen. Y los que no nos leen, se informan de lo que escribimos. Ya es triste que tengamos que elegir el anonimato para no sufrir represalias. Ya es triste que haya tenido que pasar tanto tiempo para que se haga presente en algún medio de comunicación, e internet hoy es el MEDIO, la voz de los que denuncian cuáles son los males que aquejan a la salud de esta archidiócesis. Pero no tenemos derecho a ser pesimistas. Somos conscientes de que nos ha tocado ser la semilla de un árbol que dará buenos frutos a medio y largo plazo. Y eso lo saben aquellos que son hojas secas de la higuera estéril que amenaza con dejar sin fruto a la iglesia de Barcelona y Cataluña. Es necesario que nosotros crezcamos y ellos mengüen.
El mayor de los desprecios a los mártires - 14/09/2007
El centurión, pues, viendo la oposición levantada por parte de los judíos, le puso en medio y lo quemó según su costumbre. Y así nosotros, después, recogimos sus huesos, que son mucho más valiosos que piedras preciosas y que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado; donde el Señor nos permitirá congregarnos, según podamos, en gozo y alegría, y celebrar el aniversario de su martirio para la conmemoración de todos los que ya han luchado en la contienda y para la enseñanza y preparación de los que han de hacerlo más adelante.El autor de esas palabras fue testigo del martirio de San Policarpo de Esmirna, santo varón de Dios que no dudó en dejarse matar antes que renunciar a Cristo. Y los hermanos en la fe del mártir, como no podía ser de otra forma, estaban prestos a honrarle como se merecía. Dando ejemplo a los herejes gnósticos, para los cuales la materia era algo despreciable, no dudaron en hacerse con los restos del tabernáculo humano de aquél cuyo espíritu acababa de entrar en el cielo por la puerta grande.
Por tanto, es claro que desde muy temprano la Iglesia ha amado a sus mártires, ha honrado a quienes honraron a Cristo entregando su vida por él, ha venerado a los que ocupan un lugar de privilegio en el cielo. Una Iglesia que no recordara con gratitud a sus mártires sería una Iglesia muerta, indigna de llevar el nombre de cristiana. La persecución y el martirio producen santos. La tibieza, la acomodación a los patrones políticamente correctos de un mundo que da su espalda a Dios, sólo produce sepulcros blanqueados, muertos que creen estar vivos y que no se dan cuenta que sus almas hieden.
Dice el refranero español que “no hay mejor desprecio que no hacer aprecio”. Pues bien, eso es lo que está pasando en buena parte de la archidiócesis de Barcelona en relación con los mártires que van a ser beatificados en Roma el próximo 28 de octubre. Por ejemplo, tres de los mártires son hijos de Mataró. ¿Sabe alguien si el Consell Pastoral de Mataró ha movido un solo dedo para dar a conocer a sus mártires, para honrarles como se merecen? ¿tanto se avergüenzan de ellos que quieren ningunearles con el mayor de los desprecios, que es ignorar su existencia? ¿hasta dónde vamos a llegar, señores míos? ¿hasta dónde?
En Roma deberían de tomar nota de estas cosas. Sin duda Monseñor Sistach, Turull y cía se dejarán ver en la Ciudad Eterna el día de la beatificación. Pero alguien debería decirle al Papa, o a quien corresponda de la Curia, que en sectores de la archidiócesis que pastorea don Lluis hay un pacto no escrito y no público de ningunear a sus mártires.
Decía también el autor del relato del martirio de San Policarpo que“a los mártires, como discípulos e imitadores del Señor, los respetamos y queremos como merecen, por su afecto incomparable hacia su propio Rey y Maestro. Que nuestra suerte sea también ser hallados copartícipes y condiscípulos de ellos.”
Negar a los mártires es negar a Cristo. Despreciarles con el silencio es negar la propia condición de discípulos del Señor. Hay una iglesia local que está muerta. Y hiede tanto que quizás el mal olor llegue hasta Roma, pues el perfume de una sonrisa cómplice del silencio no puede ahogar los efluvios putrefactos.
Hace falta abrir las ventanas, limpiar el patio, retirar los cadáveres y perfumarlo todo con el incienso de nuestros mártires, aquellos que fueron ejecutados por el delito de ser hijos de Dios y de la Iglesia. Todavía están a tiempo de reparar la iniquidad que se está cometiendo. ¿Lo harán?
La Blogosfera cristiana avanza, dice Llisterri - 07/09/2007
Pues sí señores, Jordi Llisterri está muy contento porque Foc Nou ha alcanzado la voluminosa cifra de 300 visitas diarias. Lo cual, dado que el portal tiene más de 30 blogs y por tanto tocan a 10 visitas cada uno, es todo un acontecimiento eclesial, mediático y digno de abrir cualquier telediario. Ciertamente esas 300 visitas diarias actuales de Foc Nou están un poco por encima de las 270 de media que Germinans geminabit ha tenido desde que empezamos esta aventura tan peculiar. Pero es que acá no estamos ni los quince que empezaron Foc Nou ni los treinta y pico que son ahora. No, no, seguimos siendo cuatro y el de la guitarra. Y es obvio que nuestros medios son escasos y nuestros concimientos de programación de páginas webs limitadísimos. Pero no creo que nadie dude de que la repercusión real de Germinans en la vida de la archidiócesis barcelonesa, a pesar de o precisamente gracias a la condición de cuasi-clandestinidad de sus componentes, es bastante superior a la del portal de Llisterri. Y cada vez será mayor, para mayor desgracia de aquellos que estaban acostumbrados ser los amos de todos los medios y los monopolizadores de toda opinión organizada en la Iglesia catalana.
Ahora bien, precisamente por eso mismo la responsabilidad que tenemos en Germinans es mayor. Llevar a la blogosfera y a internet la voz crítica de los que llevan décadas denunciando, en la casi total nadería mediática, las causas de la aniquilación del catolicismo en esta tierra, es una labor muy oportuna y necesaria. Sólo desde la asunción de los errores del pasado y del presente se puede pensar en construir un futuro mejor. Por ello, lo que empezó en De Bello Pallico y sigue ahora en Germinans es imparable. Y cada vez serán más las voces y las plumas que se sumen a esta iniciativa. No necesitamos 30 bloggers para crecer. Basta con que la calidad de las aportaciones se mantenga o mejore, aunque sin duda siempre vendrá bien alguna incorporación al grupo, y con que cada vez sea más los lectores que se animen a enviar sus cartas con sus opiniones, sus ideas y sus sugerencias.
Quienes nos movemos en el ámbito de la presencia católica en Internet, intuimos o sabemos que algo se está cociendo en la cocina de los blogs católicos. Sobre todo en aquellos que, sin necesidad de caer en un oficialismo estéril, se caracterizan por su fidelidad al magisterio. Es posible que Germinans sea un referente de futuros proyectos que abarquen al resto de España. Hace un año esto era impensable y hoy es una realidad que va camino de ser un fenómeno que marque un antes y un después en la vida eclesial de nuestro país. Así que, aunque no en el sentido que él quiere darle, Llisterri tiene razón. La blogosfera cristiana está avanzando. De nosotros depende que sea para bien.
Queremos obispos católicos - 31/08/2007
Sí, queremos obispos católicos, libres, a ser posible no contaminados por partidismos diocesanos, por querencias personalistas, por condicionamientos políticos. Queremos obispos dispuestos a usar el bisturí allá donde haga falta extirpar tejido gangrenoso. Queremos obispos valientes, que no teman liarse a pedradas con los lobos que se han aplatanado entre las ovejas, de las que se alimentan cuando tienen hambre. Queremos obispos que hablen el idioma de los fieles católicos. No el catalán o el castellano, aunque es deseable que conozca ambos, sino el de la fe, la sana doctrina y la plena comunión con el Vicario de Cristo. Es preferible un buen obispo procedente del Senegal que un mal obispo nacido en el Passeig de Gràcia esquina a la Avinguda Diagonal. El senegalés puede aprender el idioma que habla la gente de la calle, pero casi siempre es tarde para que un mal obispo aprenda el lenguaje y las acciones de los buenos pastores.
Tenemos derecho a ser pastoreados sabiamente. Tenemos derecho a que nuestros futuros sacerdotes sean formados de acuerdo al sentir de la Iglesia, del magisterio y del verdadero Concilio Vaticano II (no ese holograma falso del mismo, que nos quieren vender algunos). Tenemos derecho a que nuestros hijos sean catequizados conforme a la fe católica. Tenemos derecho a asistir a misas católicas, no a shows pseudo-litúrgicos hechos a imagen y semejanza de curas y/o grupos “creativos”. Tenemos derecho a que se nos administre correctamente el sacramento de la confesión y no a que se nos engañe con un simulacro colectivo del mismo. Tenemos derecho a que se nos dé la misa en nuestro idioma materno o en el idioma oficial de la Iglesia latina.
No pedimos mucho. Sólo queremos ser buenos católicos. Sólo queremos que nuestra Madre y Maestra nos trate conforme a nuestra dignidad de hijos de Dios. Sólo queremos que desde la Sede Apostólica se mire nuestras necesidades y no la forma de evitar diplomáticamente un conflicto con los que han secuestrado nuestra fe desde hace décadas. Sólo queremos que nos envíen obispos que contiendan ardientemente por la fe que fue dada una vez a los santos (Jud 3), aun a riesgo de quemarse personalmente en la tarea. Sólo queremos y deseamos que a nuestros pastores no haya que aplicarles las palabras del capítulo 34 del libro del profeta Ezequiel. Solo queremos que lo poco o mucho que quede del catolicismo en nuestra tierra, sea verdadero catolicismo y no una copia falsa del mismo.
Regresamos - 24/08/2007
Las vacaciones veraniegas van llegando a su fin. En poco más de una semana todo volverá al ritmo habitual del resto del año. Monseñor Sistach retomará su febril actividad en pro de la reactivación de la archidiócesis y la curia diocesana recuperará su empeño en la ardua tarea de animar a sacerdotes, religiosos y fieles para que sean agentes de la evangelización de los alejados de la Iglesia y de los que apenas han puesto sus pies en un templo católico. Es más, de todos es conocido el eficacísimo plan pastoral para llevar a Cristo a los jóvenes catalanes, cuya punta de lanza está precisamente en esta querida Barcelona.
Pocos dudan que el Papa premiará tanta diligencia pastoral concediéndole al arzobispo el capelo cardenalicio que sin duda merece. Además, desmintiendo a todos los agoreros que preveían una nueva negativa de la Santa Sede a rechazar los candidatos que don Lluis ha sugerido como obispos auxiliares, en breve veremos como Mo