AGERE CONTRA
Por Quinto Sertorius Crescens
Un guionista llamado Juliana – 17/07/2008
Juliana, el estereotipador
Había una vez un joven periodista que vivía en una linda ciudad a las orillas de un hermoso mar. Esta bonita población, Badalona, tenía, encaramado a la montaña y a poca distancia, un gran y pacífico monasterio donde vivían unos honrados religiosos dedicados a la oración y el trabajo. Habían hecho voto de silencio. El joven periodista había oído hablar de este recoleto paraje y de estos laboriosos ermitaños que vivían en pequeños eremitorios independientes unos junto a los otros. Interesado por escribir un reportaje sobre ellos, “va fer mans i mànigues” (movió cielo y tierra) para encontrar un contacto que le permitiera franquear su impenetrable muro. Un mundo de ermitaños que querían vivir apartados del mundanal ruido, pues, como dijo el poeta, habían escogido la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en este mundo han sido.
Finalmente, emulando y en parte anticipándose a Philip Gröning en “El Gran Silencio” (Die große stille) consiguió entrar en la cartuja de Montalegre. Sorprendido con la vida de los ermitaños, el joven Enric de Bétulo no contento en recoger las florecillas de la radicalidad del cotidiano cartujo, añadió a la descripción elementos literarios nacidos de su propia cosecha. Así, los ermitaños, cada día, daban una palada de tierra a su propia tumba. Con sorna, después de leer el reporte, un cartujo de Montalegre exclamó: “si esto fuera cierto habrían llegado ya a Australia”.
Tener un relato: la clave del culebrón
Este es, si cabe, el problema de nuestro también bien amado Enric Juliana, el “vaticanista” de La Vanguardia:
En primer lugar embota (hacer perder detalles, perfiles y matices) las noticias que hacen referencia a la Iglesia Católica. Si para Juliana cuando el texto estaba fresco (y demasiado disponible), la Conferencia Episcopal Española (C.E.E.), implícitamente, aconsejaba votar PP. Ahora, cuando ya todo aquello es solo una sombra, el periodista basa sus argumentos del momento en el fundamento que la C.E.E. habían pedido el votar al PP “de manera casi explícita” (La Vanguadia 8/VII/2008 pg. 11). Si esto continua así, dentro de unos meses, Juliana acabará argumentando sobre la base que los obispos habían sido interventores del PP en las mesas electorales de las pasadas Elecciones Generales. Todo es cuestión de ir apretando el manillar del gas.
En segundo lugar, el Juliana info-eclesial introduce y abusa de recursos literarios que sobrepasan la contemplación serena del asunto tratado, transportando al lector al mundo de la dramaturgia. Cuando uno lee al periodista badalonés informando sobre temas de Iglesia, el lector acaba por quedar colocado más en un patio de butacas delante del cual se desarrolla una representación teatral, que en la silla de un científico que está intentado describir, por medio del microscopio, que está sucediendo. La estereotipación de los personajes en el gran escenario hispánico: interesante para la novela romántica, peligroso para la información clásica.
Un tercer punto. Aunque aparente lo contrario, a Juliana le falta información sobre la Iglesia, sea en España o en Italia. Se le escapan datos. Este espejismo es fruto de la falta de competencia en la información eclesial en Cataluña. La sección “Desde los últimos bancos” de Germinans ha dado brillante cuenta de ello (10 y 17 de junio de 2008). “El borni al país del cecs és el rei” (el tuerto en el país de los ciegos es el rey). Esta es una de las causa de la literaturización de sus noticias. Falto de una buena inmersión, recurre a la historia de indios y vaqueros, ladrones y serenos, buenos y malos. Las entiende todo el mundo. Es el relleno emocional a demasiados espacios intersticiales informativos que tiene vacíos.
Y por último, el “info-dramaturgo” Juliana guioniza la información de la Iglesia en España. No solo no se contenta con flirtear con la simplificación, sino que construye y enlaza sus artículos a manera de un guión de los episodios de un culebrón televisivo. Construye un relato coherente que da juego mediático, aunque fuerce la realidad de los acontecimientos strictu senso.
Así todo el mundo sabe, y le es fácil reconocer, quienes son los buenos (el abad de Montserrat y el mundo moderado que representa, etc, etc,etc, en el fondo el rollo del talante catalán –que tapa el oasis podrido, esto no lo dirá nunca Juliana-) y quienes son los malos (Rouco y sus compinches). Los buenos hacen cosas buenas y los malos, ¿adivinan? Cosas malas. Hasta la portera puede seguir la telenovela.
“Yes, Archbishop”
Todos estos recursos permiten escribir. Tener al lector enganchado. Todo artículo puede tener secuelas (es decir otro artículo). Pero ensucian la trayectoria de un brillante periodista político (el gran activo de Juliana).
¿Por qué no preguntó en su pasada entrevista-masaje al n.s.b.a. obispo Martínez en La Vanguardia por el caso del cura que pagó abortos en Barcelona o por otros escándalos de la vida diocesana local? O por la desertización del Seminario. O ¿porqué el dinamismo de otras latitudes católicas europeas occidentales nunca enraíza en nuestro obispado? ¿Por qué no le preguntó, si eso sí tenía su “morbo”, algo que un periodista no acostumbra a dejar pasar?
Juliana necesitaba la entrevista para afianzar su relato: Barcelona, la Iglesia Catalana no es como la de Madrid (Y eso es cierto. La de Barcelona está casi muerta. La segunda, tiene un dinamismo que ya querríamos). Pero no iba por aquí Juliana.
Objectivo de Juliana: Martínez tenía que asumir alto y claro el rol del obispo anti-Cope que por cobardía o tacticismo no acababa de arremeter. N.s.b.a arzobispo cuando iba a Madrid a la Conferencia Episcopal no decía ni mu y nunca se oyó su voz de manera significada encabezando una corriente anti-Cope. ¿Puede encabezar valientemente algo que sea a contracorriente?
Sistach firmaba renovaciones de directivas del medio radiofónico sin rechistar junto a sus compañeros de episcopado español. No fue hasta que se le oyó meridianamente al cardenal Cañizares (19 de mayo de 2008) que Martínez se sumó, entonces, a la contestación contra Federico Jiménez Losantos. Con, y solo con, este escenario que actuaba de paraguas, Sistach pudo decir sí a la llamada de Juliana, quien enseguida vio la jugada. Llamar al cardenal y pactar la entrevista para el primero de junio. No le podía decir que no. Juliana hacia aparecer como moderado a n.s.b.a a cambio de no preguntarle impertinencias (el peaje). Este cogió el envite pues, en su mentalidad tan atenta al ojo de una cámara, es un camino de ganar simpatías del respetable sin tener que visitar parroquias de verdad o atender a los sacerdotes con afecto y atención paternal-filial. Pura ingeniería propagandista de medio pelo para hacer pasar gato por liebre típica de Sir Humphrey Appleby, el famoso Secretario Perpetuo para el Ministerio de Asuntos Administrativos del Gobierno de su Graciosa Majestad (BBC).
Un guión en toda regla. Los dos se hacían un favor, uno afianzaba el relato, el otro podría ir de simpático. Barcelona no es visigótica (es mediocre –¡perdón! esto lo diría Bernard, Bernard Woolley -).
Incluso puede haber en todo ello buena fe por parte del periodista. Incluso puede que intentara hacer un favor a Cataluña (Iglesia-Nación). Solo hay un problema: fue un montaje.
Y es que detrás del “llautó” (el plumero), aparece el mismo “ritornello” de siempre, también en Enric Juliana, por muy Juliana que sea: unir nación y Iglesia y leer la vida eclesial católica con las mismas categorías utilizadas en la interpretación política. Juliana, brillante periodista, de tanto “barrejar la roba” (mezclar la ropa en la lavadora) se le mezclan los colores.¿Un nacional católico mas? ¿De qué le ha valido la experiencia italiana? Esperemos que la próxima vez, cuando Sir Humphrey Juliana Appleby vuelva a llamar al Arzobispo, no se haga el pingüino, no pastelee, haga de periodista y no de guionista y pregunte todo lo que tiene que preguntar.
Y ahora, las “becaines” - 03/07/2008
Oportunidad única
El Museu Geològic instalado en el Seminario es una de las instituciones, a día de hoy, con mas vida de la diócesis de Barcelona. Su colección de fósiles, cerca de 70.000, de todos los periodos lo convierte en uno de los museos de Paleontología más importantes de Europa. Su relevancia, sin embargo, acaba de pasar a un segundo plano, eclipsada por otra colección, esta vez de vertebrados, que ha convertido nuestra diócesis en un magnífico escenario donde poder observar en movimiento, desde una mirada histórica, andróminas y armatostes de otros tiempos.
Nuevas oportunidades se ofrecen al sector de alojamientos para estudiantes de la capital del Principado. Doctorandos de todo el mundo en Historia de la Teología, en sus diversas especialidades o incluso antropópogos, “faran cap” (se pasaran y pararan) para analizar la reserva sioux barcelonesa. Un obispado en vía muerta, respecto a la comunión católica, donde el terremoto Juan Pablo II apenas sacudió sus cimientos. Y todo ello sin picadas de mosquito, desiertos, peligros de secuestro y otras penalidades a que se exponen los que viajan al Cercano Oriente para entrar en contacto con las Iglesias Nacionales escindidas de la catolicidad en los primeros siglos del cristianismo.
Los estudiosos no desaprovecharan esta oportunidad. Poder analizar el final de trayecto de un reducto de nacional-catolicismo, aquí en versión catalana. Todo en vivo y en directo. Hasta podrán entrevistar a los protagonistas supervivientes. No como los eruditos analistas de la Iglesia Galicana quienes todo lo tienen que sacar, respirando ácaros, de archivos y bibliotecas.
Aquí podrán observar en qué ha acabado el ascensor de la puerta de atrás, el encumbrador de los que tenían como principal activo el no-incomodar. No incomodar al Vaticano con impertinencias muy visibles. No incomodar al nacionalismo moderado y de misa, en estos lares, catalán. Tapar las miserias eclesiales y reírle las gracias al pujolismo de sacristía.
La Jornada Mundial de la Juventud de 1997 ha transformado la Iglesia en Francia, a la llamada del papa Woytila: “France, fille aînée de l’Église: qu'as-tu fait de ton baptême?”. Ojalá tuviéramos en nuestro país la renovación monástica, masculina y femenina, que vive nuestro vecino. Ojalá solo la mitad de la calidad, catolicidad y profesionalidad de una KTO, nacida, no por casualidad, a dos años de la J.M.J. de París. ¡Que decir de Italia! Un país donde un video dedicado a la vocación de dos jóvenes seminaristas de Milán alcanza, a día de hoy, la cifra de 100.000 visitas. ¡Y en solo cinco meses! O de un Madrid donde nacen parroquias como Santa Maria de Caná.
La estética de la decadencia
Los mas abocados a la literatura, emulando a Pío Baroja, podrán describir, pasando por Barcelona, su decadencia. Por lo visto también tiene su estética. De curas de vejez triste y abandonada, camisa de moda de hace cuatro o cinco temporadas, “faccions lluentes” (tez de reflejos abrillantados), aporcelanadas, cabello craso, peinado imposible y olor a jabón sin aroma, fruto de un lavado sin suficiente aclarado. El final de trayecto de una generación, la de un Juan XXIII mal entendido, secundado de cuatro jóvenes acólitos de “también extraño aspecto” como diría el maestro Oriolt.
Este es y será el obispado de Barcelona hasta la jubilación del n.s.b.a. cardenal si nada varía. El bloqueo mental de toda una trayectoria generacional es tal que es casi imposible un viraje. Es casi imposible que la generación que representa discierna qué pasa. Le resbaló los 27 años del pontificado de Juan Pablo II. Su comprensión del mundo depende de un análisis que a su vez deriva de sus presupuestos ideológicos. No pueden entender nada. Leen mal a la persona y a nuestra sociedad porque no entienden que la Sed es la de toda la vida. Es como si para predicar a los bárbaros los misioneros no se hubieran bajado del burro de hacerlo en latín, pues el latín es la cultura y ellos eran cultos. Llegados a este extremo solo pueden hacer una cosa, lo que alguna vez les dio resultado, no-incomodar.
La decadencia de una Iglesia y un país unidos por unas mismas causas: el ensimismamiento y cerrazón con y en ella misma. Un sentimiento soberbio de autosuficiencia. El pujolismo sociológico, que acaba siendo la parroquia mayoritaria de nuestra diócesis, no tiene hijos políticos. La Unió Sacerdotal tampoco. Artur Mas todo se lo debe a Pujol. Turull, todo a Sistach. Los dos callan delante de su encumbrador, no incomodan y obedecen sin replicar y sin méritos, a parte de un semblante, al decir femenino, agraciado. Sin contenido solo queda intentar convencer por una vacua y juvenil estética. Una pastoral, la de la estética, que va remozando el Seminario y las instancias privadas del Palacio Episcopal. Baldositas color “crème” para los aseos del primero, de color salmón claro para el segundo. Poca cosa mas entre “becaina i becaina” (cabezadita y cabezadita). El último que apague la luz.
Y en eso llegó Fidel - 19/06/2008
Por marrana
Cuentan las crónicas que en una ocasión el Comandante, Fidel Castro, visitó una granja en una localidad del interior de la Gran Antilla caribeña. El director del estableciendo agropecuario mostró a Castro las instalaciones. Llegados a la sección porcina Fidel posó sus ojos en una rechonchita cerda a la que llamaremos Eliancita (por decir un nombre). El responsable de la susodicha, para quedar bien y hacer puntos, le vendió la moto sobre las grandes cualidades del animal, sobreestimando sus potencialidades, ya que el ganado porcino, en un país comunista, esta afectado de una pereza connatural al sistema que se traspasa hasta a la capacidades reproductivas.
El Comandante, bregado en este tipo de género animal (ya se sabe que el líder comunista sabe de todo), pronosticó que Eliancita pariría diez lechones y mandó que se le mantuviese informado. Pasaron las dieciséis semanas y finalmente la marrana puso en el mundo animal cinco cerditos enfermizos. El pobre responsable, asustado que se pudiera cuestionar sus métodos de trabajo (de hecho no pegaba un palo al agua), informó al director del establecimiento que Eliancita había tenido seis crías. Inmediatamente este último redactó un informe donde se daba noticia al jefe local del partido del feliz acontecimiento. La cochina de Fidel había dado a luz siete lechones. El jefe local llamó al ministerio de Agricultura en la Habana informando que la cerda más famosa del país había sido madre de ocho magníficos y revolucionarios cochinitos, lo cual le comportó la salutación gozosa de su superior, a quien debía el cargo. Bajo el idioma común del ¿No nos vamos a hacer daño, verdad? inteligible para los que alcanzan cargos sin méritos por el método llepa, nadie revelaba la verdad. El ministro, no queriéndose acordar de la previsiones del Comandante, entusiasmado con la noticia de la confirmación, por su subordinado, del compromiso con la causa de la Revolución que ya intuía en los animalitos, y preparando el terreno para su ansiado ascenso, preparó su futuro discurso en la Asamblea Nacional Cubana del Poder Popular cubana donde estaba previsto asistiera el Comandante. Al día siguiente a la sesión parlamentaria, “Granma” y “Juventud Rebelde” titularon:
Eliancita parió diez cochinos.
Fidel ordena la exportación de cinco de ellos. Los otros se destinaran al consumo interno.Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó aparar
La praxis soviética de institucionalización de la mentira, del engaño y el autoengaño, de promoción por servilismo a pesar de la mediocridad parece ser el espíritu que reina en el día a día de los responsables máximos de la marcha de la diócesis de Barcelona (salvo honrosas excepciones). Una vida inerte, funcionarizada, planificada desde la sede central de la plaza de la Catedral. Allí se esbozan los planes quinquenales a la luz de un flexo que no se apaga ni por el día ni por la noche. Tenemos suerte que un gran timonel conduzca este barco a pesar que no se sepa los nombres de pila de la marinería rasa, y menos de los grumetes. Que importa esto en un mundo de piezas y de recambios. Pero al cuarto año del fin de la diversión, cuando nadie ya se acuerda de la visita de Jordi Pujol a Roma para influir en el nombramiento del obispo de Barcelona, llegó el toque humano: se han iniciado las visitas pastorales, comenzándose por el patio trasero del centralismo barcelonés de la Unió Sacerdotal: Cornellà i Mataró ()
Allí estaba la figura del arcipreste, que aun a sabiendas de la falta de confianza y de la nula capacidad de colaboración de los sacerdotes de su demarcación, le espeta a nuestro bien amado un discurso cantando las excelencias de la pastoral de conjunto de sus parroquias o describiendo el buen estado de unos movimientos juveniles inexistentes. Mientras, acomodado en un sillón de gran funcionario, el bien amado oye la “rondalla” (cuento catalán) asistiendo con la cabeza a sabiendas de la trola.
Las primeras visitas del Dr. Martínez
Acabada la perorata, más propia de una asamblea del PCUS, que del realismo y seriedad demandada a un acto que congrega a todos los consejos parroquiales del arciprestazo, nuestro s.b.a. “comandante” tomó la palabra. Que por algo ha venido a clausurar una visita pastoral donde sólo se ha encontrado con los consejos parroquiales, sacerdotes incluidos. A clausurar lo que no ha sido ni iniciado. Y si no, busquen ustedes las actas de lo que eran las auténtica visitas pastorales. Cuando el obispo se encerraba con los fieles en la sacristía con el cura fuera y les exhortaba a “cantar”. Cuando se hacia pasar fuera a todos ellos y hacer entrar al párroco para que le explicara las grandezas y miserias de su feligresía. Todo ello en un contacto directo sin filtros, sin coartadas ni trampas para decantar las voces que poden el dedo en la llaga (a veces la voz de los feligreses mas discretos y con mas dificultades para articular un discurso trabado, pero con la sabiduría de apuntar al centro de lo que no va). Cuando todos los establecimientos contemplativos, escolares y caritativos católicos eren visitados así como los lugares de culto de la parroquia. Cuando el obispo quería escuchar lo cómodo y lo incómodo y no solo lo que quería oír.
Y tomó la palabra nuestro s.b.a. comandante y envió cinco cochinillos a la exportación. Expuso en un discurso no conocedor del punto y a parte y tan envolvente y largo como el “Rotoloni Regina”, la evolución del régimen: “no estamos tan mal”, “el 50% de la juventud de Barcelona se mueve por instituciones de la Iglesia”. Frases literales que quedaron registradas en los muros que acogían la reunión para pasmo de la afición. No es de extrañar que, con tanto realismo, en las hinchadas estadísticas del Seminario que se envían a Roma se registren como seminaristas todo lo que transita por la casa. ¡Que vigilen las señoras de la limpieza! Con esta autosugestiva política de maquillaje podemos enviar vocaciones a Madrid para convertirla a la recta senda del “tarannà” catalán.
Salvo nuestros “espaordits i garratibats” (asustados) “confidentes” y “confidentas”, el resto del foro aplaudió. Ya saben ustedes que tipo de ganado acostumbra a pastar por los consejos pastorales. Al lado de los benditos aguantalotodo, el resto es para tirar cohetes (el día que se marchen a su casa). Estos últimos, faltos de afecto, encuentran en los consejos parroquiales su lugar en el mundo, el pequeño escalón desde donde esperar que alguien les mire. El primer escalón de la pirámide “llepa” que como en Cuba se inicia en el ámbito local y finaliza en las estancias curiales de la capital. Una patética y sin prole gerontocracia de revoluciones fracasadas que se han creído que la iglesia en Barcelona es suya (un bien privado). A todos ellos, a los miembros del “sistema”, para que se desagrien, desentumezcan los músculos de su cuerpo y del cerebro y piensen que otras cosas pueden hacer: una canción.
De montes y de fuentes - 06/06/2008
Ni nacional liberalismo ni nacional progresismo
La ideología liberal ha actuado de agarradera para muchos católicos españoles y de arma de contraataque contra el predominio de la ideología progresista de izquierdas.
Es cierto que muchos valores liberales, especialmente los políticos, son compatibles con la Doctrina Social de la Iglesia. Es cierto en el mundo intelectual liberal español hay mas inteligencia que en la olla podrida del pensamiento progresista donde el cinismo y la perpetuación en el poder han sustituido los antiguos ideales, basados en una antropología equivocada. Es cierto que el neoliberalismo que ha aflorado en España, de matriz neoconservadora made in EE.UU, ha sido buena lejía contra la porquería progre enganchada al tejido social. Pero también es cierto que quien lava con exceso de lejía se come los colores y acaba por cargarse la ropa.
En España nos pasa factura la falta de una cultura política demócrata-cristiana madura, extensa y de calado entre los católicos que equilibre los excesos de los liberales que se tiran al monte y de los cristianos de centro-izquierda que flirtean con la momia del marxismo. ¿En que cajón está escondida esta cultura política en un PP controlado, hasta ahora, ideológicamente por la FAES?¿Dónde está en una CIU que tiene en sus dos estatutos, CDC i UDC, el basarse en los valores del humanismo cristiano? ¿Quien se apunta a seguir el camino trazado y trabajado por la Asociación Católica de Propagandistas sin el cual es imposible entender el éxito y la paz que trajo la Transición española? ¿Quién sacará a CIU del atolondramiento y el acomplejamiento que la han convertido en el miembro tonto del tripartito catalán, riendo las gracias y la ideología y sin pillar poder?
A la hora de la verdad delante de la contradicción entre ideario político y magisterio de la Iglesia, la opción española parece ser la manipulación de lo segundo para que se acomode a lo primero. La versión mayoritaria de los cristianos de izquierda metidos en política es la de atacar a los obispos y al Vaticano acusándoles de pervertir el mensaje cristiano. Según ellos, este (el Evangelio) se acomoda a su opción política de partido. Si no lo parece es porque la jerarquía lo dificulta con sus enseñamientos. Cuantas veces no hemos visto este proceder tramposo. Los manipuladores (que comen de la política) dando lecciones a los doctores. “Los obispos son agentes de la derecha”, este parece el lema de mucho dirigente supuestamente católico del PSOE.
Delante de este asfixiante panorama, el impetuoso renacer del liberalismo en España, sobretodo centrado en Madrid y datado en el acceso del presidente Aznar a la Moncloa, abrió un agujero donde muchos católicos han creído entra oxigeno para la llama de la Fe en España. Cuánto estaba necesitada España de una terapia de choque que la despertara del post-marxismo. (Nota: este proceso en Cataluña apenas se ha iniciado, sumida en la decadencia que vive como sociedad por haber convertido el nacionalismo en una semi-religión).
Pese a ello, ¿no es esto esperar demasiado de una ideología (la liberal)?
La distorsión de los altavoces en la Iglesia
Alguno dirá: ¡Apenas despertamos de la parálisis progre y ya tenemos que ir con cuidado con nuestros caminadores! La respuesta es Sí. Más Doctrina Social de la Iglesia (apostólica y romana), D.S.I., y menos ensimismamientos en doctrinas liberales. Buen discernimiento de los valores que son compatibles con la D.S.I. y rechazo de confianzas ciegas (totemismo al fin y al cabo) en las fuerzas del mercado o de los mecanismos autorreguladores de una sociedad civil suficientemente ilustrada que ignora las enseñanzas de la religión católica. ¿Que certezas tenemos de que con el nacional-liberalismo se dicten leyes contra el aborto y se ponga, en los fines del Estado, la defensa de la familia tradicional en un lugar privilegiado?
Por otra parte, ¿algunos medios de comunicación, que hay que oír porque dan información que otros no dan, siempre hacen un buen servicio a la Iglesia, de la qual dicen ser amiga?
Pongamos un ejemplo: ¿Quién tergiversó el discurso de la visita ad-limina de 24 de enero de 2005 presentándolo como una defensa del entonces papa Juan Pablo II al Plan Hidrológico Nacional? ¿Cuantas opiniones se formaron en pro y en contra sobre el tema, nacidas de la presentación que hicieron los medios supuestamente próximos a la Iglesia, y cuantas de la lectura del texto completo que casi nadie leyó ni contextualizó (ni publicó de inmediato)? Un texto completo y articulado al que remitir la verdadera significación de aquel “En algunas partes se vive la confrontación social por un recurso natural: el agua; siendo ésta un bien común no se puede despilfarrar, ni olvidar el deber solidario de compartir su uso”.
¿Los comentarios de entonces de TV3, o aún hoy la opinión irrevisable de personajes como el moldeable Francesc Romeu, no fueron esclavos de la lectura neocon e incontrastada de los hechos realizada por cierto periodismo madrileño?
Neotomismo
En clave política estamos fritos sino renace y se aposenta una extensa cultura demócrata-cristiana en España (independiente de tal o cual partido); no acomplejada; que invite por sus ideales a la juventud a sumarse a ella; que supere el “que no se note, que no se vea, que no traspase” en que se convierte en la práctica la referencia al humanismo cristiano trascendente de partidos como CDC; que conozca su propia historia y de su aportación a la civilización occidental y europea; que no se deje “ensibornar” (camelar) por ideologías de moda; que recuerde que es servidora sobretodo de la familia y que se autoobligue a proponerse como propuesta también válida, para que se reproduzca en su seno, a los países del Tercer Mundo cristiano.
¿Estamos preparados para ello? ¿Qué papel ocupa en la formación de los futuros sacerdotes la reflexión jurídica, las nociones de filosofía del derecho, el estudio de los que a principios de siglo XX se conocía como la Sociología Cristiana? No la sociología bobalicona de descripción superficial que se difunde en los cursillos del Seminario de Barcelona.
Y lo mismo para los seglares. Cuanta conferencia barata de sociología cerverina y que poca penetración en las escuelas de pensamiento jurídico o económico –y porque no filosófico- y en el discernimiento sobre lo que hay de aprovechable y de rechazable en estas en relación con las enseñanzas de la Iglesia
Doctores tiene la Iglesia. ¿Pero es posible todo ello sin retornar al tomismo? ¿No fueron los neotomistas los padres de la moderna Doctrina Social de la Iglesia? ¿No fueron magnos personajes como el propio papa Pecci o Matteo Liberatore, los padres de la Rerum Novarum, los consagradores de la restauración neoescolástica que habían iniciado, a principios del siglo XIX, los pioneros Vicente B. Buzzeti o Serafino Sordi y que había vehiculado la Civiltà Cattolica? ¿No fueron los jesuitas y dominicos impregnados de neotomismo los grandes refutadores de los errores de los –ismos del siglo XIX y al mismo tiempo los padres espirituales de la cultura demócrata-cristiana europea fiel al magisterio de papas como León XIII o Pio XI? ¿Cuáles son sino las fuentes de donde bebe la historia de la Asociación Católica de Propagandistas? ¿Es que los grandes y nobles ideales que movieron el nacimiento de al Unión Europea (1957) nacieron de debajo de una col?
El Corpus en Vic - 22/05/2008
“Treballar per Déu es cordura. Lo demés locura” *
Para la urgente reforma del gran desastre que es la Iglesia católica en Cataluña, labor que va a llevar años, en necesario haber pasado por los TEDAX, los Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos. Estos agentes forman parte de las unidades del mismo nombre que existen en los cuerpos policiales y militares, cuya actividad es la neutralización, desactivación e intervención de artefactos explosivos no reglamentarios y, en el caso de las fuerzas armadas, también de los reglamentarios (municiones). Su misión principal es la de salvar vidas y evitar daños materiales.
El panorama de nuestros obispados esta plagado de minas, sacerdotes y “feligrosos” (feligreses peligrosos) dispuestos a saltar a la yugular de quien quiera poner un poco de autenticidad católica en la vida eclesial de nuestras parroquias. Para ello es importantísimo, ahora más que nunca, la elección para obispos de presbíteros que compatibilicen una intensa vida de oración con las cuatro virtudes cardinales clásicas: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
Por suerte el inicio de la reforma ya cuenta con el tridente marcado por los obispos Pujol de Tarragona, Casanovas de Vic y Cortés de Sant Feliu. A los tres les une la claridad de objetivos –la reforma-, la comunión auténtica con Roma, el amor a la Iglesia Católica sin “replecs” (repliegues), la firmeza en las decisiones, el no cegarse a las luces de los medios de comunicación y de lo políticamente correcto, el no ir por la vida de “vedette”, la elección de buenos colaboradores y lidiar con una montaña de problemas.
Romà de Vic “tira pel dret”
La entrada del obispo Casanovas en Vic se vio acompañada de una campaña en contra por parte de los habitantes de las alcantarillas de la iglesia catalana. Detectaron, erróneamente, fragilidad en su semblante pequeño y, como siempre son fuertes con el débil, fueron a la carga. Aún recuerdo el pollo (manifestación) que le armaron a la puerta de la catedral el 14 de septiembre de 2003 día de su ordenación episcopal: patéticos. El nuevo obispo entró en una diócesis con una media de edad en los sacerdotes, entonces, que rayaba los 70 años y con 0/1 vocaciones. Lo contrario a un destino agradable. En seguida la arrogancia de los sacerdotes y feligrosos que van perdonando la vida al personal se cebaron en su supuesta falta de formación intelectual y su comportamiento cándido. Se llegaron a oír mofas en ambientes clericales de la mismísima Vic porque el nuevo obispo, cuando visitaba la residencia de curas ancianos, tiraba el mismo de los carritos de ruedas.
Al cabo de poco de llegar, el obispo Romà restauró la procesión de Corpus de la catedral no sin oposición, nuevamente la de los pelmas de siempre, los progre-eclesiales. Vanidosos se escandalizaron. Pero Casanovas tiró “pel dret” (tomó su decisión pasando de ellos). A pesar de los pocos años transcurridos la procesión va consolidándose cada año con más participación. Las ratas huyen y los feligreses reaparecen.
Lo sucedido en Vic es muy esperanzador y aleccionador. Hay que resistir a los cantos de sirena de la progresía y a su acaparamiento del megáfono mediático (el control de la alcachofa). Sintió la soledad de tomar una decisión y el irse a la cama con temor al fracaso. Des de Vic se pidió al Señor, no nos dejes solos. Tú llevas esta barca. Hay que sacar la Eucaristía a la calle sin miedo. Sin ti nada valemos. Él es el Señor de su Iglesia.
Más tarde llegó la marcha de la parroquia de la Mare de Déu de la Mercè de Manresa de los capuchinos, orden con mucho desnortado suelto en su interior en Cataluña.
Romà de Vic apostó, visto el panorama, por el Instituto de Verbo Encarnado. En su rama masculina para la capital del Bages y la femenina para Vic. Nuevamente los plastas, que quieren ver convertida la Iglesia en Cataluña en un apéndice de sus ideas políticas, protagonismos y modus vivendi, criticaron la medida. Facha, integrista y toda la retahíla de adjetivos para provocar su acomplejamiento y parálisis. La TASER progre que les ha dado tanto espacio, injustamente, en Cataluña.
Y Barcelona
Si se consolidan estas dos fundaciones, el obispado de Vic tendrá mucha suerte. Sobretodo respecto a Barcelona donde la calma chicha llena de tristeza y desesperanza todo el obispado. Donde la decrepitud pequeño burguesa prepara el terreno a la nada.
*Inscripción de 1654 escrita en el dintel de la puerta de la casa rectoral de la parroquia de Sant Andreu de la Barroca (Vall de Llémena, Obispado de Gerona).
El mordisco de “la sonrisa Barcelona” – 08/05/2008
El buenismo eclesial barcelonés instalado desde hace demasiado tiempo ha sido encubridor de muchas injusticias en este obispado. Todo se tapa con una actitud aparentemente dialogante, de simpatía, de no crispación, de “no esveramenta”. De un presunto talante catalán que esconde toda la porquería debajo de la alfombra de una sonrisa simpática. Ejemplarizaremos este “tarannà” tan típico en nuestras latitudes en un experimento nacido en la diócesis de Barcelona.
La tarta de Santiago
En alguna ocasión Germinans ha dedicado algunas líneas, la cosa no da para más, a un engendro llamado Casa de Santiago creado en 1961 por el sacerdote diocesano de Barcelona Alfredo Rubio de Casterlenas en base a un núcleo de estudiantes universitarios. En 1994 el cardenal Carles, mediante una sana e higiénica decisión, clausuró el seminario paralelo que esta institución tenia en Barcelona. Esto se realizó tras un informe que revelaba algunos frutos nada acordes con los propios de un seminario, donde compartían techo seminaristas y claraeulalias, la sección femenina del movimiento.
Durante aquellos años pasaron por dicha institución y llegaron al sacerdocio algunos de sus seminaristas como Jaume Aymar i Ragolta (el mas sensato y católico del grupo) y Jordi Cussó i Porredón (personaje de amistades y proyectos peligrosos y miembro del grupúsculo que juega con el encargo de la pastoral universitaria del obispado: Francesc Grané etc. Este grupo, cada vez más menguado, pivotaba sobre el pensamiento del llamado “realismo existencial”, un producto del susodicho Rubio de Casterlenas.
Estos dos párrocos son ejemplo de una marca de la Casa, la incontenible propensión a presentarse en conferencias y cenas, si puede ser de cuantos más tenedores mejor, ocultando su condición de sacerdote. Los dos gravitan por la nano-constelación formada por lo que es lo mismo: la Universitas Albertiana, que de universidad tiene lo que un chiringuito playero, aunque nos intenten dar gato por liebre con la s; el llamado Àmbit (de Investigación y Difusión) Maria Corral, foro de debate que consigue reunir en una sola mesa las dos metas del progresismo catalán, hacerse el intelectual con cualquier tema y zamparse un buen “llobarro” (lubina) en el antiguo Ritz; la fundación “Cataluña-América” de nombre grandilocuente, como todo el tinglado, sita en el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra en Badalona, o sea can Aymar; y los proyectos virtuales de este gran “foc d’encenalls” (fuego de virutas): Área Cultural Oriol, editorial Edimurtra y revista RE. Todo ello siempre, siempre, siempre ocultando su matriz cristiana. Sacerdocio vergonzante y catolicismo vergonzante son las dos caras de la tarta de Santiago.
De la simpatía a la simplonería
Un ejemplo nos permite acercarnos a la “solidez” de los análisis de la Casa de Santiago: la llamada Carta de la Paz dirigida a la ONU, un extraordinario motivo para realizar turismo solidario bajo texto y pretexto de grandes y buenas intenciones. Un resumen de hasta qué punto se puede ser simplón por parte de este grupo. En su conclusión uno puede leer: Si una nación, gracias a sus políticos, va de bien en mejor, las relaciones entre sus ciudadanos actuales transcurrirán de una manera más suave y gratificante, e irán naciendo unos hijos, los cuales podrán alegrarse de que el país haya ido progresando, pues gracias a ello se habrán dado las condiciones precisas para los encuentros de los adultos que posibilitaron el existir de esos hijos. Sin embargo, si algunas naciones están menos bien gobernadas, etc…
A parte de un redactado de colegial y cierto tufillo hippie, la aproximación a la realidad de este grupo se parece mucho a la de los “dialogales” los de la UNESCO en Barcelona para el dialogo interreligioso y la revista del mismo nombre editada por Roser Bofill, la de Foc Nou. Parte del personal que por allí transita y come cree, como ya dijimos en otra ocasión, que las diferencias entre las religiones son fruto de la ignorancia. En el fondo el mensaje es el mismo. Solo los listos pueden captar lo común de todas ellas: la gran concordia universal. Los listos lo captan porque saben dialogar. Una empanada para sabihondos iluminados con ingredientes de antiguo gnosticismo y un toque de panteísmo espiritualista esferificado (hecho esferas a lo Ferran Adriá en su restaurante “El Bulli”).
Próximos a estos planteamientos, en versión intracatólica, encontramos a los “dialogales” del grupúsculo más selecto de la Casa de Santiago. Las cenas en el Ritz del Àmbit Maria Corral marcan carácter: elegancia, distinción y elitismo a mogollón.
El conflicto no vendría por la contradicción en términos de las diferentes maneras de pensar, o en este caso de definir la dogmática católica, sino de fallos en el proceso de dialogo, por no escuchar al otro. El problema no seria de contenidos concretos sino de formas. No hay que preocuparse por la diversidad de posturas, de lo que nos divide. Así, sin que se les caiga la cara de vergüenza, van adaptando el discurso según el auditorio, o sea según quien tengan delante. Lo importante es decirlo con suavidad y corbata. Dale Carnegie estaría contento. Miren la ampulosidad de los temas tratados por el Àmbit Maria Corral, el medio –el restaurante utilizado- y el perogrullo de las soluciones aportadas.
El espíritu de conservación del niño consentido: lamer y morder
Tanta huida de la realidad hacia lo sensiblero motivado por una subyacente frustración por no poder o no querer comprender el mundo, tanta adaptabilidad del mensaje al auditorio para conseguir su aquiescencia y simpatía (como si el personal fuera memo), tanto miedo a no perder lugares privilegiados y prebendas conseguidos no por méritos propios, convierte el permanecer de pié en una misión imposible. Un único anclaje se manifiesta sólido, lo que aparenta ser fuerte. En nuestra sociedad actual: el pensamiento políticamente correcto generado por el poder civil, que en las actuales coordenadas catalanas es el progresismo de izquierdas.
Antes era antipático contestar al pensamiento políticamente correcto fabricado por algunos ideólogos del régimen de Franco. Antes y ahora nos encontramos delante de una misma actitud, delante del mismo criterio de verdad: considerar como válido el discurso del que manifiesta poder, del músculo, de la “fibrillazione politica”, el fuerte en términos temporales. Es por ello que el nacional-catolicismo de ayer es hoy el rollo de nuestros curas y seglares progres.
Cuando la actitud de guardar las formas, de ir de simpático por la vida, de no perder espacio de protagonismo, se enfrenta a la imperiosa necesidad de una definición, la opción siempre es la de situarse al lado de lo fuerte en términos temporales, de los grandes aparatos ideológicos de conformación de consciencias generados por los que viven de los estados modernos fuertes. Entonces nuestros “llepes” simpáticos de todo pelaje, que han convertido Barcelona en un colosal desastre eclesial, se transforman en perro y muerden y atacan para conservar un estatus inmerecido. Sea los pobres curas cercanos que decidieron no ser simpáticos sino no dejarse “engalipar” (engañar) por extrañas teologías manteniéndose fieles al Magisterio y la Tradición de la Iglesia auque sufrieran campañas de acoso y derribo; sea los pobres feligreses, a cientos, que han tenido que callar y tragarse a su párroco progre arrogante; sea al pobre cardenal fiel (de corazón) a la Iglesia, llámese Carles quien escogió la autenticidad y renunció al marqueting.
Los “pájaros” de la escuela católica - 24/04/2008
El pío pío del Partido Socialista
De los hornos de la Escuela Pía catalana ha salido un “bac”. Como ya saben los del país, llamamos así al bollo a precio de saldo compuesto con los restos de la pastelería que no se ha vendido en los días anteriores.
Se trata de un libro titulado “Escola, religió i poder”, un “panet” de Viena Edicions, una manifestación de la influencia del partido socialista en la Escuela Pía catalana. Un libro de entrevistas coordinado por el escolapio Enric Canet, por Jordi Puig y Pere Vilaseca.
Entre los 18 personajes a los cuales se pregunta, como referentes, están unos viejos conocidos de la afición: Toni Comín (Partido de los Socialista de Cataluña PSC-Ciutadans pel Canvi, Foc Nou, Cristianisme i Justicia…), Roser Bofill (PSC-CpC, Foc Nou…) y Pilar Malla (PSC-CpC). Los tres veteranos dan la alternativa al maestro (de escuela e hijo de uno de los potentados fabricantes de género de punto de su ciudad) Pere Vilaseca y Canaleta, violento antiwoytiliano, coordinador del proyecto de Cultura Religiosa de la Escuela Pía en Cataluña, miembro del equipo de Coordinación Pedagógica y Pastoral de la misma Escuela Pía en Cataluña y uno de los fundadores, impulsores y portavoz de la plataforma creada en Mataró para dar apoyo al candidato del PSC a la alcaldía. Todo junto, a lo “bac” y sin problemas. Como para llevar a los hijos a los escolapios. A lo mejor acaban como el hijo del propio Vilaseca, quien ya en edad universitaria, durante la Fiesta Mayor del año 2006, fue conducido a comisaría por la policia local de la capital del Maresme por organizar y ser uno de los cuatro participantes en una carrera nocturna, donde se tenía que correr como a uno su madre lo trajo al mundo. Nuestros círculos concéntricos residentes en dicha ciudad nos aseguran que incluso está en you-tube la filmación amateur de los acontecimientos que acabaron en el cuartelillo para broma y cachondeo del vecindario. Es lo que tiene la religión natural.
El pío pío dialogal
Una de las cosas más pesadas y plúmbeas de nuestra amada Cataluña es el piar de los “dialogales”. Se trata de aquellos que creen que las diferencias entre las religiones son fruto de la ignorancia. Que en el fondo el mensaje es el mismo. Hay una religión natural revelada a los listos. Los tontos necesitan de las demás. Los “dialogales” son como la señorita del parvulario de las religiones, donde ¡ay pobrecillos! se pelean porque no saben conversar. Con lo fácil que es ponerlo todo en el túrmix y enchufar: la gran concordia universal.
Aquí sale al ruedo Jordi Puig, licenciado en Sociología (UAB) y técnico del Centro Interreligioso de Barcelona y del Área de Diálogo Intercultural de la UNESCO en Catalunya, institución que parece actuar, a la vista, de pesebre para sociólogos en paro.
Entre las 18 entrevistados en el libro está: Cristina Monteys, ¿católica? super progre técnica de proyectos del área de diálogo interreligioso de Unescocat y miembro de la Asociación UNESCO para el Diálogo Interreligioso. La señorita esta a favor del celibato opcional, las celebraciones comunitarias de la penitencia con absolución colectiva, de liquidar la moral sexual católica, a favor del control de la natalidad, las relaciones prematrimoniales, las parejas homosexuales, el derecho a adoptar de estas… Otro “panellet” (pastelito).
Para cuadrar el círculo, los autores del libro han tenido que recurrir a la tangente. Entrevistar a Abdennur Prado, musulmán progre y director del Congreso Internacional de Feminismo Islámico; Jai Anguita, rabino judío progre y Carles Capó, pastor protestante, supongo que también progre, porque no hay nada menos plural que los plurales cuando van de ídem.
El toque étnico lo pone el difunto abad de Montserrat, el progre Cassià Maria Just. También esta la benedictina, de toca y pantalones, Teresa Forcades i Vila, que como su indumentaria, a lo mejor tiene que aclararse un poco.
En la vieja guardia, el sociólogo Joan Estruch que no se sabe bien en que iglesia está. En la Universidad Autónoma de Barcelona, la suya, creen que es protestante.
Completa el bollo pastelero, las dos caras de la misma moneda: Jordi Serrano, de la anticatólica, laicista y combativa fundación Ferrer i Guardia; y Joan Bada, rabiado presbítero de la sectaria Unió Sacerdotal de Barcelona. Los que lo han sufrido en el Seminario, dudan si no le quiere robar el cargo al propio Serrano.
Una Escuela Pía que ya no pía
Los “meninos” del rey PSC y los arrogantes “dialogales” han aprovechado la debilidad de la Escuela Pía en Cataluña para utilizarla y transformarla en quinta-columna dentro del campo católico. Al PSC le interesa el tema pues así se consigue que sea, desde dentro de la propia Iglesia, donde se deslegitime a los obispos, aquí en materia educativa.
La faena es relativamente fácil pues la Escuela Pía en Cataluña es un ingente emporio escolar a manos de una orden que, en esta provincia, decidió autodestruirse. Casi 20.000 alumnos y 0 vocaciones. Si esto fuera una empresa, habrían despedido hasta al portero.
El escolapio Enric Canet, quien con Francesc Romeu y Jaume Reixach, perpetró el libro “Tertúlia de Capellans” (2005, Viena Edicions) hace poco afirmó en Catalunya Radio que el cardenal Cañizares era un hereje. Como es un hombre de matices, aparte de uno de los coordinadores del libro, considera que: la jerarquía de la Iglesia española es integrista. Los obispos catalanes, no. Defender la familia tradicional: una pérdida de tiempo. ¿Y hacerse escolapio?
Alejados de su carisma fundacional, los cuatro escolapios que aun no han llegado a jubilarse se dedican a todo menos a enseñar. Han huido de las aulas. Unos trabajan en la reinserción de presos como los mercedarios, otros llevan parroquias como los sacerdotes diocesanos y así “anar fent” (ir tirando)… Salvo alguna honrosa y santa excepción, el resto se ha empecinado en escoger y re-escoger provinciales autodestructivos. Llegados a este extremo, no pudiendo avanzar mas en la propia aniquilación como orden y, faltos de religiosos, han delegado la gestión e incluso la “pastoral” de sus colegios en seglares. Y escogiendo como han hecho tal tipo de superiores, ¿cuál creen ustedes que es el perfil del personal seglar llamado a dirigir las más altas instancias de un inmenso legado escolar alzado con el esfuerzo de tres siglos de escolapios piadosos?
Cloroformo para que la escuela católica pía no diga ni pío
Pero no todo es tan esperpéntico como lo que pasa en la Escuela Pía, salvo honrosas excepciones claro esta. El actual modelo escolar español, especialmente el catalán actúa de freno tanto para el renacer del catolicismo como para la mejora de la calidad educativa. Son dos víctimas que van de “bracet” (del brazo) de unas causas similares.
No es posible obtener un concierto escolar para una escuela que se abra nueva en Cataluña. Eso es un pastel para los que estaban. ¿Este trato, no va en contra del principio constitucional de la igualdad? ¿Por qué los que estaban sí, los que puedan venir después no, si cumplen los demás requisitos?
¿Por qué una escuela que recibe más solicitudes de admisión de alumnado, por su calidad, no puede aumentar sus líneas, sus plazas concertadas, su tamaño? ¿Qué incentivo hay para hacer una educación de calidad, si las escuelas malas no quedan perjudicadas ni las buenas recompensadas?
Tercera injusticia. ¿Qué sentido tienen las zonificaciones escolares que limitan la libertad de los padres de escoger centro?
La respuesta a todas estas preguntas no las encontraran en “Escola, religió i poder”. Eso sería atacar al “amo”. El sistema estalinista de reserva de mercado escolar por parte de nuestra progresía solo proporciona un resultado: la patética calidad educativa que detecta el informe PISA. Usted puede escoger comprar el Ferrari donde quiera, pero su hijo va a pasar por el tubo. El último bastión de los que tenían Albania como referente.
La tragedia no acaba aquí. El reparto del pastel escolar impide un sano incentivo para educar mejor y es también cloroformo para las direcciones de la mayoría de las escuelas católicas de Cataluña. Todo sabe igual. Mata la creatividad. La sopa repartida, boba pero calentita, impide la revisión y reactualización de los ideales fundacionales espoleada por el contacto con la dura realidad que hay fuera de la burbuja en que se ha convertido nuestro mundo escolar. La escuela, también la católica, en Cataluña no trasformará nuestra sociedad porque no vive en ella, salvo en el hecho que subsiste con el dinero actual de todos. Le pasa igual que al cristianismo de nuestros progres, se basa en una antropología equivocada. Si se sometiera, aunque fuera un poquito, a la competencia, se derrumbaría todo el entoldado.
Si en la escuela católica no hay espacio para la oración y para la contemplación, las escuelas católicas se convierten en comederos de profesores, asilos de religiosos y espacios para segregar alumnos lejos de los inmigrantes. Si se excluyen las grandes preguntas se excluyen a los jóvenes de los grandes proyectos, tanto los más vistosos como los familiares. Si no se aborda el tema del pecado y todo se remite a pretender solucionarlo todo con más y más información, se aumenta el daño. Como sucede con la educación sexual. Nunca ha habido tanta y nunca tantos los embarazos de adolescentes (que no los vemos porque acaban en aborto). Si en los análisis sociales no se introduce la visión de la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente en los cursos preuniversitarios, se alimenta el capitalismo salvaje o la quimera estatalista, el mundo maniqueo al que quieren condenar a los chavales los teóricos como Canet, Puig y Vilaseca.
La libertad del conserje Martínez – 10/04/2008
Sequía catalana
Ante un reciente y brillante artículo de Miró i Ardèvol en La Vanguardia, un servidor, que es un poco agropecuario, creía que la PPC era la Peste Porcina Clásica, una plaga que hizo estragos, hace pocos años, en las “porqueres” (pocilgas) catalanas. Con estas siglas, el sensato, magistral y valiente Miró se refería a otra infección, el Pensamiento Políticamente Correcto, que tiende a hacerse endémico entre el ganado (ahora le toca al lanar) de Cataluña.
¿Qué le ha pasado a nuestra amada tierra para que miles y miles de sus ciudadanos hayan decidido no pensar? Las tertulias de antaño entre amigos, vecinos o compañeros de trabajo, ricas en matices, en espolearse con corrección el uno al otro, en argumentar con seriedad y con fundamento, van a ser pronto declaradas, como el “trencalós” (quebrantahuesos), en peligro de extinción. Temas profundos, y sobretodo cualquiera que remita a la Trascendencia, han desaparecido de los medios de comunicación y de las clases de los institutos, por cierto pagados estos últimos por todos, es decir con dinero público. Hablar de la Vida, en mayúsculas, del Amor, del Bien y del Mal en nuestro obrar, del sentido de la Existencia, de Dios… es tabú. La cabaña asiente pero pasa más hambre que un elefante en el desierto de Gobi.
¿Quien ha apagado el riego desde las cañerías de la política? “Ras i curt” (alto i claro): la preponderancia del pensamiento que difunden las siglas ICV (Iniciativa per Catalunya - Els Verds), los matasanos del Intencionadamente queremos Cambiar los Valores, señores de TV3. ¿Cómo puede ser que los de ICV, que no son electoralmente gran cosa, tengan tanto peso en Cataluña?
“El pessebre tot l’any” (el Belén todo el año)
ICV aporta a los del PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya), lo que UDC (Unió Democràtica de Catalunya) a CDC (Convergència Democràtica de Catalunya). Es decir un marco de valores que al menos tenga la apariencia de cierta solidez. Por muy líquida que parezca la política, para no caer en el máximo de los cinismos, hay que embalar el producto teniendo en cuenta la sugestión, para que el consumidor se justifique en su elección. En los dos casos, ICV y UDC son cuatro y el gato, pero actúan de relleno diferenciador de los dos partidos políticos mayoritarios en Cataluña que en materia económica acaban siendo lo mismo: capitalismo individualista.
Los de ICV proporcionan la diferenciación que necesita la vacuidad ideológica y espíritu de supervivencia del PSC, que al no poder ser por temas de bolsillo, lo acaban siendo de bragueta. Reformas legislativas sin mucha consignación presupuestaria que te hacen progre y no te quitan el cochazo. Fíjense en la relación de sorna/prudencia del PSC con los del ICV y entenderán muchas cosas. Se ríen por sus comportamientos de adolescentes perpetuos, por lo plano de sus análisis y el simplismo de sus propuestas, pero no pueden vivir sin ellos. Son el cubito Maggi para la sopa boba.
Los de la flacucha UDC, -que harían bien en vitaminizarse y supermineralizarse anclándose en el pensamiento de políticos como Rocco Buttiglione o en el testimonio del alcalde santo de Florencia Giorgio La Pira (1904-1977)-, proporcionan, por su parte, una pátina difusa de referentes cristianos a una CDC que ha renunciado a concretar ideología. “Nois”!, Que se acabó lo de Pujol que con lo del transversalismo catalanista pescaba en todos los caladeros. Otros a los que se les ha parado el reloj.
Los entusiastas de la política y favorables a que haya muchos y buenos partidos solo ven raquitismo en el debate de ideas en Cataluña. En este rinconcito de Europa, el rearme neocon antiprogre es casi nulo, como la regeneración a lo laborismo Blair de la izquierda catalana, la más apolillada de Europa. Aquí no hay catalanistas de derechas que les digan a los de ICV que cambien su rollo y pidan perdón por venir de una ideología totalitaria que ha llenado de muertos el mundo, ni un “sociata” que defienda la Familia tradicional (como Lionel Jospin en Francia).
Por lo que corresponde a ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), cuando hayan encontrado algún contenido ideológico mas allá de la defensa de la independencia y que pueda aglutinar al partido, que avisen y así nos enteramos.
Los del PP (Partido Popular) de Cataluña, no se aclaran. Una parte del partido sufre con dolor los excesos del Pensamiento Políticamente Correcto en versión madrileña. Otra parte, lo abona.
El Olimpo de los PPC, la tragedia de los pequeños y indefensos
Y es que de PPC hay muchos tipos en el “mostrari” (catálogo). Miró i Ardévol nos describió que el que sufrimos en Cataluña es progre hasta el hartazgo. Una dictadura encubierta que se ceba en los más indefensos, los no nacidos y los moribundos, los dos extremos de la existencia en este mundo. Porque los PPC no son gratis, son ídolos que piden sacrificios, también humanos.
En los EE.UU., donde inventaron el término, el PPC está ligado, especialmente, a la defensa de libre mercado y del antiintervencionismo estatal y a la idealización de las capacidades autorreguladoras del individuo. Y si no que se lo pregunte al pobre keynesiano Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, que por opinar que un mercado financiero sin normas es autodestructivo ya lo caricaturizan a lo Lenin. En nuestra península, al estilo tenaza, este culto al mercado libre está presente en la esfera económica española, especialmente la financiera, y cohabita con el PPC progre en los temas de familia, definición de vida y otros ámbitos de la moral privada. Robinson Crusoe y el Buen Salvaje de Rousseau. Esquizofrenia en estado puro, ¡bueno!, más bien selvático.
Los PPC, aunque se peleen entre ellos y se ataquen periódicamente, constituyendo el Mahabharata de nuestros días -a lo manga, vaya-, comparten pisito en el Olimpo de los dioses. Es lo que pasa cuando se relativiza el monoteísmo. El regreso al primitivismo pero con pantalla plana e Internet.
En resumen: la familia en España un acto heroico, relativizada por unos e hipotecada por otros. Unos debilitan el organismo, otros se comen los restos. Todo es familia (PPC progre) luego la familia no es nada importante. ¿Para qué legislar desde el Estado para su protección como bien social? Si se quieren endeudar a 50 años, que lo hagan (PPC liberal), ergo no se puede limitar su capacidad de endeudamiento. Todos ricos ahora implica boom de precios de la vivienda. Unos forrados en un plis plas, otros endeudados a por vida. Futuro: crack de muchas inmobiliarias, cajas y haciendas municipales. Un remake de “La febre d’or” de Narcís Oller. Y ahora a llorar.
Cargarse los PPC
El problema no reside en el contraste de ideas sino en la idealización/idolización de las ideas. De espaldas a Dios, nuestra botella espiritual, el alma, se llena de tonterías y deformaciones que nos montamos nosotros mismos para rellenar el espacio. Se depositan confianzas y esperanzas, que corresponde tenerlas en Dios, en creaciones intelectuales humanas que nunca podrán colmarlas. Ciao a los matices, a la lungimiranza y al realismo. Claro, luego se rompen nuestros juguetes. Y a llorar.
Barcelona “Diocese Llepa’s Choir”
Germinans rescató del sabio vocabulario de los abuelos, ¡después le dirán anticatalana!, la palabra “llepa”, definida lacónicamente por el diccionario como: adulador servil. ¿El Barcelona Diocese Llepa’s Choir, conjunto gospel con vocación de acompañamiento de las veladas del Emperador, que por estos lares se llama Generalitat, está capacitado para desmarcarse de los PPC que nos invaden y seducen?
¿Están dispuestos, desde una catalanidad eclesial católica, “desidolizada”, fresca, que no ignora ni odia ni se define en contra de otras comunidades territoriales, creativa, autocrítica y autónoma a decir las cosas claras como hijos naturales o adoptivos de esta tierra? ¿Es o no nuestro Principado una de las zonas más neopaganas de Europa? O ¿van a continuar riendo las gracias a una tierra que ha enfermado y entristecido?
En medio del Pesebre Político Catalán que dura todo el año, el dibujante Toni Batllori creó y hace salir en sus viñetas, en La Vanguardia, al conserje de la Generalitat Martínez, quien más sabio que todos, asume desde su sencillez el papel del niño del cuento del Rey Desnudo de Andersen. Este tendría que ser el verdadero efecto Martínez. Y si no: ¿porque los cardenales hace tres años escogieron a ese niño de ochenta años que tenemos como Papa que, gracias a Dios y por suerte nuestra, va a su santa y bendita “bola”?
En Filosofía Social Cristiana, Barcelona, cero patatero - 27/03/2008
El problema de las “quatre barres”
Los que han tenido que padecer las argucias, tacticismos y rollos macabeos de Uniones Sacerdotales de Barcelona y forums sacerdotales afines, asociaciones de seglares progres sesenta-y-ochistas y similares y de jocqueros (J.O.C.) belicosos y otros movimientos juveniles en ella inspirados sabrán que su dar cuenta de su cultura cívico-política, ni que fuera la democrática, y su reflexión de la importancia de la ordenación jurídica de lo social alcanza la altitud del vuelo gallináceo. Su praxis lanar se reproduce también en la esfera de lo socio-económico. Un completo desastre de magnitudes siderales en el obispado de Barcelona a pesar de toda la verborrea y papel impreso de contenido grandilocuente que se genera y ha generado.
Ya se ha comentado en Germinans que el problema que padecemos se podría resumir en el de las “quatre barres” (cuatro jetas) las cuales actúan de potente repelente cuando alguien asoma su hocico por el umbral de nuestras parroquias. Así están de vacías.
La primera “barra” es la de centrar la vida de la iglesia en el nacionalismo. Nuestra vida eclesial no es cristocéntrica sino catalanocéntrica. Una infidelidad de tufillo pagano, que pagamos caro. Esta “barra” (barrera) excluye a todos aquellos que no se acercan a la Iglesia en busca de la Patria sino en búsqueda de Dios. ¡No queremos ser los nuevos coptos y siríacos que pretendemos diferenciarnos de la iglesia melquita montándonos una iglesia nacional¡ Porque la Iglesia Católica no es la del Rey, aunque haya quien trafique para que así lo aparente en cada bando de la trinchera y así vivir del cuento.
Barridos para fuera
La segunda “barra” (morro) es un arrogante progresismo que menosprecia las enseñanzas que conlleva la Tradición y tradiciones, tanto de la Iglesia Universal como de las locales. Todos los padres de nuestros padres hasta los discípulos de los discípulos de los apóstoles eran burros. Así, personal y expresiones 100% catalanes, se convierten en transparentes en nuestras parroquias. Si existe contradicción entre lo progre y lo nacional gana lo primero. Resultado: el ostracismo interno made in BCN.
La tercera “barra” (cara dura) es el clasismo pequeño-burgés. Y si no, que se lo pregunten a nuestros andaluces catalanes cuando pretenden acceder al “moll de l’òs” (tuétano) de la vida parroquial o diocesana. En pocos lugares verán la permanencia subliminal del tópico del “charnego” que en los ambientes progre-eclesiales de nuestro obispado, incluido el actual Seminario. El mismo trato de mal paternalismo de las recepciones de los reyes hispánicos hacia las embajadas de amerindios en taparrabos, súbditos del imperio, que se atrevían a pasar el charco. Vaya que lo de que católico significa universal, no es de su idioma. Pero es que ni en esto somos originales. Los clones progres que corren por la Bélgica flamenca o por la Suiza germanófona hacen lo mismo respecto a valones o helvéticos francófonos católicos.
Hasta aquí no es de extrañar que a mas nacional-progresismo clasista mayor capacidad refractaria.
El espontáneo, señor del ruedo
Y finalmente la cuarta “barra”: ese estupendo y desvergonzado garrulismo hacia la reflexión jurídica de las cuestiones que afectan a la esfera de lo socioeconómico. La pretendida sensibilidad hacia lo social del nuestro puchero nacionalprogresista es directamente proporcional al desconocimiento en materia de Filosofía del Derecho y mayor aún en Doctrina Social de la Iglesia. Sus estudios de sociología barata, que tantos árboles han ayudado a talar, insultan, como la falsa espontaneidad del nudista, el gusto de los que saben que el Hombre es un “perla” de cuidado, y la inteligencia de los que saben que los grandes problemas sociales no se solucionan con visiones de epidermis.
Nunca, pero es que nunca, he encontrado un jocquero, un sacerdote de forum o un seglar progre del 68 de Misa, de los pesados en lo social, que me hablara de la “Quadragessimo Anno” o de la “Laborem exercens”. Ni decir de ese tesorillo de León XIII llamado “Graves de Comuni”. Alguno sabía que había algo que decían “Rerum Novarum” pero no la había tocado. Algunos de los mas leídos, sobretodo presbíteros ya setentones, balbuceaban nombres de las encíclicas de Juan XXIII, “Mater et magistra” y la “Pacem in terris”; la conciliar “Gaudium et spes” o la de Pablo VI “Populorum progresio”. Lo triste es que todo se basaba en su etapa juvenil y en generalizaciones un poco subjetivas, del tipo usado cuando este personal te habla del Concilio Vaticano II pero que “t’ensumes” (hueles) que no pasó de tres parágrafos su lectura directa de los decretos, o que si pasó, no entendieron nada.
No es ninguna novedad decir que los centros de estudios de Doctrina Social de la Iglesia en Barcelona están más secos que un bacalao y que no se lo tome a mal el SEDASE quien no le vendría mal poner mas color a sus temas y de paso a su web.
Pero es que a mayor heterodoxia de los movimientos juveniles y de adultos, a mayor verborrea de preocupación social, mayor analfabetismo jurídico, mayor ignorancia supina en materia de Doctrina Social Cristiana o simplemente de mínimas nociones de lo dicho, de Filosofía y Historia del Derecho y especialmente del relacionado con lo socio-económico. La Barcelona eclesial en estos temas, salvo excepciones, es el reino de la improvisación, de la chapucilla y de la espontaneidad mal entendida. Lo mismo que se critica del asilvestramiento de la Liturgia pero aplicado a la esfera de lo que se predica en materia de moral social.
El reloj parado de nuestros nacional-progresistas de Iglesia en Cataluña
Qué triste episodio el día de la presentación pública por Monseñor Renato Martino del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en el Aula Magna del Seminario de Barcelona, la cual se casi llenó al llamar a arrebato a todo el personal de la casa. El cardenal Martínez introdujo el acto con un discursito en italiano extemporáneo que pareció extrañar a Ms. Martino pues el habla español y entiende el catalán. Por deferencia, dicho prelado empezó su parlamento en catalán. El aplauso fue tan largo que incomodó al arzobispo de Tarragona presente al acto, por la cara que puso. No es que estuviera en contra de la deferencia pero, es que los aplausos fueron tan largos, que dio la sensación que se había parado el reloj de la historia en los años sesenta. Como si el catalán no fuera ya cooficial y reconocido en Cataluña como lengua propia por el Estatuto. Algo serio no marcha en la casa de la Calle Diputación.
Delante de este panorama se explica que solo “lo rojo”, aunque nocivo, proporcione algo de consistencia en el análisis de lo socio-económico y lo político. A los católicos catalanes, en términos generales, nos cogió el tardo-franquismo y la Transición con una cultura política y socio-económica que daba pena. Con un campo tan mal indefenso, el marxismo lo tubo chupado. Han pasado los años y el realismo nos ha bajado de la nube, pero la verdad es que no ha sido sustituido por nada sólido, solo por inercias de los sueños fracasados.
Si uno rasca, en estos temas, en los migrados jóvenes progres de Iglesia y sacerdotes afines en Barcelona, no encontrará nada salvo algún “ritornello” de composición marxista. Si uno lo hace en nuestros “68’s-old-men”, ni la comprensión profunda de porque cayó el Muro de Berlín. Si uno pregunta a los sacerdotes “de forum” a lo mejor le ronronean la verdad. Le dirán que ellos conspiran para dominar el obispado no para fortalecer a la Familia como institución, no fuera que le diésemos robustez como contrapoder en todo el país y que el Estado se hubiera visto obligado a intervenir decididamente a su favor (especialmente de las mas frágiles), como tendría que haber sucedido en materia, por ejemplo, de vivienda.
Y mientras tanto, que por algo es demócrata-cristiana, UDC dando homenajes a Raguer y a Carrera. Que redondo que es el ombligo.
Entre Federico y Oriol - 06/03/2008
Uno de los problemas de la feligresía catalana de tropa y de muchos sacerdotes en Cataluña es el de una seria limitación del número de versiones sobre una información eclesial, desde las cuales poder formarse una opinión. Un problema más profundo cuando se trata sobre temas que afectan a la Iglesia diocesana respectiva que sobre la Universal.
Hablemos primero del papel impreso. La mayoría de la feligresía católica se informa y forma su opinión por medio de los periódicos comunes, especialmente vía La Vanguardia. Algunos en Barcelona lo hacen vía ABC o La Razón pero a medida que nos alejamos del cinturón metropolitano La Vanguardia y el Avui ganan posiciones. No sería ninguna imprudencia afirmar que el dominio de La Vanguardia entre la parroquia católica catalana es abrumador. De aquí viene la importancia de la glosa dominical de Don Oriol Domingo. Esta posición militar es clave en la guerra del nacionalprogresismo eclesial para controlar terreno. Analicen la manera de redactar de este periodista, umbilicalmente unido a la Seo de Urgell, y verán como utiliza el mismo estilo que Gabilondo en sus noticias de Cuatro: la editorialización. Como el pollo relleno, te empluma la información que le interesa y con ella te encajeta la opinión. La última, la sinfonía pastoril con que describió el pasado domingo la Iglesia catalana que pudo “palpar” el Nuncio en su última visita al Principado. Hay que tener “barra” (morro), para proponer la Iglesia diocesana de Barcelona o de Gerona como modelo de algo, a no ser de trinchada y desnortada.
El gas
Salvo excepciones, dentro de los grandes periódicos españoles, la información religiosa (especialmente la local), tristemente, es un rinconcito modesto, como la sección de Ciencias. Pero tiene una contrapartida, se convierte a menudo en un reino de taifas. Allá está el que entiende. Y como conoce de un saber que el resto de redacción no entiende ni papa, se le deja en paz. Sin concurrencia en el ejercicio profesional, no se puede explicar que el bombazo que disparó el Sr. Domingo contra un famoso colegio católico cercano a la parroquia de María Reina, no fuera neutralizado antes que apareciera en la página 1, es decir en portada de La Vanguardia. Al día siguiente del desaguisado, la misma publicación tenía que pedir perdón por las equivocaciones lanzadas contra dicha institución, la cual, digámoslo claro, no es para nada de la simpatía de Don Oriol.
Del medio televisivo, mejor no hablar para no llorar. La “teva”, TV3, ha decidido que el cristianismo tiene tanto que ver con Cataluña como el taoísmo. ICV se ha salido con la suya.
Pasemos a las ondas. La parroquia y las congregaciones religiosas en Cataluña aficionadas a este medio, están divididas básicamente, entre los aficionados a sintonizar Catalunya-Radio y la COPE. La por ahora soporífera Radio Estel (oh!, les vieux temps!), cual tila vespertina, solo es para los que tienen insomnio o para un rato de música sin aspavientos. En la primera esta Antoni Basas, fan del letargo-maker del Maresme, Joan Carrera. En la segunda el martillo Federico. Los dos no se quieren, ya lo sabemos.
El problema de Jiménez Losantos es que no se ha desprendido de las formas de lucha de su pasado maoísta y que, al lado de verdades como soles, te acopla afirmaciones sobre las cuales habría mucho que matizar. Su crítica al gran pesebre político español es interesante y su ataque al progresismo antropológico, higiénico y necesario. Incluso un poco menos sectario y menos peligroso que el sectario Gabilondo en su Cuatro. Federico cuando arrea es tan ruidoso que se le ve enseguida. A diferencia de nuestro progresismo mediático catalán, que como el gas te intoxica pero no te enteras.
Y el martillo
El drama de este periodista martillo de progresistas es si realmente está en el medio que le corresponde. ¿Le hace bien a la Iglesia en España que haya momentos en que la COPE parezca “El Mundo” en versión radiofónica? Es verdad que mucha crítica a la COPE es hipócrita pues se le pide lo que no hacen ellos en sus propios medios clientelizados: serenidad y apartidismo. Aún así, ¿quién entiende que Don Federico diga “hermano masón” al Nuncio; que esté a favor de las caricaturas de Mahoma en la línea de la difunta Oriana Fallaci, de importación de la lucha contra el progresismo con valores del neoconservadurismo de cuño anglosajón, y en contra del respeto a la fe de los musulmanes que señaló el Vaticano? Es verdad que Federico nos despierta cada mañana del sueño del progresismo mediático que hace del cardenal Rouco una caricatura, por poner solo un ejemplo. Es verdad que en la COPE los periodistas tienen una libertad profesional real que no gozan en la mayoría de medios. Y que mucho de los hipercríticos con ella son, en sus empresas, monaguillos fieles del partido de turno.
Aún así, la Iglesia Católica tiene una manera propia de contestar al gas del anticatolicismo que se ha insuflado especialmente en Cataluña. El liberalismo puro, recordémoslo, como el comunismo son unos enanos al lado de la Doctrina Social de la Iglesia, que sabe discernir lo bueno que hay en cada forma política y económica de los excesos destructivos para la sociedad. La Iglesia no está sola, tiene al Espíritu Santo, también en este empeño de dimensión comunitaria.
Ni el martillo ni el gas le son medios propios. La institución, hoy por hoy perla de la Barcelona católica, titular del colegio expresado, puede hacer una gran labor en este sentido. No es trabajo fácil pues en Madrid toda la munición sube de calibre, como diría el "info-dramaturgo" Enric Juliana, y donde la única salida posible es alzarse, con voz clara (a modo de la CEI italiana), por encima de la lucha de partidos. Tampoco en nuestra “terra aimada”, Cataluña, donde el sector nacional-progre eclesial (el integrismo decimonónico puesto al día) solo tiene un objetivo: poner la zancadilla a todo aquel que quiera construir Iglesia en comunión con el catolicismo romano.
Cuando éramos iguales a los demás - 21/02/2008
Una catalanidad artificiosa
Uno de los leitmotiv cansinos que se oyen recurrentemente, cual excusa de mal pagador, entre nuestro nacionalprogresismo de Iglesia es la supuesta existencia de un modo de sentir la catolicidad, incluso el sacerdocio, propio de los catalanes (expresión discreta, repulsión a la exterioridad ruidosa etc.). Semejante chorrada comparte tres características típicas de las grandes generalidades que ocultan trampa: el reduccionismo geográfico, el temporal y el conceptual.
Vamos por el primero. Nuestro progre-catalanista-excluyente de Misa nunca visita las Terres de l’Ebre. No existen. Como en TV3. Allí ni llueve ni hay iglesia catalana. Todo el mundo sabe que los ilercavones son gente rara, que come y cultiva arroz como los valencianos, entre correbous (divertimento con toros) y jotas, y eso siempre es sospechoso. Como el beato Manuel Domingo i Sol de Tortosa, un territorio que debe ser de ultramar porque no tiene forum eclesial, ni transversal ni fluvial, aunque sí Seminario propio.
A falta de ojos azules…
Si de geografía nuestros amigos solo conciben donde pisan, más limitados van de historia. Poco antes de la II República sus predecesores y referentes, gente que faltos de ojos azules y testas rubicundas (porque aquí es que ni RH negativo) hablaban de una psicología nacional catalana, también en versión eclesial. Habían decidido que el arte barroco que poblaba hasta el completo los altares de las iglesias de toda Cataluña (y cuando digo toda es toda, pues había más barroco que románico) era un arte extraño, no propio. La Guerra civil les hizo la faena sucia. En casi ningún sitio se reconstruyeron los retablos barrocos (salvo excepciones como el mayor del santuario de La Gleva, cerca de Vic), no por falta de dinero, que también, sino sobre todo por lo dicho, por lo que significaba. Una religiosidad extraña, extranjera para el país.
El problema estriba en que dichos retablos de expresión barroca estaban presentes hasta en el último valle recóndito de Cataluña y que no los quisieron y financiaron los chinos, ni cortesanos refinados de cuño madrileño (quienes más bien los aborrecían) sino la gente de la barretina y la piel áspera de trabajar. Quiénes si no vistieron nuestras Mares de Déu y las coronaron con majestuosas coronas. Igual que en tantos y tantos lugares, las sacristías de los santuarios de Cataluña estaban repletos de vestidos y alhajas que ponían a la Virgen para que estuviera bonita. Ni Montserrat era una excepción.
Después vino la famosa polémica de las casullas góticas. Se pretendía que eran más del uso de Cataluña que las de guitarra (las cortas y que dejaban todo el brazo descubierto). Otra memez. Y el ruido que hizo esta controversia. Un sacerdote hace poco me explicaba su batallita juvenil (tal como si hubiera participado en la toma de la Bastilla) por ponerse una gótica (las que se usan ahora, alargadas hasta los tobillos) en contra de la opinión de sus entonces superiores. El problema es que la toma de dicha cárcel de París era un mito, liberaron a un aristócrata viejo verde que estaba allí por perseguir a sus criadas. O sea que las casullas góticas no son ni mas ni menos válidas ni “auténticamente catalanas” que las de guitarra, salvo para los que se montan películas. Aquí la Guerra Civil también hizo limpieza de armario, destruyendo miles de casullas y albas de puntillas y encajes que el pueblo llano –el tan idealizado por nuestra progresía- había bordado y confeccionado con todo el amor y paciencia para que los sacerdotes de su parroquia pudieran celebrar lo más dignamente posible.
Autodestrucción de lo propio y la invención de una tradición alienígena
Paralelo al “Volem bisbes catalans”, no fuera que entrase aire fresco (hay que recordar que a las misas de Don Marcelo González, famoso por sus iniciativas sociales cuando era canónigo en Valladolid, acudía la policía secreta para espiarle durante las homilías por ser no adicto al régimen, ¡Qué miope y egocéntrica fue la Unión Sacerdotal de Barcelona!), vino el acoso a las procesiones. Cuántas parroquias catalanas vieron entonces desaparecer por orden de sus sacerdotes y feligreses convertidos al integrismo progresista, a finales de los sesenta y inicios de los setenta, las procesiones de Semana Santa, Corpus y las de los santos patrones.
Antes, ya en los cincuenta, había habido un proceso de deconstrucción de la manera popular-tradicional de celebraciones devocionales como los meses de María o el novenario de Ánimas, donde se construían espectaculares decorados florales con cortinajes y murales pintados que llegaban a tapar los retablos mayores de los presbiterios. Una faena colectiva muy distendida y sencilla donde participaban en su elaboración “gratis et amore Dei”, decenas de personas.
En el caso de una ciudad catalana plenamente industrial cercana a Barcelona, a finales del siglo XIX, los obreros al salir de las fábricas, abarrotaban hasta no poder entrar la nave de la gran iglesia de su Escuela Pía, donde se celebraba el Mes de María con todo el aparato barroco. La misma iglesia donde cada cinco años se celebraba de forma especial la festividad de la Virgen de Montserrat con una gran perspectiva hecha de telones y decorados que simulaban las montañas serradas de ese santuario y que tapaba por entero el retablo mayor. Incluso con una miniatura del tren cremallera que funcionaba de verdad.
Cuando llegaba el mes de noviembre la feligresía de esa misma ciudad llenaba de “gom a gom” (a tope) la iglesia madre de la Ciudad, toda ella recubierta en su interior de cortinajes negros y murales para la ocasión. Era el Novenario de Ánimas que finalizaba el último día con un concurso de “rodolins” (pareados poéticos) con pensamientos piadosos (a veces sencillos pero muy profundos) que tenía como premio una “mona” (pastel) que se exhibía a la entrada.
Costumbres todas estas muy similares, si no iguales, a las que se practicaban en la casi totalidad de la Europa católica de aquellos años y que, en los lugares donde la progresía no ha arrasado todavía, se mantienen y conservan como un tesoro.
Tradición por un youtube: por la boca rebosa el corazón
Nuestros elitistas amigos de su ombligo decidieron que todo ello no era auténtico, que era propio de una piedad equivocada en una época de dictadura. Que todo era un exceso. Y se lo cargaron.
Pero pasa que en la democrática y europea Italia, continúan los triduos, las Cuarenta Horas de oración para las almas del purgatorio, como en Malcesine (en la industriosa provincia de Verona) que nada tiene que envidiar a los que se hacían en nuestro Principado.
Que perduran las procesiones del Corpus como la de Borgetto que, como tantas otras poblaciones de ese país, continúa la manera que en nuestros pueblos se celebraba esta fiesta. O la de Trebisacce, con palio y altares en las calles construidos por los vecinos, igual por igual a como se celebraba en las poblaciones catalanas de Marina.
Y es que hasta las procesiones de Semana Santa catalanas de antes de la Guerra Civil son escandalosamente idénticas a las que aún se celebran en el Sur de Italia con pasos pequeños llevados sobre un "baiard” (parihuela).
Que en Italia las autoridades civiles y militares van a las procesiones y todo en democracia o que las iglesias, en las fiestas patronales, continúan adornándose como se hacia en nuestras latitudes y nadie ha tenido necesidad de montar revoluciones imaginadas de pequeña burguesía donde no toca.
Que el palio no lo inventó Franco ni es una alhaja de museo. O que la visita pastoral es una ocasión de fiesta popular para los vecinos, alegres por la venida de su pastor.
Sobre el “tarannà” (talante) catalán
Así es que los gigantes entraban dentro de nuestras iglesias catalanas y bailaban, como símbolo de respeto, delante del Santísimo. Que el obispo Robuster, en el cambio de siglo XVI al XVII, tuvo que prohibir, por el alboroto que se formaba, la forma tradicional en que se repartían las candelas de la festividad de la Presentación del Señor en la catedral de Vic: se tiraban desde el púlpito a la multitud que acudía en tromba (ríanse del salto de la verja del Rocío). Que nuestros órganos, bajo la tribuna donde se sustentaban, tenían “carassa”, una cabeza de turco de cartón piedra con un orificio en la boca de donde sonaba una nota y salían hasta caramelos para los niños. Que había iglesias donde se ponía un enorme telón blanco traslúcido (en la industriosa ciudad catalana antes citada era de 15x15 metros), que tapaba el presbiterio durante el oficio de Viernes Santo simulando la cortina del Templo. La gente solo veía las velas que llevaban los sacerdotes hasta que se levantaba por el centro el gran trapo con una cuerda (simbolizaba la rotura de la cortina) y se procedía a la adoración de la Cruz. Que cuando llegaba su Fiesta Mayor se instalaban centenares de velas en el interior del templo, “l’encesa” (la encendida) y cuando llegó la electricidad se hizo lo mismo con bombillas en su exterior como hacen aún en Malta.
Fiesta del Santo Clavo de Milán
El Cardenal Martini en la llamada "Nívola"
(nube en dialecto lombardo) ascendiendo
hasta el Santo Chiodo
Milán enseña
Si alguien cree que solo las zonas meridionales católicas europeas guardan una práctica popular y tradicional de las celebraciones religiosas más festivas, que se pase por el Duomo (la catedral de Milán) el Domingo de Ramos, o el 15 de septiembre y verá como el arzobispo recoge el “Santo Chiodo” que esta en la bóveda de la catedral. Ni el cardenal Martini se perdía esta fiesta.
Y el actual “resclosit” (avahado) catalán
Aquí no hace falta you-tube, es el panorama que vemos cada día. Y si no darse un vistazo a la entrada “¿Y el señor cardenal les hará caso…?” en la sección de especiales de Germinans y verán que el problema no es el folklore sino un elitismo religioso pequeño burgués, ombligo-céntrico y asfixiante que ha perdido toda brújula y todo norte. Que por no ser, no es ni de la gente sencilla ni catalán. Un tinglado que aparte de no cumplir la ISO en Teología (la católica) no pasaría ni la Denominación de Origen.
Eppur si muove: y sin embargo, los obispos tienen razón... - 07/02/2008
El shock mediático
Esta pasada semana ha habido el enésimo shock mediático ejercido a cuenta de la Iglesia Católica en España, concretamente sobre su Conferencia Episcopal. Antes de entrar en detalle, hay que describir los actos de esta patética opereta pues ya representa un género más del arte dramático, de donde puede llegar una sociedad donde prima todo menos el rigor conceptual.
Acto primero: los obispos, otras veces es el Santo Padre, emiten un documento dirigido a los fieles.
Acto segundo: algún periodista necesitado de tema (es necesario frivolizar o sensacionalizar una noticia religiosa para que dé juego, para que sea vendible mediáticamente) saca alguna frase de su contexto y le da alguna connotación político-partidista contraria al espíritu del documento.
Acto tercero: la frase descontextualizada se extiende como el aceite por los medios a través de la compra de noticias. Todos beben de la misma fuente comprada, la noticia-convertida-en-vendible. Nadie por supuesto va al documento original.
Acto cuarto: aparecen los opinadores que saben de todo. Comentan y comentan la noticia-convertida-en-vendible como segura ya que todos los medios la han sacado y se da por segura. Por supuesto, nadie contrasta el revuelo con el documento original. La noticia pasteleada sirve de base de nuevas noticias que surgen como reacción y estas generan nuevos comentarios.
Acto quinto: Se suman los políticos, quienes sacan punta partidista a la noticia-convertida-en-vendible, ampliamente reproducida por los medios y oportunamente comentada por los opinadores que tienen que llenar su columna o su tertulia periódicamente. Unos, llevando el agua a su molino, dirán que los obispos dan razón a su política, los otros que la atacan. Ya nadie se acuerda qué puñeta concreta ha originado todo el fregado.
Acto sexto: La polémica se suma a la noticia1, la cual se sumó a la noticia2 y así hasta una especie de límite indeterminado.
Acto séptimo: la opinión pública, también incluso demasiada de la eclesial, ve refrendados los tópicos, que por otra parte interesan cultivar. ¡No se acabase el pastel de confusiones del cual comen muchos!
Cuando el mensajero mata el mensaje
Muchas veces se dice que la Iglesia (quieren decir los obispos) no sabe dirigirse bien a los medios o que no tiene en cuenta el peligro de pasar por los medios para trasmitir su mensaje. Algunos llegan a decir que no calibra suficientemente la repercusión mediática de su mensaje. El problema no está, básicamente, en el emisor sino en el canal y en el receptor. El católico de hoy tiene que ser una persona crítica, en el sentido bueno de la palabra. Tiene que conocer las miserias y debilidades del periodismo. En Italia, pienso en la pública o en Sat2000, una cadena católica ejemplar (progres eclesiales: ¡compraos una antena y abrid vuestras mentes!), son frecuentes los programas que hablan no de una noticia sino de cómo se ha dado esa noticia, de los grandes grupos mediáticos, de cuáles son sus dependencias y quiénes son sus propietarios. De los recursos que hay que adoptar para llenar cada día una programación, de la generación de polémicas que sean vendibles, que remitan a un guión que pueda ser seguido y que enganche. Hay verdaderos teóricos sobre el tema en cada lado de la trinchera, unos guionizando, por ejemplo programas como Grande Fratello, otros, con mas escrúpulos, explicando en los platós o en las aulas de las facultades de periodismo los trucos y bajezas de una profesión que tiene que comer cada día. ¡Qué necesario se hace que la facultad de periodismo de la Ramon Llull despierte en su esplendor y forme buenos profesionales que se batan por dignificar esta profesión! ¡Qué necesitados estamos que de su seno salgan buenos católicos periodistas que se sumen a la defensa de la verdad!
El problema de hablar o no con rigor. ¿Quién frivoliza el debate?
Dice el punto número 8 de la Nota: “El terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político (n. 68)”.
¿Qué socialista puede estar en contra de estas mesuradas palabras? La Nota episcopal utiliza el adjetivo político, aunque La Vanguardia del 2 de febrero se lo coma en su noticia de la página número 16 donde dice: “la nota de la conferencia episcopal española en la que se pedía a los católicos que no apoyasen con su voto a aquellos partidos que han negociado con la banda terrorista ETA…”. Estamos en el acto cuarto de la opereta mediática antes descrita.
El adjetivo no es un adorno. El rigor conceptual es su origen. La Nota habla de negociación política, es decir que no se puede equiparar a los terroristas a los interlocutores que salen de las urnas. De lo contrario se hace saltar por los aires el principio según el cual la legalidad sale de los órganos escogidos por los ciudadanos, pilar fundamental de un estado de derecho democrático. Poca broma. Eso es lo que dicen los obispos. Porque nos “petamos” las normas que nos pusimos en 1978. Porque entonces se acepta como camino de reforma constitucional la vía armada. Quien no plantee la cuestión en estos términos será muy “guai” pero frivoliza el estado de derecho democrático, que seguramente tanto cacarea. ¿El presidente Zapatero siempre ha sido, en su lenguaje, lo suficientemente riguroso con este adjetivo –político-, al que se refieren los obispos cuando hablan de la negociación?
“Rabitos de pasa”
En plenas negociaciones, la Conferencia Episcopal, dando un apoyo claro al Presidente Zapatero, se manifestó de acuerdo con una negociación no política con los terroristas, y con una generosidad mucho mayor que la que, a la vista de sus declaraciones, mostraba el PP. Mensaje claro a la población: si ETA abandona las armas, seamos generosos en el perdón. Negociemos el fin de la violencia, abandono de las armas, reinserción social de terroristas a cambio de reducción de condenas (tipo Irlanda del Norte), por ejemplo. Esto es muy fácil escribirlo y difícil de aceptar si nos ceñimos a la justicia. Por eso los obispos empezaron a concienciar al país de que para conseguir la Paz, bien valdrían grandes sacrificios.
¿Hay que comer “cues de pansa” (rabitos de pasa), remedio catalán para la falta de memoria?
El exdiputado del PNV Anasagasti dijo que Zapatero había querido acariciar al león (ETA). Refiriéndose a un salto imprudente. El paso de la negociación no política a la política. Puso sobre el tablero negociador cosas que ni el PSOE podía aceptar, como hablar del futuro de Navarra. Doble error. Primero porque dio expectativas no previstas a la casi derrotada ETA y porque de vuelta a Madrid su partido le dijo: ¿Pero como hablas de lo que no puedes hablar, porqué prometes, lo que no puedes? Recuerdo un gag de Polonia (el programa de TV3 de Toni Soler) donde los terroristas alucinaban de lo que les prometía Zapatero. En la misma línea del “aprobaré el Estatuto que apruebe el Parlamento de Catalunya” y con el mismo resultado. De vuelta a Madrid los suyos (PSOE) le dijeron ¿porqué prometes lo que no puedes prometer?
¿Cuál ha sido el resultado? Que con el marco legal que tenemos ni pudo asumir el Estatuto aprobado por el Parlamento catalán, ni pudo negociar políticamente con ETA. Hasta él mismo, una vez golpeado por la realidad de nuestra legislación, sabe que no puede prometer lo que prometió en algún momento. El PP, delante de la falta de reflexión del Presidente del gobierno antes de hablar en estos dos temas, y remitiéndose al literal de sus palabras, le acusó de vendepatrias. Una calificación, esta última, que no comparto en absoluto.
¿Si, sin embargo tienen razón, por qué nadie defiende a los obispos españoles?
¿Quién tiene el valor de enfrentarse con este tsunami mediático? ¿Si todo conduce a ello, quién se desmarca? ¿Quién desmiente al ejército de loros? Qué duro para Duran Lleida tener que poner tantos puntos sobre las íes. Que la erosión no me toque, que eso ha venido de Madrid.
Resultado, la sombra de la ignominia se la quedan los obispos. Que peligroso hablar y opinar sin meditar después de ir a los documentos originales. Que cara de tonto le queda a uno el día que descubre la Nota de los obispos en la hemeroteca o Internet, la lee y descubre toda la farsa mediático-partidista que se ha montado a costa de los prelados.
Y por el camino, cínicos vientres agradecidos de partido insultando a los obispos acusándolos de hipocresía; otros callando como meretrices (esto no lo puedo decir en catalán, que es como me sale); sacerdotes diciendo las pestes de la Conferencia Episcopal en los sermones; la Unió Sacerdotal de Barcelona y sus oxigenados crecidos por lo que creen da aire a sus argumentos; nuestros obispos de Cataluña instrumentalizados, delante de la feligresía y la sociedad, en contra de sus hermanos en el episcopado de mas allá del Ebro. Y al otro lado: ¿Quedará alguien en Cataluña que vaya a opinar con serenidad leyéndose previamente el documento original?
El nacio-nepotismo, nuestra gran plaga - 24/01/2008
Los amigos de la Unió Sacerdotal de Barcelona y los movimientos, oxigenados por ellos, con los que tratan siempre, van con el rollo de “volem bisbes catalans” (-queremos obispos catalanes-), una manera fina de decir “volem bisbes que siguin un de nosaltres” (-queremos ser obispos-, bueno la traducción sería -queremos obispos que sean uno de nosotros-, pero en realidad, si uno de ellos fuese nombrado, los otros tendrían celos y al final lo criticarían por la espalda). Convertidos en nuestra “Cosa Nostra” (nuestra cosa, aquí sí traducción literal) han sabido dar nueva vida al antiguo nepotismo, ahora actualizado dentro de la gran familia catalana. Eso sí, unos lavaran los platos. Ellos se llevaran los cargos. Paternalismo en estado puro y duro.
A todos ellos, que tanto sentido del humor tienen, y tanto saben dialogar con los que disienten de sus posturas y comportamiento, les dedico el siguiente elenco de grandes obispos de diócesis catalanas que no han sido naturales de nuestro Principado:
Climent
Josep Climent i Avinent, nacido en Castelló de la Plana, ep! Països Catalans! Se formó en la ciudad de Valencia, donde la lengua materna propia es la del cardenal Carles, hijo de un marinero de la misma población y donde la patrona es la “Geperueta” (la Mare de Déu dels Desemparats). Fue obispo de Barcelona de 1766 a 1775. ¡Y que obispo! Fue el precursor en Catalunya de las escuelas de niñas regentadas por religiosas. Una acción social de los consagrados, de aquellas que tanto les gusta a los que repiten aquello de “compromís amb el món”. Mas allá de la ironía, hay que vindicar la memoria de este obispo culto, fundador de la Biblioteca Episcopal; piadoso y ortodoxo, era un tomista de piedra picada, por mucho que digan los que ven jansenistas en todo aquello que rezuma ilustración en el siglo XVIII; preocupado por la vida religiosa de los monasterios femeninos de Barcelona y atento a las necesidades de los mas desfavorecidos. Un obispo que salió en globo del obispado porque no quiso delatar, al revés intercedió por ellos, a los revoltosos del famoso “Avalot de les Quintes” de 1773, una revuelta de espíritu 100% catalán. La Corona intentó quitárselo del medio enviándolo a Málaga. Dimitió y se retiró a su patria.
Veyán
Francisco de Veyán i Mola, de Tamarit de Llitera, “la Franja”. ¿Cuela como catalán? Era arcediano mayor de la catedral de Zaragoza cuando fue nombrado obispo de Vic en 1783. ¿Qué sería de la cultura vigatana sin la Biblioteca Episcopal que el fundó y donde Balmes adquirió su profunda cultura? Visitador infatigable de sus parroquias, fue un pastor muy próximo a sus fieles. Sin él tampoco se puede entender la actual catedral de Vic, que él llevó a término y consagró. Puso también las bases de la gran época que esperaba al famoso seminario de esta santa ciudad. Levantó una casa de expósitos y mantuvo el hospital de enfermos pobres de la población. En la gran monografía de Valentí Girbau dedicada a Veyán encontrarán más datos sobre este pastor magno para la diócesis de Vic.
Lorenzana
Tomas de Lorenzana y Butrón, nacido en León. Canónigo de Zaragoza cuando fue elevado a obispo de Gerona el 1775. El recientemente difunto archivero diocesano de ese obispado, Josep Maria Marquès i Planagumà, en su biografía sobre Lorenzana, resaltaba, “ningún otro prelado gerundense ha estado tan recordado”. En su gran hospicio para huérfanos y vagabundos, por él fundado, estableció talleres textiles, la primera industria que tuvo Gerona, uniendo beneficencia y acción social hacia el trabajo en un sentido contemporáneo. Su intervención fue clave para la creación de la Escuela de Dibujo de Olot. Esta práctica era clave para los patrones y planos de la floreciente industria mediera local del momento. Pero como Mercurio no esta reñido con la musa, gracias a esta institución nacería, en su seno, la famosa escuela de pintura paisajista (Vayreda y compañía). También gracias a este obispo se levantaría la actual capilla del patrono de la Ciudad, Sant Narcís, en la colegiata de Sant Feliu.
Coloma
La vinculación de este obispo no natural del Principado con los patrones y santos diocesanos no es un caso único. Ildefono Coloma i de Melo, de Elda, en Valencia, obispo de Barcelona, fue el motor de causa de canonización de Sant Oleguer.
Sarmentero
Al palentino, de Vega de Valdetronco, Bartolomé Sarmentero, obispo de Vic (1752-1775) cabe el honor de haber procurado la edificación de las actuales iglesias de los santuario marianos de La Gleva, patrona de la Plana de Vic, i de Puiglagulla.Urquinaona
José Maria Urquinaona y Vidot, de Cádiz, obispo de Barcelona desde 1878, quien conectó vivamente con los problemas catalanes, como el del pauperismo industrial, intervino de una manera decisiva en pedir a Roma la proclamación de la Mare de Déu de Montserrat como patrona de los obispados catalanes. Un subterfugio que se encontró, ya que el gobierno de Madrid se oponía a que fuera designada patrona de Catalunya ya que era reconocer que el Principado era una unidad en si misma. Sin su esmero toda la declaración de patronato hubiera continuado encallada. Por ello el tímpano de la puerta de entrada a la basílica de Montserrat recuerda a Urquinaona así como la famosa plaza que lleva su nombre, testimonio de gratitud de la ciudad que lo adoptó. Antiintegrista (término que hay que saber definir en sus coordenadas decimonónicas. Cada vez estoy mas convencido de que los herederos, por su praxis, de ese integrismo –de romanismo de nombre pero no de corazón- son nuestros progresistas eclesiales), tenía como rector del Seminario al futuro obispo de Vic y de Barcelona Josep Morgades.
Un obispo 100% barcelonés
Podríamos seguir. Finalmente querría hablar de un obispo de Barcelona 100% de quien nunca hablan nuestros amigos de la Cosa Nostra en su “potinejar” (apañuscar) por la historia: Enrique Pla y Deniel, el obispo que cedió su palacio de Salamanca a Franco el 1936. Y que conste que soy un admirador de este obispo al que algún día algún historiador tendrá que hacer justicia, porque entendió que Franco era el hombre fuerte que España necesitaba para pasar hacia un estado corporativo “a la Dollfuss”, que superara la dicotomía estado liberal-estado comunista. Y no se equivocó por mucho. Y con esto no legitimo las barbaridades y excesos que el régimen cometió. Algunos se estirarán los cabellos por estas afirmaciones, pero aquí no les puedo contar que sin Pla y Deniel no hubiera habido una HOAC fuerte y sin ella no existirían las actuales CC.OO. En resumen, que el mundo “eg mu grande” y la Iglesia aún mas.
La independencia que necesitamos en Catalunya es la que pide el cardenal Rouco - 10/01/2008
Querría hacer un comentario a una intuición especialmente lúcida, a mi parecer, de Aurelius Agustinus en su artículo del pasado 3 de enero “Y se armó el Belén” cuando se pregunta sobre las posibles causas de lo postrado que está el catolic