EL DIRECTORIO DE MAYO FLOREAL

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Descolocados y divididos - 18/07/2008

La reacción de la progresía eclesial catalana al nombramiento de Francesc Pardo como nuevo Obispo de Gerona ha sido verdaderamente sorprendente. Sorprendente, a la par que sintomática de su estado absolutamente desnortado. La mañana del pasado miércoles, festividad de la Virgen del Carmen, resultó verdaderamente curiosa. Desde primera hora se colgó en esta web un aviso de que a las 12 horas se iba a dar una importante noticia sobre la iglesia catalana. Obviamente, una noticia a las 12 horas, no podía referirse a nada más que a los esperados nombramientos de obispos de Gerona y Lérida. A partir de entonces, se incrementaron las visitas a Germinans. Pocos minutos después de las 12 horas, ya se colgó el nombre de los dos nuevos obispos. Al poco rato, se publicó un artículo, en el que se formulaba nuestra postura ante esas dos importantes designaciones. El número de entradas se siguió multiplicando, alcanzando un verdadero record.

Por contra, los medios progres no decían absolutamente nada. Y mira que habían dado la matraca con el nombramiento del obispo de Gerona. Pero no tenían la menor noticia. Sus fuentes de información eran inexistentes.

Por un lado, el errático Burxeta –que tras decir que dejaba su blog para traducir un libro, ha vuelto a escribir a los dos días- no decía ni mu. Eso que incluso había mantenido una encuesta sobre el nuevo prelado y tres días antes nos había dicho que el nuevo nombramiento era una serpiente de verano, pues ya se iba todo el mundo de vacaciones. A las 16,58 h de la tarde, colgó unas breves líneas, en un artículo dedicado a Godayol. Parecía cabreado el entrañable Burxeta. Nos confesaba que en la curia gerundense se lo había comunicado el obispo Soler a las 13’10 h. ¡Burxeta, que estamos en la era de Internet y a las 12 ya se sabía! ¡Que estamos en la época de las autopistas de la información!

Por otro lado, los presuntuosos carcamales del Forum Alsina ni informaron

Antes de ayer, ni informaron ayer. La última actualización de su web es del 21 de Mayo de 2.008. Después se han publicado algunas manifestaciones en la prensa de sus miembros que nos vienen a confirmar su definitivo ocaso. Por un lado, Mossén Felix Mussoll opina que es el obispo que le conviene a Gerona. Por el contrario, otro de sus representantes, Mossén Vicenç Fiol declara al Diari de Girona que Pardo es un representante de los sectores más conservadores, aunque luego matizó que sería continuista con la línea del obispo Soler. Verdaderamente no se aclaran.

¿Y Simplicissimus Llisterri? Hasta las 18’28 h no se atrevió a decir esta boca es mía. Se le notaban las dudas, las vacilaciones y las instrucciones recibidas (¿Desde Sydney, donde Sistach y su séquito se levantaban a aquella hora?) y nos transmitió su tranquilidad. No hay problema. Ni con Pardo, ni con Piris. Menos mal.

La galaxia Gutenberg también se ha mostrado dividida. Mientras en La Vanguardia, el escolapio frustrado Oriol Domingo titulaba que los nuevos obispos comparten la moderación del episcopado catalán, en El Periódico, su habitual informador de noticias religiosas Jordi Casabella (probablemente, el más libre de los informadores religiosos de la prensa catalana) nos dice que el nombramiento es un triunfo de la línea del Cardenal Carles y del obispo Saiz Meneses.

La división es manifiesta y parte de un absoluto despiste. A finales del pasado mes de abril, en un claro proceso de “decantazzione” vaticana se dejó caer el nombre de Sebastià Taltavull, como candidato a obispo de Gerona. La prensa picó el anzuelo y su nombre ya se daba por seguro. No solo el Fórum Alsina lo aceptaba, sino que era el candidato ideal para Soler, Sistach y Vives. Tres padrinos tres. Por el contrario, Pardo era apadrinado por Carles y Saiz Meneses. Dos padrinos, dos. Vives no lo podía apadrinar pues Pardo se fue de Vilafranca del Penedés, enemistándose con el hoy co-príncipe que entonces regía aquel territorio como auxiliar de Barcelona. Pero ganaron los últimos. Y la jugada les salió redonda. De ahí el mutis, cuando no la división progre. Pardo –y en eso lleva razón Llisterri- siempre ha sido del que manda, pero es de aquí, es de los nuestros y no es significadamente renovador. Ellos temían a Vicente Juan Segura. Más joven y con ideas bien claras. Lo que no saben (ya hemos dicho que sus fuentes son nulas) es que en Terrassa aterrizó hace unos días un importante representante de la Congregación del Clero con concretas instrucciones a transmitir a Pardo.

Esas eran sus dos opciones: Taltavull, para aplaudir. Y Juan Segura para oponerse. Pero el “tertium genus” los descoloca. Ni carne, ni pescado. No es de los suyos. Ni es de los otros. Ni se pueden entusiasmar, ni pueden protestar. Con lo que les gusta lo último.

No sabemos qué va a deparar el pontificado de Pardo. Germinans ya se significó oponiéndose a Taltavull. Parece que algún caso nos hicieron. Ahora solo falta que el nuevo obispo también lea nuestras impresiones de que el fiero león de la progresía gerundense ya no es lo que era. Su falta de reflejos ante el nombramiento lo demuestra. Además, ya están divididos. Se le augura un buen pontificado. Otros mimbres va a encontrar en la diócesis, mucho más jóvenes, audaces e imaginativos. Haga con ellos un buen cesto.

 

Sistach y Casanova: dos obispos en las antípodas – 11/07/2008

Y evidentemente no porque ambos vayan a encontrarse estos días en Australia, región que en el globo terráqueo se sitúa en las antípodas de nuestro país. Más bien porque las decisiones de gobierno en la gestión de sus respectivas diócesis, Barcelona y Vich, revelan no sólo dos estilos personales distintos, lo cual de entrada podría parecer legítimo y comprensible vista la diversidad en la edad, formación y carácter, sino dos apuestas pastorales antipódicas.

Concretemos para que valga de muestra un botón. La delegación de Pastoral de Jóvenes de Vich, confiada a Mn. David Compte Verdaguer, joven sacerdote bien preparado intelectualmente, trabajador incansable, de recia espiritualidad e intachable doctrina, acaba de concluir el tramo del Camino de Santiago de 110 kms, que va desde Logroño a Burgos. Han sido 6 días, únicamente 6 días. Y han sido únicamente un centenar de jóvenes. Pero Mn. David entusiasta, lo ha organizado todo en primera persona junto con sus colaboradores. Y ha caminado y pernoctado con ellos, ha tenido tiempo para celebrar cada día la Santa Misa, para dialogar con los chicos y, si ha hecho falta, aprovechar el Camino para escuchar una confesión… Y el joven obispo Román se ha involucrado tanto con ese puñado de chavales y su joven sacerdote delegado, que ha dejado todo por un día, sólo un día pero ¡qué día!, para caminar con ellos por la meseta castellana y que sintieran el calor espiritual de su pastor diocesano y que ese puñado de chicos, valientes y a contracorriente, experimentara el auténtico acompañamiento moral de la Iglesia que los tiene como hijos y esperanza suya.

Y eso no es todo. Porque mañana sábado día 12 y organizado por la misma Delegación de Juventud parte el contingente de jóvenes, que con Monseñor Román Casanova al frente y su delegado diocesano Mn. David, va a participar junto al Papa en Sydney en la JMJ. Seguramente habrá jóvenes de muchos otros movimientos: del Opus Dei o de las Comunidades Neocatecumenales por nombrar solo un par de realidades apostólicas, que suelen movilizar a muchos participantes para estos maravillosos encuentros. Pero la que parte el sábado es la peregrinación diocesana oficial. La que se ha trabajado y sudado Mn. Compte. Que por cierto, y aprovechemos la ocasión para felicitarle, cesa de ser vicario de Manlleu para pasar a ser párroco de la importantísima parroquia de San Juan de las Abadesas y de otras tres que le son periféricas (Ogassa, Puigmal y Surroca). Estas son las apuestas de futuro de la vecina diócesis hermana de Vich.

¿Y mientras en Barcelona? ¡Pues que vayan días y vengas ollas! Y mintiendo más que bellacos, claro está, porque si no esto no se sostiene. Y es que la Delegación de Pastoral de Jóvenes de esta bendita Archidiócesis con su nefasto delegado al frente, Toni Román, pedantemente progre hasta el vómito, no fleta ningún pasaje a Sydney para este encuentro. No lo hace porque el progresismo catalán hizo el vacío a Juan Pablo II en estos encuentros mundiales de juventud y se lo sigue haciendo a Benedicto XVI.

Acudirán jóvenes de Barcelona, claro está ¿cómo no iba a ser así? Aunque no sabemos si un millar, como se atreve a aventurar el comunicado en la web del Arzobispado. Pero el desplazamiento lo habrán organizado los sacerdotes y laicos más dinámicos de esta Diócesis, luchando contra una multitud de obstáculos, y de entre ellos y a la cabeza, la mismísima Delegación. Los envía el clero joven que Sistach tiene marginado, maniatado y amordazado (al menos eso quisiera Su Eminencia).

Los envían la Renovación Carismática, los Kikos, y el Opus Dei. Los envían los Cursillistas y la Unión Seglar, el puñado de “Comunión y Liberación” que aún resiste a los ataques de la progresía y los envía Cristo, muy especialmente Cristo, que aún a pesar de estos vergonzosos pastores al frente de su Iglesia, sigue actuando con la fuerza de su Espíritu, esperando vencer un día todas las resistencias a la Gracia, incluso en las altas esferas del gobierno jerárquico de su Pueblo.

Pastores en las antípodas de la voluntad de Cristo, aunque en virtud de la púrpura y del escalafón, prediquen en Sydney tres catequesis a los jóvenes de lengua española.

¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo? Que el Señor y Roma tengan piedad de nosotros y aunque no nos bendigan, que nos quiten este castigo de encima.

 

Los zarpazos del progresismo hace 40 años – 30/06/2008

El Concilio Vaticano II había concluido en diciembre del 65 y en menos de dos años el Papa Pablo VI había tenido que contemplar como aquellos pilares de la fe y aquellos resortes institucionales que él creía bien afianzados se derrumbaban. Durante todo el Concilio el Papa había auspiciado una renovación de la Iglesia que trajera fecundidad y frescura a un catolicismo que sin duda, en su visión de la realidad, juzgaba anquilosado, y si no estéril, al menos incapaz de enfrentarse a los retos sociales e ideológicos que el mundo occidental vislumbraba. Estaban también muy presentes en la mente del Papa las duras situaciones que los regímenes coloniales o las dictaduras infligían al llamado Tercer Mundo. Deseaba el Santo Padre que los cristianos fuesen la semilla de renovación de un mundo que parecía despertarse de muchas pesadillas y de no menos somnolencias.

Pero poco a poco el rostro del Pontífice tenazmente optimista fue dibujando la amargura de muchas defecciones. Y de entre estas, las más amargas sin duda, las de millares de sacerdotes y religiosos en todo el mundo que pedían lo que entonces se denominó simplemente “secularización”. El Papa trató de encajar la situación con dignidad. Pero sin duda intuyó que una gran parte de culpa de aquella inesperada situación la tenían aquellos que estando obligados a perfilar con mayor claridad el fecundo depósito de la Fe del que la Iglesia era depositaria, habían sido los principales autores del desconcierto en que vivía buena parte del Pueblo de Dios.

Y es por eso, que aprovechando el XIX Centenario del Martirio de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, el Santo Padre Pablo VI proclamó aquel año, desde junio del 67 hasta junio del 68, Año de la Fe. El Papa quería fortalecer con su inestimable Magisterio los fundamentos de la doctrina cristiana en todas sus vertientes, especialmente en los aspectos teológicos y morales más puestos en entredicho. Por ese motivo, el día 30 de junio de 1968, en una solemne celebración en la Basílica Vaticana como colofón del mencionado Año de la Fe, proclamó con voz sin duda quebrada por muchas amarguras pero firme en sus principios, el Credo del Pueblo de Dios.

Ese maravilloso texto que el Papa regalaba a la Iglesia, justamente en la festividad entonces conocida como Conmemoración de San Pablo, complemento de la Solemnidad de San Pedro celebrada el día anterior, sin duda adquiría una mayor dimensión a la sombra de la figura del Apóstol de las Gentes. El Papa, con ello, otorgaba un fuerte acento misional a la Fe que todo el Pueblo de Dios no sólo debía proclamar, sino vivir.

No pasó ni siquiera un mes y Pablo VI, tras muchos estudios y consultas que le acarrearon un sinfín de preocupaciones, el 25 de julio proclamó la encíclica “Humanae Vitae”, sin duda una de las más importantes de su Pontificado.

La “Humanae Vitae” que representaba un increíble esfuerzo de la Iglesia por presentar con un lenguaje portentosamente moderno y sencillo los principios sobre los que se sustentaba el ejercicio responsable y amoroso de la sexualidad humana, fue presentada por el progresismo como una “alta traición de Pablo VI”. A partir de ese momento, y por espacio de 10 años, hasta prácticamente su fallecimiento el 6 de agosto del 78, la vida de Pablo VI se convirtió en un autentico calvario moral que se vería coronado con el terrible drama personal vivido con el secuestro y asesinato de su íntimo amigo y Presidente del Consejo de Ministros Italiano, el democristiano Aldo Moro en mayo de 1978 a manos de las Brigadas Rojas.

El progresismo se echó al monte. Se desarrollaron todos los postulados progresistas que más o menos encubiertamente se habían aposentado en el día a día del ser y del existir de la Iglesia. Y no lo olvidemos: la reforma litúrgica del 69 fue su correa de transmisión. Sin ella el progresismo hubiera visto muy mermada y comprometida su expansión. El clero, que había recibido sus influjos en las Facultades y Seminarios ya hacía más de un decenio en el resto de Europa, y poco menos de un lustro en nuestros países meridionales (Italia, Portugal y España), no hubiera podido trastornar la vida del Pueblo de Dios como llegó a hacerlo a través del influjo de la liturgia.

La devoción y la vida de piedad, toda la práctica sacramental en su conjunto quedó profundamente afectada por las aristas de una Reforma Litúrgica que en muchísimos lugares adquirió tonos dramáticos. Pablo VI se dio cuenta de ello demasiado tarde. Y ni siquiera el alejamiento y confinamiento de su principal autor, el cardenal Annibal Bugnini, en Tierra Santa pudo moderar las brutales consecuencias que la reforma estaba acarreando. Pero no era la Reforma Litúrgica en sí, era el progresismo que penetraba en los huesos y en la sangre de la Iglesia a través de ella, trastornando su vida y dañando a sus miembros...

De todo ello aún no tenemos la suficiente perspectiva. Ahora únicamente empezamos a darnos cuenta del daño causado. La mayoría aún no ha confesado donde estaban las raíces de todo. Y por supuesto, el progresismo, aunque parezca lo contrario, tiene incólumes sus posiciones, se vista de clergyman y se presente como moderado y dialogante o lleve en sus hombros la púrpura cardenalicia y se insiera en el boato que el nuevo ceremoniero pontificio impone. Creer lo contrario es ser iluso.

 

Obras son amores y no buenas razones: por la paridad ideológica – 16/06/2008

Ha llegado la hora de que nuestro n.s.b.a. Cardenal Arzobispo de Barcelona Monseñor Martínez Sistach demuestre que es poseedor de ese “talante tendente al diálogo y al consenso” con el que al parecer nacemos revestidos en Cataluña. Ahora Su Eminencia, en la planificación de la llamada “misión de Barcelona” debe demostrar que para planear las directrices cuenta con todos. No unos, los pocos de siempre y de su estrecha confianza, para llevar las riendas y otros para acarrear los fardos, es decir llenarle el aforo.

De entrada no podemos desdeñar el intento, caso de que este sea sincero, de emprender una acción misionera para evangelizar en nuestra diócesis de Barcelona y especialmente a los jóvenes. Y aunque entre nosotros hay algunos que creen, y es posible que no se equivoquen, que esta Misión es un señuelo para entretener al personal, no podemos obviar la posibilidad de que constituya un sincero intento por parte de nuestro Cardenal de remover a nuestra diócesis del letargo que impera y comprometernos en una tarea digna de todo empeño.

Pero el pasado miércoles el intento tuvo mal inicio y peor pronóstico. En primer lugar por la destacada ausencia de su impulsor, el mismísimo Cardenal, que trasladado a Madrid para la reunión de la Permanente, delegó la presidencia del encuentro en Mons. Carrera. Pero más allá de este particular tan revelador, hemos de detenernos en lo que allí vimos y contemplamos.

Referir en primer lugar que aunque el obispo auxiliar de Paris Mons. Nahmias nos parece un hombre prudente y cabal, no es evidentemente lo que se denomina “un gran comunicador de masas”, razón por la cual el gran protagonismo recayó, de nuevo y por enésima vez, ya que parece el perejil de todas las salsas, en Mn. Turull, que esta vez no con megáfono sino con cascos, micrófono y ordenador portátil a su alcance, nos presentó el power-point de la Misión de Paris. Realmente hermoso, reconozcámoslo: Adoraciones Eucarísticas multitudinarias, veladas serias de oración con centenares de jóvenes, veneración misionera y misional de las reliquias de Santa Teresita, conferencias de alto nivel muy concurridas, sacerdotes y frailes con signos de identidad reconocidos… Una auténtica gozada, ante la cual, el clero presente que comentaba las imágenes afirmaba: “aquí no se puede hacer, falta ambiente”.

¿Qué significa ese “falta ambiente”? Pues sencillamente que falta comunión. En Barcelona, sea en muchos laicos o en gran parte del clero, falta una auténtica y sólida comunión con el magisterio ordinario del Papa, falta sintonía con la Santa Sede. En general, andamos faltos de comunión con nuestros obispos porque estos son incapaces de animarnos en algo que realmente valga la pena poniéndose ellos en primera persona a la cabeza de cualquier proyecto.

Y nos falta seriedad. Pero, ¿como puede el Sr. Cardenal intentar que cuaje semejante proyecto proyectándolo únicamente a partir de figuras tan desmitificadas y desmitificadoras como Toni Román, allí presente con sus zapatos sin calcetines, sus tejanos y su macuto “a lo Marcelino Camacho”, o como los vicarios Bacardit y Galtés, siempre dispuestos a pasearse como protagonistas destacados del evento?

El Sr. Cardenal, ¿va a sustentar el proyecto “Misión de Barcelona” únicamente en los Cervera, Romeu y Morlans? ¿O va a contar también con nosotros, con los marginados, con los que no contamos, con los que para él no existimos?

Demuestre ahora, y no sólo a la hora de criticar a Losantos y de hacer el vacío a sus compañeros en el episcopado en el “Encuentro por la Familia y la Vida” de diciembre, que es un hombre plural y de consenso, de diálogo integrador y de equipo. Y que más allá de los “habituales” en su gabinete y de los “preferidos” de su corazón, existe tierra firme y horizontes despejados en la otra orilla.

Si cuenta con todos, la Misión será de todos, si discrimina a los que somos discriminados, dé la Misión por fracasada y acabada.

Abogamos por la desaparición de toda marginación y por la paridad ideológica en un proyecto tan importante para nuestra Archidiócesis. Y si a esto llaman “pura reacción”, caballeros: ¡háganselo mirar!

 

La epopeya Sistach – 03/06/2008

Han sido necesarias estas treinta y seis últimas horas para poder calibrar y ponderar con serenidad las declaraciones con que el domingo pasado nos sorprendió, debemos confesarlo, el Cardenal Martínez Sistach en la edición del rotativo barcelonés "La Vanguardia" al asignarle un lugar de preeminencia para su foto y el titular de portada y ni más ni menos que dos páginas enteras para la entrevista en la sección de política y no en la sección religiosa como sería de esperar. La implicación pues, del rotativo del Grupo Godó en este asunto no es desdeñable como tampoco lo son los intereses políticos a los que, como es habitual en la casa con los regímenes de turno, trata de rendir servicio. Interesado, como es de lógica.

Más allá de estas consideraciones preliminares, en Germinans contemplamos admirados la sutil maniobra que muy probablemente la Santa Sede a través de nuestro n.s.b.a. Cardenal, protagoniza con estos movimientos. Es posible que el objetivo último de esta jugada sea salvaguardar las posibilidades de futuro de la Iglesia en España. Sacrificar algunos elementos en aras de ello sería un mal menor, con tal de apostar por una actitud más conciliadora con los poderes públicos. También resultaría necesario presentar una imagen más ponderada que mejorase la presente perspectiva económica que estaría en entredicho a causa del rechazo “político” de muchos ciudadanos a destinar el correspondiente porcentaje a la Iglesia en su declaración de renta. Y ese rechazo, al menos por lo que respecta a Cataluña, es real y efectivo.

Pero esa hipotética maniobra de la Santa Sede, sería imposible sin la figura del Cardenal Martínez, que una vez más demuestra su inteligencia y su eficaz servicio a los intereses de la Santa Sede. Intereses que convergen con los suyos propios aunque no se identifican. A Sistach lo mueven en este asunto esencialmente cinco motivaciones que pasamos a enumerar:

1º Un profundo oportunismo: Es evidente que después del rumor, aunque no confirmado cada vez más dado por hecho, del profundo malestar y disgusto del Cardenal Cañizares por la renovación del contrato a Jiménez Losantos y a Vidal, Sistach no podía estar callado. Sus amigos en Cataluña no hubieran entendido una tan pertinaz inhibición del Arzobispo de Barcelona en este particular. Esta era pues la oportunidad de salvar su propia imagen ante la izquierda, los nacionalistas y los sectores progresistas de la Iglesia en Cataluña.

2º Se trata de un oportunismo con las espaldas cubiertas: Sistach ha esperado a que Juan Manuel de Prada abriera la veda con el artículo publicado el viernes 30 en L´Osservatore Romano. Y como bien es sabido, Giovanni Maria Vian su director, no pestañea ni imprime una hoja sin que Secretaría de Estado dé su visto bueno. Por lo cual, Sistach no pisa en falso.

3º Con todo ello, concluimos y damos por sentado que el cardenal Bertone dirige la operación, sin duda de mayor envergadura que la inicialmente previsible. Para muestra de todo ello, el inesperado e inexplicable editorial de Forum Libertas de ayer lunes.

4º Con este inestimable servicio en primer lugar a sí mismo, pero también a la Santa Sede, el Cardenal Martínez gana puntos a la hora de afianzar posiciones con vistas a su cada vez más probable nombramiento como Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, anhelada estación de llegada para cualquiera que se precie de ser un buen curial. Y esencialmente, más que pastor, el Cardenal Martinez es un eficaz funcionario eclesial y un perfecto curial, como todas aquellas personas a las que admira y emula y que si está en sus manos, promociona.

5º Con estas declaraciones Sistach pasa la mano por la cara a su querido abad Soler que tantas veces le usurpa el protagonismo no sólo en los medios de comunicación sino en los círculos eclesiásticos. No olvidemos que Sistach es un Cardenal Arzobispo Metropolitano y Soler, el superior de un convento. Con esta entrevista, que tampoco lo olvide Soler.

Finalmente añadir a estos particulares, otro protagonismo. El del periodista Enric Juliana que en esta ocasión como en otras, aspira a convertirse no solo en un vaticanista sino en "el vaticanista", y para ello encuentra el apoyo que le brinda Sistach con la exclusiva concedida para la sección de Política. Con todo ello resulta dañada la figura de Oriol Domingo, el titular de la sección religiosa del diario, que después de haber servido fielmente durante cuatro largos años a Sistach con una política informativa leal a su persona y acrítica con su pontificado, recibe como pago el desdén. Se cumple así el adagio según el cual la Iglesia paga a sus más fieles servidores con el peor de los tratos.

Nosotros desde Germinans, no deseamos tomar partido en una cuestión tan delicada como la que estamos considerando, a saber, la conveniencia o no de la renovación de contrato de Federico Jiménez Losantos y César Vidal. Lo que si creemos es que resulta un mal negocio (económica y moralmente hablando) servir a los enemigos de la Iglesia la cabeza de los que nunca se han mostrado como adversarios de su causa. Más bien al contrario, aún a pesar de no compartir nuestras convicciones religiosas, han evidenciado la verdad del dicho evangélico: “Los que no están contra vosotros, están con vosotros”. Pero para entender esto hay que partir de presupuestos de fe y no meramente de planteamientos oportunistas o rindiendo pleitesía a los soberanos de este mundo, ni siquiera con vistas a un posible bien mayor. Hay epopeyas que lo son porque nacen de principios. Hay otras para las que los principios solo se presumen, como algunos valores.

 

 

Clausurar Germinans – 23/05/2008

Siempre hemos pensado que clausurar Germinans estaba, está y estará únicamente en manos de una persona: nuestro siempre bien amado Cardenal Arzobispo de Barcelona el Dr. Martínez Sistach.

Germinans no nació con ninguna otra vocación de eternidad que la que tiene cada uno de nosotros, laicos y sacerdotes, hijos de Dios que aspiran y esperan gozar un día de la dicha del Señor en el país de la Vida.

Si nuestro Arzobispo lo desea, podemos poner punto final a este reto colectivo en el que se ha convertido Germinans, y que al parecer tanto le inquieta y le priva de la paz interior, a duras penas, desde hace una par de semanas.

Pero evidentemente esto no está en manos del Delegado Diocesano de Medios de Comunicación, por poner el caso, ya que como bien saben todos ustedes, Germinans no es un medio que dependa de la gestión del delegado diocesano Mn. Jordi Piqué. La cosa creíamos era evidente y bien sabida. Pero es posible que aún existiera esa duda. Por cierto, y valga la anécdota, estamos comprobando que Mn. Piqué, con el que a menudo uno se topa por los pasillos y despachos de la Curia, despachando o departiendo con alguien, cada día adquiere más parecido con Hop Sing. Y se preguntaran muchos de nuestros lectores ¿quién es el tal Hop Sing? Pues para aquellos que por edad o formación no tuvieron la suerte de ser avezados seguidores de aquella gran serie-western de la niñez y adolescencia de muchos de nosotros llamada Bonanza, decirles que el rancho “La Ponderosa” a pocos kilómetros de Virginia City, donde vivía el viudo Ben Cartwringht con sus tres hijos, tenía como cocinero a un simpático y laborioso cocinero chino con ese nombre. Hop Sing, de baja estatura y complexión era capaz de enfrentarse con su gran y afilado cuchillo en mano a Hoss, uno de los hijos, siempre hambriento, cálido y terrible gigantón, que a menudo entraba en los dominios del oriental para hacer acopio de alguna vianda o servirse un poco del delicioso estofado. Pero a su vez, se retraía servilmente con la cabeza gacha y el rostro sumiso, caminando con pequeños pasos hacia atrás cuando el patriarca Cartwright le afeaba el alboroto formado por la discusión. Así vemos cada día más a Piqué, pueden creerlo.

Pero volviendo a nuestro discurso primordial, insistir que la clausura de Germinans sólo está al alcance de n.s.b.a. Cardenal. Bastaría que él se propusiese seriamente dar pasos decididos con ese objetivo.

Si le puede servir de referencia he aquí una breve descripción al vuelo. Espontánea y a salto de mata.

En primer lugar empiece por cambiar a Mn. José María Turull como Rector del Seminario cuya permanencia en el cargo, vista la inoperancia y considerados los pésimos resultados de gestión, seguramente está demostrando su más concreta inclinación hacia la pastoral de marginados. La parroquia del barrio de la Paz (ojo: nos referimos a la de las Viviendas del Grupo La Paz en la Verneda, no a la Parroquia de Ntra. Sra. de La Paz en el acomodado distrito de Sarriá-San Gervasio) sería un buen destino, quién sabe si formando una parroquia de referencia, como gustan llamar ahora, con la del vecino barrio de La Mina, tan necesitada de sacerdotes valientes e intrépidos en sus opciones pastorales, como espetó el susodicho rector a sus sufridos seminaristas en una homilía. ¡Se puede tener más cara pero no más dura, Señor! Ya tiene razón Mons. Carrera cuando a menudo afirma que a este chico se le ha visto el “voraviu” (dobladillo del pantalón)

Siguiendo por seguir, podría también cambiar a Mn. Manel Claret, no de la parroquia de La Paz -“quítate tú, que me pongo yo” diría Turull- sino de la Delegación Diocesana de Familia. Su gestión no es que tenga pésimos resultados, es que resulta vergonzosa y escandalosa como hemos tratado en otros artículos.

Continúe, en su afán de poder poner punto y final a nuestra existencia, nombrando un nuevo Delegado de Juventud: Mn. Toni Román y su cada vez más desvergonzada ideología de izquierdas no puede ser un referente para el apostolado con nuestros jóvenes. No para los nuestros. Donde esté él no estarán nuestros chicos, donde él hable no estarán nuestros grupos, donde él celebre no concelebraremos nosotros: así de claro.

Cambie de tercio y después de la suerte de capa, póngale las banderillas a la Facultad de Teología. Basta de la Eclesiología de los Fontbona y Pié y de todos los profesores que con las mismas hechuras pretenden sentar cátedra en la Facultad. Basta de Cristología “a lo Pagola”. Basta de los burdos representantes del inmanentismo teológico en todas sus vertientes.

Y si quiere concluir la faena cortando dos orejas y el rabo y saliendo por la puerta grande, la de la gloria inmarcesible reservada al buen Pastor de su grey, cierre el Centre d´Estudis Pastorals de una vez, sangría moral, ideológica y económica de nuestras diócesis catalanas. Acabe de raíz con los Cursos de Formación de Agentes Pastoral que desde allí se imparten, auténtico cáncer de la pastoral diocesana.

Con este pequeño golpe de timón. Sr. Cardenal, dé por seguro que los miembros de Germinans, que como puede ver para sí nada piden, acaban con la página web de la noche a la mañana.

Pero no pretenda clausurarnos sirviéndose de Hop Sing y de sus nada sutiles ruegos, no lo vaya enviando con los afilados cuchillos de sus argumentaciones que sin duda alguien pudiera salir lastimado.

 

 

Comunistas responsables de la formación pastoral y litúrgica en Barcelona – 12/05/2008

Podríamos detenernos en pormenorizar las consecuencias que conlleva el hecho de que un sacerdote secularizado de las características de Josep Lligadas Vendrell, militante comunista de ICV sea un importante responsable del Centro de Pastoral Litúrgica. Únicamente hace falta fijarse en la ideología eclesial de rabioso progresismo de la que hace ostentación y que subyace en todas sus publicaciones, para comprender porqué llegan bajas de tantos lugares a la suscripción de “Misa Dominical”, la publicación que con el marchamo de la casa funciona como “subsidia” litúrgica para la preparación de homilías y como “hojita de moniciones y preces” en las misas de casi toda España. Pero no es el objetivo del presente artículo. Aunque si un necesario prólogo para comprender la gravedad del caso que nos ocupa. Pues resulta necesario saber que el mencionado Lligadas junto al sacerdote Joaquim Cervera, párroco del barrio de El Gornal en Hospitalet de Llobregat han lanzado una propuesta para la creación de una plataforma para cristian@s comunistas (traducción aproximada), “ecosocialistas” llaman ellos, es decir de ICV, la versión catalana de Izquierda Unida. Todo quedaría como una anécdota “freaky” más de uno de los tantos grupos y grupúsculos que aún pululan por la Iglesia del siglo XXI, herencia del progresismo “sesentaochista” que dominó muchas diócesis y que aún controla, más o menos camufladamente, los centros neurálgicos de nuestra Archidiócesis de Barcelona, llámense “Facultat de Teología de Catalunya” o “Centre d´Estudis Pastorals”.

El referido Quim Cervera, que firma siempre como “cura y sociólogo” es uno de los responsables últimos de la revista “L´Agulla”, la publicación que en un artículo del 18 de abril de su edición digital, alababa la valentía eclesial entre otros del tristemente famoso Padre Manel Pousa, el cura abortista(traducción aproximada).

Hasta aquí todo quedaría reducido a una radiografía de unos sectores contestatarios de una cierta marginalidad, repetimos, como los que aún intentan sobrevivir en muchos lugares de la Iglesia.

Pero lo que realmente es grave en esta circunstancia es que el reverendo Quim Cervera es uno de los máximos responsables de los Cursos de Formación de Agentes de Pastoral no sólo en nuestra Archidiócesis de Barcelona sino también en otras diócesis de Cataluña. Durante este curso 2007-2008 son cinco los arciprestazgos barceloneses donde se imparte sea el primer curso de iniciación como el segundo de profundización. A estos hay que añadir el arciprestazgo de Figueras en la diócesis de Gerona y el arciprestazgo de Sant Feliu en el corazón de la vecina diócesis hermana del mismo nombre.

Esos “Cursos” que han sido publicitados y favorecidos a partir del apoyo incondicional y entusiasta de los arciprestes y de los vicarios episcopales nombrados por el Cardenal Martinez Sistach, tienen como objetivo la formación de grupos escogidos de seglares en cada comunidad que en un futuro no muy lejano (y vista la carencia de sacerdotes) reciban la responsabilidad pastoral última de las parroquias.

¿Cual es el instrumento ideológico usado? Como ellos mismos confiesan la llamada “eclesiología de comunión” que sostienen en la Facultad, elementos como los sacerdotes-profesores Jordi Fontbona y Salvador Pié.

¿Cuál es el modelo práctico por el que abogan y en el que “mentalizan” a los laicos que caen en sus manos? Tal como ellos mismos declaran, es el “proyecto eclesial” que el arzobispo de Poitiers Albert Rouet desgrana en su libro “Un nouveau visage pour l´Eglise” y del que Germinans dió cumplida cuenta en el breve informe “Ut cum tremendis judicis”.

Es evidente que absolutamente todos los laicos que de buena fe son empujados a participar en los cursos que se imparten “in situ”, son rápidamente víctimas de la más absoluta manipulación. Además están convencidos de la bondad y de la idoneidad de todo ello pues los Cursos en cuestión son propiciados por el Plan Pastoral Diocesano del que lleva las riendas nuestro n.s.b.a. Cardenal Arzobispo Dr. Martínez Sistach.

¿Y quién paga todo este dislate? Todas y cada una de nuestras diez diócesis catalanas pues el C.E.P. depende de ellas jurídica y económicamente. Lo malo es que ese dinero constituye un capital echado a perder, no sólo por las desviaciones eclesiológicas auspiciadas por el C.E.P, sino porque realmente la gran mayoría de los actuales obispos de Cataluña, a diferencia de lo que sucedía en la década de los 70 y 80, no se sirven de la “inestimable ayuda que representa esta institución para la formación pastoral de sacerdotes y seglares” según afirmó en la conferencia conmemorativa del 40 aniversario del C.E.P. el obispo Joan Carrera.

¿Pero realmente el C.E.P. es una institución eclesial? Ciertamente así parece y aparece pues en sus estatutos reza explícitamente que el Centro recibe “su gobierno y orientaciones de la Conferencia Episcopal Tarraconense” y el Consejo de Dirección está formado por el obispo-presidente más los diez delegados de cada una de las diócesis catalanas más dos religiosos –uno y una, afirman- que nombra la Unió de Religiosos de Catalunya. Además el Consejo de Dirección nombra al Comité Ejecutivo formado por un Director, un secretario y ocho miembros. Su sede además se encuentra sita en la 3ª planta de la Casa de la Iglesia de Barcelona en la calle Rivadeneyra. Y muchos se preguntarán ¿y quién es su director actual? Pues sencillamente el reverendo José María Domingo, uno de los que encabezaron la “manifestación del megáfono” de junio del 2004 en contra de la partición de la diócesis de Barcelona en el patio del Obispado. Retratado por cierto en primera fila en la ya famosa foto, y nombrado evidentemente para tal cargo con la firma y rúbrica de Su Eminencia Revendísima como no podía ser de otra manera, claro está.

Hace mucho tiempo que el C.E.P. debería haber sido cerrado, pues no se debe consentir bajo ningún concepto que la formación de los agentes pastorales de la Iglesia esté en tales manos. El descarado lanzamiento ahora de la mencionada plataforma “comunista cristiana”, de la mano (y del puño izquierdo alzado) de Quim Cervera y de Josep Lligadas, son argumentos más que de peso, junto con los ya enumerados, para proceder a su clausura.

Y por si alguno duda de los particulares de la ideología izquierdista de la que hace bandera el “sociólogo pastoralista” del C.E.P. lean con detenimiento el examen de la realidad que un artículo del 27 de marzo de 2008 en el blog “L´Agulla” nos regalaba el insigne Quim Cervera: “L´esquerres davant el fet religiós” (traducción aproximada).

Y si alguien en el resto de España, incluidos los obispos, piensa que es mejor no inmiscuirse en los asuntos internos de los catalanes, o se equivoca diametralmente o no conoce realmente las características peculiares de algunos sectores de su clero, que desgraciadamente beben y se alimentan ideológicamente de lo que se exhala desde Barcelona. Mal que les pese reconocerlo a muchos.

Cataluña ha sido y es, el laboratorio en el que se fraguan muchas de las peores y más destructivas directrices ideológicas que luego arraigan en el resto de España. También eclesiales. Mal que nos pese afirmarlo a nosotros.

Sólo haciéndonos en España solidarios unos con otros podremos derrumbar los bastiones ideológicos en que el progresismo destructor permanece enrocado, señoreando y aún dominando el futuro eclesial de muchas diócesis como la de Barcelona.

 

 

Un Dios acomodado, un cristianismo simpático, una Iglesia discreta – 05/05/2008

Son muchos los que en los últimos días habían expresado su perplejidad por el aparente silencio mediático que e-cristians y su distinguido presidente, nunca mejor dicho, Josep Miró i Ardèvol estaban manteniendo ante el espinoso “caso Pousa”. No entraba dentro de la lógica más común, valga el ejemplo, de todos aquellos que habían apoyado el acto multitudinario de enero en Montjuich, con su presencia, con su afecto y su adhesión, que ahora e-cristians y su presidente, en un affaire intraeclesial de meridiana trascendencia como es el suscitado por las “inexplicables” declaraciones de Mosén Pousa, conservase prudente reserva.

Desde Germinans entendemos que podía resultar precipitada, consideradas las implicaciones que salpicaban a nuestro n.s.b.a. Cardenal Martínez, una toma de posición que se anticipase a la obligada y debida por el legítimo Ordinario, en este caso, el ya mencionado Arzobispo de Barcelona.

Emitido el correspondiente comunicado por la Delegación Diocesana de Medios, y examinado el texto, creemos que la posición de Miró se fue convirtiendo en un “más difícil todavía”. El recién nombrado miembro del Pontificio Consejo para los laicos no es alguien que se ande con chiquitas y se conforme con medianías, pero ¿cómo salvar su habitual actitud de clara y valiente denuncia con su requerida buena compostura ante el cardenal Martínez?

A nuestro juicio, Miró únicamente tenía una salida: hablar entre líneas, haciéndonos llegar esta vez su denuncia, bañada y coloreada por un poético misticismo, que por sarcástico e irónico convierte esa denuncia en más profética si cabe.

A nuestro entender, el post en su blog del miércoles 30 de abril “Un Dios sin atributos, un cristianismo sin pasión, una Iglesia de plastilina” hay que enfocarlo bajo esa perspectiva. Constituye todo él un ejercicio de “finezza” que sólo encuentran parangón en las ya más que habituales declaraciones y cartas a las que nos va acostumbrando la siempre diplomática voz de Mons. Jaime González-Agápito. No debía esperarse otra cosa de quién por edad y coordenadas personales se encuentra ya de vuelta de muchas cortesías. Nos felicitamos por ello.

Pero no nos alejemos de la “meditación” sobre el castigo riguroso y el poder ejercido con sinuosidad, que a partir de bien escogidas citas bíblicas, nos regaló Miró en su blog. Sin duda alguna el tema de toda la reflexión lo constituye la incompatibilidad que existe entre mantener un asfixiado pensamiento políticamente correcto y la exigencia de una justicia aquí y ahora contra aquellos que quieren desfigurar el plan de Dios sobre la creación. ¡Qué trazo tan acertado el de Miró a la hora de mostrar los perfiles del problema! Y sin necesidad de hacer mención a los implicados en el caso que nos atañe, verbigracia Martínez y Pousa, omitiendo incluso una referencia explicita a la cuestión. Y todo ello aparentemente pasando de soslayo, pero evidenciando su pensamiento dirigido a mentes lucidas y perspicaces, en una sencilla palabra, dirigiéndose a Roma usando su mismo lenguaje pero con la cautela que exige su situación.

Y de no ser así, ¿a cuento de qué y de quien el uso tan corrosivo de esos calificativos de “cristianismo sin pasión e Iglesia de plastilina” tan diseccionados del conjunto del artículo todo él?

Germinans comparte la opinión de Josep Miró sobre aquellos que, estando obligados a más, nos presentan un Dios acomodado al mundo, un Dios aburguesado, como dirían nuestros adversarios de la otrora rebelde izquierda progresista y ahora bien cobijada en el poder, con su habitual jerga hegeliano-marxista.

Es un Dios al que se le liman las aristas en todas aquellas cuestiones que incomodan a los poderosos de este mundo. Sobretodo no presentar el rostro de un Dios extremadamente exigente que invada hasta las últimas y más íntimas esferas de la persona, ámbitos que la cultura relativista de nuestros días reserva a la privacidad. A ese Dios “totalizante” hay que acomodarlo a lo que comúnmente pueda ser aceptado por el pensamiento social imperante. Sólo así podemos ser empáticos y crear un cristianismo simpático. Quizá simpático a los ojos de los que conceden subvenciones y organizan recepciones en los atrios del poder político-mediatico. Puede ser. Pero abominable a los ojos de todos aquellos que con una mirada más limpia sobre las cosas y las personas buscan en la fe la respuesta a todos los interrogantes que el hombre se hace sobre el sentido de su existencia.

Ese cristianismo “simpático” es un escándalo a los ojos de todos los jóvenes, sea el caso, que buscan autenticidad y coherencia en el ser y el existir. Como resulta escandalosa la nota de cumplimiento, cumplo y miento, con que la Delegación Diocesana de Medios, nos obsequio para salir del atolladero por orden de su Eminencia Reverendísima.

Y por encima de todo, discreción. Que aquest mal no vol soroll! (¡Que este mal no quiere ruido!) Y es que es como si lo tuviéramos delante, tanto lo conocemos y tan medidas le tenemos las hechuras, a nuestro n.s.b.a. Cardenal

En Germinans estamos convencidos que al cardenal Martínez Sistach lo han conocido bien tres personas. En primer lugar y por orden de “preeminencia” (sic), el cardenal Jubany, mirada penetrante donde las haya. En segundo lugar, Mosén Josep Hortet Gausachs, condiscípulo de Sistach en el Seminario, ambos ordenados el mismo día y ambos puestos al servicio de Mn. Manuel Bonet como asistentes personales durante el tiempo de estudios en Roma, al inicio de los 60.

Y en tercer lugar, pero sin ninguna intención de relegarlo a menores, Monseñor González-Agápito, tercera mirada penetrante y que comparte con Sistach muchos secretos que estamos convencidos se llevará a la tumba, si Dios no lo remedia. Si no remedia el silencio, se entiende. La tumba ya sabemos que no. Del examen riguroso de los movimientos en las partidas de ajedrez que los tres han jugado con Martínez hemos aprendido en Germinans para llegar a un preciso conocimiento del personaje.

Por ello, toda esta “discreta y silenciosa” Iglesia que no remueve las cuestiones porque tiene miedo a que apesten, a la que nos tiene acostumbrado Martínez, más que una Iglesia de plastilina, apreciado Miró, se nos encapricha como una Iglesia anti-testimonio, una Iglesia sojuzgada moralmente al pensamiento políticamente correcto y eclesialmente previsible, acobardada ante el carácter levantisco de la izquierda social y eclesial. Si cabe aún peor y más reprobable que la posición de la Iglesia Luterana Noruega que por no perder los privilegios oficiales que le reporta su condición de “Iglesia nacional” es capaz de casar peras con manzanas, juntar churras con merinas o hacer un vulgar “recorta y pega” con todas las expresiones bíblicas que resultan escabrosas a los cívicos oídos de sus compatriotas.

¡Porque eres tibio te vomito!

¡No, diguem no, nosaltres no som d´eixe món! (No, digamos no, nosotros no somos de ese mundo) cantaría el cantautor de Xátiva.

Digamos pues no a esa imagen acomodada y burguesa de Dios que muchos nos presentan con sus habituales componendas. Digamos no a esa obsesión por querer ser “empáticos” con el mundo moderno y con la mayoría moral del progresismo barcelonés. Y digamos finalmente no a esa Iglesia “discreta y de plastilina” a la que nos quieren condenar incluso alguno de nuestros pastores. Muy especialmente los que están obligados a más.

 

Turull miente al falsear la realidad – 13/04/2008

Siempre supimos que el abyecto rector del Seminario que el cardenal Martínez Sistach colocó al frente de la primera institución diocesana cometería una torpeza que aceleraría su inevitable remoción como tal.

Siempre supimos que la terrorífica y malsana ambición de Josep María Turull Garriga unida a los ideológicamente pútridos apoyos que el progresismo más radical desde siempre le prestó, le iban a causar una mala pasada.

Siempre supimos que ni siquiera la pertinaz e incondicional apuesta que nuestro Arzobispo ha hecho por él, hasta el punto de presentarlo por dos veces en las ternas de candidatos a auxiliar, lo preservarían de cometer un gravísimo paso en falso que quebrara su sistema de inmunidad.

Lo que nunca supimos ni supusimos es que la calma de la más amarga resignación ante su ya previsiblemente imposible episcopado pudiera ser quebrada por una acción tan burda y falaz como la que esta semana ha llevado a cabo.

¿Han sido los coletazos agónicos de una carrera en buena lógica frustrada? ¿Ha sido una manifestación más del colérico personaje que se oculta tras esa sonrisa calculadamente contenida?

Lo que si sabemos es que los 14 seminaristas que directa y cotidianamente están bajo su directa responsabilidad educativa no merecen lo que esta semana han tenido que soportar: un crispado rector del Seminario que tras la aparición, esta vez en El Periódico de Catalunya del lunes 7 de abril y no en Germinans, de la ilustrativa foto de la manifestación que compromete su autoridad moral para continuar al frente del Seminario, les ha vuelto a reunir esta vez para corromperles con su mentira.

Son los mismos seminaristas que tras el viaje a Roma para el Consistorio de noviembre tuvieron que sufrir una inquisitorial persecución al ser culpabilizados por haber pasado las no menos ilustrativas fotos del “sequito cardenalicio” a nuestra página. En aquella ocasión fueron duramente culpabilizados y cruelmente recriminados simplemente por haber transmitido el testimonio gráfico de una realidad. Lo que en el fondo se les estaba recriminando era transparentar la verdad sin filtros ni embudos. El castigo fue tan singular como ridículo: todos los ordenadores del Seminario fueron filtrados para impedir el acceso de los seminaristas a ciertas páginas de información eclesial, entre ellas y por encima de todas, la nuestra. ¡Poner cotos al sembrado, qué presunción!

¿Y cual ha sido la terrible mentira con que ha pretendido embaucarles? Pues tratar de convencerles, sencilla y llanamente, sin pestañear ni temblar, que la foto tuvo lugar antes de la división de la Archidiócesis, ya que por supuestísimo él jamás encabezaría una manifestación en contra de Roma y sus decisiones, y con ello justificar la licitud de la protesta. Engaño falaz por el que se pervierte y falsea la realidad que fue bien otra. Porque aunque es cierto que sucedió 4 días antes de la publicación del decreto, el contexto fue bien diferente a como él lo presenta.

La auténtica sucesión de acontecimientos fue la siguiente: los días 1 y 2 de junio la prensa dio por hecho que la Santa Sede dividía la diócesis y creaba Sant Feliu y Terrassa, como bien lo recuerdan los archivos de hemeroteca y fue entonces cuando se intentó presionar a Roma para evitar la ejecución del decreto, dirigiendo las presiones a la Congregación de los Obispos. El acto del patio del obispado con Turull como portavoz de los 87 sacerdotes (más Manent) tuvo lugar el día 11 de junio con un espíritu bien concreto que la prensa supo recoger.

El decreto papal de división de la Archidiócesis de Barcelona, con la creación de sus dos sufragáneas de Sant Feliu y Terrassa y el correspondiente nombramiento de los nuevos obispos de todas ellas, fue dado a conocer por Roma el martes 15 de junio de 2004 a mediodía y publicado en la prensa el miércoles día 16 de junio.

La segunda protesta fue decidida por Església Plural y Cristianismo Segle XXI, valga la redundancia, el jueves 17. Fue anunciada a la prensa el viernes 18 de junio. Y finalmente se concretó en una nueva manifestación esta vez frente a la catedral y esta vez sí sin Turull y que tuvo lugar el sábado 19 de junio a las 12 del mediodía.

Del acto de rebeldía y coacción a la Santa Sede que encabezó el “muy amado” Turull podemos dar cuenta porque uno de nosotros estaba allí aquel viernes, claro está de paso, así como también podemos dar cuenta de aquella otra manifestación una semana después. Muchos nuestros jóvenes estaban allí, no con Turull en la Curia evidentemente, sino junto con los más de mil quinientos contramanifestantes enfrentándose una semana después, cara a cara, a sus más que decrépitos laicos al grito de “Viva el Papa” “Viva el cardenal Carles” “Felicidades Terrasa y Sant Feliu” y enarbolando banderas vaticanas como signo de adhesión incondicional a la Iglesia.

¡Cómo tuvimos que sufrir después, al ver que el nuevo y flamante Arzobispo Martínez Sistach iba “premiando” a los cabecillas de aquellas “movidas” asignándoles los principales cargos y responsabilidades , y entre ellos el de mayor confianza como es el de Rector del Seminario!

De todos modos, la reunión de seminaristas convocada por Turull en la que este saca de su auténtico contexto el acto del megáfono del 11 de junio para lavarse la cara ante los chicos y justificar así su imagen es intolerable y malsano. El rector del Seminario ha perdido la poca legitimidad que le quedaba para seguir al frente de la institución.

Pero como en ningún lugar del mundo civilizado se puede contemplar lo que aquí se contempla ni tolerar lo que aquí se tolera, Sistach guardará silencio y actuará como Franco, que ante los altercados que trataban de hacer caer el régimen, hará que aquí nada se mueva.

Por eso siempre hablamos de la gravísima responsabilidad ante Dios y la Historia que ha contraído el cardenal Sistach y lo que es aún peor, la que va acumulando, so pena de minar no únicamente la viabilidad numérica del Seminario y su continuidad, sino de socavar moralmente los cimientos sobre los que reposa la entera Archidiócesis, representados en la persona de todos y cada uno de los futuros sacerdotes que cada seminarista representa.

Resulta indignantemente lascivo este espectáculo de prevaricación en el que se han adentrado tanto el Arzobispo como Turull.

El cardenal debe remover inmediatamente a Josep María Turull de su cargo si no quiere resultar él mismo si cabe aún más lacerado y que esta cuestión se convierta en un escándalo aún mayor, de límites desorbitados, triste final de pontificado.

 

La decadencia de la moderna abadía de Montserrat – 07/04/2008

Tenemos que remontarnos a los primeros días del mes de enero de 1939 para comprender ese cúmulo de acontecimientos que se concatenaron hasta propiciar el nombramiento en 1946 de Aureli María Escarré como abad de Montserrat. La impronta que él dejará en la abadía marcará para siempre los destinos y el futuro de la comunidad monástica montserratina.

Tenía apenas 28 años cuando logra huir junto con otros monjes a Italia gracias a las gestiones del conseller Ventura Gassol y salvarse así de la suerte que corrió buena parte de la comunidad monástica que fue inmolada cruelmente por los milicianos de la FAI en julio de 1936.

A finales de 1938 logró pasar a Zaragoza y desde allí, en los primeros días de enero de 1939, llegar a Montserrat antes del arribo de las tropas franquistas, firmándose en un recibo por la compra de unas gallinas como “prior de Montserrat” y de esta manera testimoniar de manera documental que el monasterio no necesitaba de un comisario eclesiástico nombrado desde Salamanca. De esta manera su figura empezó a hacerse imprescindible para el abad Marcet, ya enfermo y fuertemente dolido por su cercenada comunidad monástica. En 1941, apenas dos años después, será nombrado abad coadjutor y en 1946, tras la muerte del abad Marcel, recibirá la consagración abacial. Los casi veinte años en los que estuvo al frente de Montserrat marcaron indeleblemente a la comunidad benedictina. No es aquí el lugar para compendiar el conjunto de obras, reformas e iniciativas de todo tipo que surgieron bajo su abaciado. Únicamente subrayar su carácter fuertemente egocéntrico y la obsesión megalómana que marcaron el conjunto de sus actuaciones y sus relaciones con la comunidad. De temperamento fuertemente autoritario aunque con tonos de coloración paternalista, quiso rodearse de un conjunto de monjes jóvenes que lo secundaran en sus actuaciones. Buena parte de los cuales, más tarde y tras su caída como abad y su posterior exilio, tuvieron que trasladarse a Sant Miquel de Cuixà, convirtiendo en 1965 aquel monasterio en una suerte de priorato montserratino.

Desde los primeros días de su ministerio abacial manifestó una inquebrantable adhesión a la persona de Franco, a quien honraba con el tributo de una declarada admiración personal. Admiración que era correspondida por el mismo Generalísimo que tampoco ocultaba su reconocimiento personal a Dom Aurelio María por su labor restauradora.

Sabía bien el padre abad que quien “a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Pero con la llegada del concilio Vaticano II y la década de los sesenta, Escarre vio cambiar las tornas. Ciertamente él, gozaba desde Montserrat de un privilegiado observatorio de la realidad religiosa, social y política. Sus para nada ocultas ambiciones personales le llevaron a codiciar la sucesión de Don Benjamín de Arriba y Castro, cardenal arzobispo de Tarragona. Siendo él mismo oriundo de aquella tierra (nació en 1908 en L´Arboç del Penedés), ¿quién mejor para ocupar la sede primada y cardenalicia de Tarragona? Cambiando la orientación de sus afectos políticos y sabiéndose enmarcado en los nuevos tiempos que llegaron a la Iglesia con el Concilio Vaticano II y los pontificados de Juan XXIII y Pablo VI, empezó a conspirar para ello.

En la tarea contó con la anuencia de la disidencia política catalana, muy estratégicamente cobijada y amparada por la comunidad benedictina, que aún conociendo el carácter ambicioso y ególatra del abad Escarré de primera mano, dieron cuerda al conjunto de sus nuevas actuaciones sabiéndose beneficiarios de su ahora recién estrenado “catalanismo”. Esos políticos e intelectuales, entre los cuales se encontraba el recientemente fallecido Josep Benet, mantuvieron y sostuvieron el “mito Escarré” hasta nuestros días.

Pero Escarré se encontró con un obstáculo mayor que el ahora contrariado régimen franquista: la figura del Abad Anselmo María Albareda, prefecto de la Biblioteca Vaticana, que en el mes de marzo de 1962 había sido nombrado cardenal.

El cardenal Albareda mantuvo informada a la Santa Sede del sentido de todos y cada uno de los gestos que, muy especialmente desde las declaraciones de Escarré al diario parisino “Figaró” en 1963 en contra del régimen franquista, iban a acompañar la figura del abad de Montserrat. El cardenal Albareda, acompañando a Pablo VI durante el transcurso de una Audiencia en 1964, previno al Papa de la presencia en el Aula del Abad Escarré, que con el ara del nuevo altar de Montserrat bajo el brazo pretendía que el Papa la bendijese en aquel momento. Escarré abandonó definitivamente Montserrat como exiliado en 1965, para ser acogido en la abadía italiana de Viboldone de donde regresaría enfermo y moribundo en 1968 por las gestiones del Abad Just, que le hizo hospedar en el monasterio femenino de San Pedro de las Puellas donde falleció en 1968 hace ahora 40 años.

Todos esos acontecimientos iban a sangrar moral y espiritualmente a la comunidad benedictina, a partir de aquel momento fuertemente dividida entre partidarios y opositores a Escarré. Ni siquiera el prudente ministerio del abad coadjutor Dom Gabriel María Brasó pudo apaciguar los ánimos y lograr el don de la unidad para la comunidad monástica. El traslado, por no decir destierro, de los apoyos más incondicionales de Escarré en Montserrat fue un momento crucial para el monasterio. Capitaneados por Dom Oleguer Mª Porcel tomaron posesión de Sant Miquel de Cuixà, tras el abandono del cenobio en 1965 por la comunidad de Fontfroide, que había restaurado la vida monástica después del paso a manos privadas de la propiedad, acontecimiento del que ahora se cumplen cien años.

Resulta evidente que una comunidad monástica lacerada con tantas heridas difícilmente podía reencontrar un camino de renovación y sana reforma monástica en unos años tan críticos, y bajo el abaciado de un personalidad tan contradictoria como la de su sucesor el abad Cassià Mª Just, elegido por una parte de la comunidad que se amotinaba contra otra. A partir de 1966 Montserrat vivirá una esquizofrenia perpetua entre el papel que desea ejercer en el seno de la sociedad catalana y las tensiones que sufre en su interior. La renuncia al carácter vitalicio de la figura del abad, que se convierte en un cargo temporal -figura prevista en la actualidad- y que se inicia con la renuncia del abad Dom Just en 1989, no otorgará al monasterio la calma y el sosiego que una comunidad necesita para su enriquecimiento espiritual. La decadencia monástica se acentuará aún mucho más bajo los abaciados temporales de Dom Sebastià Bardolet y Dom Josep Maria Soler, llegando incluso a estallar, durante el periodo de este último, un escándalo moral de índole “contradictoria” que alteró aún más si cabe la “pax” benedictina. Pero las iras del abad se dirigieron especialmente hacia aquellos monjes que denunciaron e hicieron saltar a la prensa el turbio asunto. Este asunto, como otros tantos, se zanjó con un dorado exilio de algunos de los involucrados al priorato de “El Miracle” en Solsona.

Pero la serenidad no llegó a Montserrat. Fue entonces cuando su abad, presentándose como hombre moderado y menos secularizado e intervencionista en asuntos políticos, aspiró a recoger los suficientes consensos como para ser nombrado sucesor de Mons. Carles al arzobispado de Barcelona. Roma incomprensiblemente bloqueó la carrera de Soler, apoyada por los sectores progre-catalanistas y privilegió a Sistach como “mal menor”, candidato de compromiso entre él y Mons. Ureña que se había ido perfilando como aquel sucesor auspiciado por Carles.

Desde entonces Soler y Sistach tienen una deuda pendiente y el abad de Montserrat, ahora ya caídas todas las máscaras, no deja pasar ocasión para ningunear a Sistach, al menos en los ámbitos donde su jurisdicción se lo permite. Los funerales del abad emérito Just y del erudito historiador Josep Benet, acaecidos estos días, han representado ocasión propicia para ello.

Hoy en día Montserrat es uno de monasterios más secularizados no solo de la Congregación Sublacense a la que pertenece, sino de toda la Iglesia, y uno de los que mayormente están sufriendo la crisis provocada por el progresismo que en estos últimos cuarenta años ha hecho estragos en la vida monástica. Pero mientras muchos, como la mayoría de los franceses -incluso En Calcat-, vuelven sobre sus pasos y emprenden una muy seria reforma de sus comunidades según el espíritu de su fundador, Montserrat, con la excusa de que siendo un Santuario es algo más que un monasterio, se resiste a emprender una reforma tan delicada como urgente.

No es de extrañar que el abad Soler, en la conferencia que impartió en La Sorbona hace unos meses (véase en Non Omnis moriar el artículo "El Abad Soler, grave peligro para la Iglesia en cataluña" del 18/06/2007), más que hablar de una reforma bajo ese prisma, se dedicó a proclamar la necesidad de una adaptación de la vocación monástica a los tiempos modernos.

En Montserrat eso ha comenzado por la destrucción de lo que hasta ahora habíamos conocido como milenaria Escolanía. Ahora los chicos se dejan el pelo largo y van con piercings, abandonan la abadía tras las clases todos los viernes por la tarde (algunos incluso pernoctan cada día en su casa) y pronto verán entre sus filas algunas “mozalbetas” que les alegrarán sus años de adolescencia, tras lo cual, y nos resulta evidente, desaparecerá el más antiguo coro de voces blancas del mundo. Es lo que trae la coeducación.

Con todo este conjunto de hechos históricos como telón de fondo no es de extrañar que este año, aún cumpliéndose el centenario del nacimiento del Abad Escarré y el 40 aniversario de su muerte, Montserrat y su Abad observen recatado silencio sobre aquel personaje que habiéndose constituido en el creador del “Montserrat moderno”, según el apelativo tan querido por los monjes historiadores Raguer y Massot, puede ostentar con merecida justicia el título de “principal causante” de la crisis de la que aún no ha salido ni se prevé pueda salir la muy querida abadía montserratina. “Muy querida” porque custodia la imagen de la Virgen, aunque la tengan en cámara acorazada y pongan a veneración sólo una copia, que por cierto ahora debe ser restaurada. Y mientras, llevan adelante la colecta para sufragar el nuevo órgano monumental de los talleres Blancafort de Collbató y el nuevo altar de la Capilla de la Trinidad de Cuixà…

Siempre en el Montserrat moderno, más importante el decorado que la sustancia...

 

Córdoba y sus chavalotes “del copón” – 31/03/2008

Nos informan nuestros compañeros en la Ciudad Santa, que en estos pasados días las aguas del Tiber recibieron más de una simpática pedrada, lanzada desde el Puente Sixto y el Puente Nenni por unos alegres seminaristas cordobeses que estaban celebrando en Roma el 425º aniversario del Seminario de San Pelayo. Junto a su infatigable obispo D. Juan José Asenjo, hombre de un celo apostólico encomiable, junto a Don Antonio Prieto, su rector y a Don Gavino Spanu, el rector del Seminario Redemptoris Mater de Córdoba, pero también con sus vicerrectores, sus buenos directores espirituales, sus profesores... Estuvieron junto al Papa en la Misa del Domingo de Ramos en Plaza San Pedro. Escucharon la convocatoria que el Vicario de Cristo lanzó a modo de pregón y prólogo de la Jornada Mundial de la Juventud de Sidney y, festivos, su presencia se hizo notar. Pero estos chavales se hicieron notar en Roma durante toda esa semana. Los recibió el Cardenal Herranz en el Vaticano, visitaron junto a su obispo las Basílicas Mayores, celebraron la Santa Misa en nuestra iglesia de Montserrat, se pasearon por Roma dejando un dulce sabor a “Cristo joven”…

El Seminario de San Pelayo de Córdoba fue, junto al de Barcelona, uno de los primeros en aplicar la normativa tridentina referente a la formación del clero. Vio la luz en 1582 y también en la década de los 70 vivió la gran crisis posconciliar con dramatismo hasta su práctica clausura. Pero en 1982 reabrió sus puertas. Con las ideas claras y la cabeza bien amueblada, sin titubeos, desde entonces son ya 100 los sacerdotes que en estos 25 años han sido ordenados y ejercen su ministerio pastoral en la diócesis bética, un 60 por ciento de los cuales provenientes del Menor, que nutre con fecundidad siempre nueva el semillero vocacional de esa Iglesia hermana. Hoy en día son 39 los seminaristas menores internos y 60 los mayores, repartidos estos casi mitad por mitad entre el de San Pelayo y el de Nuestra Señora de la Fuensanta, nutrido con vocaciones provenientes del Camino NeoCatecumenal.

Entrevistado Monseñor Asenjo por la cadena “SAT diretta” afirmó con sencilla espontaneidad: “Un cuerpo sin corazón y sin alma es un cuerpo muerto, una diócesis sin un buen Seminario es una institución sin futuro”. Comentó Don Antonio Prieto, joven pero juiciosísimo rector de ambas secciones (Mayor y Menor): “Hubo un tiempo en que se llegó a pensar que las vocaciones del Menor no eran tales y después se fue descubriendo que eran vocaciones auténticas y verdaderas”.

Y como no se podía esperar de otra manera de tan numeroso grupo de jóvenes españoles, fueron derramando simpatía y canciones por las calles de Roma. Los mayores vistiendo como teólogos y los menores con sus mochilas colegiales a los hombros y sus anoraks de colores vivos. Y todos con esa gracia andaluza y ese brillo en la mirada que nos hacen clamar no sin cierta envidia: “Estos sí que son unos chavales del copón”. Y del cáliz y la patena, y de la custodia y del Sagrario. Chicos sanos que viven “de y para la Eucaristía”, sus jóvenes corazones profundamente enamorados de Cristo Jesús. Y afirmamos con rotundidad nuestra satisfacción por ellos, no porque desmerezcamos a nuestros pobres seminaristas barceloneses, sino porque sentimos que las entrañas nos arden por dentro contemplando nuestro Seminario y las cabezas que lo dirigen.

Señor Cardenal: ¡Que pedrada en la cabeza para usted y nuestro Seminario de Barcelona! Córdoba no falsea las cifras, tampoco falsea la calidad de su proyecto educativo. En Córdoba si en San Pelayo hay 34 mayores y en el Redemptoris Mater otros 35, esto es lo que sencilla y llanamente reflejan sus estadísticas. Claro está que ellos no tienen etapas pastorales fantasmas ni vocaciones crípticas, están los que están y son lo que son.

Por todo ello, nos sentimos orgullosos por el proyecto vocacional de Córdoba y no podemos esconder nuestra “pelusilla” tanto por sus Seminarios, como tampoco camuflar nuestra indignación ante el descalabro de nuestro Seminario Conciliar de Barcelona, ante el agónico rector Turull y su equipo de “deformadores”, y desgraciadamente ante la imagen enrocada de nuestro Cardenal que de manera pertinaz, lo apuntala, lo sostiene y lo apoya.

Sólo exigimos que después de tantas diatribas lanzadas por Germinans abogando por un cambio de orientación en el Seminario, nadie se nos escandalice cuando nos veamos empujados a dar consignas para que los chavales vocacionados se dirijan hacia otros Seminarios.

 

Un seminario descentrado abocado al fracaso – 11/02/2008

Su denominación actual es Seminario Conciliar de Barcelona. Algunos pensareis que el adjetivo “conciliar” es una referencia directa al último Concilio Vaticano II. Y no es así. La diócesis de Barcelona junto con algunas otras diócesis catalanas y españolas tiene el orgullo de haber sido una de las primeras diócesis donde los decretos del Concilio de Trento sobre la formación de los futuros sacerdotes fueron aplicados con prontitud y diligencia. Debemos al obispo D. Juan Dimas Loris la fundación en 1595 del “Seminario Conciliar Tridentino de María Santísima de Montealegre y Santo Tomás de Aquino”, cuya primera sede fue el antiguo Convento de Monjas de Montealegre, con cuyo patrimonio se erigió la primera fundación. No es este el lugar para narrar la historia de nuestra primera institución diocesana. Sí lo es para evidenciar el desastroso rumbo hacia el cual lo dirige el actual equipo de formadores con su Rector, Mn. José María Turull Garriga a la cabeza.

Deseamos creer que cuando nuestro Arzobispo depositó su confianza en el actual equipo estaba convencido de que ese era el Seminario que la Archidiócesis quería y necesitaba. Estamos convencidos de que no conocía con la debida precisión y detalle las muy especiales características de la personalidad de aquel jovencísimo sacerdote que iba a designar como Rector. Tampoco las de Mn. Andreu Oller, asignado al mismo como ayudante en la formación de los candidatos. Pero se fió de aquellos que, conociéndolos bien, le aseguraban la idoneidad de ambos para tal tarea. Siendo así, creemos que es extremamente probable que nuestro Arzobispo el Dr. Martínez al tomar esa decisión creyó convencidamente que era la decisión más acertada y ecuánime. Estaba en su derecho al depositar su confianza en aquel nuevo equipo de formadores.

En este estado de cosas en el que nos encontramos, se hace necesario que de una manera seria y serena nuestro Cardenal Arzobispo se cuestione con la honradez moral que le caracteriza sobre la conveniencia de que el equipo de formadores prolongue su misión.

No queremos trivializar sobre cuestiones de tan grave calado y repercusión para el futuro de nuestra diócesis pero sí permitirnos la licencia de reflejar nuestra inquietud.

Y para muestra un botón. En esta semana ha llegado a nuestras parroquias (tarde y mal) el envío de un sobrecito con unos cuantos ejemplares del número 4, correspondiente al mes de diciembre, de la revista vocacional “Llença´t” (algo así como “Tírate”) acompañada de una carta firmada por Mn. Oller aseverándonos que se realiza a iniciativa de los seminaristas. Nos van a faltar epítetos para definirla. Pasamos primero a describirla página por página.

La revista va claramente dirigida a chicos de edades a partir de los 12 años, con direcciones de contacto (móvil, correos electrónicos y página web del Seminario) con referencias explícitas al Seminario Menor (para los más jóvenes) y al Espacio Vocacional para los mayores.

Con todo ello este número se explaya en el martirio del beato Josep Casas Ros en los dos primeros párrafos iniciales y en una entrevista a Mn. Xavier Casas, sacerdote hermano del beato mártir. Jamás de los jamases, ni siquiera a nosotros que somos tenidos como carcas, ultras, integristas y cosas del género, se nos hubiera pasado por la cabeza enfocar unos artículos de pastoral vocacional con esa óptica. Como tampoco se nos hubiera ocurrido, por respeto a su persona, fotografiar al pobre de Mn. Xavier Casas con una fotocopia ampliada de la foto de su hermano mártir, colocada ante el pecho con las manos “en pelotilla” que la sostienen. Eso sí, en esa foto con sotana y fajín azul como corresponde y no con pantalones y jersey a cuadros como en el cuadro que han colocado en la Capilla Mayor del Seminario. Una sola definición: cursis. Pero cursis hasta el empacho.

Como cursi y ridículo el abreviar todas las cabeceras con signos de “más” y de “por” (+ x) como si enviaran mensajes guays por sms. En catalán a eso lo llamamos ser “carrincló” (mezcla de empalagoso y cutre).

Pero no es lo más grave. Todo ello en el fondo es estético. Lo que importa es lo ideológico.

Leemos y traducimos de la primera página: ¿Por qué no puedes hacer realidad este sueño de todo ser humano? (veamos cual) ¿Aspirar a vivir “a tope”, ser libre, sentirse amado y saber que estás al servicio de la mejor causa que existe (vamos a ver, vamos a ver…): trabajar por la paz y aquel amor entre los hombres que sólo Dios puede dar?
Únicamente faltaba para completar esa cursilería el cómic de la contraportada. Todo el conjunto, más que ver con el sacerdocio católico, parece que va dirigido a cualquier grupito de adolescentes de algún Centro Marista de esos que como tantos otros pululan por los centros con más pena que gloria, considerados los frutos y resultados.

Pero ¿os habéis fijado en la primera viñeta? ¿De donde habéis sacado esa imagen de joven blandengue, apocado y nonada?

Este Seminario malhadado de Chiruca y guitarra no debe prolongar su agonía. Necesitamos un Centro de Formación con ideas bien definidas, con unos formadores con la cabeza bien amueblada, con un concepto de sacerdocio bien claro en armonía y fidelidad al pensamiento de la Iglesia. Queremos un Seminario de chavales que toquen con los pies al suelo. Si no sabios, por lo menos sanos y con anhelos de santidad. Y libres de esa maraña ideológica que el regresismo, en la figura de personajes como Turull y Oller (Arenas tampoco se salva y de Serra ¿que queréis que os digamos?) han sembrado en las mentes y corazones de los chicos.

Si, si, habéis leído bien. Porque eso no es progresismo eso es “regresismo”: regreso al pasado más estéril y destructor.

Afortunadamente ese “papelote” no lo haremos llegar a nuestros chicos. Hoy, llamando a un párroco compañero solicitándole nos escaneara la hojita en cuestión, me ha contestado: “Yo soy muy obediente. He abierto el sobre. He leído “Llença” (Tira) y…directo a la papelera” .Finalmente, pues el bidón de la basura aún no había sido vaciado, la ha encontrado junto a los restos de confetti y serpentinas del martes de Carnaval. ¡Menudo Carnaval vivimos en nuestra Diócesis con este Seminario!

Ahora es el momento de preparar la transición. Con miradas más ponderadas y sopesando por encima de todo el interés y el bien de la Diócesis. Nadie interpretará el cambio como un fracaso en la decisión que un día tomara nuestro Cardenal; sino más bien como una acertadísima corrección de las directrices y enfoques de nuestra primera institución diocesana. Y nosotros estaremos a su lado contribuyendo con altura de miras.

 

Acto 27 de Enero: con absoluta libertad, con toda esperanza…- 28/01/2008

No nos va a resultar nada difícil resumiros la grandeza del Acto que ayer tuvo lugar en Barcelona. Muchos, especialmente los laicos, estábamos allí. Otros, mayormente los sacerdotes con cura de almas, nos uníamos desde nuestras parroquias. Las familias de nuestras comunidades y movimientos nos representaban. Estaba nuestro Cardenal Arzobispo y con él, esta vez estaban cada uno de nuestros corazones y anhelos. Ayer el Dr. Martínez Sistach llevaba en sus manos el cayado de Cristo y en sus espaldas la fuerza del Evangelio más puro y transparente. No hacía falta más. Su noble actitud y sus acertadas palabras, (homilía en catalán o en castellano) dentro de su sencillez, infundieron grandeza al momento. No presidió él, presidió Cristo.

Nos hemos quedado con el rostro sonriente de los niños y las arrugas serenas de nuestros mayores, nos hemos llevado el brillo en la mirada de tantos padres y madres jóvenes que rezaban, hemos secuestrado la palabra viva de todos y cada uno de los oradores que nos emocionó. Nos hemos robado las notas vibrantes del “Resucitó”. Y con todo ello, en este lunes y desde esta página, únicamente lanzar al mundo el testimonio de nuestra vivencia.

Ayer fue Cristo que se dirigió al mundo, que lo amó así y de esa específica manera: por el testimonio de todos y cada uno de los que estaban allí. Sin ninguna avidez o ansiedad, ninguna fascinación o deseo de triunfo, ningún temor al insulto, al desprecio o al fracaso.

Cristo, como debemos serlo nosotros, es perfectamente libre del mundo secular, por eso puede ver su mentira y decirle la verdad. Las normas mentales y conductuales, tan estrictamente impuestas por el mundo sobre los hombres mundanos, no tienen sobre Cristo poder alguno. Ni siquiera tuvieron influjo sobre él las normas pseudo-religiosas de su tiempo. La omnímoda libertad de Cristo se afirma no sólo en criterios y costumbres, sino incluso en el ritmo del tiempo. “No ha llegado mi hora” y “llega la hora, mejor dicho está aquí”: son palabras del Señor. Esta es la hora del compromiso secular de los laicos. Bien lo enfatizó el Sr. Arzobispo recordando la Lumen Gentium. Más subrayado aún si cabe en su actitud de dejar en manos del laicado católico la continuación del Acto. Aplaudimos todos y cada uno de sus prudentes y mesurados gestos: toda la Iglesia gozará de sus frutos. Agradecemos de corazón la carta de adhesión enviada por el emérito Cardenal Carles. El sentido de Iglesia hoy ha creado trabazón afectiva.

Nosotros los creyentes, como Cristo, vemos el pecado del mundo y sufrimos mucho con ello, pero nos atrevemos, con una esperanza formidable, a intentar el remedio de esos males. Todo lo contrario del mundo, que no ve sus propios pecados y cuando los ve, piensa que son irremediables. Conocemos la omnipotencia de su gracia y la fuerza sanadora de su Sangre redentora. Y por eso nos entregamos por entero, de palabra y de obra, a la salvación del mundo.

Cristo en su tiempo vio como el matrimonio, incluso en el Pueblo de Dios, estaba horriblemente falsificado por el divorcio, y que con él, se hacía una caricatura blasfema del plan de Dios. Vio también que a todos les parecía “normal” que el vínculo conyugal pudiera quebrarse. Y sin embargo, él afirmó el matrimonio indisoluble con toda energía, asegurando que esa es la voluntad de Dios. Y en un principio hasta sus mismos discípulos reciben esa doctrina con reticencia. Pero Cristo consiguió con la fuerza de su bondad y de su gracia, que al paso de los siglos, innumerables millones de hombres y mujeres vivan –con toda paz, sin que sean unos gigantes espirituales- ese matrimonio verdadero restaurado por Él y solamente por Él.

Eso que hizo con el matrimonio, lo ha hecho o está dispuesto a hacer con todos los otros males del mundo secular, por muy inevitables que parezcan, por muy arraigados que estén en la mentalidad y en las costumbres de los hombres. Incluso en hermanos nuestros de la “Plataforma Cristianismo segle XXI” como los que se adhirieron al acto alternativo y al manifiesto leído por el actor Enric Majó, y como tantos otros (muchos de ellos sacerdotes compañeros nuestros) que irresponsablemente prepararon el terreno vitoreando sus posiciones.

Cuestiones sangrantes como el aborto, llamar matrimonio a la unión de personas homosexuales, la más que discutible asignatura de educación para la ciudadanía dentro del currículo escolar, la ley de centros de culto, la colocación de la asignatura de religión fuera del horario escolar, son todas ellas cuestiones que se alzan como signo de contradicción ante la oleada laicista. Pero la historia juzgará a nuestra generación sobre todo ante los cadáveres de los cientos de miles de niños inmolados en las clínicas abortistas. Y es que a la misma hora, en la plaza de la catedral, desnudos y ensangrentados pero mucho más, escandalizados, un grupo de manifestantes hacían una performance contra el asesinato de las chinchillas y visones con los que se hacen los abrigos de piel…

Los cristianos habremos de aceptar siempre la persecución del mundo sin desconcierto alguno; más bien como signo inequívoco de que Cristo permanece en nosotros. Como algo anunciado por Él e inherente a nuestra condición de discípulos suyos. Más aún, habremos de recibir la persecución del mundo como la más alta de las bienaventuranzas. Y si el mundo se nos mostrase favorable habríamos de considerar el dato con una gran sospecha.

El Señor y ningún otro, conoce la verdadera naturaleza del hombre y la omnipotencia de la gracia divina. Realmente es Cristo, y solo Él, el “Salvador del mundo” y ayer se hizo presente en el Palacio de Congresos.

 

La Valencia gremial versus la Cataluña cainita – 25/01/2008

Por muy diversas causas que no vamos a tratar aquí y ahora, y sobre las cuales se han escrito y dirigido muchas tesis doctorales, mientras el siglo XV representó para Cataluña el inició de una gran decadencia económica, social y cultural, para Valencia sin embargo, fue el gran siglo de oro cuyos benéficos corolarios se dilatarían hasta bien entrado el XVI.

La estructura gremial artesana sobre la que reposaba la sociedad urbana valenciana, heredera de aquella que había hecho floreciente y próspera la Cataluña medieval, era la causa directa de ello.

Una de las características de aquel tejido social, la solidaridad gremial, iba a calar hondo en la sociedad valenciana y perdurar a través de los tiempos.

La Revolución industrial en Cataluña iba a aportar un componente nuevo y sin duda generador de energías pero a la vez de características disgregadoras: la competitividad. Una competitividad que en épocas de dificultad y crisis podía convertirse en rivalidad cainita.

De esa rivalidad cainita nacida de la competitividad industrial y comercial es hija la Cataluña actual. Nunca como entre los nuestros han encontrado los genios, las mentes e iniciativas aquí nacidas, más terribles adversarios y rivales. En Cataluña ha nacido y se ha desarrollado un espíritu cainita singular. No somos ni los primeros ni los más rigurosos de entre los muchos que han escrito sobre la cuestión.

También la estructura clerical, como es de lógica, trasladó a sus parámetros los esquemas de los que se hallaba impregnada la sociedad, dando como triste resultado, especialmente en Barcelona, un clero caracterizado por un fuerte sentido de la rivalidad y la competitividad.

Nosotros no podemos sino abonar esa tesis que ayuda a explicar este ambiente especialmente conflictivo de convivencia entre el clero barcelonés. En nada ayudó, al contrario empeoró, el nacimiento de asociaciones como la Unió de Sacerdots de Barcelona por parte del Dr. Manuel Bonet Moixí que sembraron de sectarismo las mieses sacerdotales de Barcelona. No olvidemos jamás quienes fueron en Roma los dos secretarios-pajes de Mn. Bonet en el albor de aquellos años 60 conciliares: Josep Hortet Gausachs y Lluís Martínez Sistach, nuestro ahora n.s.b.a. Cardenal Arzobispo. Ambos, aunque en diferente medida y manera, bebieron del néctar de aquella ideología clerical de los labios mismos del fundador.

Ya en la Barcelona de los inmediatos años de posguerra, se sembraban entre el clero las semillas de disgregación de la ideología nacionalista que albergaba en su seno irreductibles restos de los postulados modernistas, caldo de cultivo del posterior progresismo posconciliar. El Seminario, y nunca mejor dicho, fue el semillero de todo ese proceso. ¿El pretexto? Unos Operarios Diocesanos en teoría incapaces de estar a la altura del momento y de la realidad eclesial. ¿El método?: la subversión. ¿El objetivo?: una contestación que aprovechando los cambios conciliares cambiase las estructuras eclesiales desde la raíz. El fruto conseguido ha sido la destrucción de una diócesis y la caridad sacerdotal sustituida por la lucha ideológica.
En Valencia, en cambio, la labor del santo obispo salesiano Don Marcelino Olaechea durante más de 20 años (1946 a 1966) ha dado como resultado, salvo pequeñas y despreciables excepciones, un clero cuya trabazón afectiva, unida a la solidaridad gremial atribuida como propia al pueblo valenciano, ha fructificado en una profunda y real unión sacerdotal.

Cuando llegan desde Roma los informes sobre la idoneidad de los candidatos al episcopado, se constata que los valencianos se arropan entre ellos (en el doble sentido de ropa y arrope, valga la precisión) y los barceloneses nos despellejamos unos a otros como víctimas del proverbial cainismo de tan merecida fama.

Ciertamente, Germinans, con su actitud no hace otra cosa que, aparentemente, abonar esta tesis. Pero les podemos aseverar que no nos mueve un cainismo atávico ni un espíritu de competitividad indómito nacido de los más bajos sentimientos de rivalidad.

Nos mueve un sentido de la responsabilidad. Por eso, ante los múltiples rumores que ya en esta semana parecen tomar cuerpo, sobre el inminente nombramiento en las próximas semanas de dos valencianos para las sedes de Lérida y Gerona no podemos sino alegrarnos.

Tenemos que felicitarnos si se cumplen esos pronósticos. Y es más, tienen que felicitarse las susodichas diócesis.

No así Barcelona, que ve como sobre ella vuelven a cernirse los fantasmas de unos auxiliares cuyo nombre están más que en entredicho y que a pesar de ello, probablemente nuestro n.s.b.a. Cardenal Arzobispo habrá defendido en Roma durante esta semana.

Si el más que modernista “teólogo de la comunión” Salvador Pié Ninot o cualquiera de los personajes anteriormente denostados por Germinans como candidatos a auxiliar de Barcelona (con Turull a la cabeza, pasando por Bacardit y Babra, hasta llegar a Galtés en la cola) son nombrados como tales, en Barcelona comenzará un nuevo y oscuro periodo de su historia contemporánea.

Mejor acabar la era Sistach, estos cuatro años y “la torna” (propina) que nos quedan, tal como estamos.

De todos modos ¡cuanto anhelamos también nosotros un episcopado que engendrara unos lazos sacerdotales tan afectivos y fecundos como los valencianos! Y para ello no hace falta ningún espíritu gremial: hace falta una auténtica caridad sacerdotal predicada con el ejemplo de su Padre y Pastor. Crea Sr. Arzobispo, que si su Eminencia diera pasos decididos para ello, los de Germinans contribuiríamos a ese fin, como sus más ardientes defensores y rendiríamos ante esa promesa todos nuestros esfuerzos y sacrificios.

 

Ofensiva Antigerminans: Parati sumus – 14/01/2008

Que no significa que estamos parados esperando el golpe. Sino preparados, esperando los movimientos. Y no nos hacen falta ni amenazas ni coacciones como las que, como cantos de sirena que intentan aturdirnos, nos han llegado esta semana a través de los círculos concéntricos de nuestros amigos y conocidos.

Resumimos los hechos para los profanos: al parecer y en contra de la proverbial tacañería, que no austeridad, de las más altas instancias de nuestra Archidiócesis, se habría encargado a un bufete de abogados el inicio de un proceso, no sabemos si civil o canónico contra Germinans y todos y cada uno de sus miembros y componentes.

No hemos querido decir “prestigioso bufete de abogados” porque en Barcelona tal denominación va referida únicamente a los bufetes de Don Miquel Roca Junyent i por supuesto al bufete Cuatrecases. Y el letrado-catedrático en cuestión no les llega a ambos al dobladillo del pantalón. Aunque a los ojos de ciertos obispos el prestigio es bien merecido. ¡Inaudito!.

Desde Germinans deseamos precisar algunos aspectos.

1º Observe bien en primer lugar cada uno de los procedimientos utilizados como instrumento de investigación. No se permitan conculcar la Ley de Protección de Datos. No realicen sin la debida orden judicial ninguna escucha ilegal a los teléfonos privados, fijos o móviles de los supuestos sospechosos. Las parroquias son entidades con personalidad jurídica propia diferente del Arzobispado, por lo cual, no se atrevan a proceder con el mero consentimiento material del mismo, contra la privacidad de los sacerdotes.

2º No van a encontrar ni en nuestros laicos ni en nuestros sacerdotes, como sucedió con algún desafortunado obispo auxiliar, ningún objeto que les pueda servir como medio de coacción y chantaje. Estamos limpios.

3º Si van a actuar civilmente, adviertan al juez que no lo haga sin la intermediación del Departamento de Delitos Informáticos. Que sepan que cualquier acción en este sentido será contestada con la debida querella criminal.

4º Que no se imaginen que Germinans es un grupito de sacerdotes descerebrados. Tras Germinans hay una legión de laicos bien preparados (y dos bufetes de humildes pero diligentes abogados) dispuestos a cualquier acción legal en defensa de los derechos civiles y el derecho constitucional de libertad de expresión de todos y cada uno de sus miembros.

5º Si van a proceder canónicamente, que velen para que la máxima autoridad diocesana publique un decreto canónico de prohibición de nuestra página en el Boletín Oficial del Arzobispado. Que explicite en el mismo la pena canónica que ha previsto para los que conculquen el decreto. Que actúe conforme a derecho y que sepa que nos reservamos la facultad de apelar en 2ª instancia a la Rota y si fuera necesario ante la Signatura Apostólica. Por cierto, parece ser que el susodicho bufete del letrado-catedrático no ha encontrado muchos fallos favorables en la instancia romana.

6º Que recuerde que aunque nosotros responderemos únicamente en los legítimos foros judiciales, desgraciadamente nadie se verá libre de aparecer en el foro mediático.

Finalmente un consejo para el bufete: antes de iniciar la batalla jurídico-mediática mejor recomendar fraternalmente a su cliente que haga suyo el consejo de la facción más juiciosa del Sanedrín en tiempos apostólicos: si no es de Dios, Germinans desaparecerá por sí mismo, y si es de Dios, mejor no luchar contra él no sea que nos pongamos de frente a la voluntad del Todopoderoso.

Pero para llegar hasta aquí, hace falta más que estrategias y argucias, más que dinero y recursos, hace falta Fe.

Nosotros hemos decidido nuestra postura: rechazar el amor a nosotros mismos hasta el desprecio de Dios para elegir el amor a Dios hasta el desprecio de nosotros mismos….Pero con un inmenso amor a la Iglesia que nadie en conciencia nos podrá negar.

Fugite partes adversae!

 

Capítulo festivo en Germinans: llega el invierno pero seguimos creciendo - 20/12/2007

Tal como os anunciábamos hace unos días, a las puertas del invierno y con la llegada de las fiestas navideñas, en Gérminans hemos celebrado el correspondiente Capítulo. No se ha tratado esta vez de una propia y verdadera Rusticatio como en junio; es evidente que la climatología impide ciertas celebraciones al aire libre, pero sí de un encuentro festivo del cual pasamos a daros cumplidas cuentas.

Esta vez el lugar fue elegido por nuestro insigne Oriolt que, compinchado con Prudentius, creyó oportuno pudiéramos encontrarnos en el centro neurálgico de la Ciudad Condal, en un restaurante que nos librase de la carga que siempre supone tener que cocinar para un tan gran número de comensales.

A primera hora de la mañana, Prudentius, que es como una abeja incansable, quedó en pasar a recoger a Patianus por su parroquia, donde cortésmente antes departieron con el párroco, que por cierto, sigue muy de cerca y con mucho interés nuestros artículos. El mosén en cuestión, hombre de mediana edad y muy buen criterio, es una clara muestra de ese prototipo de sacerdote celoso y trabajador que ha sido arrinconado en una parroquia difícil y aislada, con un arcipreste y un vicario episcopal con vocación de funcionarios, huérfano del cálido afecto con que un Arzobispo debe envolver a sus sacerdotes. Ese sacerdote es el ejemplo de muchos otros, que aunque quizás por formación o por itinerario ideológico no deberían mostrar ninguna simpatía con nosotros, el tratamiento realista de la situación del clero y “las verdades como puños” que reflejamos, les van colocando en la vecindad de Gérminans, como bien lo reflejan las muestras de adhesión que continuamente recibimos. Y que no sea por vanagloria.

Posteriormente y tras pasar por la Basílica de la Merced, donde Patianus y Prudentius, al punto de las 12’00, encomendaron al grupo y pusieron en las manos de la Virgen todos los proyectos para este próximo año 2008. Más tarde llegaron a las cercanías del punto de encuentro, donde poco a poco fuimos congregándonos todos.

Sobre lo hablado, acordado y planeado nada os podemos revelar, únicamente destacar el clima entusiasta y fraterno que presidió el ágape, lo ingeniosas y divertidas que fueron las experiencias y anécdotas relatadas, lo mordaces que resultaron ciertas apreciaciones y descripciones. Con mucha razón y propiedad puede, nuestro cada vez más amigo Pep Martí, usar con nosotros el apelativo de “cachondos de Germi”, revelando una cierto poder de seducción en el ánimo de un joven periodista que creemos cada vez más hastiado de la sosez de la izquierda pseudo-progre y que en su último artículo de “El Triangle”, publicado ese mismo día, confiesa su admiración por nuestro trabajo y nuestra carga irónica. Nos sigue llamando carcas, pero con cariño… ¿Queréis un mejor regalo para nosotros en este Capítulo?

El artículo fue leído en público con gran contento del personal…

Contento que tuvo el contrapunto doloroso al conocer el “calvario” de interrogatorios y amenazas que han sufrido nuestros seminaristas por culpa de la publicación de las dichosas fotos. Como el rector tiene el carácter agriado por culpa de la impaciencia que oprime su estómago ante la incertidumbre de su nombramiento como Obispo Auxiliar, viendo su nombre y su imagen siendo el hazmerreír del respetable público, no ha hecho otra cosa que iniciar una represión voraz contra los chicos llegando finalmente a colocar “filtros informáticos” en los PC´s, para impedir que puedan entrar en nuestra página. ¡Otro con la misma pretensión de poner vallas al campo y límites al coto! Como el Cardenal y sus “ad láteres” con Internet: ¡Que la Inquisición se acabó en España con las Cortes de Cádiz! ¡Que estamos en la era de la comunicación global! ¡Que no te enteras, Contreras! ¿No ves que tienes a los seminaristas todo el fin de semana fuera como tú? (Ellos en las parroquias trabajando, él apuntándose a todos los almuerzos, cenas y agasajos, claro está por la patilla Como no podía ser de otra manera con el “Niño Heredero”, “cursi, llepa, garrepa i manaire”, como bien tradujo nuestro amigo Martí.

Tranquilo Turull, al final y pronto serás obispo auxiliar, como ya das por hecho tú y todo tu entorno, ¿no sabes que de Cardenal a Cardenal va cero y no le volverán a negar al Dr. Martínez su propuesta, tal como va pregonando el susodicho?

Lo malo de todo ello son dos cosas. La primera, que ante la mirada del Arzobispo, los perversos somos nosotros por nuestra acendrada crítica ideológica, cuando él olvida y entierra el hecho de que en el momento de su nombramiento y de la división de la Diócesis quien elevó su voz y su crítica en el patio del Palacio Arzobispal, en nombre propio y del Colegio de Párrocos, ante la decisión de la Santa Sede fue José María Turull Garriga y no nosotros, que bien podíamos haberlo hecho (especialmente por el peñazo que sabíamos nos caía encima).

La segunda, porque se van a quedar más solos que la una. Y por que las cuentas ante el Señor a ese respecto las van a tener que pasar ellos y no nosotros, que trataremos de cumplir con las responsabilidades de nuestro ministerio, aquí o donde fuere, ya que hemos sido ordenados sacerdotes para la Iglesia, y una Iglesia universal y sin fronteras…

Todo ello estuvo sobre el tapete de nuestro fraterno convite, pero como no nos queríamos indigestar, preferimos pedir una botella de un buen cava “brut nature” (“muy fría”, gracias a la gestión de Oriolt que insistió en ello) y brindar “ad majora” por todo lo bueno que nos acontecerá en los próximos meses. Y si no, que salga el sol por Antequera. Y a “les penes, punyalades i als mals tràngols, gots de vi”.

A todos vosotros, estrechos colaboradores, amigos y admiradores, (como nuestro nuevo fichaje Quinto Sertorius Crescens, apadrinado por Dom Gregori Maria) el deseo anticipado de una Santa Navidad, un muy feliz año nuevo y nuestra más cordial enhorabuena por vuestro trabajo o apoyo y cercanía.

 

 

Gran momento de gracia para nuestro Cardenal – 10/12/2007

Y no sólo para él. Es un momento de gracia para todos los Obispos, sacerdotes y para toda la Iglesia. La Sagrada Congregación para el Clero ha enviado a todos los Obispos del mundo, con motivo de la Solemnidad de la Inmaculada un instrumento privilegiado, que es como un maravilloso regalo que nos llega a través de las manos de la Virgen: el proyecto de Adoración Eucarística y maternidad espiritual para sostener a los sacerdotes del mundo entero.

El envío consta de una Carta a todos los Ordinarios de la Iglesia y de una Nota Explicativa en aras a perfilar, concretar y poder llevar a cabo el espíritu de ese trascendente Documento.

Desde Germinans deseamos destacaros algunas particularidades que nos son especialmente gratas.

En primer lugar, y por encima de cualquier otra consideración, destacar la maravillosa oportunidad que se brinda a todos los sagrados Pastores de la Iglesia en cada Diócesis de la tierra, a todos los Ordinarios pues, para trabajar codo a codo junto con todos los Obispos del mundo y en unión con la Sede Apostólica, en una misma dirección y en sintonía de catolicidad. Y aquí no valen excusas. La diáfana claridad de la Carta y la transparencia de la Nota Explicativa dan muestras de ello.

Seguidamente destacar los siguientes puntos:

a.- La Carta emplea un lenguaje fácilmente comprensible, a partir de un argumentario que utiliza los rudimentos de la filosofía escolástica más sencilla y tradicional: “agere sequitur esse” (el actuar sigue al ser), es decir no puede existir acción (actividad) que no nazca de nuestra esencia (de nuestra naturaleza). En una palabra: el alma de cada apostolado es la intimidad divina. Y aquí un recuerdo tácito a la gran obra de Jean-Baptiste Chautard, “El alma de todo apostolado”, texto básico de formación espiritual de tantos católicos desde su aparición a comienzos del siglo XX.

b.- La Carta entiende fomentar el nacimiento de un Movimiento Espiritual con dos objetivos. El primero, e importantísimo, mostrar el vínculo ontológico entre Eucaristía y Sacerdocio. El segundo subrayar la especial maternidad de María hacia todos los sacerdotes. En consecuencia con todo ello desea fomentar una “cadena de adoración perpetua al Stmo. Sacramento” con la intención de reparar las faltas y contribuir a la santificación del clero. En una palabra: debe nacer en cada diócesis, en toda la Iglesia, un especial “Movimiento de Oración” que tenga como centro la Adoración Eucarística continuada.

c.- Al mismo tiempo pide surjan “almas femeninas” que como Maria, adopten espiritualmente a sacerdotes.

d.- Pide a los Obispos expliquen la Especificidad y la Insustitutibilidad del ministerio ordenado en la vida de la Iglesia, al mismo tiempo que fomenten la acción común a favor del sacerdocio ministerial. Para tal fin remite a todos los Obispos un librito para comprender el Documento y un “modulo” para rellenar y remitir a la Congregación explicando los pasos dados en cada Diócesis en ese sentido.

e.- Por si no fuera clara la Carta en lo referente a eso de la “Adoración Eucarística” continuada (y por si alguien quiere entender lo que no es) el Dicasterio envía la Nota Explicativa para concretar a qué se está refiriendo la Congregación y rogando se informe, a partir de una respuesta remitida a la Santa Sede, de quién ha sido nombrado responsable diocesano de éste Movimiento y qué acciones se han desarrollado en cada diócesis.

De todo corazón, desde Germinans y compartiendo el gozo espiritual con todos los sacerdotes y fieles del mundo entero, mostramos nuestra cercanía a nuestro Cardenal Arzobispo de Barcelona, y nuestra más generosa disposición a ayudarle en esa ingente tarea que, como a todos los Obispos del mundo pero especialmente a los Cardenales como íntimos colaboradores y ejecutores de las directrices que desde Roma se emanan, le ha sido encomendada.

Este pequeño rebaño de sacerdotes y laicos que nos apiñamos entorno a Germinans, como humilde cuadrilla de obreros al servicio de la mucha mies que Dios ha puesto es nuestras manos, elevamos nuestra ferviente acción de gracias al Cardenal Prefecto Dr. Hummes, a toda la Congregación y como no, al Santo Padre, del cual emanan tan sabias y necesarias directrices apostólicas.

N. B: Pequeño pero laborioso como incansables abejas....

 

 

Joan Carrera: la pérdida de la ecuanimidad -06/12/2007

Lo venimos repitiendo desde aquel día, ahora hará unos tres meses, en el que Mons. Carrera decidió cargar las tintas contra Germinans en su columna semanal de Catalunya Cristiana. Y se equivocó, porqué nos negó el derecho a disentir y a expresar nuestra legítima opinión. Argumentaba lo maledicente que resultaba sea la forma como el contenido. Abominaba del anonimato y del descrédito organizado hacia las personas.

Se dejó ciertamente seducir por la obsesiva intolerancia de Manent y sus satélites que en aquellos días no tenían nada más en la cabeza que hacernos desaparecer y organizar todos los recursos para borrarnos de la red y del mapa diocesano.

El obispo Carrera centró su conferencia en el C.E.P. con motivo del 40 aniversario en un ataque a todos aquellos que plantaban cara a la labor y a los postulados del C.E.P. y sus Cursos de Formación de Agentes de Pastoral. Y a nuestro juicio volvió a equivocarse. Porque estamos convencidos que se dejó arrastrar por una defensa numantina de una línea y de unos postulados, los del C.E.P., que de conocerlos en profundidad al menos hubieran causado en él un cierto escepticismo. Hasta el mismísimo Arzobispo ha estado dando consignas últimamente a ciertos arciprestes para que no prosperen los susodichos Cursos y se vayan abandonando aquellas nomenclaturas que puedan resultar más escabrosas, como por ejemplo, hablar de parroquias de “referencia”.

Volvió a cometer un gravísimo error Mons. Carrera al manifestar repetidas veces y desde primera hora, que el nombramiento de Sistach como Cardenal le alegraba porque al menos se “jorobarán estos de Germinans”. ¿Dónde esta aquella misión de ser mediador y conciliador entre sensibilidades y puente de diálogo entre las diversas líneas?

No, al parecer ello únicamente era válido durante el pontificado del Cardenal Carles, porque la labor de mediación dejaba a salvo la existencia de una línea de disidencia.

Ahora por lo visto esa disidencia debe desaparecer.

Mons. Carrera ha dedicado todos sus discursos de Roma, amén de lanzar pétalos de rosa y coronar con laureles al Cardenal Martínez, a dos cosas esencialmente.

a.- A pedir se acabara toda crítica al Arzobispo (por lo visto el cardenalato debe conferir a la persona un plus de infalibilidad)

b.- A señalar al mismo como el “Cardenal de Cataluña”. Y eso no con otra intención sino la centrar en la persona de Martínez y no en Mons. Jaime Pujol, arzobispo de Tarragona, la dirección de la Iglesia en Cataluña.

A ello debemos responder recordándole:

a.- En primer lugar su labor de zapa durante el pontificado de Carles, tanto en su caso como en el de Tena por ejemplo, ante el cual se recogían firmas contra Carles, colaborando en la conspiración que tantos tejieron contra el Cardenal, empezando por su amigo Marcel.lí Joan.

Ante la presencia y con el asentimiento