Propuesta inicial para la creación de un grupo de cristianas y cristianos ecosocialistes

Es una constatación obvia que los sectores oficiales y más visibles de la Iglesia han ido cogiendo posiciones cada vez más conservadoras, integristas incluso. Y reivindican privilegios y un derecho a intervenir en la vida pública más allá de lo que corresponde en una sociedad democrática.

Los gobiernos, y de una manera especial el gobierno socialista español, adoptan unas actitudes excesivamente complacientes con las pretensiones de la jerarquía eclesiástica, y no osan andar claramente en la dirección de suprimir los privilegios de la institución eclesial.

Se hace difícil hacer oír las voces cristianas que no comparten estas actitudes de la jerarquía eclesiástica. No sólo las que se sitúan en el ámbito progresista, sino también la voz del cristiano normal que no tiene ninguno ganas de vivir su fe como una confrontación con los poderes públicos para defender una determinada moral o unos determinados privilegios eclesiales en campos como la enseñanza o la financiación.

Por eso, creemos que es importante crear espacios que puedan decir cosas diferentes de las que dice la jerarquía eclesiástica, para que el mensaje evangélico pueda ser mejor conocido y no quede "secuestrado", y también para ayudar, desde dentro del campo cristiano, en el camino de la transformación del mundo al servicio de una vida más digna para todo el mundo. Eso, ciertamente, ya se hace de diversas maneras y desde diversos ámbitos. La nuestra sería otra aportación en este sentido.

Pero junto con eso, nuestra pertenencia a ICV nos hace ver también otra cara del mismo tema. Y es que, a veces, determinados planteamientos que se hacen en el partido denotan una manera de entender el hecho cristiano como si consistiera sólo en las tomas de posición de los sectores más oficiales de la Iglesia, sin tener en cuenta la existencia de otros sectores cristianos que no tienen tanta capacidad para hacerse ver y sentir, pero que están, y hacen buen trabajo.

También pasa a veces que, desde de ICV, se viene a decir que eso del cristianismo, o el hecho religioso en general, es una cosa que tiene que quedar en la intimidad, sin ninguna visibilidad social. Cuando de hecho, ser cristiano tiene una fecundidad social que puede ser altamente valiosa, como empuje para vivir y como factor creador de espacios de cohesión social o de potenciación de actitudes de abertura en los otros. Valorar y, digámoslo así, "aprovechar" estas posibilidades, seguramente sería más útil que querer silenciarlas u obviarlas.

Y finalmente, hay que mencionar también una determinada concepción de la laicidad que consiste a intentar hacer como si nuestro país no tuviera la tradición cultural que tiene, y que comporta profundas marcas cristianas, empezando por el calendario festivo mismo. Sería una lástima que una concepción fundamentalista de la laicidad pretendiera hacer como si eso se tuviera que esconder.

A partir de aquí, unos cuantos cristianas y cristianos de ICV hemos creído interesante de iniciar un grupo para reflexionar sobre estos temas, con un doble objetivo:

Ser una voz cristiana que ayude a hacer presente socialmente la coherencia del cristianismo con las opciones transformadoras (y si ocurre, concretamente con la de ICV).

Reflexionar sobre el papel que tiene que tener el hecho cristiano y la tradición cristiana en la vida social, y aportarlo a la reflexión política de ICV.

Este grupo inicialmente está formado por Eusebio Argueta, Quimo Cervera, Isabel Cruells, Marta Digon, Albert Farriol, Quitèria Guirao, Anna M. Luque, Josep Lligadas, Montserrat Roca, Francisco Javier Ruiz y Mercè Solé, y está abierto a todos aquéllos que estén interesados en aportar su reflexión. En su momento, ya se verá qué forma puede tomar en el seno de ICV, según parezca oportuno.