EL DIRECTORIO DE MAYO FLOREAL
de Germinans Germinabit
Un poco de sentido común (8/07/2010)
El actual presidente del Patronato de la Sagrada Familia (nombrado por el Cardenal Sistach) en nombre propio y de los expresidentes Maragall, Pujol y Barrera anima a los catalanes a manifestarse en contra del recorte del Estatut
Ante el cúmulo de despropósitos que han seguido a todo el proceso de elaboración del nuevo Estatut catalán; su aprobación en referéndum de menguada participación; la declaración de inconstitucionalidad por parte del alto Tribunal, con cuatro años de inexplicable demora; la reacción del Presidente Montilla llamando a la rebelión y la manifestación convocada para el próximo sábado; se echa en falta que los cristianos aportemos algo de cordura, sensatez y sentido común. Humildemente, vamos a intentarlo desde este portal, en base a los siguientes puntos:
1.- El término "católico" proviene del griego "katholikós", entendido comúnmente como universal. La universalidad del catolicismo tiene su origen en la frase de Jesús: "Vayan y prediquen el evangelio a toda criatura". Mc. 16,15.
2.- Consecuentemente es necesario recordar que no es el nacionalismo (sea cual sea) una postura que merezca la simpatía de la iglesia católica. Tampoco su condena. El Papa Juan Pablo II solo alertó que el racismo y el nacionalismo agresivo eran pecado contra Dios.
3.- Pasando al terreno catalán, tan católico y respetable es aquel que considera que Cataluña es una nación como el que lo niega. Igual de católico y respetable puede ser el partidario del Estatut como el que se opone a él, por la causa que sea. Es una obviedad, pero es preciso recordarlo.
4.- Por ello tanto nuestros prelados, como sacerdotes, laicos y medios de comunicación confesionales deberían tener especial cuidado en respetar ambas posturas. Es cierto que, salvo la nota discordante del Abad de Montserrat, nuestros obispos (salvo sorpresa de última hora) están manteniendo una aceptable neutralidad. No se puede decir igual de mucho sacerdotes relevantes y de los medios de comunicación confesionales, en especial del periodista de La Vanguardia , Oriol Domingo, cuya tendenciosidad desmedida merecería el reproche, no solo de los católicos, sino de toda persona decente. Desde aquí nos unimos a las peticiones de cese que se han hecho llegar a La Vanguardia.
5.- No debemos olvidar el patético y bochornoso espectáculo que está dando la clase política catalana. Los casos de corrupción afectan a todos los partidos gobernantes. La reacción de los políticos a la sentencia del Estatut (encabezados por el Presidente Montilla) ha sido lamentable. La aprobación del texto por referéndum (con una participación inferior al 50%) no imposibilita su examen posterior por el Tribunal Constitucional. Multitud de leyes son aprobadas en referéndum en Estados Unidos y después invalidadas por el Tribunal Supremo, sin que los gobernantes se rasguen las vestiduras. Engañar al pueblo y explotar sus instintos más primarios, en base a esta falacia, debe ser calificado cuanto menos de una irresponsabilidad absoluta.
6.- Es cierto que en los últimos cuarenta años (jamás con anterioridad), el nacionalismo catalán ha ido unido a una visión progresista de la Iglesia. Sin embargo, en la actualidad ese progresismo eclesial se halla en caída libre. Las actuales corrientes renovadoras en la Iglesia Católica y en especial los nuevos movimientos, pueden admitir posturas nacionalistas, siempre y cuando respeten las otras posturas. Somos hijos de un mismo Dios. Las opiniones políticas no deben ser causa de rencillas, ni de alejamiento.
7.- Con todo, creemos que es mucho más cristiano tender puentes que derruirlos, especialmente con quienes venimos conviviendo durante muchos siglos. Por eso hacemos una llamada al sentido común, a la cordura y a la sensatez. Esta debe ser nuestra mayor contribución .
El proyecto de Pontificado de Benedicto XVI (4/07/2010)
Alocución del Papa en el Colegio des Bernardins en París
La riqueza inconmensurable de la personalidad de Benedicto XVI, sin duda el hombre providencial para el pastoreo del rebaño de Cristo en este siglo XXI, no hace fácil el objetivo de perfilar y definir con claridad ese modelo de pontificado, que sólo en estos cinco primeros años marca tantas distancias con el de Juan Pablo II.
Joseph Ratzinger había estado prácticamente 20 años desgastándose al servicio del Papa Woytila. En abril de 2005 el “panzerkardenal” – así le denominaban los curiales- únicamente esperaba retirarse a escribir y a dedicar más tiempo a su austera afición musical. Pero en la Iglesia se palpaba ya una crisis sin precedentes.
Las pistas de todo ello estaban resumidas en la homilía en la Misa “pro eligendo Pontifice” que él mismo presidió el 8 de abril de 2005.
La escasez de sacerdotes y el “supuesto abandono” de las masas del catolicismo no parecían ser los verdaderos problemas de la Iglesia. Lo que realmente hacía falta era otra cosa bien diversa y él estaba dispuesto a llevarla a cabo: asumir y exponer la crisis y afrontarla con sinceridad. El catolicismo se había corrompido y posiciones demasiado liberales conllevaban la pérdida de fe de muchos creyentes. Hay que preparar el camino de retorno de estos. Es necesario buscar la unidad, reunificando la Iglesia y haciendo volver al rebaño a los que se separaron. De esta manera, hay que reforzar a la Iglesia. En este contexto el Papa levanta las excomuniones a los cuatro obispos de la Fraternidad San Pío X. Es un acto de benevolencia, sin duda. Pero es una forma de dejar claro que la Iglesia debe beneficiarse de la Tradición. Y el Papa se implica personalmente con esta decisión. Como se implicará personalmente con el Motu Proprio “Summorum Pontificum” y la carta adjunta a los obispos de todo el mundo, al presentar la edición del Misal de 1962 como modo de extraordinario del único rito romano. Benedicto XVI sabe que de la “lex orandi” se deriva una “lex credendi”: es crítico con la laxitud en la celebración eucarística pero además entiende que la belleza en la liturgia lleva al hombre a Dios.
El combate al que anima el Papa no es solo teológico. Implica un combate por la justicia y la santidad (encíclica “Caritas in veritate”) y una búsqueda de la unidad de la Iglesia en esa verdad. Por eso abre las puertas de la Iglesia a los anglicanos que rechazan el cristianismo liberal (ordenación presbiteral y episcopal de mujeres, bendición de parejas homosexuales, nombramiento asambleario de obispos…) y desean acogerse a la Iglesia de Roma. El Papa se implica aquí personalmente de nuevo: Motu Proprio “Anglicanorum coetibus” creando un régimen-puente para ellos.
Benedicto XVI no rechaza el Concilio Vaticano II, él en cierto modo y junto a otros teólogos jóvenes fue protagonista del mismo. Sin embargo no lo acepta como ruptura, lo entiende y lo vive en una hermenéutica de continuidad con toda la historia de la Iglesia. Es verdad que en cierta manera el Concilio deseaba “modernizar” a la Iglesia si esto significaba “ponerla al día”, presentarla de un nuevo modo. Lo que rechaza es que eso signifique que la Iglesia a toda costa deba adaptarse al mundo moderno y democratizarse. Benedicto XVI lo que rechaza es la filosofía reguladora del posconcilio: una revolución comenzada en las facultades de Teología y los Seminarios, que masacró la Liturgia, que acabó enfrentando a fieles con sacerdotes, que puso en discusión el dogma y “liberó” al laicado de sus obligaciones con la moral católica.
Esa modernización del catolicismo ha debilitado trágicamente a la Iglesia. Sin embargo no hay que ser hostiles al Concilio, piensa el Papa, hay que buscar una restauración coherente con este y poniendo freno a más reformas que intenten adaptar la Iglesia al mundo moderno. La Iglesia debe plantar cara a su secularización interna. Pero no lamentándose de la pérdida de fieles, soñando masas, colocándose en una dinámica de añoranza del pasado. No es importante el número sino la calidad y la posibilidad de influir en las sociedades occidentales y plantear la propuesta cristiana en temas morales que incumben a la humanidad.
La Iglesia tiene una verdad que defender pero no con ataques frontales a la sociedad sino con la formación de minorías creativas que determinen el futuro. Y cuando dice creativas quiere decir combativas al servicio de la salvación del hombre. Los discursos del Papa en su visita a la República Checa en septiembre de 2009 son el mejor ejemplo de esa voluntad.
Mensaje a los jóvenes checos en Melnik: “debéis compartir con el mundo el tesoro de la salvación”
Esta nación es el mejor ejemplo del éxito de la propaganda atea programada científicamente. Las propuestas que allí hizo van en esa dirección.
Pero el mejor laboratorio para todo ello es la descristianizada Francia. En su visita a Paris en el 2008, y ante dos ex-presidentes de la República y numerosos diputados, Ratzinger reúne en el Colegio de los Bernardins a la élite intelectual y política de la antaño “hija primogénita de la Iglesia”. Deja de esta manera claro que la Iglesia Católica quiere participar en el debate de las ideas del que se la ha intentado excluir. El éxito es tan inesperado como rotundo. El Papa deja claro que es un hombre abierto al diálogo pero dentro de un sistema que no cambiará. La Iglesia ya no correrá más riesgos dejando hablar, en su interior, y haciendo sentir al exterior todas las voces incluso las discordantes.
Es cierto, sin embargo que Benedicto XVI está atrapado en un dilema existencial e histórico: su voluntad de limpiar la Iglesia de dos pecados capitales, sexo y dinero, es seria. Su línea es la reformadora: teología y moral caminando al mismo paso. Pero acabar con los comportamientos inmorales implicará sentar en el banquillo a muchos encubridores. Limpiar de verdad le obligará a sacar a la luz porquería a granel y a despedir a media Curia y no sólo. El caso Daneels y los supuestos 450 expedientes de pederastia encubiertos en Bélgica parecen ser una muestra. Y si no lo hace, ahora la Iglesia perderá su credibilidad. Ese es su dilema.
Pero Benedicto XVI no puede gobernar asépticamente ni desde el aislacionismo. Necesita concretar las líneas de su Reforma en una realidad concreta. ¿Cuáles son los rostros pues que plasman ese pontificado reformador? Antes deben concretarse las distintas tomas de posición. Parece bastante claro que en Europa la respuesta ante el pontificado se concreta en tres líneas. En primer lugar la activa minoría progresista que desde su perspectiva libre y racionalista ha comprendido perfectísimamente el proyecto de Benedicto XVI y ha decidido combatirlo haciéndole el vacío y presentándose valientemente con una crítica tan decidida como implacable. Haciendo caricatura simplista: Hans Kung por una parte y la línea editorial de Golias representarían la trinchera de lucha contra lo que ellos denominan la “restauración identitaria”.
Por otra parte los sectores tradicionalistas integristas pretenden hacerse suyo el boceto de este pontificado con una representación parcial, y pues falsa, de la Reforma a la que Benedicto XVI aspira. Intentan presentar una imagen puramente reaccionaria del Papa ante el Vaticano II, siguiendo sus propios deseos e intereses. Como siempre, al integrismo le falta proyección histórica y filosófica. Quizá exceptuando a Mons. Fellay y a una porción difícil de cuantificar de sacerdotes y laicos de la Fraternidad San Pío X, el resto de esta con sus otros tres obispos (Galarreta, Tissier y Williamson) y quizá algún que otro de los institutos nacidos bajo “Ecclesia Dei”, forman parte de esta línea.
Finalmente, y como tercera vía, van creciendo el número de laicos, institutos religiosos, sacerdotes y obispos que, capacitados intelectual y afectivamente para ello, han hecho suyo el planteamiento de este pontificado y se esfuerzan en plasmarlo en sus realidades eclesiales. Obispos franceses como Rey en Frejus-Toulon, Aillet de Bayona, Genoux en Montauban, el auxiliar de Nanterre, Nicolas Brouwer, o Mons. Léonard en Bruxelas o el arzobispo de Génova, el cardenal Angelo Bagnasco, y tantos otros, forman una magnífica iconografía del proyecto Ratzinger. Pero incluso personalidades contradictorias como el cardenal Vingt-Trois en Paris o el cardenal Jean-Pierre Ricard, de Burdeos, no piensan quedar fuera de la dinámica de este pontificado. Y recordemos que este último es el presidente de la Conferencia Episcopal Francesa. Dad por cierto que todos ellos serán entusiastas colaboradores del nuevo Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización de Occidente.
¿Y en España, qué? Pues en nuestras latitudes, casi como siempre, con retraso y mal. Aunque también descubrimos tres líneas, estas no coinciden con los alineamientos europeos. ¿El problema? Una mentalidad llamada de cristiandad que lo invade casi todo. Hasta nuestro progresismo bebe de ella: tiene su misma visión totalizadora y busca apoyos en el ámbito político y civil, como en el régimen de cristiandad, algo insólito en el progresismo eclesial europeo. Lo bueno es que esta línea progresista no tiene ya líderes y sus instrumentos y protagonistas sólo son capaces de algunos alardes estentóreos, muestra de decrepitud: Tamayo, Pagola, Casaldáliga o Godayol o los laicos que buscan que ellos encabecen una respuesta enérgica contra Benedicto XVI van errados. Y principalmente porque todos ellos se equivocan al interpretar a Ratzinger como un nostálgico o un reaccionario, cuando no es ninguna de las dos cosas.
También desde inconfesables o quizás inconscientes posiciones de Cristiandad perdida y añorada se sitúa la línea Rouco, presidente de la Conferencia Episcopal. Realmente ignoramos si Don Antonio María ha comprendido y asimilado los postulados del Papa. Lo que sí podemos afirmar es que lo disimula muy bien. Con un estilo demasiado egocéntrico, preocupado demasiado por batallas perdidas de antemano y creemos que incapacitado para orientar una renovación de talla del episcopado español, su carácter poco afable y su incapacidad para el diálogo y el pacto, hace de su posición una vía estéril y en extinción.
Finalmente la tercera vía, la que en un principio debía representar Don Antonio Cañizares, y que nos parecía la más cercana a la voluntad reformadora de Benedicto XVI, parece malograda por dos motivos: en primer lugar por el conocido gremialismo valenciano que bendice a sus congéneres de terruño o a sus colegas docentes, tratando de confraternizar con todos ellos o promoverles a puestos destacados, y segundo y más importante motivo, por la nefasta política de alianzas que es capaz de fraguar con tal de plantar cara a Rouco, por el que siente un “odium theologicum”. Aquí el rostro de Sistach aparece en un plano destacado.
Resultado: la dificultad para descubrir un liderazgo que pueda unir y alentar la reforma eclesial en España. Acertamos a descubrir rostros y actitudes: Munilla e Iceta en el Pais Vasco, Sanz Montes en Asturias, Don Demetrio en Córdoba, pero ninguno de ellos tiene por ahora posibilidad de ejercer ese fuerte liderazgo que necesitamos.
¿Y Cataluña? No nos queda otra posición que la esperanza de ver un día comprendidos nuestros postulados, verlos madurados con el tiempo y finalmente germinando en frutos que esperemos nos traigan la tan anhelada y necesaria reforma eclesial.
Clausura del Año Sacerdotal (11/06/2010)
En el día de hoy, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Santo Padre clausura el Año Sacerdotal convocado coincidiendo con el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney. Lógicamente nuestro cardenal y su séquito se encuentran allí, en este año en que nuestro arzobispo quiere estar al lado del Pontífice en todas partes. Llama la atención la "romanidad" de la que algunos de los colaborades del cardenal presumen estos días, sobre todo teniendo en cuenta que cuando están en Barcelona son muy poco romanos por no decir anti-romanos.
Este año sacerdotal ha pasado en Barcelona sin pena ni gloria, como casi todo lo que viene de Roma. Se cumple con los mínimos para salvaguardar la imagen del cardenal pero se nota que no hay interés en celebrar a fondo este tipo de acontecimientos. Al mismo Sr. Cardenal le ha ido de perlas la beatificación del Dr. Samsó, al que nosotros queremos y admiramos profundamente, pero esa ha sido la excusa perfecta para hablar de un sacerdote diocesano y olvidarnos del verdadero protagonista del Año Sacerdotal que no es otro que San Juan María Vianney, que ha sido el gran desconocido en Barcelona en este año.
Y es que al cardenal y a sus colaboradores progresistas no les interesa hablar de un sacerdote que se pasaba el día confesando y que vencía continuamente las tentaciones del demonio. Era una gran ocasión para revitalizar el sacramento de la Penitencia en nuestra diócesis, probablemente una de las peores diócesis de la catolicidad en cuanto a confesiones individuales, pero lejos de eso, se ha seguido permitiendo que se siga incumpliendo las normas del sacramento y muchos sacerdotes, empezando por colaboradores directos del cardenal, continuen absolviendo colectivamente.
Un ejemplo más del desinterés por este año sacerdotal es la carta que hemos recibido los sacerdotes en que se nos envía a última hora, un modelo para celebrar una oración por los sacerdotes, incluso se recomienda que se haga ante el Santísimo. Nos envían la carta pero ellos se van, como el general que envía sus soldados a la batalla y el se va para otro lado. ¿Porqué la diócesis no ha organizado un acto solemne de oración por las vocaciones con Adoración al Santísimo en la catedral o en Santa María del Mar?. No les interesa, cumplen el expediente enviando el folleto, sabiendo que sólo las parroquias "germinantes" harán caso del mismo, pero el resto de la diócesis tirará el material a la papelera y se quedará tan tranquilo. Por cierto que el material está sólo en catalán, como no hay afán recaudatorio como en el Día del Seminario, la Delegación de Pastoral Vocacional ignora una vez más los millones de catalanes castellanoparlantes.
A nivel diocesano el acto de clausura va a consistir simplemente en una ordenación sacerdotal este próximo domingo. Para hacer relleno y que parezca más solemne también será ordenado un sacerdote franciscano y uno de la comunidad ADSIS, pero una ordenación no es un acto extraordinario es algo normal en una diócesis, pero se cuela la ordenación como acto sacerdotal y vocacional y así no tener que organizar un acto verdaderamente dedicado al Año Sacerdotal o a San Juan María Vianney.
Así van las cosas en nuestra diócesis, todo fachada, pero sólo hace falta mirar a fondo para ver que todo deja bastante que desear, así quieren organizar la visita del Santo Padre en el mes de noviembre, vendiendo humo y enseñando una realidad irreal. Pero Benedicto XVI no es ningún ingenuo y quizá la estrategia les falle y se lleven una buena sorpresa.
Valoración del nombramiento de Mons. Salvador Cristau como obispo auxiliar de Terrassa (18/05/2010)
La Santa Sede acaba de hacer público el nombramiento de Mons. Salvador Cristau Coll como obispo auxiliar de Terrassa. Esta noticia fue avanzada únicamente por Germinans Germinabit (léase el artículo de Antoninus Pius del 5 de mayo). Independientemente de la personalidad del designado, sobre la que hay versiones encontradas, la noticia tiene una relevancia extraordinaria para el futuro de la Iglesia en Cataluña.
Desde Germinans Germinabit nos alegramos del nombramiento de Salvador Cristau como obispo auxiliar de Terrassa:
- El nombramiento significa un premio más a la "línea toledana", a los sacerdotes que estudiaron bajo la tutela de Don Marcelo González, en un ambiente de gran espiritualidad y de fidelidad a la doctrina oficial de la Iglesia. Cada vez son más los obispos que se formaron en aquel Seminario, y en Cataluña ya son dos, que no es una mala proporción.
- El nombramiento significa un premio a la diócesis de Terrassa, sin duda la que está más en forma de todas las catalanas, en una situación sociológica muy parecida a la de Barcelona, desde Terrassa se ha demostrado que se pueden hacer las cosas bien y tener una diócesis en que las cosas funcionan, se actúa con prudencia pero con rectitud, y no se da juego a los que hunden a la Iglesia desde dentro. Otras diócesis de mayor relevancia como Sevilla, Málaga, Santiago de Compostela, Toledo... carecen de obispo auxiliar, y se equipara en auxiliares con diócesis como la mismísima Barcelona.
- El nombramiento significa un premio por el Seminario de Terrassa, el más numeroso de Cataluña, en el que tienen que hacerse nuevas habitaciones para los nuevos seminaristas que cada año van creciendo en número. Los números del Seminario del que Salvador Cristau es su actual rector son espectaculares, nada que ver con el Seminario de Barcelona de Mn. Josep M. Turull, al que ha superado claramente, siendo una diócesis mucho más pequeña.
- El nombramiento es un premio para el obispo José Ángel Saiz Meneses, que en pocos años ha demostrado su valía en la diócesis de Terrassa y que ha sido merecedor de la confianza de Roma, sus dos vicarios generales (Pardo y Cristau) han sido nombrados obispos, ¿se puede pedir una muestra mayor de confianza desde las altas instancias vaticanas?
Además este nombramiento también significa:
- Un revés para el progresismo nacionalista catalán, el que echó de Barcelona a Don Marcelo, y que ahora tiene que ver como su herencia es la que ocupa los palacios episcopales de un montón de diócesis. Aquellos seminaristas que huyeron de aquella Barcelona dominada por el progresimo y se refugiaron bajo la protección de Don Marcelo como Saiz o Cristau hoy han llegado a la dignidad del episcopado. En estos momentos los obispos catalanes claramente identificados con el nacionalismo y el progresismo se encuentran en la via muerta: Sistach a dos años de su renuncia y Vives presumiblemente perpetuado en Urgel con su flamante nombramiento de arzobispo "ad personam". El resto de obispos, siempre con alguna sorpresa poco agradable de vez en cuando, van por otro lado. (dos "toledanos", tres valencianos, un ex-Opus Dei, varios "hijos espirituales" de Don Ricardo...)
- Un revés para nuestro n.s.b.a. cardenal Martínez Sistach, que durante sus seis años al frente de la archidiócesis de Barcelona ha sido incapaz de colocar un sólo obispo de su cuerda (porque a Taltavull que lo aceptó a regañadientes ahora quiere sacárselo de encima cuanto antes). En cambio un simple obispo de una diócesis menor, sin ser Cardenal ni arzobispo, ha colocado a sus dos hombres de confianza en el episcopado. Y el nombramiento se hace precisamente en estos días en que el cardenal Sistach presume públicamente de que es poco menos que el mejor amigo de Benedicto XVI, pues la realidad demuestra ser bien distinta.
Pero también tenemos que afirmar algunas pequeñas reservas y sobre todo un deseo para el futuro:
- Nos gustaría que los próximos nombramientos de obispos en Cataluña primaran el perfil de candidatos más valientes, más decididos y sin miedo a plantar cara a los que han destruído desde dentro nuestra Iglesia catalana. Sin ambiguedades ni dobleces, personas con carisma y con buena preparación intelectual y doctrinal, que hablen claro y que no se oculten cuando se les necesita.
- Nos gusta particularmente la linea seguida en las diócesis vascas, donde los nombramientos han sido más contundendes, claros y efectivos, en la linea de la ruptura con una forma de hacer Iglesia que ha llevado al hundimiento de aquellas diócesis, como también ha sucedido en Cataluña.
- Sabemos que los últimos nombramientos de obispos cuentan con el apoyo directo del obispo Saiz Meneses y con la bendición de Don Ricardo Carles, cuya sombra siempre es alargada. Nadie duda de la bondad de los personajes ni de su fidelidad doctrinal, pero ya nos hemos llevado algunas sorpresas como las recientes desobediencias de Piris en Lleida o la conferencia de Jordi Pujol en la Girona de Pardo. Por ello queremos obispos que den garantía total de fidelidad inquebrantable a la Iglesia por encima de todo, y que no acaben doblegándose a otros intereses o a su comodidad personal. La Santa Sede debe encontrar un amplio abanico de información en Cataluña para tener candidatos con el perfil adecuado para los próximos nombramientos.
El primer Trienio de Germinans Germinabit (9/05/2010)
Germinans ha cumplido ya tres años y entra en el cuarto. Tres años de constancia en el crecimiento, son una señal evidente de determinación por parte de los impulsores del proyecto. Pero son también la evidencia de la fuerza propia del proyecto. La verdad es que mientras los instrumentos creados para combatir a Germinans han languidecido y finalmente muerto por falta de vigor (y con toda seguridad, también de vigencia); mientras así ocurría en el bando de nuestros oponentes, ¡curiosamente el oficial!, en esta otra orilla el proyecto ha ido en andas. A menudo los artículos que aportamos, han de esperar semanas en la nevera, porque se acumulan las colaboraciones. Ésa es la realidad germinante. Germinans ha dado con una sintonía que atrae cada vez a más hombres y mujeres de Iglesia, tanto clérigos y religiosos como seglares. ¡Algo tendrá el agua cuando la bendicen! ¡Y algo les pasa a las iglesias y eclesiásticos que abominan del agua bendita!
Son muchos los signos que nos indican que éste será un año determinante para esta porción de la Iglesia que es Germinans, y ojalá que para toda la Iglesia en Cataluña. El primer gran signo es la visita del Papa a Barcelona el próximo noviembre. A pesar de los ingentes esfuerzos de instrumentalización de la misma que están haciendo todos los que sientan cátedra de progreso en esta nuestra atormentada Iglesia, desde clérigos a seglares y hasta autoridades políticas, encabezados y batutados todos ellos por nuestro n. s. b. a. señor Cardenal: a pesar de todo esto, la visita del Papa tendrá un elevado valor para esta depauperada región eclesiástica.
Más signos de que este año será determinante para Germinans es el poder de catalización que ha ejercido la página a lo largo de este último año tanto en clérigos como en seglares, que coinciden en nuestra percepción y en nuestra vivencia de la Iglesia. A través de la sección Omnes dicamus nos llegan no sólo cartas al Directorio, sino también artículos, que estamos publicando para que la voz de Germinans sea cada vez más plural. A estas alturas podemos decir sin temor a equivocarnos, que Germinans se ha convertido en un movimiento de revitalización de la Iglesia en Cataluña. Loado sea el Señor.
Uno más: la Iglesia está sintiendo con una dureza extrema la necesidad de la crítica interna. Claro que ésta empaña la imagen de unidad entre todos los cristianos. Claro que enturbia el clima de paz y armonía. Pero sin crítica corremos el peligro de mantenernos unidos beatíficamente en la ignominia: y en ella hemos caído de bruces. No sólo en la ignominia, sino además en una profunda decadencia. Sobre los hombros del Santo Padre, responsable máximo de la Iglesia , está cayendo la petición de responsabilidades por parte de los enemigos de la Iglesia. ¿No será mejor que todos sus miembros nos sintamos corresponsables y tengamos el valor de criticar cuando toque y de acusar antes de que avance la gangrena? ¡Ya está bien de elogiar los ricos vestidos del rey de turno, cuando no hace sino mostrar sus vergüenzas con la mayor desvergüenza! También en la Iglesia necesitamos el niño que exclame: ¡el rey va desnudo!
Nos alegramos por tanto de haber asumido este duro papel de críticos, en vez de optar por la comodidad de seguir la clásica trilogía eclesiástica del buen vivir: bene esse cum priore, currant aquae, relinquere res taliter qualiter. (Para los que no estudiaron latín: 1, llevarse bien con el que manda; 2, que corran las aguas; 3, dejar las cosas tal y cual.) Con nuestra actitud nos hemos cerrado a cal y canto el camino a las prebendas. Porque para algo el epí-skopos es en latín un in-spector . Los recientes intentos de extorsión contra algunos miembros de Germinans no se han podido ocultar al cui prodest, so riesgo de quedar sin recompensa semejante hazaña (en castizo, fechoría), cosa totalmente inaudita. Por tanto el arjós epí-scopos (primer obispo-inspector) de Cataluña sabe perfectamente con quiénes no debe contar para que le auxilien en el gobierno (para nosotros, desgobierno) de la Iglesia. ¿Está claro que no es Germinans la plataforma desde la que promocionarse? Pero he ahí que para no contaminarse, al menos coram populo , el cui prodest ha de abstenerse de beber de una fuente tan contaminada.
Y ya que hemos puesto nuestras máximas esperanzas en la visita seguro que pastoral de Benedicto XVI a Barcelona, estamos atentos a las maniobras de nuestro cardenal para que no se le escape de las manos el fruto que de ella espera obtener. En primer lugar, el cardenal Sistach ha conseguido elevar su cotización política en muchos enteros, y tendrá su merecido. A los políticos en el poder, todos ellos enemigos declarados de la Iglesia , les ha puesto en la boca la mejor golosina con que jamás hubiesen soñado. Sea cual sea la intención del Papa, y sean cuales sean sus palabras, tienen garantizada la gran foto: el Sumo Pontífice proclamando urbi et orbi la grandeza y singularidad de Cataluña y de la catalanidad, representadas por su icono más universalmente conocido: el templo nada menos que expiatorio de la Sagrada Familia. Esta hazaña le valdrá a Sistach más que los Juegos Olímpicos a Maragall.
¿Y el aspecto pastoral de la visita? Por lo que sabemos hasta el momento, el cardenal, con la inestimable ayuda de su nuevo aliado Cañizares, está haciendo ya todo lo posible para que quede en caldo de borrajas. Por lo pronto se dice que ha puesto a un eximio representante de lo peor de la Compañía , al padre Enric Puig,
la cabeza más visible del progresismo jesuítico en Cataluña, al frente de la comisión encargada de encandilar al Papa de modo que llegue y se marche encantado de las maravillas pastorales que le ofrecerá la diócesis. Ya están en marcha las artes de encantamiento para darle color a la grisura, vitalidad a lo mustio y sabor a lo rancio. Gran ingeniería de imagen, todo muy creativo.
Pero esta información no ha visto todavía la luz y circula exclusivamente en las oscuras alas del rumor. Tal como de la visita del Papa a Santiago de Compostela lo sabemos todo, porque es una visita transparente, de la visita a Barcelona estamos totalmente a oscuras. ¿Por qué? Pues primero y ante todo porque hay voluntad de instrumentalizar políticamente esta visita. Voluntad abanderada por el Cardenal Luis Martínez Sistach y secundada por el Cardenal Bertone, que ha corrido a entrevistarse con el presidente de la Generalidad y con los presidentes de Convergencia y del PP, mientras “ la Iglesia ” está totalmente a oscuras. A no ser que “Iglesia Iglesia” en Cataluña lo sean tan sólo Sistach y sus muchachos. La oscuridad y el tejemaneje político son muy malos presagios. ¿Por qué tanto secretismo? ¿Por sectarismo? A ver si ahora resultará que no se conforman con “impresionar” al Papa. ¿Adivina alguien por dónde irán las sorpresas?
Tiene razón en preguntarse el articulista de Religión Confidencial: ¿A dónde vendrá el Papa?
Más de un observador avezado se pregunta si la visita del Papa es a España, a Barcelona y a Santiago de Compostela, a Santiago de Compostela y a Barcelona o si será una visita a Cataluña y Galicia o a España. ¿Y por qué se hace esas preguntas el lector avezado? Pues sencillamente porque hay quien está manejando magistralmente el juego de la confusión. ¿En beneficio de la Iglesia ? No, en beneficio propio.
ALBA analiza la realidad eclesial catalana (29/04/2010)
El semanario ALBA dedica dos páginas a analizar la realidad eclesial catalana, bajo el título "Crónica de una decadencia". Aunque en algunos aspectos podríamos matizar algunos detalles del citado reportaje, suscribimos mayorítariamente la linea de fondo del artículo, que refleja una situación calamitosa de la Iglesia en Cataluña que necesita una reacción urgente imposible con obispos del estilo Sistach. Por su interés reproducimos los datos publicados por ALBA.
LA SITUACIÓN DE LA IGLESIA EN CATALUÑA
Crónica de una decadencia
18/04/2010 | Luis Losada Pescador
El rector de la Universitat Progresista d'Estiu, Jordi Serrano, acaba de publicar Cataluña, ¿has dejado de ser católica? El informe pone de manifiesto la decadencia de la Iglesia en Cataluña. En apenas tres décadas el deterioro ha sido tal que, de seguir la tendencia, en veinte años el catolicismo sería residual (ver recuadro). ¿Quién es el culpable de la crisis? El laicismo ha azotado con fuerza a toda España. Sin embargo, el efecto en Cataluña ha sido más demoledor que en el resto del país. La razón hay que buscarla en un nacionalismo que cercena la espiritualidad católica y universal. Y sobre todo en un progresismo que trata de convertir la teología en sociología y que abandona la radicalidad evangélica.
El origen se encuentra en los seminarios y las instituciones supradiocesanas como la Facultad de Teología. Uno de sus profesores, el padre Casimir Martí, se permitió plantar al cardenal Carles por haber prohibido la confesión comunitaria. En la Facultad de Teología enseñaban los jesuitas José Ignacio González Faus y Xavier Alegre, impulsores de la teología de la liberación.
Es verdad que el decano de la Facultad de Teología, el P. Armand Puig, parece dispuesto a una línea de renovación. Pero a un ritmo tan lento que para algunos es “prudencia” y para otros, “actitud timorata”. “Parece que colocan la esperanza en la edad de jubilación de los profesores mayores”, señalan a ALBA algunas fuentes eclesiales.
La espada y la cruz
Y lo peor: la facultad sigue vetando a los curas más ortodoxos. Ejemplo: monseñor Jaume González-Agapito, director emérito del Departamento de Derecho Canónico de la Universidad Autónóma de Barcelona y a quien -infructuosamente- intentó colocar Carles.
O el muy preparado Dr. Joan Antoni Mateo. A cambio, la estrategia para no recibir el veto de Roma es invitar a cardenales romanos para manifestar una fidelidad al Papa que no se respira en el día a día. Curiosamente, la Generalidad destina cuantiosas subvenciones en los estudios de posgrado de la Facultad de Teología. La espada financia la cruz. La cruz obedece a la espada.
Otra fuente de la decadencia es el Centre d'Estudis Pastorals (CEP), lugar de formación de buena parte de los sacerdotes de Cataluña y Baleares, así como de sus laicos. Muchos de sus alumnos ya entraban en el CEP críticos con el Papa y su doctrina. El CEP ha estado dirigido por Josep Batlles y Josep Totosaus, sacerdotes radicales que se enfrentaron al cardenal Carles.
Actualmente dirigen la revista El Pregó desde donde censuran a la jerarquía (también a la catalana) y defienden las tesis del progresismo religioso. Actualmente el CEP es dirigido por el P. Joaquim Cervera, quien a pesar de sus críticas a la jerarquía sigue manteniendo el favor de su obispo.
Cataluña es la región española con mayor presencia de escuelas católicas, con cerca de 130.000 alumnos sólo en Barcelona. Sin embargo, comparte con el resto de España el mismo espíritu light. La razón hay que buscarla en el deterioro de los centros de formación y en la crisis de las órdenes religiosas. Por ejemplo, la editorial y librería Claret, foco progresista. Más ejemplos: los jesuitas transformaron sus devotas congregaciones marianas en grupos dedicados a jóvenes contestatarios como Fòrum Vergès. ESADE es una de las mejores escuelas de negocios de Barcelona, pero su perfil doctrinal se aleja de la ortodoxia. Ha llegado a albergar congresos de marcado carácter homosexual, como la I Cumbre Global de la Cámara de Comercio Gay y Lésbica Internacional en 2007.
Otro aspecto delicado: el clero. El problema se remonta a monseñor Marcelo González y se acrecienta con monseñor Jubany. En lugar de pastorear a un clero levantisco, optaron por transigir en pro de la paz… del cementerio. El resultado ha sido un clero ‘progre', radical, nacionalista y rupturista. ¿Su principal vínculo? La Unió Sacerdotal, un verdadero lobby eclesiástico de carácter rupturista. La mayoría son revolucionarios de la tercera edad con algún apoyo juvenil salido del seminario regido por el padre Turull, simpatizante de la Unió.
No es el único lobby eclesiástico. Los curas obreros se aglutinaron en el Pradó. Hoy apenas suman dos docenas. Se reúnen con otros grupos disidentes, como el Col.lectiu de Capellans en el Treball (trece miembros, el más joven de 52 años). Estos últimos son una delegación diocesana en el organigrama del Arzobispado de Barcelona.
A éstos hay que sumar la Plataforma de los Grupos de Revisión de Vida, una alternativa a los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de carácter progresista y nacionalista. Los más jóvenes se acercan a los 60 años.
Terreno minado
Más: los curas nacionalistas capitaneados por el seglar convergente Albert Manent. Promovieron campañas de protesta ante la Santa Sede por los nombramientos episcopales de monseñor Sainz Meneses (Tarrasa) y monseñor Román Casanovas (Vic). También se opusieron al nombramiento de monseñor Ureña en Barcelona. En este último caso lograron su objetivo.
Manent mantiene estrecha relación con un reducido grupo de sacerdotes ancianos denominado Església Plural. Muchos participan en el Fòrum Vida i Llibertat que organizan conocidos progres como el Dr. Joan Bada y el P. Josep Hortet, con la ayuda de sacerdotes secularizados y -en su tiempo- con la del P. Xavier Morlans, profesor de la Facultad de Teología y cantautor.
“Es necesario pasar de un obispo administrador a un obispo pastor”, señalan fuentes eclesiásticas de base desde Barcelona. Es decir, rectitud de doctrina unida a ardor apostólico, renovación espiritual y firmeza en la dirección. Menos miedo y más comunión con Roma. Sin temor a enfrentarse a aquellos sacerdotes rupturistas que han secado y esterilizado la pastoral.
Sobre todo, renovación. La Iglesia catalana es heredera del progresismo de los 60, de las malas interpretaciones del Vaticano II. Sus herederos son los que hoy ocupan los puestos de responsabilidad de las diócesis catalanas. No representan a nadie y son exponentes de una Iglesia caduca, envejecida y de demostrada esterilidad pastoral. La amenaza de una ruptura real existió.
El ‘progresista' Fòrum Alsina de Gerona llegó a aglutinar un 70% de firmas contra el nuevo obispo. Roma dio marcha atrás. Por miedo a la ruptura, a la pérdida de fieles, y de los templos. Muchos temen -o temían- que el poder civil les terminara dando la razón a los rupturistas. Ese miedo a la ruptura fue el que provocó la división de la diócesis de Barcelona. Una decisión acertada que permitió nombrar obispos más fieles a Roma en Tarrasa y San Feliú. El seminario de Tarrasa ha dado ejemplo del acierto; el de San Feliú, en cambio, no ha cubierto las expectativas.
Pero el futuro no puede basarse en sacerdotes progres que aspiran a suceder a Martínez Sistach. Lo mismo ocurre en la diócesis de Solsona. Su actual obispo, monseñor Trasera, propone como su sucesor a monseñor Novell. ¿Renovación? Inexistente. Más de lo mismo. ¿Razones? Novell es el ‘delfín' de Trasera.
Sistach esconde a su clero (27/04/2010)
En una sola semana el Cardenal Martínez Sistach ha estado presente en dos acontecimientos relevantes: el entierro de Juan Antonio Samaranch y la beatificación del Padre Tous. En ambos, nuestro prelado ha hurtado su presencia al clero barcelonés.
Vamos por orden cronológico:
El funeral corpore in sepulto de Samaranch era un acontecimiento mundial. Su muerte había sido portada en todos los diarios del orbe. Al entierro asisten los Reyes, las Infantas, las máximas autoridades del olimpismo internacional, el Príncipe Alberto de Mónaco, ministros del gobierno, el Presidente Montilla y sus antecesores Pujol y Maragall. Telegrama expreso del Santo Padre. Un funeral de estado con presencia de 3.000 personas. ¡Y lo oficia Sistach, solo con dos concelebrantes! Al final del funeral solo se oían comentarios de indignación con respecto al obispo que no había sabido estar a la altura, con una misa y un sermón de trámite e inanes . Además, parece que el enojo llegó hasta a la misma familia del fallecido, pues sino no se explica que los hijos de Samaranch remitan una carta a La Vanguardia en la que hacen público su agradecimiento a todas las personas que han estado a su lado: los Reyes, las instituciones, el COI, los deportistas, los medios de comunicación, la ciudad de Barcelona y al único que omiten (¿involuntariamente?) es al oficiante del funeral. Tuvo una ocasión de alcance mundial y la desaprovechó.
Pero si en aquel entierro el clero barcelonés brilló por su ausencia, más lacerante fue su inexistencia en la beatificación del Padre Tous. Por primera vez en la historia se trató de una celebración con más obispos que sacerdotes. Más de treinta obispos, con cinco cardenales (Bertone, Sistach, Carles, Amigo y Cañizares), la totalidad de los obispos catalanes y muchos obispos de otra diócesis: los arzobispos de Zaragoza, Pamplona, el castrense (que no se pierde una); los obispos de Córdoba, Huelva, Segorbe - Castellón, Segovia, auxiliar de Oviedo, auxiliar de Madrid, entre otros. Los sacerdotes presentes no llegaron a treinta. Estaban los de siempre: Turull, Gordo, Arenas, Vives y el resto eran venidos de otras diócesis. ¿Donde estaban los sacerdotes barceloneses? Atendiendo a sus parroquias. ¿A quién se le ocurre programar el acto para un domingo por la mañana? ¿Fue deliberado? Sí, así Sistach escondía a su clero al Secretario de Estado vaticano. No le parecerá muy presentable. Sin embargo, pese a una puesta en escena tan arropada por sus hermanos en el episcopado, tampoco se puede decir lo mismo de la presencia del pueblo fiel: 1.700 personas se congregaron en la Basílica de Santa María del Mar. Casi la mitad de los asistentes al entierro de Samaranch.
Que no se sorprenda entonces cuando hasta su buen amigo el Cardenal Bertone revela en la entrevista que concedió a La Vanguardia , por medio de Enric Juliana (a Oriol Domingo también lo escondieron) lo que piensa de la diócesis barcelonense :
" Cuando era arzobispo de Vercelli, en los años noventa, traje grupos de sacerdotes a Barcelona para conocer la diócesis. Las dos ciudades se parecen en algunas cosas; ambas tienen puerto. Pero Génova está menos secularizada que Barcelona, la práctica religiosa se mantiene más que aquí "
También habría que avisar a nuestro Cardenal para que la próxima vez que invite a un alto cargo vaticano, limpie su mesa de papeles, pues dan apariencia de tremendo descuido al ya de por sí lóbrego aspecto de su despacho.
Han sido dos oportunidades tiradas por la borda. Un funeral de estado del que salen hablando mal del oficiante y una beatificación a espaldas del pueblo y de su propio clero. Que no se extrañe luego sí hasta algún periodista, católico y nacionalista como Salvador Sostres, hable de él como de "L'arquebisbe tifeta"
* Para el que no entienda en catalán, traducimos el primer párrafo del escrito de Salvador Sostres:
"Barcelona tiene muy mala suerte con el arzobispo Martínez Sistach, un obispo mediocre y muy justito, muy poquita cosa, repelente y sin grandeza espiritual. Es un obispo miserable, sin coraje, sin valentía, lo contrario de Jesús, Dios estaría costipado el día que él nació"
Reacciones a las amenazas y coacciones (10/04/2010)
Desde Germinans Germinabit queremos agradecer las múltiples muestras de apoyo, ánimo y solidaridad ante los gravísimos acontecimientos que han sucedido en Barcelona, para que se cierre nuestra web a base de amenazas y coacciones a algunos sacerdotes. De manera especial queremos agradecer el trato recibido en las webs Infocatólica y Religión en Libertad, así como los comentarios de algunos de sus internautas. Y también la opinión vertida sobre el tema por el periodista César Vidal en las ondas de EsRadio.
También queremos afirmar que hasta el momento no queremos hacer declaraciones sobre el origen de tales amenazas, tenemos que ser prudentes y sólo cuando tengamos pruebas evidentes de la autoría de dicha fechoría lo comunicaremos, pero no antes, porque aunque se nos critique por calumniadores, nunca hacemos ningún comentario sin haberlo contrastado y tener bases para publicarlo. En este momento tenemos dos lineas de sospecha, algo que es sumamente deducible teniendo en cuenta quienes están más interesados en el cierre de nuestra página web, pero no queremos que se acuse a nadie hasta que se tengan más datos sobre los coaccionadores.
Lo que sí estamos analizando es la respuesta que se debe dar desde un punto de vista jurídico si llegamos a descubrir el origen de tales amenazas ilegales y punibles. Nos ayuda para ellos los comentarios vertidos por algunos de los lectores de Infocatólica:
Comentario de Palic
Les propongo una denuncia criminal ante el Juzgado de Guardia de la Ciudad Judicial de Barcelona. También ante el Ministerio Fiscal, sin perjuicio de la denuncia policial ante la Guardia Civil, Mossos d'Esquadra o Policia Nacional según el tipo de delito.
Se dice el día, hora, lugar, descripción de los individuos, descripción del dossier y conversaciones mantenidas, el acento al hablar, características faciales, pelo, vestido...
La denuncia puede fundamentarse en el Código Penal, en especial: amenaza, coacción, falsedad, delito contra los derechos fundamentales...
También puede hacerse un retrato-robot de estos dos individuos educados, dar las grabaciones de sonido e imagen de estos, pedir las referencias a las agencias de detectives o de periodistas catalanas y españolas...
Si han sacado datos de IP, correos electrónicos, contenidos de correos electrónicos, se puede hacer, además, una denuncia a la Agencia de Protección de Datos.
Comentario de TWA
"...nombres de curas y laicos..., números de IP, fotografías, recortes de periódico..., fotos antiguas y nuevas..., amenazas de sacar cualesquiera trapito sucio del pasado de algún sacerdote...,".
Todo ello es una violación de los derechos y libertades de todo ciudadano en una democracia:
1. Delito informático y sanción administrativa de la Agencia de Protección de Datos
Parece haber un seguimiento ilegal informático y una divulgación de datos privados contenidos en sistemas informáticos
2. Deontología de los Detectives Privados
Parece haber una violación de la deontología profesional.
3. Indeminación civil por daños y perjuicios morales
Sin duda, esta amenaza ocasiona daños morales a los amenazados (inquietud, miedo, ansiedad...)
4. Delito contra los derechos fundamentales
El peor de todos, la antesala de la Dictadura: el amordazamiento por la violencia moral.
5. Delito fiscal
Sería interesante hallar la fuente o fuentes de financiación de este dossier con datos supuestamente ciertos:
¿Facturación con o sin IVA, pago con dinero negro, doble contabilidad, origen criminal de la financiación?Un informe personal completo, que incluya los subservicios de observación, control, vigilancia, búsqueda, localización, investigación técnica, intrusión y seguimiento informático, consultas y gastos, es muy variable por la existencia del grado de dificultad y la duración del servicio, pero puede hacerse una estimación por persona investigada:
- Mín. 1.000 € / persona / día
- Máx. 3.000 € / persona / día (500.000 pta.)
Conclusión: si se piden 10 informes personales completos (aunque luego se refundan en un dossier), el coste total será:
- Mín. 10.000 € / día
- Máx. 30.000 € / día (5.000.000 pta)
Enigma: Además del servicio de visita y aviso, existe un financiador (individual o colectivo) que ve rentable gastarse hasta 3.000 € o 500.000 pta. al día por persona.
Comentario de Laertes:
Eso son amenazas condicionales, es decir, se exige realizar un determinado acto (cerrar una web) a cambio de no revelar hechos que no son públicamente conocidos y que pueden afectar al crédito o la fama del amenazado.
Eso está castigado en el artículo 171 del Código Penal. Es lo que se conoce popularmente por chantaje. La pena es pena es de prisión de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses, en función de las circunstancias.
Yo lo denunciaría.
Lo que va de Godayol a su sucesor (6/04/2010)
Joan Godayol ha sido uno de los obispos-iconos del progresismo catalán. Como Pere Casaldáliga, es el modelo de lo que tiene que ser para algunos un obispo, y encima si son catalanes pues ya perfecto. Esos mismos que admiraban a Godayol, Casaldáliga y otros, luego ven fatal que vengan a Cataluña obispos que no son catalanes, aunque incluso hablen el catalán (lean sino el artículo de nuestro amigo Albert Manent, como deja a nuestros obispos valencianos). Por suerte una jugada maestra de la Santa Sede devolvió a Godayol a su casita, donde sigue haciendo de las suyas mientras el titular de su actual diócesis, el cardenal Martínez Sistach mira para otro lado (como casi siempre) sin llamarle la atención. Afortunadamente nuestro Santo Padre Benedicto XVI no está por la labor de que se repitan estos específemes en ninguna diócesis y va nombrando obispos de otro calado, de los que convienen en cualquier diócesis, y de los que convendrían por ejemplo en Barcelona.
Ante el cúmulo de injurias y disparates que se han dicho sobre nuestro querido Pontífice la mayoría de obispos han reaccionado con muestras de apoyo y solidaridad, algunas tibias y flojitas como la de nuestro cardenal (aunque menos da una piedra). Otras mucho más contundentes, valientes y amplias como la que reproducimos ahora precisamente del actual obispo de Ayaviri, Kay Martín Schmalhausen (en la foto de la izquierda) el sucersor de Godayol, a la que nos sumamos desde Germinans Germinabit.
Mi orgullo de ser católico
Al lector algo enterado, le podrá parecer - sobre todo en estos días - una provocación este título; y en parte lo es. Sin embargo, el titular responde, por encima de todo, a una verdad que no tengo por qué ocultar.
Es bien sabido que las últimas semanas han sido muy malas para la Santa Sede y tanto más dolorosas para el Papa Benedicto XVI. Han saltado a la luz del día los escándalos de abuso sexual; ya algo de esto se había visto en los primeros años del nuevo milenio, cuando lo de algunos clérigos católicos de Estados Unidos. Ahora los de Irlanda. El asunto viene de años atrás. No podemos negar que la estamos pasando mal. ¿Somos los únicos? Ya verán que no. Pero mal de muchos, consuelo de tontos. El horror de siquiera una de estas faltas es totalmente condenable.Sin embargo en medio de todo esto tengo mis razones para sentir el orgullo de ser católico. Y aquí va mi alegato a favor de mi Iglesia y del Papa:
-Mi orgullo por un Papa que ha dado cara al asunto, sin subterfugios, ni ambigüedades.
-Mi orgullo por un Papa que lo ha hecho públicamente, llamando a una necesaria purificación.
-Mi orgullo por un Papa que con serenidad y firmeza ha llamado la atención a los Obispos.
-Mi orgullo por un Papa que habla claro de las causas externas e internas del problema.
-Mi orgullo por un Papa que ante falsas acusaciones, calumnias y mentiras sobre su persona ha sabido guardar la calma y perdonar.
-Igualmente mi orgullo por una Iglesia que sabe pedir perdón por sus sacerdotes que fallaron.
-Mi orgullo por una Iglesia que corrige allí donde sus Obispos no lo supieron hacer.
-Mi orgullo por una Iglesia pronta a enmendar sus errores.
-Mi orgullo por una Iglesia que desea reparar el daño causado.
-Mi orgullo por una Iglesia solidaria afectiva y efectivamente con las victimas
-Mi orgullo por una Iglesia que odiando el pecado comprende y perdona al pecador.
-Mi orgullo por una Iglesia que sabe aplicar penas cuando es necesario.
Como verán, tengo mis razones. No son todas; hay muchas más. No todas gustarán. Algunas serán poco comprensibles para quienes no hayan seguido con lectura atenta la denodada labor de purificación, renovación y puesta en orden de Benedicto XVI en sus pocos años de pontificado. Solo me queda un último pendiente; una curiosidad: ¿y harán la misma labor los que hasta ahora tanto vociferan y critican?
S.E.R. Mons Kay Martín Schmalhausen Panizo SCV
Obispo Prelado de Ayaviri
Una magnífica oportunidad (4/03/2010)
Como ya avanzamos en nuestro último Directorio (19-2-2010) estamos absolutamente satisfechos y esperanzados con la confirmación de la visita del Santo Padre Benedicto XVI a España y particularmente con la estancia que hará en nuestra diócesis, el próximo día 7 de noviembre de 2010, al objeto de presidir la consagración del templo de la Sagrada Familia. Desde aquí también felicitamos a nuestro cardenal-arzobispo por su eficaz gestión en aras a que el Sumo Pontífice cumplimentase su invitación. No nos duelen prendas tampoco en alabar muy significativamente el texto de la comunicación que ha leído nuestro prelado y en especial los siguientes párrafos:
“La presencia del Papa en la consagración de este Templo de la Sagrada Familia manifiesta la importancia que tiene el matrimonio y la familia para el bien de las personas, de la Iglesia y de la sociedad, y cómo se debe trabajar al servicio de la defensa y ayuda a las familias.
Desde ahora pido y agradezco la colaboración necesaria de las parroquias, comunidades, movimientos, asociaciones, instituciones y escuelas de la Iglesia, así como de las autoridades, instituciones y medios de comunicación al servicio de esta importante visita”
Efectivamente, el Cardenal Martínez Sistach ha dado en el clavo con estas palabras, en una doble dirección:
Se va a consagrar un templo dedicado a la Sagrada Familia de Nazaret. Va ser una especial ocasión para que, bajo el liderazgo de Benedicto XVI, los católicos españoles, desde Barcelona, reivindiquen la importancia del matrimonio indisoluble y de la familia cristiana y rechacen todos los ataques frontales que se han vertido contra ella, en especial desde los poderes públicos.
No resulta baladí el especial llamamiento que ha realizado nuestro cardenal para que los distintos movimientos se involucren a fin de que la visita papal resulte un éxito multitudinario. A nadie se le escapa (tampoco a nuestro arzobispo) que sin la colaboración de Neocatecumenales, Opus Dei, e-cristians, San Egidio, Schonstat, Carismáticos y el buen clero de Barcelona (las parroquias germinantes) no se puede garantizar hoy en día el baño de masas que se merece el Papa.
Sin lugar a dudas se trata de una magnífica oportunidad en orden a renovar la iglesia española y, en especial, la particular de Barcelona. Por esto, cobran especial relevancia las inmediatas declaraciones del portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, que ha manifestado:
“ La visita a Barcelona servirá para impulsar el diálogo entre la fe y el arte, así como la vida eclesial de esta ciudad”
Tiempo hay (más de ocho meses) para prepararla adecuadamente e impulsar la vida eclesial de Barcelona. No podemos ignorar que el compartir la visita con Santiago de Compostela supone un mayor acicate. No tendremos al Papa en exclusiva, ni será la única capital a la que se dirijan los españoles que quieran ver y oír al Santo Padre. Mayor motivo para ponernos las pilas y tender puentes para que sean muchos los que visiten Barcelona con dicha finalidad.
También debemos agradecer al Papa la excelente elección de la fecha programada: en el mismo día (7 de noviembre) que, 28 años atrás, visitase el Papa Juan Pablo II la Ciudad Condal. Esperamos que en esta ocasión no sufra las inclemencias de un tiempo atroz y no se encuentre con el boicot de una parte importante del clero catalán, como le ocurrió a su antecesor.
Desde Germinans les iremos informando de todo, con la habitual prontitud y antelación con la que les hemos venido contando los hechos eclesiales catalanes durante los últimos tres años. Seguimos esperando que los encargados de la visita papal sepan encauzarla eficazmente y, en especial, sepan con quienes han de contar para que la misma resulte exitosa. Tanto sí es para alabarlo como para criticarlo, aquí hallarán toda la información .
¡Queremos que venga el Papa a Barcelona! (19/02/2010)
El Cardenal Martínez Sistach ha anunciado solemnemente que ha cursado invitación al Santo Padre Benedicto XVI para que visite Barcelona y presida la dedicación del templo de la Sagrada Familia. En declaraciones a la agencia Zenit, el portavoz de la Santa Sede, Padre Lombardi, ha manifestado que el Papa ha acogido con interés la invitación del cardenal-arzobispo y aunque la misma está en estudio, no ha sido excluida.
Desde Germinans queremos mostrar nuestra adhesión a la invitación que ha formulado nuestro prelado. No nos cabe mayor gozo y esperanza que recibir la visita del Sumo Pontífice. Creemos que la iniciativa de nuestro cardenal es una magnífica oportunidad para levantar los cimientos de una iglesia en renovación. No se trata de un homenaje a nuestro arzobispo, ni tan siquiera a nuestra archidiócesis, se trataría de un homenaje al Papa Benedicto XVI. Es a su figura a quien honraríamos, bajo el magno escenario del nuevo templo de la Sagrada Familia. Tampoco se trataría de una deferencia del Santo Padre a la iglesia local de Cataluña, sino de una vista a España (el Vaticano se relaciona con estados), circunscrita a la población de Barcelona. Indudablemente, aquí le recibiría el Rey de España, el presidente de la Conferencia Episcopal Española y la totalidad de sus obispos.
Sería también una oportunidad propicia de reivindicar el sentido de la familia cristiana, bajo la advocación de la Familia de Nazaret, por cuyo motivo proyectó Antonio Gaudí el templo expiatorio.
De la misma manera, representaría una ocasión inmejorable para desvanecer o eclipsar los recuerdos claroscuros de la última vista de un Papa a Barcelona. Cuando Juan Pablo II acudió a la Ciudad Condal en el año 1982, no solo tuvo que sufrir las inclemencias de un tiempo atroz, sino que se encontró con el boicot de una parte importante del clero catalán, que no quiso secundar, ni participar, en la recepción al Santo Padre (entre otras menudencias se les exigía que vistieran de sacerdotes).
Obvio es que, caso de confirmarse la visita, nuestro cardenal pondrá todo su empeño para que la misma resulte un éxito. Lógicamente tendrá que apoyarse en los nuevos movimientos que le van a garantizar un baño de masas al romano Pontífice: Neocatecumenales, Opus Dei, e-cristians, San Egidio, Schonstat, carismáticos y el buen clero de Barcelona, mucho más nutrido e influyente de lo que cree el arzobispo. Incluso los gamberros de Germinans. Todos le vamos a apoyar. Es evidente que los actuales prebostes curiales y los medios progres a los que tanto ha mimado, no le garantizan poder de convocatoria alguno.
No hay prisa. Puede ser en Noviembre, en Diciembre o a primeros del año 2011. Nuestro cardenal puede desplegar todo su poder de convencimiento para lograrlo. Aunque el Papa acuda a España dos veces en un año, el viaje a Barcelona sería una visita relámpago. Roma está a una hora de avión. El Santo Padre también visita diócesis y santuarios italianos, cuyo viaje tiene la misma duración que un desplazamiento a Barcelona. No debe existir ningún motivo que se lo impida. Su viaje haría mucho bien.
Nos hallamos absolutamente ilusionados con su anuncio. Solo esperamos que no nos defraude y que la visita se encauce eficazmente. Tiempo hay para conseguirla y, luego, prepararla adecuadamente. Desde Germinans informaremos sobre todo ello. Tanto sí se celebra, como sí no. Nuestra numerosa audiencia no nos lo perdonaría.