NON OMNIS MORIAR


por Prudentius de Bárcino

 

Allons enfants de la patrie, le grand Sistach est arrivé! – 14/07/2008

No, no es que en este 14 de julio, fiesta nacional francesa, me sienta especialmente gabacho y quiera recordar como efemérides aquella memorable “toma de la Bastilla” donde por cierto, él único preso liberado fue un viejo verde miembro de la nobleza que cumplía condena por estupro.

Es que aunque n.s.b.a Cardenal esté tan lejos de nuestras latitudes, no nos vamos a ahorrar las críticas a un “carta de bienvenida” que más que una carta pastoral dirigida a los turistas es un panfleto nacionalista de propaganda cultural y política.

El tríptico en cuestión ha sido enviado a todas las parroquias junto con un díptico de horarios de misas donde por cierto constatamos que no hay ninguna misa en italiano en ningún sitio durante todo el verano y ninguna en inglés, alemán o francés durante el mes de agosto. Lo único que se ofrece es una misa en francés, alemán e inglés en el mes de julio en tres parroquias (dos de ellas, la de Lourdes y de San Alberto son las parroquias personales de lengua alemana y francesa) que se encuentran en los extremos más alejados del norte de la ciudad. Es decir que todas “las acciones pastorales dirigidas al campo del turismo” que ha acometido la Delegación Diocesana de Pastoral del Turismo presidida por el ultranacionalista Mn. Josep Colomer y un equipo formado por profesionales del turismo y sacerdotes con cargo pastoral son nulas, son la más absoluta nada. Eso sí presentarnos un tríptico en 6 lenguas (inglés, alemán, francés, italiano, catalán y castellano). Pero además, las traducciones plagadas de incorrecciones ortográficas y fallos gramaticales en todos los idiomas que son para desternillarse de risa (salvo en alemán por cierto, lengua al que la carta está traducida impecablemente).Ejemplos de ello el “che passiate dei giorni piacevoli” o el “En tout premier” , expresiones que en italiano y francés son de juzgado de guardia y de lesa ignorancia. Señores: los italianos no pasan días sino que los trascurren (non passiate ma trascorrete) y el “en primer lugar” en francés se dice “tout d´abord” y no “en tout premier”, igual que es incorrecta esa “communité” que nos recuerda la canción de La Trinca “La guerra de la verdura” (Entrez, entrez a la comunité...”). Burros, que sois unos burros iletrados, que ni el diccionario ni el traductor de Google sabéis usar: en francés es “communauté”. Y como éstas, tan básicas, muchísimas otras más.

Pero todo quedarían en simples anécdotas casi folclóricas si no fuese por el fondo del panfleto: un memorando de “ identidad de pueblo y de país” no ya sin ninguna mención a España sino sin ninguna exhortación a participar fervorosamente en la Santa Misa, a dedicar durante el verano un tiempo más intenso y relajado a la oración y a la lectura espiritual, a aprovechar el tiempo de asueto para examinar la propia conciencia y quizá recibir el sacramento de la Penitencia o planificar un plan de vida para el nuevo curso con buenos propósito y renovado compromiso cristiano. Identidad, pueblo, país, catalán y cultura en cambio son los vocablos más usados. Lo demás para ellos son monsergas y ñoñerías. ¡Todas las acciones pastorales van encaminadas a promocionar nuestro talante e idiosincrasia!

¡Ay si conociesen el talante y la idiosincrasia de ese Delegado de Turismo!

Pues bien Sr. Cardenal en condición de “responsable de la comunidad católica” que es como usted se identifica, decirle que es usted un irresponsable y su pastoral del turismo un autentico fraude a todos los turistas, católicos o no, que nos visitan.

Con esta carta usted ha concluido este curso luciéndose con esta medalla de gloria. Cuando usted haga inventario de actividades sepa que el informe está lleno de lamparones y de borrones indignos de esta gran Archidiócesis de Barcelona, de su gente y de su historia.

 

Hundimiento del Seminario Menor – 07/07/2008

En cualquier empresa del ámbito público o privado, no ya la descapitalización de la misma, sino la simple pérdida de ganancias o beneficios conllevaría la destitución del director general o el relevo del gerente de esa sociedad. Por incapaz, por mal gestor, por defraudar culpablemente o no, las expectativas de ganancia que estaban en él depositadas. En una palabra: por inútil.

En la archidiócesis de Barcelona, la de peor gestión y la de más ínfimos resultados pastorales , eso no sucede así.

Si al acabar el curso, a cualquier rector de Seminario se le marchasen la mitad de los chicos del Seminario, la destitución sería fulminante. Si cabe, aún más pensando en todos los apoyos y apuntalamientos que su persona y cargo han recibido de parte de un Arzobispo que ha intentado dos veces promocionarlo a obispo auxiliar. Pero aquí somos diferentes. En la archidiócesis de Barcelona nos gobierna la lógica del nepotismo absoluto. Por múltiple razones personales e innumerables presiones de los sectores progresistas de la diócesis, que ejercen el control absoluto del gobierno de esta Iglesia, el Cardenal Martínez Sistach ha decidido obviar la cuenta de resultados del Seminario Menor. Absolutamente todos menos uno, de los chicos del Seminario Menor, lo han abandonado al acabar este curso. Se han marchado a su casa. Han decidido no continuar con el proceso de maduración de su posible vocación. Sencillamente, han arriado velas y las han plegado…

Y nadie se escandaliza, y nadie protesta, y nadie cuestiona nada. ¿Para qué si para el rey-sol y monarca absoluto de esta diócesis eso no tiene ninguna importancia? Pero es que ni le interesa ni le preocupa, ya que eso cuestionaría la figura de su “intocable” protegido: el rector Turull y su nefasto equipo de formadores. Y entre todos ellos la del “perpetuamente residente” y padre espiritual del mismo, Don José Antonio Arenas que, por cierto, ya está preparando uno de sus viajes veraniegos, esta vez al Monte Athos junto con el obispo de Gerona Mons. Soler y una camarilla de amigos. ¡Ojalá se quedaran allí para siempre! Pero no lo creemos, porque aquellos monjes barbudos de hábitos raídos son más listos de lo que pueden parecer a primera vista.

Y lo peor de la situación del Seminario es que ningún padre con dos dedos de frente, un par de ojos y un poco de sentido común, pondría a su hijo adolescente en las manos de una institución, la de nuestro Seminario, con un equipo humano de formadores con tantas deficiencias y con perfiles pedagógicos tan bajos. Por no hablar de algunos rasgos psicológicos de sus integrantes con trazos más que preocupantes.

Pero a nuestro Cardenal todo esto se la trae al pairo. El ha comenzado sus tres meses de andanzas vacacionales. Viene de Lourdes, ahora se va a la Guadalajara mexicana, después a Sydney, después a sus vacaciones privadas, suponemos que este año a Corfú para no estar lejos de “Sissi Emperatriz”, y finalmente en septiembre de nuevo a Lourdes a hacerle de “cohorte nubia” al Papa cuando vaya a celebrar el 150 aniversario de las apariciones…

Una postal, lo que se dice una postal. No para que nos la mande, sino para verse retratado…

 

La sartén tiznada – 23/06/2008

Viernes 20 de junio. Palacio Arzobispal de Barcelona. Vigilia del “santo l´obispo” como dicen en Teruel. (Por cierto, hablando de Teruel y de sus comarcas e hijos, felicidades a nuestro n.s.b.a. Arzobispo por sus entrevistas y movimientos tácticos y estratégicos para echar al de Orihuela del Tremedal de la COPE: resultado efectivo cero patatero).

Pero volvamos a la Recepción. Dejemos a parte la calidad del catering y de las viandas. No voy a reiterarme en ello como el año pasado. Vayamos al mensaje García, como dirían los buenos publicistas. Y el mensaje García del San Luis 2008 fue éste: no nos sintamos mal de cómo están las cosas, la sociedad civil también tiene problemas y también adolece de falta de personal y de ilusión. En el fondo, nuestra Archidiócesis, como toda la Iglesia, no es ajena al clima que se vive en la sociedad en la que estamos inseridos. Tenemos que estar contentos por las muchas cosas que van bien. Y de entre ellas ¿cuál funciona súper-requetebién? El Seminario, si señor. Y ¿quién es el niño mimado de su “papi” el Cardenal? Turull, Turull, Turull, susurraban silenciosamente desde platea. Mn. Josep-María Turull, como no. Que para la ocasión anunció la entrada de 7 vocaciones en septiembre. Aunque después se queden en 2 evidentemente. ¿Y qué más da?  

¡Duce!,¡duce!,¡duce!,¡duce! se intuía casi en el fondo del salón….

Aunque con más recato, porqué aquí somos más sosos e inexpresivos, los curas allí presentes (salvo la excepción de algunos que tienen sentido de la vergüenza y el decoro) parecían aquellas masas populares que llenaban Piazza Venecia para escuchar a Benito (me refiero a Mussolini). Estoy seguro que si n.s.b.a. Cardenal les hubiera pedido, como hizo en una ocasión el Duce, las sortijas de oro (no todos las lucen, pero muchos las tienen junto con algún par de pendientes a juego) sin duda las hubieran ofrecido gustosos en el “Altar de la Autocomplacencia”.

Yo no sé donde estos curas de izquierda dejan el discurso hegeliano-marxista de la autocrítica. Y es que cuando de lo que se trata es de chupar poltrona no hay principios que valgan.

¡Y mal de muchos, consuelo de tontos! Expresión castellana que tiene un equivalente aún más ácido en nuestra lengua catalana: “La paella emmascarada no vol ser sola”. “La sartén tiznada no quiere ser la única”. Tizna a todos los que la tocan. Así es nuestro n.s.b.a. Cardenal. Tizna a todos los que, interesados y bien pagados, le hacen el juego simplón en el tablero de la mediocridad.

Suerte tenemos de tener a un obispo auxiliar tan irónico y socarrón, que en medio de tantos agasajos y parabienes, se despachó con una puya de tomo y lomo. Tras la constatación general de que todo va tan bien y que tenemos de todo, nuestro auxiliar “aún no emérito” afirmó con esa “sorna” tan suya que, ya que tenemos de todo, a ver si alguien podía encontrar algún auxiliar en algún sitio para que pueda “jubilarse en santa paz”. Sin duda, el mejor y el más agudo de todos. Gràcies, “bisbe Joan” i per molts anys a vostè en la diada del seu sant.!

 

“Sin nuestros lemas y nuestra divisa no somos nadie” – 13/06/2008

Hoy soy yo, aquel que habéis conocido hasta el presente con el nombre de Prudentius de Bárcino, el que desea explicarse. Hasta ahora son muchos los que me han pedido explicaciones. Unos, los más, porque me reprochaban “mi porte canalla” y me amenazaban con callarme por la fuerza. Me descubrirían, me identificarían, conseguirían encontrar mi punto débil y usar cualquier cosa contra mí hasta obligarme a callar. Otros, los menos, pero creyéndose los más juiciosos, en el inicio de Germinans deseaban saber del proyecto, de sus objetivos, de sus medios, de sus componentes, de sus dificultades: deseaban seguridades.

Yo únicamente contaba con un nombre que había consolidado en una tenaz y simpática batalla, la del “De Bello Pallico”: Prudentius de Bárcino. Nunca expliqué porqué escogí ese pseudónimo, el de Prudentius, asociado al nombre de mi querida Barcelona, a decir verdad, la ciudad que a lo largo de mi vida y en todos los lugares que he recorrido, he tenido por mi única y autentica cuna. Allí donde he ido siempre he dicho: soy de Barcelona. No hacía falta más. Para mí “ser de Barcelona” es mi manera de ser. Tanto la amo, tanto la llevo en mis venas.

Aún no tenía quince años, cuando en una de las primeras clases del curso que entonces se llamaba “5º de Bachiller” (de letras, claro está) me tocó traducir en público, así a bote pronto, el segundo Prefacio de la “Apotheosis” de Aurelio Prudencio Clemente, nuestro gran literato hispano. El texto comenzaba así:

“Est vera secta? Te, Magister, consulo
rectamne servamus fidem
an viperina non cavemus dogmata
et nescientes labimur?

Son los cuatro primeros versos de un conjunto de 55 en los que el poeta se pregunta retóricamente, y a la vez pregunta a Cristo Maestro, si es verdadera la doctrina que acaba de exponer. La lectura de este II Prefacio en medio de las tempestuosas preguntas sobre la fe que un joven puede plantearse en la adolescencia dejó una marca indeleble: Prudentius sería un buen compañero de camino. A partir de aquel momento él me enseñaría a conocer “los granos de cizaña que matan la mies” (quae messem necant zizaniorum semina).

No fue difícil pues para mí, asignarme un tan concreto pseudónimo.

La segunda imagen que me viene a la mente es la de un hombre honesto y buen militar, un capitán que arengando a mi Compañía en el transcurso de unas maniobras durante el servicio militar nos espetó convencidamente: sin nuestros lemas y nuestra divisa no somos nadie. Aunque no voy a precisar más, es evidente que nuestro Regimiento era de aquellos que son conocidos como “regimientos históricos” ennoblecido desde hacía siglos con divisa y lemas propios. A mi todo ese lenguaje militar me decía bien poco y creo que me atraía aún menos, pero lo de la divisa y los lemas, trajo a mi mente unas escenas inolvidables. Debía tener 14 años cuando, a punto de concluir el Bachiller Elemental, se me otorgó la medalla de oro. La única medalla que he recibido en ésta vida y que substituía al emblema de aluminio del Colegio que todos llevamos en la solapa y que constituía el lema del mismo: “Labor prima virtus” (El trabajo es la primera virtud). La medalla de oro, con su sobresaliente lema en esmalte grana, rezaba: “Constantia omnia vincit” (La constancia todo lo vence). No hace falta decir que los fundadores de aquella institución escolar eran unos auténticos fans de Virgilio, ya que ambas frases están sacadas del Libro VII de las Geórgicas del gran poeta latino. Desde entonces siempre fui un chico de lemas, adagios, proverbios y refranes. Haciendo todo lo posible, eso sí, por no convertirme en uno de aquellos “empollones redichos” que tanto detestaba.

Es por eso que a la hora de dar a luz a Germinans, no podía negar mi idiosincrasia. Nuestra página, el escudo bajo el cual lucharíamos, debía mostrar una hermosa divisa a cuatro cuarteles con un sencillo pero definitorio lema. Y así surgió la cabecera. Un sencillo cuadrilátero, sin blasones ni coronas, que en esta vida nada valen y que sólo un día nos otorgará Cristo en su misericordia, con cuatro sencillos conceptos: Meritum, Constantia, Fortitudo y Fidelitas.

Hoy, a punto de concluir el curso y lanzando una mirada sobre nuestro presente, me es grato volverlos a recordar.

El mérito se refiere a nuestra voluntad de no condescender ante la mediocridad, a no alimentarnos en el camino con la carnaza que los escándalos nos pueden proporcionar. Necesitamos reflexión madura sobre los acontecimientos, repensar ideas y clarificar conceptos. Lo que en periodismo se denomina nivel.

Necesitamos a la vez constancia. De nada sirve lo que en catalán llamamos “fuego de virutas” (foc de encenalls): una llamarada que en pocos instantes se convierte en nada. Nosotros no debemos destruir sino construir. Ahora, sobre las cenizas a las que muchos han reducido la Iglesia, hay que edificar los pilares del futuro. Y no debe ser necesario, como nunca lo ha sido, orientar o dirigir la temática a tratar. Desgraciadamente, la empobrecida realidad eclesial en la que nos encontramos es tan precaria que cualquiera de nosotros, creo que poseedores de una gran riqueza interior, somos capaces de maduras reflexiones que se traduzcan en bien trabados escritos.

Pero para ello hacen falta unos nervios bien templados, una gran fortaleza interior (Fortitudo) que resista a los muchos embates que arremeten contra nuestras metas espirituales y nos hagan permanecer serenos ante las tentaciones del desánimo o de ese fácil “bajar a la arena” con métodos del todo inapropiados para nuestra causa.

Y finalmente “Fidelitas”, la doble fidelidad: en primer lugar y en el más sublime, la fidelidad a la Iglesia. La fidelidad al Papa y a su Magisterio y la leal colaboración con el ministerio episcopal de los pastores por él puestos al frente del rebaño. Aunque eso no signifique ausencia de crítica. Es por la crítica constructiva que somos fieles y construimos fidelidad. Es porque nos sentimos implicados y “corresponsables”, como dirían algunos, que elevamos nuestra voz manifestando nuestra permanente voluntad de consenso, aunque tantas veces estamos obligados a disentir.

Si, somos disidentes del progresismo en el que hemos nacido, crecido y vivido durante largas décadas. Muchas veces, aún sin quererlo, nos ha contagiado, otras nos ha inmunizado, otras nos ha destruido. Pero aún estamos aquí y si queremos estarlo por más tiempo y cumplir la misión que llevamos entre manos, o cumplimos los lemas de nuestra divisa o mejor desaparecemos. Sin ellos no somos nada.

 

Discursos programados para “los hombres de nuestro tiempo” – 09/06/2008

Una de las afirmaciones de Mons. Martínez Sistach que más me chocaron hace cuatro años cuando, recién llegado éste, realizó un aterrizaje controlado en las reuniones de sacerdotes para darse a conocer, fue el manifestar su voluntad de ir intercalando “temas de Iglesia” y “temas para el mundo corriente” en sus escritos que constituyen una especie de mensaje semanal publicado ya únicamente por “La Vanguardia” en su edición del domingo, a excepción hecha de la Hoja Dominical Diocesana.

Esa voluntad tan detalladamente explicitada pone de relieve una mentalidad que se construye a partir de una serie de presupuestos filosóficos y teológicos. Una reflexión sobre este tema la leí hace unos meses en el volumen “Teologías deicidas”  que el prestigioso sacerdote y profesor P. Horacio Bojorge, consagró íntegramente al estudio del pensamiento del P. Juan Luis Segundo, ambos miembros de la Compañía de Jesús.

Uno de los aspectos que Bojorge resalta en la divulgación teológica del P. Segundo es su propuesta de hacer “teología para laicos-en-crisis-de-fe” y que en el fondo postula la incomprensibilidad de los contenidos de la revelación y de la fe para “el hombre corriente”, es decir que nuestras afirmaciones teológicas, lo que Sistach denomina “los temas de Iglesia” son absolutamente incompatibles con una mentalidad moderna.

En esta mentalidad de presupuestos se reflejan los principios modernistas de la transfiguración y de la desfiguración. La fe, penetrando el fenómeno de la vida humana, de cierta manera lo transfigura, lo eleva sobre su condición natural y lo adapta a recibir la forma de lo divino. Pero al mismo tiempo que la fe transfigura el fenómeno, lo desfigura y lo deforma, porque lo sustrae a sus condiciones de espacio y de tiempo y le atribuye aquello que en realidad no tiene, especialmente si se trata de hechos sucedidos en épocas remotas. De ahí proviene la doctrina modernista acerca de la necesidad que tiene el hombre de “pensar o interpretar su fe”.

De esta concepción participaba plenamente Mn. Manuel Bonet, fundador de la Unió Sacerdotal de Barcelona, al servicio del cual permaneció como “fámulo” el joven sacerdote Luis Martínez Sistach durante sus estudios en Roma.

La mentalidad en cuestión, no se refiere a la incomprensibilidad intrínseca de los misterios revelados y creídos, sino a la dificultad para aceptarlos que surge de que estén en contradicción con la “mentalidad moderna”. Se trata pues de justificar la fe ante el pensamiento moderno – como bien examina el P. Bojorge- pero aludido este con el término “mundo”, presentándolo así como un hecho objetivo y no como una interpretación y una filosofía.

Se trata pues, de interpretar de tal manera la fe, que se haga aceptable al mundo, que no sea antipática para el hombre corriente o que le dé las respuestas que busca.

Ese planteamiento, a mi entender, reposa en una confusión. Es cierto que la fe responde a preguntas que el hombre lleva en su corazón. Pero estas preguntas son las preguntas eternas, que son validas en todas las épocas. Son precisamente aquellas preguntas que el paso de las edades de la historia no puede alterar porque pertenecen a la naturaleza misma del hombre y de su relación con Dios. En realidad, propiamente hablando, la fe no está destinada a responder a aquellas preguntas que son producto del cambio de los tiempos y dependientes de las mutantes visiones del mundo.

Como afirmaba Giacomo Biffi en su texto “La Bella, la Bestia y el Caballero” en su “Ensayo de Teología inactual” publicado por Ediciones Encuentro en 1987: “si se desea hablar eficazmente al hombre y no al envoltorio efímero que lo contiene, hay que hablar al hombre en cuanto al hombre; y por lo mismo, si se quiere llegar al “hombre de hoy”, hay que apuntar al “hombre de siempre”. Los discursos programados para los hombres de nuestro tiempo no calan más allá de la cáscara y no llegan a la verdadera sustancia del hombre.

En este sentido y respecto a las tendencias actuales, la Revelación de Dios no trae respuestas sino que plantea preguntas de Dios que el hombre de todos los tiempos está llamado a responder. No es la fe ni la Iglesia las que tienen que justificarse ante el hombre moderno, y “hacerse atractivas, civilizadas y humanas” ante el pensamiento moderno dominante o ante el hombre corriente, sino que el hombre de hoy (el corriente y moliente) tiene que justificarse ante el Dios eterno de la fe. Por lo que cualquier otro planteamiento en la acción evangelizadora, falsea, de entrada, el planteamiento del problema. De estas premisas sólo pueden salir los resultados que están a la vista: una actitud evangelizadora que nace de un pensamiento en busca de la aprobación del mundo. No por nada, por ejemplo, nuestro n.s.b.a. Cardenal no deja de repetir en las últimas semanas y en todos los foros lo contento que está que el presidente de la Generalitat el honorable José Montilla Aguilera, manifestara con su presencia y sus palabras en el 40º aniversario de la Facultad de Teología de Barcelona, la positiva aportación de la de la Iglesia y de sus instituciones a la cultura y a la vida del “país”. Con este infantilismo uno se convierte en cómplice del orden establecido, y como reza el pensamiento de Chesterton que desde hace semanas encabeza nuestra página, “solo la Iglesia católica puede salvar al hombre ante la destructora y humillante esclavitud de ser hijo de su tiempo”.

 

 

“¡Un Cardenal, lo que se dice un Cardenal!” – 28/05/2008

Esta semana, después de varios meses de sequía informativa proveniente de la Ciudad Eterna, hemos constatado la esperada apertura de compuertas que empieza a dar paso a un generoso caudal de noticias que nos atañen.

En primer lugar, y como eco de un rumor que cada vez era más difundido, el famoso vaticanista Paolo Rodari recogía en su blog la hipótesis del nombramiento de Mons. Agostino Vallini como substituto al frente del Vicariato de Roma de Mons. Camillo Ruini, lo que dejaría vacante la presidencia del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, que hasta ahora ostentaba como Prefecto.

Como consecuencia de todo ello, nuestro n.s.b.a. Cardenal Martínez se perfilaría como el mejor candidato a ocupar ese significativo cargo, lo que nos alegraba sobremanera, según dejábamos patente ayer desde primera hora de la mañana, en la noticia que publicábamos en cabecera.

A última hora de la jornada de anteayer martes, aún nos llegaba otra noticia no menos dichosa: la ya inminente beatificación del que fuera Secretario de Estado y gran apoyo del Papa San Pío X, el Cardenal español Rafael Merry del Val.

¡Un Cardenal, lo que se dice un Cardenal! La exclamación viene espontánea a los labios cuando se pronuncia el nombre de Merry del Val, de este Príncipe de la Iglesia que fue el mejor colaborador de la inmensa obra restauradora de Pío X, acostumbrado a verlo todo bajo una luz sacerdotal: desde la responsabilidad de su alto cargo hasta la misión extraordinaria en el Canadá, pasando por la custodia de los muchachos del Trastevere.

Hostil a toda forma de exhibición, enemigo de las propias fotografías, no ponía nunca en evidencia su inmensa cultura, sus dotes excepcionales de mente y de corazón; en torno a sí amaba el silencio y la sencillez, la vida escondida en el trabajo para la salvación de las almas. Era grande, pero él no se daba cuenta de su grandeza, rehuyendo los elogios personales o cualquier manifestación pública o privada que fuese reconocimiento de sus insignes méritos. Aristócrata de alma más aún que de la sangre y del nombre…

Era el siervo de Dios que fijaba en el papel, entre los pensamientos ascéticos, esta oración: “Cambiad mi corazón, oh Jesús, aniquilado de amor por mí. Descubrid a mi espíritu el exceso de vuestra santa humillación y haced que, iluminado por vuestra luz, empiece hoy a destruir esa parte del “hombre antiguo” que vive todavía en mí. Este es el fondo principal de mis miserias, el obstáculo que continuamente opongo a vuestro amor.”

En pocas frases él mismo en vida expuso su línea de conducta: “Dad todos los días en vuestro corazón el primer puesto al Señor. No actuéis nunca mirando a los placeres del mundo; ¡nada de respeto humano! Con tal de que Dios esté contento, ¿qué importa lo demás? Haced bien todo lo que hagáis: hacedlo por Dios, únicamente por Dios, y vuestra vida será la primera estrofa de un cántico eterno, la aurora de una felicidad que jamás tendrá ocaso. El éxito de la labor poco importa. Lo que importa es hacer lo que Dios quiere, como Él quiere y hasta que Él quiera.”

Sacerdote de horizontes sobrenaturales, Merry del Val fue maestro de almas como pocos: práctico, positivo, vigoroso y paternal, las comprendía en sus luces, en sus sombras, en sus angustias, con el difícil arte del saber escuchar y consolar.

Docto, experimentado y piadoso, si hubiese tenido tiempo para escribir habría dado a la ascética una luminosa aportación. Mirando más allá de las apariencias de una vida ordenada, metódica, desbordante de ocupaciones, se presentan a la vista panoramas y horizontes de virtud de un grado tal que producen asombro, tanta fuerza tienen de santidad.

Su jubileo cardenalicio, el 9 de noviembre de 1928, tuvo resonancia mundial, con una grandiosidad de manifestaciones de afecto, de estimación de reconocimiento.

A los setenta y cuatro años cumplidos, el Cardenal Merry del Val estaba aún en pleno vigor de sus fuerzas. Al verle transitar por las calles de Roma, a pie, con paso seguro; al verle majestuoso en las funciones litúrgicas de la Basílica Vaticana; al verle conversar con los jóvenes del Trastevere, se hubiera dicho que estaba destinado a una gran longevidad. Por el contrario, su vida estaba próxima a extinguirse. Un ataque de apendicitis determinó la intervención quirúrgica de urgencia. Y la muerte sobrevino rápida y fulgurante, pía y santa, en silencio…pero no inesperada para él, preparado como quien tiene las manos rebosantes de bienes, tranquilo, sereno e imperturbable como quien acostumbra a decir: “Estoy en las manos de Dios.” Murió el 26 de febrero de 1930

La España católica, con mano generosa, quiso que de un modo magnífico, aunque sencillo, los venerables restos de su hijo reposaran en una tumba de ónice de las Baleares. Allí yace, en Roma, en la espera de la resurrección bienaventurada, y por expreso deseo suyo, junto a la que fuera tumba de Pío X, Pontífice “a cuyo lado sufrió, combatió y esperó, más que ministro ejecutor, colaborador leal e íntimo de su gobierno”. Son palabras del cardenal Pacelli, palabras del futuro Papa Pío XII en el templo máximo de la Cristiandad, “ a donde miraba su laboriosa fe, donde se sublimaba su esperanza, donde su caridad iba a beber del fervor de las almas que le devoraba, para levantarlas todas en un abrazo infinito y elevarlas por encima de la cúpula de Miguel Ángel hasta el trono de Dios”

En el año 2003, con ocasión del centenario de su arribo a la secretaria de Estado, el cardenal Ángelo Sodano le dedicó elogiosas palabras en su Homilía, durante la ocurrente celebración eucarística.

Hoy nosotros, esperando ver ya pronto el día glorioso de su beatificación y posterior canonización, saludamos la más que probable y certera decisión del Papa Benedicto XVI de agilizar él mismo el proceso y sin demora elevar a los altares a ese gran cardenal español que fue Don Rafael Merry del Val.

 

Bloggers por el “tercio sindical”- 28/04/2008

Sirva este artículo para los que por razón de edad y formación les resultan totalmente desconocidas las peculiaridades del Régimen político vigente en España hasta 1978, ahora se cumplen 30 años. Pero no sólo. Sirva también para aquellos que haciendo gala de ser “licenciados en Ciencias de la Comunicación” y pues presuntamente periodistas no son más que uno de los tantos y tantos bloggers que circulan por la red. Como yo mismo lo era hasta hace un año, un simple autor de blog. De un blog. Me refiero al De Bello Pallico, que llegó a convertirse, eso sí, en el blog revelación de temática religiosa en lengua española. Así lo calificó la prensa en su momento. Lo digo con orgullo pero sin la más absoluta vanagloria. Pero sí con profunda tristeza para los que acusándome en su día de sensacionalista, llegado su turno, han convertido su blog en un singular ejercicio de amarillismo. Todo vale por intentar salir del socavón, del precipicio.

A esos autores me gusta denominarles “bloggers por el tercio sindical”.

Hay que saber que las Cortes Generales franquistas, órgano capital de representación en la llamada “democracia orgánica” que instaurara el anterior Jefe del Estado en 1942, estaban constituidas por tres tercios de procuradores (hoy llamaríamos diputados) correspondiente cada uno de ellos a los ámbitos del Municipio, de la Familia y del Sindicato.

Por la ley de unidad vertical en 1940 se aprobaba la constitución de una Organización Sindical que representase a los diversos Sindicatos Verticales. Estos a su vez agrupaban en una misma corporación a empresarios y trabajadores según las diversas ramas de producción (gremios), debiendo velar junto con la Magistratura del Trabajo por el progreso social y económico del Estado.

La realidad era que la Organización Sindical imponiendo una afiliación obligatoria y controlada absolutamente por el Estado, se convertía en lo que era conocido como sindicato amarillo. Y no por sensacionalista, sino por defender ante todo los intereses patronales. La Organización Sindical designaba a sus representantes en las Cortes, los llamados procuradores por el tercio sindical. De entre todos ellos, los sindicales, a diferencia de los procuradores corporativos o familiares, eran los más odiados. Solían ser los más jóvenes y trepas, los menos preparados profesionalmente, pero con una adhesión inquebrantable al Movimiento realmente admirable. Muchos habían obtenido la designación tras llevar a cabo con esmerado acierto su función primordial en el seno de la Organización Sindical, a saber: ejercer de topos, chivatos y esquiroles en las empresas y en el Sindicato. Pero todo ello subrepticiamente sin que se “tomase cuenta de ello” ni los “camaradas” se apercibiesen de la acción.

Así obran actualmente algunos jóvenes bloggers en la red, y especialmente, como siempre, en Cataluña. Desean pasar por jóvenes y frescas promesas del periodismo y de la renovación de una Iglesia que desean más plural, a la par que actúan como aquellos jóvenes y odiados procuradores por el tercio sindical de las Cortes franquistas, mostrando sin descaro alguno una “adhesión inquebrantable al Régimen” se llame Ordinario del Lugar, Jefe de Publicidad de la única empresa que les sufraga la única revista que imprimen o Conseller de Presidencia. Cualquier componenda por salvar el pesebre que les da de comer. Y todo ello sin exigirles más esfuerzo ni reclamarles más mérito que la inclinación de cabeza y el besamanos de rigor.

Para lucirse así más valen sombras.

 

Reaccionarios y refractarios – 21/04/2008

Ayer domingo por la tarde a las cinco, la hora más torera, un buen amigo sacerdote me llamó por teléfono mientras él permanecía retenido por un atasco a la altura de la plaza de las Glorias. La retención era debida a la casi habitual manifestación que los antitaurinos realizan con frecuencia ante La Monumental para abroncar a los aficionados que dejan de ser “el respetable público” para convertirse en “vergonzosos asesinos” según podía leerse en algunas de las pancartas exhibidas. Mi reacción instantánea fue mostrar mi perplejidad por unas acusaciones provenientes de una multitud que aposté, de bien cierto no sólo serían incapaces de manifestarse contra el genocidio de niños si no que, al contrario, ciertamente se mostrarían partidarios de la “interrupción voluntaria del embarazo”, eufemismo legal utilizado como bien sabemos en las sociedades contemporáneas para denominar al aborto terapéutico que es el ejecutado con cobertura legal.

Ante mi respuesta casi refleja, mi buen amigo afirmó con contundencia e ironía: “Tu sí que eres el perfecto reaccionario”. No es que él dé su apoyo en manera alguna al aborto, pero como tantos otros considera las actitudes contundentes de afirmación radical y pública de valores como “actitudes reaccionarias” casi rayanas a lo que es conocido por integrismo.

Existe en Cataluña una porción considerable de sacerdotes y de obispos a los que no podríamos imputarles ninguna apuesta personal ni con la heterodoxia ni con el laxismo o relajación moral. Pero dicen abogar por un tono tolerante, moderado, más positivo, en una palabra lo que ellos apostillan como actitud “profundamente liberal”. Para ellos todo está sujeto a una “profunda relatividad” porque el contexto y las situaciones amortiguan sobremanera la responsabilidad ética de los individuos, que se encontrarían tan envueltos en los “condicionantes” que su libertad personal en el obrar quedaría muy desdibujada.

Sé que mi buen amigo sacerdote no comulga con esta manera de ver las cosas y conozco de primera mano su integridad en materia de “fe y costumbres” pero como tantos otros es víctima del acomplejamiento al que siempre ha pretendido reducirnos el pretendido progresismo. El resultado es una obsesión continua por no aparecer como un integrista, como un reaccionario, sino como un moderado.

El tono de la conferencia que el jueves pronunció nuestro n.s.b.a. Cardenal Martínez Sistach en el Club Siglo XXI pertenece al elenco de esas posiciones. El texto de la conferencia, como siempre en Sistach, lleno de “lugares comunes”, pudiera haber sido escrito hace 30 años por el Cardenal Jubany o por Elías Yanes, por citar dos cabezas mitradas consideradas “liberales” por sus contemporáneos. Pero es que las circunstancias, el marco contextual en el que se encuentra la Iglesia española es bien otro. Sólo una tímida referencia de Sistach al peligro de echar a perder el patrimonio moral de la Transición ha sido digna de ser resaltada en las cabeceras periodísticas.

Nuestro Cardenal es el Cardenal del silencio y del “aquí no pasa nada” ante los escándalos como el que ha representado para algunos medios católicos españoles la entrevista a Mn. Manel Pousa realizada hace dos meses por el Periódico de Cataluña pero ahora sacada a relucir en tono laudatorio por la izquierda eclesial más radical en su blog “L´agulla” .

¿A quién quieren dañar los chicos y las chicas progres de Mn. Quim Cervera, uno de los ideólogos del Centre d´Estudis Pastorals (C.E.P.), al resaltar la apuesta de Pousa por el aborto de muchas mujeres a las que ayudó para tal objetivo? Pues a Sistach sin duda alguna. Es que ellos están convencidos de que la “brunete mediática del integrismo” dentro y fuera de Cataluña pondrá entre las cuerdas a Sistach. De esta manera le clavan una primera puya de manera elegante a aquel que consideran ya inepto para la consecución de sus máximos objetivos. Y es que las listas para consultar la idoneidad de algunos candidatos al episcopado en Cataluña circulan ya por Barcelona. Y aunque nosotros estamos convencidos de que se trata de una muy bien orquestada “cortina de humo”, lo cierto es que la izquierda eclesial vuelve a estar nerviosa como lo estaba en junio de 2004.

Es el progresismo que arrincona a una Iglesia acomplejada, recluida en templos vacíos, muchos de cuyos ministros, no se sienten a gusto defendiendo su propia doctrina y prefieren basuras ideológicas foráneas, para halagar los oídos de los que detestan su credo y su moral.

Yo estoy convencido de que en Germinans no somos ni integristas ni reaccionarios. De todas maneras me consuela el hecho de saber por muy buena fuente que ese es el calificativo que Sistach otorga a personas de tan reconocido valor como por ejemplo Miró i Ardèvol. Reaccionario e integrista, compartiendo opinión con el progresismo. Todos ellos tan liberales, plurales, ponderados y moderados.

Nosotros sí, continuaremos refractarios a esas posiciones prefiriendo la más incomoda de la denuncia y la resistencia.

 

¿Letargo prolongado o estado vegetativo crónico de la Iglesia en Cataluña? – 03/04/2008

Nadie podrá negarnos que el compás de espera al que se están viendo sometidas tres importantes diócesis catalanas a la espera de la debida provisión episcopal, afecta al conjunto de las realidades pastorales de Cataluña. Quizá ninguna otra realidad eclesial, ni siquiera el País Vasco, es tan susceptible a verse toda ella implicada en el conjunto de los nombramientos episcopales que se realizan en cada una de sus sedes y a sufrir, en su conjunto, las consecuencias de todo ello. Por desgracia para nosotros y creemos que también para el resto de España, resulta difícil dibujar cualquier relevo episcopal con protagonistas no oriundos de estas tierras y por “efecto dominó”, que cualquiera de los obispos que por aquí pastorean puedan atisbar ningún otro destino que no pase por el traslado a otra sede también en Cataluña. Realidad eclesial que nos resulta sórdidamente empobrecida y empobrecedora.

Los nombramientos de los que serán los nuevos pastores de las diócesis de Lérida y Gerona poseen en estos momentos una capital importancia para el futuro del catolicismo en Cataluña. Pero no tiene menor relevancia el nombramiento al menos de un obispo auxiliar para Barcelona en sustitución del obispo Joan Carrera, aún en activo, hasta la provisión de ese destino. En estas tres últimas semanas se han acelerado las consultas realizadas en Barcelona y parece ser que los movimientos van concretándose. No se trata de que alguien haya depositado en el próximo auxiliar o auxiliares de Barcelona ninguna esperanza de solución a los problemas que el pontificado de Martínez Sistach plantea. Pero al menos se dilucidarían las incógnitas que deben despejarse antes de que éste acabe dentro de cuatro años exactos. Estos meses están siendo de una exasperante mediocridad y de una falta de lucidez asombrosa. El cardenal Martínez Sistach se encuentra festejando y agasajando a todas aquellas instituciones eclesiales que habiendo visto la luz hace 40 años, en 1968, continúan presentándose como el paradigma de la renovación conciliar y del futuro de la Iglesia en Cataluña. Y nada más lejos de la realidad. Son instituciones encerradas en un endogámico circulo de agotamiento ideológico, incapaces de generar ni la ilusión ni el proyecto de reforma que la Iglesia en Cataluña necesita. Ni el nefasto Centre d´Estudis Pastorals, ni la más que mediocre Facultad de Teología de Cataluña, ni por supuesto el decrépito Consejo de Justicia y Paz, promotor del izquierdismo eclesial más contestatario por no decir también del político más radical, pueden ser las instituciones por las que pase el futuro de la Iglesia en Cataluña.

Desgraciadamente ignoramos si este impasse cada vez más pronunciado, demuestra o no que el Nuncio Monteiro es consciente de ello.

Subrayar únicamente que se nos revela especialmente injusto tener que prolongar en demasía esta espera. Hay mucha más vitalidad de la que se cree en nuestras realidades eclesiales, algunas sin embargo, viven sometidas a un largo letargo atendiendo el paso decidido y alentador de obispos que como Saiz y Casanova e incluso Pujol y Cortés, todos ellos en sus respectivas diócesis, lleven adelante con entusiasmo la Nueva Evangelización de Gérona, Lérida y como no la siempre importantísima Barcelona.

El cardenal Martínez Sistach no ha previsto pasar a la historia como el factor reactivador de la fe en la aún gran diócesis de Barcelona. Y nosotros lo lamentamos. Pero ¿lo lamenta Roma? ¿Lo lamentan el cardenal Re y Mons. Monteiro? ¿Lo lamentan todos y cada uno de los obispos del resto de España? Si así no lo hicieran, se verían también ellos sujetos al juicio inapelable del Altísimo por tantas omisiones con las que condenaron al futuro del catolicismo en Cataluña.

Todos los agentes deben poner de su parte para que la Iglesia en Cataluña pueda demostrar que ese aparente estado vegetativo al que se encuentra reducida no es crónico. Hay esperanza de futuro y cura para nuestros males endémicos. Pero esa sanación pasa por la inmediata provisión de los cargos episcopales esperados para esta primavera. De otra manera aún hemos de aguardar un letargo si cabe más paralizador de energías.

 

Germinans: un privilegiado observatorio – 17/03/2008

Conservan muchos templos la antigua costumbre, jamás abolida por la reforma litúrgica del 69, de “velar” las imágenes y las cruces durante el tiempo de Pasión. Según nuestro muy querido amigo Dom Gregori María, tan entendido en la materia, el simbolismo místico de este uso, antaño preceptivo, era subrayar como durante la Pasión del Señor queda velada su divinidad a nuestros ojos y aparece su humanidad en toda su crudeza. Realmente al contemplar la figura de Cristo, por ejemplo en el relato de la resurrección de Lázaro que leemos en estos días, descubrimos una humanidad que se nos impone desnuda y cercana. Descubrimos a Jesús que se conmueve, que solloza y llora por la muerte de su amigo, que se compadece de la tribulación de aquellas dos hermanas, pero a la vez que hace resplandecer, en medio de tanto dolor, su absoluto señorío sobre la vida y la muerte al ordenarle que salga fuera y camine. Descubriremos la “humanidad decepcionada” de Jesús, digamos el drama del aparente fracaso del Señor, llorando sobre Jerusalén –Dominus flevit- que no ha sabido reconocer el tiempo de la venida de su Salvador y que ahora, rechazándolo, se dispone a conducirlo como cordero al matadero, atrayendo sobre ella misma la ruina que la destruirá.

En las puertas de la Semana Santa, la contemplación del drama de la humanidad sufriente de Jesús nos hace acercarnos a la cruda realidad de nuestra humanidad sufriente. Sufriente, herida por nuestros dramas personales, como no, pero especialmente herida por nuestras infidelidades, por nuestros miedos, por nuestras mediocridades, por nuestro pecado.

Durante estos diez meses de singladura de Germinans, este que os escribe habitualmente cada lunes, velado bajo el seudónimo de Prudentius de Bárcino, también ha tenido la oportunidad de contemplar su propia realidad humana y contemplar la de los demás. La de sus compañeros de página, la de muchos que nos han escrito exponiéndonos sus sentimientos e ideas, la de muchos que nos han rechazado frontalmente, la de otros tantos que se han sentido representados por nuestras palabras...

Nunca como en el fragor de la lucha más encarnizada, cuando te estás jugando todo por un alto ideal, te das cuenta de tus debilidades, sí, pero también de los ideales que están dando sentido a tu vida. Germinans pasa a ser para ti un auténtico ejercicio espiritual. Mientras procedes a una denuncia, aunque sea a través de la sátira, te estás poniendo delante de un espejo que es imposible distorsione tu realidad: te estás sometiendo a la luz diáfana de tu conciencia humana, cristiana y sacerdotal.

Y si no eres impermeable a la acción de la gracia, esta te va modelando el corazón: empiezas a darte cuenta de tus muchas infidelidades y empiezas a aspirar a sacar lo mejor de ti mismo y a rendirte ante la grandeza de una vocación que de esta manera rejuvenece, se eleva, maravillosamente vuelve a ponerse en cercana sintonía con Cristo.

También, nunca como en esta etapa de su vida sacerdotal, este que os escribe, ha estado tan en contacto con el alma y la vocación de tantos compañeros sacerdotes. Los sacerdotes tendemos a la incomunicación y al hermetismo entre nosotros, quizá por ese natural distanciamiento que tu ministerio concreto te impone, excepto claro está ese “mínimo indispensable” que el trato con los compañeros de tu arciprestazgo te exige, o quizá por esa tendencia al aislamiento que uno mismo se marca tratando de ese modo evitar sufrimientos o decepciones mayores a las ya habituales.

Estos diez meses, en cambio, han sido a la vez un privilegiado observatorio sobre la conciencia de muchos compañeros, sobre la humanidad sufriente y herida de muchísimos compañeros. Sufriente por sus dramas personales, sus inquietudes frustradas, sus tristes soledades, sus ilusiones encadenadas. Herida por sus miedos, sus vacilaciones, por el mundo de solapadas ambiciones que percibes, por la falta de valentía de la que muchos hacen gala, por el conformismo en el que se han instalado. Pero también por el coraje de otros tantos, por el trabajo callado que realizan, por las muchísimas fidelidades que ornan su vida cual galardón intachable, por las heroicas renuncias y los sacrificios con que ennoblecen su ministerio.

A todos vosotros dirijo mi pensamiento, en la vigilia de la Misa Crismal que mañana nos reunirá a todos en la Catedral entorno a nuestro legítimo Pastor, para renovar las promesas de nuestra ordenación. A todos vosotros mi cercanía y mi fraterna oración.

 

 

Santa María del Mar 12 de abril: gran patum juvenil de lucimiento - 10/03/2008

La montaña de Queralt es un macizo agreste que se levanta cerrando las tierras bajas de la provincia de Barcelona y sirviendo de cabecera a la ciudad de Berga. Allí se encuentra el santuario de su Madre y Patrona. Entre las muchas fiestas que se solemnizan especialmente en Cataluña y que forman parte de sus raíces profundamente católicas, destaca la solemnidad de Corpus que en Berga además se ve adornada con los festejos popularmente llamados de “La Patum”.

Debe la Patum su nombre al sonido (pa-tum, pa-tum) con que un gran tambor llamado el Tabal anuncia la fiesta unos 20 días antes, el jueves de la Ascensión. Durante el discurrir del periodo que va desde la vigilia de Corpus a su antigua Octava, en total poco más de una semana, una serie de “entremeses medievales” van alegrando con su música y singular coreografía lo que será una catequesis sobre la victoria del bien sobre el mal, de la fe sobre la impiedad, de Dios sobre el Maligno: y como centro de todo ello la Solemne Procesión Eucarística de la tarde de Corpus. Bailes de caballeros cristianos contra turcos, de gigantes y cabezudos, del Águila Real que simboliza el poder real que acompaña la manifestación de piedad eucarística, de San Miguel que derrota al demonio, de diablos que desencadenan su furia en forma de bengalas y petardos (los famosos “plens” ): realmente un conjunto escénico sin parangón. No toda esa “parada infernal nocturna” es apta para niños, tanto por la peligrosidad de la pirotecnia como por el horario en el que tiene lugar el despliegue demoníaco. Por esa razón, es costumbre realizar una representación destinada a los más jóvenes y justo al punto de las 12 en la misma plaza de San Pedro, donde se encuentra la Casa Consistorial y que los oriundos llaman cariñosamente y con razón “la Plaça Cremada” (la plaza Quemada). A esa parada juvenil que precede a la demoníaca y nocturna se la denomina “Patum de Lucimiento”.

 Pues bien queridos amigos y lectores, en otro orden de cosas, nuestro n.s.b.a. Cardenal Arzobispo, cual gran Tabal de la Patum diocesana, esta semana nos ha anunciado la celebración, el sábado 12 de abril, de una Patum de lucimiento destinada muy especialmente a los jóvenes que precederá a la otra Gran Patum, no quiero decir demoníaca pero sí parada escénica sin parangón que se quiere representar el próximo año como colofón del primer trienio del Plan Pastoral Diocesano.

Para coordinar el evento nuestro Cardenal ha elegido a ese “gran gigante” de la organización diocesana que es Mn. Joan Galtés Pujol, gran “Áliga” representativa de la altura de la nombrada Comisión Preparatoria entre los que se encuentran, como no, ese gran “músico y cura” (músic i capellà, así se presenta) que es Mn. Xavier Morlans.

Antoninus Pius en el artículo del pasado miércoles 5 de marzo, nos daba detallada cuenta de las preguntas que ha dirigido el Cardenal destinadas a los grupos de jóvenes de las parroquias a la espera de encontrar cumplida respuesta en una especie de misivas a consignar durante el “Festival” de 3 horas (de 10 a 13 horas) que piensa durar el “show” juvenil, amenizado como no por la batería, las guitarras y las flautas traveseras de Morlans y sus cuatro chicos treintañeros. Eso sí, todo con mucha “calidesa” (calidez)…

Y mi pregunta es esta: aunque por ver el espectáculo montado algunos de nosotros acudamos al sarao, ¿no pretenderá que enviemos a ninguno de nuestros grupos de jóvenes a ese montaje, verdad? Hay que saber que nuestros chicos y chicas no están acostumbrados a “Misas Jóvenes”, a gritos y aplausos dentro de la Iglesia, a corros de pañuelos y globos, a coloridas pancartas atravesando el presbiterio, y lo que es más importante a un vacío completo de auténtico contenido cristiano en los mensajes.

Nuestros jóvenes están siendo educados por nosotros en la libertad y la responsabilidad y no aceptan ser manipulados con la facilidad con la que en esta ocasión, como en tantas otras, se les pretende utilizar.

El 12 de abril será un decorado para esconder la ineficacia de una Delegación de Familia que en el último encuentro desestimó invitar explícitamente a aquellos movimientos y congregaciones que sí que realmente trabajan por la Familia y la Vida, pero que obviamente no son de su agrado. El acto de Santa María del Mar será una Patum de lucimiento, detrás de la cual se intenta camuflar la inoperancia de Toni Román, ese “irresponsable” puesto al frente de un objetivo pastoral que supera sus parámetros de “agente desacralizador” empeñado en hacer de los postulados “jocistas” la meta de sus esfuerzos.

No, Sr. Cardenal, no verá a nuestros jóvenes en ese acto, no los pondremos al alcance de las más que bengalas, bombas de relojería que usted ha colocado al frente de la acción diocesana. Junto a usted estará Galtés, ese “perfecto curial”, así perfectamente definido por muchos, y al que usted prontamente pretende investir como Vicario General, claramente por su gran “experiencia pastoral y formación jurídica” en substitución del más que amortizado Riera.

Pero esté atento y vaya con cuidado con que el evento no pase a ser, más que colorida Patum, una grotesca carnavalada o aún peor, se degrade hasta convertirse en una de aquellas “charlotadas” con las que el bombero-torero cada año nos alegraba la verbena de San Juan en la plaza de toros de las Arenas.

 

 

¡Se busca Obispo benévolo y generoso! – 03/03/2008

De diócesis no-catalana, claro está. No hay que poner enfrentamientos entre los que se tienen que ver las caras a menudo. Y menudo es nuestro cardenal con las cosas de comer. Es por ello que no nos sirve Terrassa: porque no hay que complicarle los papeles a Mons. Saiz, pero muy especialmente porque sus seminaristas siguen bajando a estudiar a esa penosa Facultad de Teología (que sigue siéndolo aunque cumpla 40 años y vaya Montilla a decir que es muy buena) pero también porque no nos fiamos del rector Cristau. Colaboró activamente creando el vacío a Don Ricardo en momentos delicados que requerían de él absoluta fidelidad y ello en favor de Vives y sus tentáculos. Y con las ganas que tiene este de suceder a Sistach, únicamente podemos augurar malos presagios.

Se ha demostrado por activa y por pasiva que nuestro n.s.b.a. Cardenal no va a cambiar nada. Quiere un resto de pontificado cómodo y fácil. Sin sobresaltos ni complicaciones. Para qué liarla si la mayoría desea seguir medrando. Cuatro o cinco añitos de “ir tirando” y después, si Dios le da salud, cinco añitos de retiro púrpura en Roma. Hasta los ochenta, que para eso tiene una salud de hierro. Cálculos humanos, no hay nada que hacer. Genio y figura hasta la sepultura. Sólo esperamos que no intente ofender demasiado nuestra inteligencia como cuando se envía a la Agencia Veritas la crónica del 25 aniversario de la revista del Seminario “Portal Obert” presentándola como buen instrumento para no sabemos aún muy bien qué.

La tradición de enviar vocaciones fuera es de larga trayectoria en Barcelona. La inventó el progresismo a final de los 50 y principios de los 60, cuando las vocaciones adultas sin estudios tenían que subir al Seminario Menor de la Conrería a acabar el Bachillerato. Les parecía un agravio insoportable mezclarlos con niños y adolescentes en un mismo régimen de vida.

Secundaron también la estrategia de enviar vocaciones fuera aquellos sacerdotes progres de los 60 con los seminaristas que los Operarios expulsaban: decían que el motivo era su “catalanismo” o su visión “avanzada” de la Iglesia. Carcassona o el Seminario de Saint-Sulpice en Paris fueron destinos señeros: siempre ha tenido mucho predicamento la “France” entre la progresía barcelonesa. Evidentemente antes Francia que la España obscurantista. Alguno de los exportados incluso llegó a obispo.

Después vino la larga “travesía Jubany” (1972-90): dos nefastos rectorados, el de Ventosa y el de Prat. No fue goteo, fue estampida de vocaciones hacia Seminarios y obispos benévolos que acogían a los vocacionados: Orihuela, Sigüenza, Cuenca, pero muy especialmente Toledo fueron los destinos preferidos.

Y se ordenaron todos sin excepción, progres y conservadores, guapos y feos, excepto los infumables, claro está. Y como es de lógica, pasaron unos años de ministerio agradeciendo a la diócesis la formación recibida y la ordenación sacerdotal. Más los de las Españas que los de la France, que se pasaron la gratitud por el Arco de Triunfo y los Campos Elíseos. ¡Menudas piezas!

Y la más que inmensa mayoría volvió. Algunos llegaron a obispos como D. José Ángel Saiz. Otros a Cancilleres o a Vicarios Generales. Ostentaron cargos de confianza y predicamento. O se les nombró Rectores de Seminario, como Mn. Salvador Cristau que aún va predicando que se fue a Toledo no sabemos por qué casualidades y no por carca. Que lo pregunten en la parroquia de Corpus Christi de la calle Bailén cuando era cursillista “de colores”, más rancio que el betún. Muchos para conseguir sus justas aspiraciones y sus ya menos justas ambiciones personales traicionaron su pasado con ósculo sacrílego. O se hicieron pasar por tontos haciéndose el “longuis”. Prototipo y protomodelo de todos ellos, Juan Martínez Porcell, nacido y cultivado en el seno de la Unión Seglar del P. Alba y Mn. Ricart. Más a la derecha ni el codo. ¡Y donde saca “pa´tanto” como destaca! Pero con su “menda y lerenda” allá cada cual. Nosotros a lo nuestro.

¿Cuáles requisitos buscamos para la formación de los chicos que van a pasar por la diáspora? Esencialmente: buena formación espiritual y litúrgica, calidez humana de un obispo muy cercano (si vive con ellos mejor) y alejamiento de las principales facultades de Teología de España que son la estación de llegada del progresismo de los 70 y 80 que ha reconvertido en “vacas sagradas” a los cabecillas de la oposición a Juan Pablo II, ahora claro está con un hermoso clergyman gris y una más que sospechosa sonrisa de “bien pagados”. Zaragoza y Valencia los ejemplos más diáfanos. Seguramente a pesar de Ureña y Garcia Gasco pero no sin su intervención y consenso. Lo sentimos, no podemos perder el tiempo. A vino nuevo, odres nuevos. La fina diplomacia, para la Secretaría de Estado y la ya menos fina para el Nuncio luso del Albariño y el Protos. Con o sin champagne francés. Para Barcelona es tiempo de sequía, pero no vocacional.

¿Y que ofrecemos? Aparte de la oración y la calidez de nuestra amistad, por supuesto financiación. El subsidio de los benefactores que lo fueron y ya no lo son. De los que nunca lo fueron y lo serán. Y de las piedras que convertiremos en pan. Nolite timere, Deus providebit. (No temais, Dios proveerá). Y nos vamos a dejar la piel en ello, creedlo. Los de Germinans no mentimos, lo sabe todo el mundo. Sólo decimos inconveniencias normalmente incómodas. Proponemos soluciones aunque algunas nos duelan como esta de hoy. Pero inevitables cuando no se avienen a conciertos.

Y al acabar el trayecto del exilio haremos todo para que a los jóvenes sacerdotes del mañana no les falte parada y fonda. Con Sistach ya no, nos habrá dejado y estará con el Señor. Por la inexorable ley de la vida y el discurrir del tiempo sus restos mortales reposarán, probablemente, en la cripta de la Catedral. Los nuestros quizá perdidos en alguna vía sin salida de los cementerios de Montjuich o Collserola. Tanto da: ad expectandam resurrectionem mortuorum et vitam ventura saeculi.

Pero no hablemos de muerte sino de vida y vida en abundancia. La que Dios dará como recompensa al buen obispo que por amor a la Iglesia y al sacerdocio abrirá de par en par las puertas de su corazón y de su Seminario a las vocaciones barcelonesas. ¡Y van a ser tantas y tan buenas! Y llevarán en su corazón el talante sacerdotal de San José Oriol y del beato Peris, del beato Casas Ros y de los demás seminaristas mártires de Barcelona cuyos nombres no están en el calendario pero están inscritos en el cielo.

Amunt germans que és nostre Guia! Jesús Rei nostre ens va al davant!

 

Sacerdotes para la Iglesia: los seminarios que necesitamos (y II) – 25/02/2008

De todos es bien conocido el apoyo y la amistad que Santa Teresa encontró en una de las más notables damas de la nobleza abulense de su tiempo: doña Guiomar de Ulloa. En sus salones se daban cita, con elevado espíritu y celo reformador, personajes tan destacados como San Luis Beltrán, San Pedro de Alcántara, San Francisco de Borja, el maestro Juan de Ávila y otros muchos y piadosos caballeros y damas que abogaban por llevar adelante y en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia, una tan saludable como necesaria Reforma. No debía confundirse su anhelo con los desvariados ataques que infringían a la Iglesia luteranos, calvinistas y hugonotes en el resto de la Europa del XVI.

A un cierto punto, Santa Teresa insiste en recuperar la genuina y vieja regla, propuesta ante la cual algunos desconfían:

-¿Ir hacia atrás? ¡Qué locura!

-No, responde la santa abulense, no se trata de ir hacia atrás, sino de saber de donde venimos para no olvidar hacia donde queremos ir.

Era necesario servirme de tal anécdota para defendernos, ya de entrada, de los más que seguros reproches de involucionismo del cual van a ser objeto nuestras propuestas. Nada más lejos de nuestro ánimo que la nostalgia de unos Seminarios del pasado que ni hemos conocido ni creemos deba atisbarse en el horizonte de nuestras perspectivas.

Aquí lo que es imprescindible es hacer nuestras las directrices conciliares que a través de los documentos del Vaticano II, de las dos Ratio institucionales, la del 1970 y la del 1985, y de la Exhortación “Pastores dabo vobis” han de constituir el eje binario de nuestra meta.

Los ensayos y experiencias del inmediato post-Concilio en Barcelona, no son especialmente halagüeños. Sólo basta recordar la lacerante crisis del Seminario y el cambio de equipo de formadores en el año 1968, así como la clausura del edificio de Diputación como residencia estable de los candidatos al sacerdocio. Crisis que desembocó en la creación de las tres residencias estables: la de la Sagrera, la del Guinardó y el antiguo Convictorio de Las Corts. A los diez años, en marzo de 1978, el entonces Rector del Seminario Mayor, Mn. Ramón Prat Pallarés, escribía en el suplemento de la Hoja Dominical consagrado al Día del Seminario:

“Lo que realmente ha cambiado en los últimos 25 años ha sido el marco y el estilo de vida del Seminario. (sic) Ya no sigue los ritmos propios de la vida monástica o de la vida religiosa en un sentido estricto. El tiempo del Seminario es un tiempo de formación que incluye todo aquello que puede ayudar a las personas a madurar cristianamente, con el objetivo de hacerlas aptas para el servicio ministerial que exige la situación pastoral de una diócesis como la de Barcelona. De esta manera el periodo de formación puede comprender, según la condición particular de cada candidato (y el caprichoso arbitrio ideológico de los superiores, añado yo), etapas muy diversas, como por ejemplo, el servicio militar, estudios civiles complementarios, el aprendizaje profesional y su ejercicio, etc.

Con estos presupuestos y bases en aquel curso 1977-1978 entraron 7 seminaristas. En el posterior los ingresos se redujeron a 2, para finalmente contemplar como ni siquiera una vocación tocaba a las puertas en el curso 1979-80. Los sacerdotes más celosos enviaban las vocaciones a Toledo, a Orihuela, a Sigüenza o allí donde se terciase.

En el mismo suplemento, y ya casi al final, unos seminaristas afirman que “los obstáculos a la respuesta vocacional pueden venir determinados por el hecho de plantearse algunas cuestiones básicas: el celibato, el compromiso para toda una vida, la falta de modelos atrayentes en el ejercicio del ministerio y una estructura envejecida de la Iglesia que no facilita la creatividad.” Entonces no estaba de moda como hoy en día (p. ej. en la revista del Seminario “Portal Obert”) el hecho de individualizar el testimonio personal de cada vocación, incluso con foto al margen. Pero todos sabemos quienes eran los seminaristas-modelo que estaban en el candelero ideológico del momento. La mayoría se han secularizado. Otros están compartiendo, codo a codo con el Sr. Cardenal, el actual gobierno de la diócesis. Y sus descendientes ideológicos, la marcha del actual Seminario.

No habrá resurgir vocacional ni rescate del Seminario hasta que se superen los presupuestos ideológicos que nos han llevado hasta donde estamos y relevados de sus puestos de mando los que aún hacen gala, de manera más o menos encubierta, de la mentalidad desacralizadora que generaron.

En otro orden de asuntos, habría que dar un rápido destino al antiguo Convictorio de Las Corts y a las Residencia de la Sagrera. La incuria y el paso del tiempo los están llevando al traste. La creación de dos Residencias masculinas de universitarios católicos, de los de verdad, con celebración de la Fe conjunta (laudes y misa por la mañana, vísperas por la tarde) y vida comunitaria de familia, asistidos por un joven sacerdote convencido de su misión, sería un magnífico proyecto. No cabe duda que gestionados con ilusión, tales Colegios serían una fecunda fuente de vocaciones para el apostolado seglar y estoy seguro que también a la vida religiosa y sacerdotal. Todo dependería de quien estuviera al frente del proyecto. Los hasta ahora delegados de Juventud, Pastoral Universitaria y movimientos afines, evidentemente no. Hay que pensar en los jóvenes movimientos de la Nueva Evangelización, no en los caducos organigramas del pasado.

En este sentido, y aunque comprendemos las necesidades que la Fundación Pere Tarrés puede tener para su movimiento de Esplais, vistas las prioridades y considerados los frutos, creo convencidamente que hay que dar otro destino a las instalaciones del Antiguo Seminario Menor de Tiana. Es muy posible que el Cardenal Carles se precipitara al clausurar la Conreria. Ciertamente los obstáculos parecían insalvables. Pero el tiempo ha demostrado que los resultados han sido letales. Su traslado al Convictorio de Las Corts y su ubicación definitiva junto al Seminario Mayor en la calle Diputación no han dado los frutos esperados. Al contrario, el seminario menor agoniza.

La Conreria (así se llama el enclave propiedad de los Cartujos, dentro del municipio de Tiana donde se ubicaba el seminario menor) tiene que volver a ser Seminario. Su historia lo exige, su magnifica situación geográfica también.

Y si Don Ricardo se precipitó en clausurarlo como sede del Menor, creo que nuestro n.s.b.a. Arzobispo el Cardenal Martínez Sistach también se precipitó al no dar una respuesta afirmativa a la petición que en su día le manifestó Kiko Argüello de fundar un Seminario Redemptoris Mater en nuestra diócesis.

Y creo que establecerlo en la Conrería sería una buena decisión. Novedosa, rompedora e insólita ciertamente. Pero de una inimaginable fecundidad. No para el Camino Neocatecumenal, sino para Barcelona, ya que de todos es bien sabido que las vocaciones aunque proceden de las comunidades del Camino son y tienen razón de ser en tanto en cuanto se ordenan como auténticos sacerdotes diocesanos a la plena disponibilidad del Ordinario del lugar y con un fervor misionero absoluto. En el mundo son ya 67 los Seminarios de este tipo. Y siete en España: Madrid, Castellón, Córdoba, Granada, Murcia y León. ¿Por qué no Barcelona? ¿Somos tan indignantemente diferentes?

El actual reto es romper esa supuesta “diversidad” que nos aísla de las grandes corrientes por las que caminan los seminarios de las diócesis más significativas de Europa. Como en un día ya afirmé con contundencia: tenemos que fijar nuestra mirada en Seminarios como los de Milán, Munich o Lisboa (elimino la referencia al Seminario de San Dámaso de Madrid para no ofender a los castos oídos nacionalistas). En sus formas y en su fondo. En la formación que allí se imparte y en su estética, nada desacralizada por cierto. En su labor con las más jóvenes vocaciones, con los chicos de los Menores y fijar especialmente nuestra atención en el entusiasmo unánime que suscitan entre el clero.

Y hay que atender a la formación intelectual: y si hay que dejar de acudir a la Facultad de Teología porque esta no otorga una correcta formación a los candidatos, no pasa nada. Suficientes sacerdotes y laicos bien preparados tiene Barcelona para asegurar una adecuada y recta preparación intelectual a los chicos. Tome nota Terrassa en este sentido si quiere que su Seminario dé frutos duraderos.

Pero hay que ir alejando prejuicios ideológicos y esquemas preestablecidos: los seminaristas no deben abandonar el Seminario los fines de semana para acudir a unas parroquias que más que formarles tantas veces los deforman o ponen obstáculos a su formación. Raro es el caso de unos jóvenes que necesitan aterrizar en el “mundo” y en las realidades concretas de las parroquias. Provienen de ellas, saben muy bien que hay más allá de los muros del Seminario. En cambio los chicos deben vivir plenamente la Liturgia y la vida comunitaria que el Seminario debería ofrecerles para que el tiempo de su formación fuese útil. Hoy, a diferencia de lo que pasaba hace decenios, en los que irse a un convento o a un Seminario era una “huida del mundo”, abandonar el Seminario los viernes por la tarde para volver los domingos por la tarde o los lunes, constituye una huida de su propia realidad formativa.

Finalmente, y sin perjuicio de posteriores propuestas, hay un aspecto a mi entender enormemente descuidado: la formación espiritual de los seminaristas, y con ella su maduración psico-afectiva y la de su específico carácter sacerdotal. Creo convencidamente que un sacerdote es lo que ha sido su formación en el Seminario. Y que su Seminario va a ser lo que haya sido ese Año de Espiritualidad que debería colocarse como preludio y antesala de todo sus estudios. No se trata de un año propedéutico a los estudios como lo era el famoso “Curso Introductorio” de hace algunos años. Debe ser un año en el que la iniciación a la Vida Espiritual, a la Sagrada Escritura, a la Liturgia y al Canto Eclesiástico y como no, a la consolidación de una muy buena base de latín y griego para conocer las Actas de los Padres y del Magisterio de la Iglesia, debería primar sobre cualquier otro objetivo. Una buena tanda de 9 días de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio y buenos retiros mensuales deberían ser un privilegiado medio de discernimiento para los jóvenes que se acercan al Seminario. Y al frente de ese Año de Espiritualidad, un sacerdote de absoluta confianza y sentido de la responsabilidad. ¿Cree realmente su Eminencia el Cardenal, que las características del actual Director Espiritual, Mn. Arenas lo encuadran en este perfil?

Sin un paso decidido en esa dirección no hay futuro para el Seminario de Barcelona. Se pondrán parches y remiendos, pero no habrá ningún porvenir.

A los cuarenta años (1968-2008) de la gran crisis que revolucionó nuestra primera institución diocesana ¿estamos dispuestos, sin perder de vista el camino recorrido, a dirigir nuestros pasos hacia un futuro más prometedor que pasa por la absoluta reforma de las estructuras?

De la altura de miras en la respuesta y en la medida en que se aplique dependerá la marcha de nuestra Archidiócesis de Barcelona.

Como afirmaba en 1978 el entonces Rector del Menor, Mn. García-Die: “No es cierto que haya pocas vocaciones. Mejor sería decir que no las sabemos descubrir o no somos capaces de guiarlas y se nos pierden…” O se envían a otros Seminarios, claro está. ¿Cuál será nuestro camino?

 

Sacerdotes para la Iglesia: los Seminarios que necesitamos (I) – 18/02/2008

Durante estos primeros nueve meses de singladura de Germinans hemos recibido algunas cartas y escuchado no pocas voces reclamándonos una actitud más honesta que no se dejase llevar tanto por la crítica sistemática y que fuese capaz de elaborar propuestas concretas de solución a los problemas reales. El tema del Seminario y la formación sacerdotal siempre ha sido el ejemplo paradigmático. Al mismo tiempo siempre hemos temido que siendo nuestro principal objetivo un estado de cosas beneficioso para el presente y futuro de la diócesis, la presentación de esas líneas de actuación, por el mero hecho de provenir de nosotros, sería rechazada frontalmente. Solo por aquello del “animus litigandi”, ya sabéis.

A las puertas del inicio de la Campaña del Día del Seminario, que actualmente debería tener como objetivo no tanto la cuestación diocesana para el incremento de las ya más que rebosantes arcas y las herencias que están por venir (para poner marmolitos por el caserón de Diputación y libreas con escuditos a los porteros del susodicho), sino ser una verdadera Campaña Vocacional que, aunque debería durar todo el año sí que es cierto que en la fiesta de San José tiene su especial cumbre celebrativa.

Sería de imperiosa necesidad que este mes fuese el momento de un mayor contacto con aquellas familias y parroquias que durante todo el año cuidan y forman a los chicos que expresan su deseo de ser sacerdotes.

La pastoral vocacional no tiene que inserirse en ningún otro lugar sino en la pastoral familiar y en la pastoral de juventud. Por eso los responsables de ambas delegaciones y el Rector del Seminario deberían caminar al mismo paso seguidos muy de cerca del Arzobispo en primera persona. Las personas que asuman esos cargos deben no solo estar convencidas sino vivir en primera persona en sintonía con la Iglesia. Aquí sí que se hace necesario aquel principio ignaciano del “sentire cum Ecclesia”.

¿Qué deben creer y vivir pues estos sacerdotes? En primer lugar que la vocación del cristiano es cristocéntrica, es decir que debe orientar toda su vida hacia Él como principio y fin. En segundo lugar, que la Iglesia ha recibido la misión de llevarnos hacia Dios a través de los Sacramentos, y muy especialmente de la Eucaristía, centro y culmen de toda la vida cristiana, como afirma el Concilio. En esta dimensión se perfila la importancia del sacerdocio ministerial como lugar donde reposa toda la economía de la salvación. Esto es Concilio Vaticano II puro y duro. Es “Presbyterorum Ordinis” limpia y llanamente.

Si esto se lo cree el Pastor de la Diócesis, buscará entre las personas que se lo crean y que lo vivan en primera persona, a los responsables de la Familia, la Juventud y el Seminario. Pero han de ser entusiastas y que sean capaces de contagiar ese entusiasmo. Para los jóvenes -en contra de lo que se podría suponer- resultan atrayentes los aspectos que no tratan de mundanizar el sacerdocio. Hay que evitar la desacralización en lo interno y en lo externo. Pero ¿cómo pueden resultar atrayentes un delegado de la Familia con esa alcachofa de corbata que nos lleva o un delegado de Juventud vestido “a lo Camacho” y rapado como un inclusero? Hay que rechazar como depositarios de esa responsabilidad a todos aquellos que crean que ser sacerdote es “anunciar la Buena Nueva” o “sembrar la semilla del Evangelio” (eso es misión de todos los bautizados) o como afirmaba el nº 4 del “Llença´t” : “trabajar por aquella paz y el amor entre los hombres que solo Dios puede dar”. Se trata de un reduccionismo cursi y de bajas miras. Con leyes de mínimos no se va a ninguna parte. A desterrar “ipso facto” todos los que crean que el sacerdote es “ser animador de las comunidades” (tipo Cervera el del Punxó y Romeu de Can Picafoc).

Y aún peor los que quieran insertar en la vocación sacerdotal cualquier elemento de coloración política, intramundana, inmanente y antropocéntrica. El sacerdocio católico únicamente tiene un color: el trascendente y sobrenatural. Quien quiera ser agente de cambio y promoción social que lo haga desde una buena formación laical, preparándose en una buena Universidad católica (si la encuentra, claro está) y desarrollando su vocación cristiana como seglar en el mundo, que para eso principalmente se convocó el Vaticano II. Para tomar conciencia que el bautizado es levadura en la pasta.

Claro está que cuando has dejado todo esto bien claro y has trabado una acción unitaria en los ámbitos de la familia, de la parroquia y de los movimientos de juventud, el fruto es inmediato. ¿Cree el Cardenal, ahora que es tiempo de renovación de los Vicarios Episcopales, que estos que ahora tiene van a secundar esa labor? Y es que si los más cercanos colaboradores del Arzobispo convencidamente le apoyaran en tal línea no harían falta ni “fulletons” ni nada que se le parezca. La gracia actúa sola y florece el entusiasmo que tú en primera persona has contagiado y crece rápida la generosidad de unos chicos impulsados a un compromiso definitivo y radical: SER SACERDOTE DE CRISTO AL SERVICIO DE LA IGLESIA.

¡Qué belleza, qué sublimidad, qué maravilla, qué regalo la vocación! Y todo te parece nuevo, con una luz especial y hasta lo más arduo parece excelso! El trabajoso camino de la santificación personal, el celibato y la soledad que conlleva, el ambiente social tan hostil que vivimos, las interpelaciones culturales de un mundo contrapuesto a la fe, todo resulta llevadero y carga ligera. Porque si Cristo está con nosotros ¿quién contra nosotros? Y además bendecidos y consagrados en su nombre.

Y os puedo asegurar que no son palabras e ideas mías. Que aunque no he querido llenar este artículo de citas (cosa que nunca me ha gustado, porque creo que malogra la calidez y obstaculiza la cercanía del discurso con mediaciones innecesarias) os puedo aseverar que esto es el decreto conciliar “Optatam Totius” y la exhortación apostólica “Pastores dabo vobis” de Juan Pablo II en estado natural.

Si nuestras Diócesis y Seminarios van por aquí su camino será acertado. Si se alejan, yerran y los responsables se engañan a sí mismos y a las familias y muchachos que siguen recibiendo la llamada a entregar su vida al servicio de Dios y de la Iglesia. Y Dios nos pedirá cuentas.

Dios mediante, y como segunda entrega, el próximo lunes 25 de febrero, trataré de presentar el perfil de formación espiritual e intelectual que debería tener nuestro Seminario, así como algunas propuestas para el Edificio de Diputación, la Conrería, el Convictorio de Las Corts, y como no, la residencia de la Sagrera.

 

 

¡Ahora es un buen momento para empezar, Eminencia! - 04/02/2008

Quiero traer a la memoria el clima que especialmente desde enero del año 2004 vivíamos en nuestra querida Archidiócesis de Barcelona. Estábamos en el segundo curso de prolongación del pontificado del Cardenal Carles. Así se lo había pedido el Papa. El clima creado por el conjunto del progresismo era casi irrespirable. Habían viciado el oxígeno de la diócesis con el veneno de una acusación: el Arzobispo vive enrocado y aislado de la realidad diocesana. No recibe a los sacerdotes. No departe con ellos. No comparte con nadie. Encerrado en su Palacio conspira contra el bien de Barcelona preparando una sucesión malsana.

Era los días de la Campaña “Derribos Ureña”, encomiable empresa constructora, cuyo nombre sin embargo se aprovechaba para hacer alusión al prelado valenciano, de la Vall d´Albaida, que presuntamente Carles proponía no tanto como el continuador de su obra sino casi como “la pérfida sombra que prolongaba su malvada figura”.

Así estaban las cosas. Una vez suficientemente asfixiados por tales males que se cernían sobre nuestras cabezas nos hacían llegar una bocanada de aire fresco: es mejor que llegue Sistach. Él nos dará lo que este no nos da. Será bueno, acogedor, paterno, escuchará a todos. Será un pastor prudente y equilibrado capaz de atender en su episcopal corazón las justas aspiraciones y deseos de sus sacerdotes. Estará en grado de hacer suyos los sufrimientos de todos los curas sin excepción; estos que ahora gimen y padecen en este valle diocesano de lágrimas.

Y llegó junio. Y la división de la diócesis. Y todos los manifiestos en Palacio, Turull megáfono en mano protestando por la decisión de Roma. Y todo lo sabido y archiconocido. Pero no llegó la sangre al río. Había llegado la Paz. Bueno, ellos decían el “Pacificador”. Y con él, las promesas.

¡Ahora, poquito a poco y por Arciprestazgos, irá recibiendo a todos los sacerdotes para conocerlos y escuchar sus anhelos!

¡Cuatro!. Cuatro años se cumplen en este 2008 y aún estamos esperando. Pero nunca es tarde si la dicha es buena. Este es un buen momento para empezar y cumplir las promesas de la campaña electoral de los que Usted, Eminencia, tiene a su lado en el gobierno de la Archidiócesis.

Empiece por donde quiera y de la manera que quiera. Le voy a sugerir todas las alternativas que me pasan por la cabeza:

Calculando que somos unos 350 sacerdotes diocesanos vivos y que solo tiene trato asiduo y constante con unos 50, demos por buena la cifra de 300.

1º Si dedica los lunes por la mañana empezando a las 9 y acabando a las 2 de la tarde (con un cuartito de hora para un break a media mañana y 5 minutitos para el Ángelus) y dedicando unos intensos 45 minutos para cada sacerdote, puede Vd. recibir a 6 curas cada lunes. En un año se los acaba. Si en un ejercicio heroico añadimos 3 horitas por la tarde, es decir 4 curas a 45 minutos, rebajamos el periodo de entrevistas a 9 meses. Como un parto. Para Navidad todos conocidos y escuchados. Ya verá que hermoso es contactar con sus más cercanos colaboradores. No olvide eminencia: ¡un general se debe a su tropa!

2º Empiece por los sacerdotes mayores o los jóvenes, tanto da. Por los Arciprestazgos foráneos o por el centro de la Ciudad. Coja una lista y convóquenos por orden alfabético. Hágase una pizarra de corcho con los nombres de las parroquias y tire dardos a voleo. Legítima libertad de hacerlo como quiera. Pero llámenos. A todos sin excepción. A los que están en el stablishment  y a los marginados. A los que a Vd. le caen simpáticos y a los que le resultan antipáticos. A los renovadores como nosotros y a los recalcitrantes pseudo-progres, como ellos. A los que para usted “no existimos” y a los que lleva más cerca de su corazón. Háganos sentar y sentir confortablemente a su lado. No vamos a desestimar el esfuerzo. No desdeñaremos el sacrificio.

3º No hace falta que nos haga de director espiritual, pero pregúntenos como estamos de salud, si viven nuestros padres, si comemos bien, si tenemos quien nos planche la ropa. Interésese por lo que leemos y pensamos. No hace falta que nos diga que “podemos hablar en libertad porque no tomará represalias” porque “excusatio non petita accusatio manifesta”. Comportémonos con naturalidad y familiaridad. Sea franco y le seremos francos. Muestre ese corazón de buena persona que debe llevar por dentro.

No se deje llevar por lo que le han dicho de nosotros. Nosotros aparcaremos prejuicios, apárquelos también usted.

4º Demuéstrenos que nos ama. Todos sus sacerdotes estamos necesitados de afecto. No somos pesimistas ni estamos desilusionados. Estamos solos, faltos de la calidez del regazo de nuestro Pastor. Recuerde que sus sacerdotes representan en el mundo la tierra de reposo donde Dios y el hombre se encuentran. Recuerde que tanto a Usted como a nosotros, Dios nos ha arado el corazón para que de los surcos abiertos el amor se convierta en consoladora amistad. Ofrézcanosla. Nosotros se la brindaremos, estamos seguros.

5º No vea en nosotros nombres y apellidos, destinos y ocupaciones. No intuya en nosotros problemas o soluciones a los suyos. Descubra personas, vea hijos.

Y si hace todo esto con ilusión va a vivir una de las más gratas experiencias que el episcopado le va a procurar. Intuirá paradojas pero vislumbrara en la heroica soledad de sus sacerdotes un maravilloso misterio de fidelidad. Incluso en las deshonras del sacerdocio que usted acertará a presentir verá la grandeza divina del sacerdote. En nuestros sufrimientos palpará el testimonio de muchas vidas que darán si cabe mayor sentido a la suya.

Levántese hoy, Eminencia y diga valerosamente: “NUNC COEPI: AHORA EMPIEZO”. Y a mayor gloria de Dios.

 

Primera razón por la que Turull debe ser relevado: Sectarismo – 21/01/2008

A la hora de titular este artículo, mi buen amigo Dom Gregori Maria con quien comparto buenos momentos de trabajo y amistad, aboga para que sustituya “sectarismo” por “partidismo”. No desearía que en estas semanas que preceden a las Elecciones Generales fuese confundido el término.

No se trata de que Turull tome partido por unas siglas políticas u otras en vísperas de la contienda electoral, lo cual realmente desconozco.

Aquí se trata del sectarismo manifestado por Mn. Turull, a partir de una toma de partido ideológica que evoluciona en manifiesta enemistad y acciones hostiles hacia sacerdotes y obispos con los que debería conservar una relación, al menos formalmente, cordial.

El relato de los hechos, que son de una gravedad absoluta, nos exige un cierto detenimiento y una actitud concentrada para poder captar los detalles de la historia.

Todo comienza en el mes de diciembre: como tantas otras entidades corporativas, CiU (Convergencia i Unió) celebra una cena de partido con los miembros de las juntas locales de una comarca barcelonesa perteneciente eso sí, a una diócesis vecina y colindante a la Archidiócesis de Barcelona. A esa cena acude Josep Torrents, el conocido miembro de Església Plural y que en aquel preciso momento, al tomar la palabra, se refiere a sí mismo como “portavoz de Església Plural”. Comenta algunas cosas más o menos intrascendentes y después en privado se dirige a una miembro de junta local de CiU de un municipio muy concreto preguntándole sobre su párroco en cuestión. Presencia la conversación una diputada de CiU al Parlamento de Cataluña. Ante el asombro de la susodicha señora que le responde que no hay nada particular que subrayar sobre el sacerdote, Torrents responde con cierto tono contrariado que el personaje en cuestión es “harto conocido ya desde el Seminario y que de ello le ha hablado con detalles, el Rector Mn. Turull”.

La señora en cuestión, que siempre ha colaborado de manera muy cercana con la parroquia de su pueblo, se dirige al sacerdote y le cuenta, con el asombro de este, la conversación mantenida con Torrents y el tono desafiante y entrometido con que este ha querido hurgar en cuestiones anodinas. Acostumbrado este a las críticas y ataques, mantiene una prudente actitud de silencio ante ese encuentro.

Días más tarde, por razones que no vienen al caso, se dirige a una institución diocesana alojada en el edificio de la calle Diputación. En tal institución se le subraya que por orden de Mn. Turull se le ha restringido el uso de un determinado servicio. Ante la perplejidad de las mismas secretarias que no saben dar razón de la causa de esa orden, hacen referencia a una afirmación del mismísimo Turull que habría afirmado que en los próximos días verían un artículo revelador en la página de Església Plural sobre el sacerdote en cuestión.

Dicho y hecho: el vergonzoso artículo, anunciado proféticamente por Turull, aparece en Església Plural.

La abogada del sacerdote llama al número de contacto que aparece en la web de Esglesia Plural. Le atiende un secretario. La letrada le comenta lo infundado de ciertas afirmaciones que figuran en ese artículo y los riesgos a los que se exponen manteniéndolo. Airado el secretario responde que todas las afirmaciones están siempre contrastadas y, oh cielos, que de ese caso “hasta el mismísimo rector de Seminario” ha dado fe de ello.

Las piezas del rompecabezas empiezan a encajar. Turull mantiene con Església Plural no únicamente vínculos de amistad con los miembros de ese movimiento, o de simpatía ideológica, cosa más que evidente desde siempre (aunque ciegamente el Cardenal Martínez no quiera admitirlo), sino de íntima colaboración en la campaña de acoso y derribo a ciertos sacerdotes. Y además no todo queda aquí. En el caso que nos ocupa la campaña concreta contra este sacerdote, llena de difamaciones y calumnias, es una pieza más de la estrategia de acoso y derribo contra un legítimo obispo de una diócesis vecina, que ellos juzgan como enemigo acérrimo y obstáculo para sus objetivos.

Vergonzoso. A esto lo llamamos Sectarismo. Toma de parte, y de manera vil y rastrera, cargado de odio e inquina, de alguien que como un rector de Seminario está llamado a manifestar neutralidad en todos los asuntos que en la diócesis sean de discusión, más si los asuntos en cuestión forman parte del acontecer particular de una diócesis vecina.

Pero todo vale para destrucción de ciertos obispos.

En cambio a nosotros, que jamás hemos utilizado ni armas sucias, ni golpes bajos, ni difamaciones insidiosas (en caso contrario, que se pruebe) sobre asuntos o personas, sino únicamente razonamientos objetivos y públicos, se nos niega el pan y la sal de nuestra existencia. Nosotros somos los malos y perversos.

Los que estamos obligados por la promesa sacerdotal, deberíamos manifestar nuestro respeto al obispo simplemente callando (aunque mejor sería no existiendo).

Para nuestro Cardenal, Germinans es un desafío. A ellos en cambio les permite testimoniar su pluralidad de pensamiento. Incluso desde cargos que, como el de Rector del Seminario, deberían ser eminentemente (nunca mejor dicho) neutrales.

Pues nuestro n.s.b.a. Cardenal se equivoca. Germinans no es un desafío sino un testimonio de que estamos aquí. Del orgullo con el que defendemos nuestra posición. De la valentía, bajo la presión de tantos riesgos, con la que permanecemos en pie abogando por una Iglesia más evangélica, más humana, más igualitaria y más justa especialmente con los desheredados de la bondad episcopal.

Aquí, los “anawim” de Jahveh, el “pequeño resto de Israel” en Barcelona, somos los laicos y sacerdotes que, contrariamente a toda lógica, queremos permanecer más cercanos al legítimo magisterio de la Iglesia, al Concilio rectamente interpretado por el Santo Padre, y a la Tradición, todo ello en mayúsculas.

El rector del Seminario, por esta primera razón de peso, debe ser relevado inmediatamente a final de este curso.

En las próximas semanas expondré otras causas de no menos envergadura y que esperemos sirvan de reflexión a todo el conjunto de la familia diocesana.

 

Romeu: nuestra versión del pensamiento débil – 11/01/2008

Circunstancialmente, y por culpa de un flemón que me obliga a dosis nocturnas de Amoxicilina y Paracetamol, esta madrugada pasada di con la repetición del nº 39 del programa ESPAI PUBLIC de BarcelonaTV, primero de los emitidos en este año 2008. ¿Tema?: “La Iglesia Española, ¿en cruzada?”. Lo suficientemente atractivo como para no dejarte seducir durante 56 minutos con el coloquio presentado por la agresiva Cristina Vicente y ese Saturno mediático, con camisa roja y cabello graso, que es su director, Antonio Franco. (Franco, ese hombre con caspa, como le llama Federico en La Mañana)

¿Y los invitados? Un circo de no perderse: el profesor de penal en la UB, Juan José Queralt, el profesor de esa institución jesuítica llamada ESADE, foro actual de todas las ideologías de desmembración, Luis de Sebastián, la escritora y feminista Gemma Lienas, el escritor progre socialista y amiguete de obispos Álex Masllorens y por supuesto, el que parecía iba a ser el convidado de piedra pero no lo fue, nuestro insigne periodista y sacerdote, Francesc Romeu, arcipreste de Pueblo Nuevo, y portavoz mediático de Església Plural.

El coloquio no podía discurrir desde su inicio por senderos más agresivos contra “los obispos de Madrid” (se referían a los que estuvieron en Colón o lo apoyaron explícitamente). Comenzaron afirmando que estamos ante la tercera oleada de secularización (¿mejor laicista?) de la España contemporánea: la primera, la agresiva de la II República, la segunda, la que en la transición situó al catolicismo únicamente como marco cultural de una generación que así se entendía y se consideraba: herederos de una cultura católica, y la actual, la de una generación que niega cualquier vínculo con la cultura católica.

Continuaron con un bombardeo de cifras estadísticas sobre la disminución no sólo de la práctica religiosa sino de la confesionalidad religiosa de la población (acentuadísima en el País Vasco y Cataluña), así como el descenso de matrimonios canónicos, exequias cristianas y bautizos en Cataluña. Sobre lo injusta de una situación en la que el Gobierno de Zapatero se muestra débil y pactista con una Iglesia que no se merece ninguno de los privilegios que se le han otorgado en los últimos tiempos (paso del 0,52% al 0,7% en la recaudación del IRPF, pago del concierto económico a los colegios de la Iglesia, mantenimiento de sueldos del clero en hospitales, ejercito, y demás, sueldos a religiosas en Hospitales, en una palabra: se ha de despojar a esta Iglesia que “no respeta el pluralismo democrático” de todos los restos de un pasado confesional.

¿Y nuestro ínclito periodista y sacerdote Romeu? Callado en todo momento como el invitado de piedra, asintiendo en la mayoría de los argumentos y acabando de completar con sus estadísticas “sociológicas” los datos y los argumentos que circulaban por la mesa. Eso sí, hablando de la tercera vía religiosa, la de aquellos que, siguiendo una moda proveniente de EEUU (el demonio ideológico) se elaboran su religión personal a la carta usando de sus postulados a conveniencia.

Y nada más. Al contrario, después de denigrar lo que pasa con la Iglesia de España, y dejar claro que aquí tenemos una Iglesia “moderada y dialogante” que no nos apuntamos a esos actos, si no que abogamos por postulados que no se defienden en la calle, sino que se viven en la intimidad, pasó a afirmar que aún a pesar de esto, los obispos de Cataluña no trabajan “tan unidos como hace 20 años”. Lo que Masllorens aprovechó para decir, uniendo el tema de la COPE, que a los obispos que te afirman en privado algunas cosas, les falta valentía para defenderlo en público y coraje para hacer algo positivo para cambiar las cosas. ¡Menudo retrato de aquellos que les aúpan y sostienen! Asintiendo velozmente Romeu, como no podía ser de otra manera.

Este es nuestro representante del “pensamiento débil”, este el  Gianni Vattimo de nuestro país. Este el portavoz defensor de la “verdad” de la Iglesia. No tardó en arremeter contra todos los nuevos movimientos que, según él, en época de secularización no son más que una manifestación de la búsqueda de seguridades. Como los “neocons” dijo Masllorens. Son los “teocons” afirmó él. Y entre estos desde los “lefebvristas” hasta el Opus Dei, pasando por Neo-Catecumenales, Carismáticos, Comunión y Liberación, y lo que haga falta. Todos al mismo saco. Más bien Romeu, con todo ello, es el representante del pensamiento “bleda” (acelga) de una Iglesia (la Plural, claro) que se avergüenza de la Iglesia-Institución y que sin embargo mendiga una silla presencial en el “consejo de los cínicos”, en el “ròdol burleta dels descreguts” (asamblea de los impíos) de todos los programas televisivos en los que se hace caldo gordo no solo con el  anti-clericalismo sino con el ataque frontal al catolicismo. Pero es que “nosaltres no som d´eixe món”… ”No somos de este mundillo”. Romeu y su Església Plural, son la Iglesia encarnada en el Evangelio, defensora de la igualdad de las mujeres en la Iglesia y la dignidad de los homosexuales en línea de paridad…

Una de las primeras cosas que debería hacer nuestro Cardenal Arzobispo es afirmar que es injusta esa división-distinción que los mass-media realizan sobre el conjunto del Episcopado. Que nunca como en este momento de crisis cultural, los obispos de España junto con el Papa, han estado tan unidos. Que no pudo asistir por causas ajenas a él, pero que personaliza su asistencia con su adhesión, junto a todas las familias y obispos allí presentes.

Como hizo Mons. Fernando Sebastián en una magnifica entrevista en La Tarde de la COPE esta misma semana.

Pero no esperemos esas declaraciones de nuestro Cardenal, que son las mismas que hubiéramos debido esperar de Blázquez ante los piropos lanzados por Zapatero a su persona: no hay división entre mis hermanos en el episcopado y yo mismo, en las cuestiones fundamentales de fe y costumbres. Yo estoy al lado de mis hermanos Rouco, Garcia Gasco, Cañizares y junto al Papa, a favor de la familia. Y si hubiera sido posible, decirle a Pepiño Blanco, que quién se cree que es él para pedirle explicaciones al Papa sobre el concepto de familia tradicional.

Pero es que son tantas cosas. Y “lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta” (o on no hi ha, no raja -donde no hay no mana-).

Siento que este artículo cause una nueva depresión a Mn. Francesc Romeu, hombre de temperamento ciclotímico, muy sujeto a esos baches cuando le plantan cara, pero, “si no quiere polvo, que no vaya a la era” como se dice en Lérida. Por cierto, diócesis a puntito de ser proveída, la primera de las vacantes catalanas, en las próximas semanas. Los nombres ya están en Roma. Don Javier Salinas, ha dado su opinión y se prepara para el momento. Comienza el “ball de rams” que esperemos no sea “de bastons”. ¿O quizás si? Buen provecho a todos.

BENE VALETE

 

Seguiremos elevando la voz, pero limpiamente… - 07/01/2008

Y lo haremos porque nos interpela nuestra conciencia cristiana. Porque no podemos permanecer insensibles ante el daño moral causado a nuestros niños, en las escuelas laicistas donde les es inculcada la “moral del Estado” con una visión sesgada del hombre y su destino. Porque nos duele el ambiente de corrupción moral en que crece nuestra juventud, fomentado y alimentado desde las oscuras instancias que sostienen a los medios de comunicación. Sufrimos porque Cristo no es conocido y ni amado por tantos jóvenes a los cuales se les ha privado de la dicha de la predicación evangélica. Sufrimos porque se ha desarraigado de tal manera la fe en las conciencias que en Cataluña ya solo una minoría de parejas, únicamente un 37% contraen el sacramento del matrimonio a la hora de fundar su familia. Y porque ante eso no podemos permanecer indiferentes. Nos duele en el alma ver tantas almas que se pierden porque viven y mueren sin conocer a Cristo ni a su Iglesia. Porque son arrastrados hacia sectas y falsas religiones sin que nadie dé la voz de alerta y proclame con valentía la verdad de la fe católica.

Pero aún se nos quiebra más el alma al ver que los medios ordinarios de la Iglesia que deberían servir como instrumentos de la salvación, son neutralizados en su eficacia por la acción negligente y destructiva de aquellos que deberían ser transparentes administradores de la doctrina y la pureza de los sacramentos y de esta manera, agentes de la acción evangélica.

Nuestra conciencia sangra al contemplar como instituciones que deberían estar al servicio de la propagación de la fe, entre ellas instancias académicas de la diócesis como la Facultad de Teología, cobijan a profesores cuyas doctrinas están en flagrante contradicción con la doctrina oficial de la Iglesia. Con esas lagunas, por no decir deformaciones doctrinales, son formados nuestros futuros sacerdotes. Deformaciones que se añaden a las de orden espiritual y ascético en el seno de la primera institución diocesana, el Seminario.

No vamos a cansarnos en reclamar y con procedimiento de urgencia el inmediato relevo del rector del Seminario, Mn. José María Turull y todo el equipo que él sostiene. Pero fundaremos ese proceder en cuestiones de orden objetivo que aconsejan ese camino no cayendo jamás en campañas de descrédito moral de orden personal. El equipo de los que hacemos posible Germinans condena cualquier proceder que a partir de descalificaciones personales, conduzca a la difamación como instrumento de desgaste moral. La campaña de panfletos que circula por la diócesis atacando la integridad moral del rector del Seminario no cuenta ni con nuestro apoyo ni con nuestro beneplácito. Hemos sido sabedores de ella de la misma manera que cualquiera de vosotros. Y lamentamos el método. Quién conozca Germinans con una mínima profundidad sabrá que no estamos detrás de todo ello.

Nuestra lucha es limpia, cuerpo a cuerpo, iluminada por la luz de la razón y la reflexión coherente que emana de nuestra conciencia, creemos que rectamente formada. Rechazamos la baja catadura moral de quien usa del lodo para la venganza personal. En ese cuadrilátero no nos encontrarán.

Durante el transcurso de la Jornada Sacerdotal de hoy volveremos a escuchar la obsesiva llamada a hacer piña entorno a nuestro pastor y a abandonar toda crítica que lleve al desgaste de las instancias de poder que sustenta nuestro Cardenal Arzobispo con su acción de gobierno. ¡Qué lástima que esa llamada únicamente valga para estos momentos y no para aquellos en los que el objeto de la crítica era otro Cardenal! Siempre la “llei de l´embut”: l´ample per a mi i l´estret per a tu (la ley del embudo: lo ancho para mi, lo estrecho para ti)

Pero ya cansan. Esperemos escuchar pronto alguna otra cantinela más divertida y original.

Mientras tanto manteneos a la espera de ver pronto publicadas unas conexiones un tanto reveladoras entre los elementos más señeros de Església Plural y algunos altos cargos de la Diócesis. Conexiones que evidentemente trataré de presentaros con todo lujo de detalles, y sin duda añadirán un poco de sustancia a la panorámica diocesana…

 

De los que se van del corro… - 31/12/2007

Imponente y conmovedora la concentración a favor de la familia de ayer domingo en Madrid. Jovialmente ovacionada y agradecidísima la videoconferencia del Santo Padre al punto de las 12 desde la ventana de su estudio privado en el Palacio Apostólico durante el Ángelus de esta fiesta de la Sagrada Familia. Las palabras del Papa, breves y claras, las justas y las precisas, como siempre. Papa Ratzinger se explica como un libro abierto. Como las de cada uno de aquellos obispos que por su especial rango, y comprendiendo la especial responsabilidad que sobre ellos recae, han tomado la palabra: diáfano Blázquez, transparente Cañizares, insobornable García Gasco, solemnemente clarificador Rouco, el anfitrión.

No os voy a hacer la crónica del evento. La leeréis en decenas de foros y artículos de más alta rúbrica que la mía. Sólo dar gracias a Dios por tantas familias sanas y buenas que aún nos quedan en España y que allí estaban, aguantando el frío, bendecidos por un tibio sol invernal que llegaba a alegrarles el cuerpo que no el espíritu… Por todos los movimientos apostólicos que la han hecho posible y que son la esperanza de nuestra Iglesia en este gélido invierno de la fe entre los nuestros.

Hemos sido representados ostensiblemente por e-Cristians que allí estaban, como no podía ser de otra manera, a la espera del acto que, si no de iguales características si de muy similares, tendrá lugar el domingo 27 de enero en Montjuich. Será la pista de lanzamiento de Joves Cristians segle XXI. Esperemos que los fríos de enero no cojan desprevenido a Su Eminencia el Cardenal Martínez y la gripe lo deje postrado en cama como según parece ha sucedido en esta jornada. Ojalá ningún virus de cepa de última generación nos prive el día 27 de su palabra también diáfana, transparente, insobornable y clarificadora.

Y si por si pudiese llegar el caso, le ofrecemos anticipadamente, ya en el día de hoy, las recetas de algunos de los “chutes” que sus sacerdotes de a pie nos tenemos que “meter” cuando, enfermos y sin posibilidad de encontrar sustitutos, encaramos nuestras obligaciones ministeriales para no dejar huérfano de Eucaristía al pueblo de Dios.

1.- Opción Paracetamol (no mezclar con alcohol- Se recomienda ser muy comedidos con la vinajera del vino al ofertorio, especialmente si tienes 4 misas seguidas):

- chute matutino de Efferalgán 1gr. / 2 comprimidos de golpe, después de un tazón de leche, miel y avena. Seguidamente un Flumil Oral Forte si tiene mucosidad en el pecho y tos seca. A todo eso un Bisolgrip si le caen candelas por la nariz y dosis de Vicks Vaporub en el pechito, ¡y… arreando que es gerundio!

2.- Opción Acetilsalicílico (no mezclar ni con cafeína ni con codeína: el estado de borrachera puede ser proverbial y el sermón, de crónica negra):

-Tazón de pan migado con leche hirviendo y coñac (o Ron Pujol, si lo desea, aunque a mí me sienta como un purgante). Dos aspirinas cada 4 horas (pero sin el coñac, porque si no la homilía se convertiría en fervorín y acabaría en el Club de la comedia…) Posteriormente trancazos intermitentes de poleo-menta o tomillo con limón, no como gárgaras, sino como infusión bien caliente. ¡Y… a mí la Legión!

3.- Opción Antibiótica (Ni cafeína, ni codeína, ni alcohol, ni nada bueno y divertido que se le parezca):

Supositorio de Momentol, 1 comprimido de Clamoxil 1 gramo y otro de Amoxicilina (también un gramete). Todo eso no cada 8 horas como reza en el prospecto sino cada 4: si así se sigue a pies juntillas, se nos va a poner de bueno que… ¡ni las natillas!

Estos remedios sapienciales han de compaginarse con sorbos de Primperán o Almax para evitar alteraciones gástricas.

Y yo le puedo asegurar, que si anteayer o ayer mismo hubiese tomado alguna de estas tres opciones con el fin de erradicar esa plaga gripal que padece, hoy a mediodía no hubiera a acabado en la Casa de la Iglesia de la Calle Añastro comiendo verdurita y carne a la plancha con compota de manzana de postre sino metiéndose unos “huevos estrellaos” en Casa Lucio, quizás acompañado del simpaticote de Labordeta y cantando la jota que nos ofreció en la cena anual de la Prensa:

“De los que se van del corro,
aquí se quedan los guapos,
y nos marchamos los buenos,
y allá va la despedida”

Lo vemos así, y nos gana para siempre. ¡Y con lo que nos queda por delante en este año 2008!

Nosotros ya y por adelantado, vamos dando gracias….

Te Deum laudamus,
Te Dominum confitemur…….

 

El celo del Cardenal Arzobispo de Barcelona – 17/12/2007