DESDE LOS ÚLTIMOS BANCOS
Por Oriolt
Pastissería Can Pardo – 22/07/2008
En el tranquilo y agradable pueblo del Penedés de Torrelles de Foix vino al mundo, un 26 de Junio de 1.946, el recién designado obispo de Gerona, Mossén Francesc Pardo Artigas. Esta simpática localidad, rodeada de viñas y olivos, famosa por la Font de Les Dous y por el “ball dels paperets” de su fiesta mayor, cuenta también con una de las pastelerías más famosas y preciadas en la comarca: Can Pardo. No solo los habitantes de Torrelles conocen la calidad de sus dulces y tartas, sino que sus clientes provienen de las vecinas Sant Martí Sarroca o Pontons y de la mismísima Vilafranca del Penedés. Niños, jóvenes y adultos golosos gozan de las maravillas de la pastelería artesanal de Torrelles de Foix. “Per pastissos a Can Pardo” suelen decir en la zona.
Lógicamente no hemos venido a hablar de pasteles. Tampoco podemos afirmar que el orondo, ufano y quasi-abacial aspecto de Mossén Pardo se deba exclusivamente a los bollos y hojaldres de su pueblo natal. Aunque lleve su apellido, tampoco es suya la pastelería, sino de un primo hermano de su padre. No es cierto tampoco que el logotipo que aparece en el encabezamiento de este artículo vaya a suponer el escudo episcopal del nuevo obispo gerundense. Pero sí queremos prevenir al preconizado obispo Pardo de la posibilidad de que su pontificado sea recordado con el nombre de la pastelería torrellenca. Sus primeras declaraciones, tras conocer el nombramiento, denotan una cierta tendencia al pasteleo. Los que conocen bien el talante de Pardo, saben que su personalidad huye de la intransigencia y el apasionamiento, buscando más bien el acomodo y la contemporización. Ahora bien, tampoco hace falta que esa natural idiosincrasia vaya pareja de una cierta necesidad de hacerse perdonar una mácula egarense. El intentar quedar bien con todo el mundo; el presumir –con un innecesario hincapié- de ser discípulo de Rovira Belloso o resaltar por encima de todo su participación en el llamado Concilio provincial Tarraconense, nos albergan un cierto temor pastelero.
Desde el primer momento en Germinans hemos saludado con esperanza la elección de Pardo como obispo de Gerona. Sabemos que es un destino difícil y que no puede entrar en él como un elefante en una cacharrería. También hemos recordado en innumerables ocasiones que, aunque parezca que en Gerona solo existe el Forum Alsina, la fuerza de la diócesis se halla en la presencia pujante y ascendente de nuevos movimientos, en cuya juventud y audacia seguro que va a encontrar un valiosísimo punto de apoyo.
Somos conscientes, porque no decirlo, que lo mejor del nombramiento de Pardo ha sido que no ha venido Taltavull, el candidato de Soler, Vives y Sistach, También ha supuesto un reconocimiento indiscutible a la labor de Saiz Meneses en Terrassa, de quien Pardo era vicario episcopal y el arrinconamiento de Vives en su feudo pirenaico. No lleva un buen año el co-príncipe, que no puede contar con Pardo, que huyó de Vilafranca del Penedés, para no tenerlo como obispo territorial. Pardo viene auspiciado además por el Cardenal Carles, la auténtica bicha del progrerío eclesial catalán. Estos son los laureles del nuevo obispo gerundense. A partir de ahora, él deberá ganarse el reconocimiento de su labor. En Germinans no concedemos cheques en blanco. Solo le recordamos que su nombramiento es vital para la renovación de una anquilosada iglesia en Cataluña. Esperemos que no abuse de los planteamientos bizcochables y no debamos recordarle por “Pastissería Can Pardo”, por excelentes que sean los productos que elabora aquella pastelería.
El cura de Laporta - 15/07/2008
Cuando lo leí, no me lo creía, pero es cierto. Dos días antes a la votación de la moción de censura contra el Presidente del Fútbol Club Barcelona, tuvo lugar un acto de apoyo a Joan Laporta. Cuando observé quienes eran los intervinientes, supe que Laporta ya era un juguete roto e iba a perder la moción de censura. Así sucedió. Pero no estamos aquí para hablar de fútbol, sino de noticias eclesiales. Y es que en ese acto habló un cura. Sí señor. Ni más ni menos que el sacerdote Josep María Ballarín, el cual no tuvo el menor empacho en afirmar: “Han tirat merda a Laporta, però tot el que han dit es mentida. Ho dic com amic i capellà”(“Han tirado mierda a Laporta, pero todo lo que han dicho es mentira. Lo digo como amigo y sacerdote”). Al acabar de decir esas palabras, Laporta se emocionó y lloró en el pecho del Mossén. Genial. Mossén Ballarín es un modesto escritor, que no ha salido del ámbito local catalán y que nunca llegará a ser un catalán universal (como aquellos que aparecían en unas litografías que se hicieron famosas hace años, con ilustres personajes como Pla, Pau Casals, Montserrat Caballé, el Dr. Puigvert, etc.), pero cuando hace ostentación pública la hace como cura y no como escritor. Fíjense que Mossén Ballarín dice “com amic i capellà” y no “com amic i escriptor”. Obviamente, el socio culé hizo el menor caso al estrambote del sacerdote-escritor y la moción de censura ganó por un contundente 60-37%.
Han sido notables las relaciones del mundo eclesiástico catalán con el Barça. El Obispo Deig (por cierto, Ballarín es sacerdote de la diócesis de Solsona) fue un apasionado culé y solía hablar en numerosas tertulias futboleras. Sin llegar a eso, ya sabemos que su carácter es más “poruc”, el Cardenal Martínez Sistach también es un acérrimo culé y se ha sentado en más de una ocasión en el palco del Camp Nou. Lógicamente, el Cardenal no apoyó a Laporta, lo cual también era un índice de que la moción iba a ganar. Sistach nunca apuesta a perdedor.
Pero la ostentación pública de Mossén Ballarín (“com a capellà”, que es lo que aquí nos importa) obliga a la reflexión. En un artículo anterior les hablé de que existe una generación de curas, mayores de 70 años (Ballarín actualmente tiene 88), que siempre van con el diario Avui bajo el brazo. De los pocos lectores que tiene el Avui, seguramente existe una alta proporción de clérigos. Entre ellos está también Mossén Vergés, al que Sistach no ha jubilado, a pesar de tener ya ochenta años y muy a pesar –y esto es lo más grave- de haber recomendado públicamente que no se marque la x a favor de la iglesia católica en la declaración de IRPF. ¡Qué mal lo habrá pasado el talibán Vergés, viendo que delante de su parroquia se celebraba la victoria de la selección española! Esa generación de curas con el Avui bajo el brazo nunca ha entendido nada. Han creado un país virtual, alejado del país real. Por eso salen a la palestra en defensa de Laporta, acusando de manipulación a quienes va en contra de él (“li han tirat merda”) y luego no solo no les hacen caso, sino que su derrota es estrepitosa.
Ballarín, Vergés, Bada y un sinfín de curas con el Avui (o El Punt, en versión gironina) bajo el brazo son el vivo reflejo del fracaso. No solo nada les ha salido bien en sede eclesial, sino que no lo han asimilado. Por eso tampoco entendieron el ciclón que supuso el Papa Juan Pablo II y llamaron al boicot (eso sí, sin mancharse mucho) cuando visitó Cataluña en el año 1.982. Después quisieron que este país pequeño quedase libre de la renovación wojtiliana. No llegaron a conseguirlo entre la masa, pero su privilegiada posición mediática siempre supuso un freno.
Además de ese exagerado relieve mediático, gozan del manto protector de algunos obispos catalanes. En esto, Sistach lleva la palma, no solo manteniendo al desobediente Vergés en su parroquia de Santa Dorotea (aunque ver en la Plaza España de su demarcación parroquial, como la juventud gritaba “Yo soy español,español…”, ya le ha supuesto un buen castigo) sino que, como nos recordaba mi admirado Antoninus Pius en su último artículo, les privilegia con las parroquias compartidas. Aquí debe traerse a colación uno de los casos más lacerantes en la diócesis barcelonesa: La parroquia de Santo Domingo de Guzmán, que sigue sin párroco, después de haber favorecido un pelotazo inmobiliario a favor de la diócesis y debe compartir rector con la iglesia de la Preciosísima Sangre. Claro que el párroco de ambas es otro cura que va con el Avui bajo el brazo: Mossén Duch Fumadó. También mayor de 70 años. Todo menos confiar esas parroquias a los curas más jóvenes, aunque solo sea por el hecho lógico de que sus fuerzas físicas sean mayores. Pero Sistach no se fía de ellos. Las parroquias compartidas para los curas del Avui. Esos que suelen apostar a perdedor. Como Ballarín.
Taltavull solo ha cambiado de vestimenta – 08/07/2008
Miren las dos fotos de Sebastià Taltavull que presiden este artículo. No dista entre ellas un período muy largo. ¡Qué va! La primera es del año 2002 y la segunda es del 2007. Cinco añitos. Un lustro. Ni muy corto, ni muy largo, pero tremendamente significativo en la vida de Taltavull.
El primer Taltavull no era ningún desconocido. Cuando Monseñor Deig era obispo de Menorca, se fijó en el aquel entonces joven y activo sacerdote que ya había destacado en el movimiento escultista y en la actividad catequética. Lo nombró delegado de juventud y catequesis y después vicario episcopal de Menorca. Su sucesor, Ciuraneta, lo designó Rector del Seminario. Taltavull (conocido como Tià) lo era todo en la pequeña isla menorquina. Piris Frígola lo confirmó en los dos cargos. Como en Ciudadela tenía poco trabajo y su Seminario estaba –y está- bajo “mínimum minimorum”, nuestro buen Tià se introdujo en el experimento del Secretariat Interdiocesà de Catequesis de Cataluña y Baleares. Este invento que data ni más menos que del año 1973 se parecía a algo así como los estudios de TVE en Miramar, en los que también se hacía televisión para Cataluña y Baleares. El “Interdiocesà” no tenía ninguna razón de ser. Las diócesis catalanas no formaban parte de la misma provincia eclesiástica que las insulares, pero sí sirvió para que nuestro amigo Tià metiera la cabeza en Cataluña. La actividad de Taltavull en el Interdiocesà fue considerable, hasta que en el año 2005 supo reconocer que aquel experimento no llevaba a ningún lado y que si quería desarrollar mejor sus capacidades, más le valía alejarse de la fantasmal Conferencia Episcopal Tarraconense y acercarse a la Conferencia Episcopal Española. Ahí viene el Taltavull de la segunda foto. El Taltavull con clergyman. Eso fue en el 2005. A partir de entonces, se olvida del Interdiocesà y entra en la CEE, como secretario técnico de la Comisión Episcopal de Pastoral, cargo en el que ha sido renovado para el próximo trienio.
En esa comisión además coincide con el todavía obispo de Gerona, Soler Perdigó. El Taltavull con clergyman es el mismo que sin clergyman. Tiene las mismas ambiciones, el mismo estilo persuasivo, idénticos afanes. Ahora –ya con clergyman- no solo lo conocen en Cataluña y Baleares, sino en toda España. Pero sus máximos valedores siguen en Cataluña. Ante el inminente (se supone) nombramiento de sucesor de Soler Perdigó, hacen sonar el nombre de Taltavull. El primero que lo preconiza es el propio Soler. Quiere que sea su heredero. Ha convencido a todas las fuerzas progres de Gerona que va a seguir su línea. A él se le une Vives que necesita obispos fieles –y sin duda Taltavull lo sería- para suceder en su día a Sistach en Barcelona. Pero tanto Soler como Vives han convencido también a Sistach. Tener a un Cardenal como valedor siempre puede abrir alguna puerta. Y Sistach ha quedado encantado con Tià. Tan fascinado ha quedado con él, que hasta va diciendo por ahí que sería un buen obispo auxiliar de Barcelona. Genial. Sí no puede ser Turull, Taltavull. Incluso rima. Y son del mismo cariz. Los dos han cambiado de vestimenta. Todos tienen su pasado y su cambio de chaqueta presente.
Almas gemelas: Turull y Taltavull.
Este es el posible nuevo obispo de Gerona. Más bien el peligroso nuevo obispo de Gerona. Designar a Taltavull supondría una quiebra en los nombramientos de Benedicto XVI. Significaría premiar todo aquello que ha venido a dejar en estado comatoso a las diócesis catalanas. Representaría, a la vez, alejarse de los estilos de aquellas diócesis (Vic, Terrassa y, en cierta medida, Tarragona) más activas, pujantes y audaces. Taltavull no sería un obispo que aterriza desde Menorca. Desde sus tiempos en el Interdiocesano, Taltavull se halla plenamente incardinado en el clero catalán. Casi es más catalán que menorquín.
Germinans se ha propuesto, desde sus inicios, instar la renovación de la Iglesia catalana. Un obispo como Taltavull significaría un clarísimo retroceso en toda actividad renovadora. No hagan caso a su nuevo look. Es pura fachada. Es el mismo Tià de siempre. Esperemos que, por ahorrarnos a Turull, nos nos venga Taltavull.
¿Por qué prefirieron a Burke? - 01/07/2008
Que el Cardenal Martínez Sistach era uno de los candidatos para sustituir al Cardenal Vallini como Prefecto del Tribunal de la Signatura Apostólica era un hecho sopesado por los más reputados vaticanistas. Indudablemente la candidatura de nuestro “cardinale giurista” fue estudiada por las altas instancias vaticanas. Sin embargo, se decantaron por el arzobispo de Saint Louis (USA) Raymond Leo Burke.
¿Pero quién es Monseñor Burke? Este arzobispo norteamericano, de sesenta años, es una figura emergente y tremendamente sólida del episcopado católico estadounidense. Prelado de enorme celo pastoral, se halla en las antípodas de la corrección política de nuestro Cardenal. Gran amante de la liturgia tradicional, no ha tenido el menor rubor en revestirse de capa magna. Asimismo, se ha distinguido con negar la comunión en su archidiócesis a los políticos católicos que propugnen el aborto en sus programas. Pero no solo era reconocido su celo pastoral, sino que era reconocido el tremendo dinamismo de su diócesis, con un seminario repleto de jóvenes entusiastas.
Estos son algunos de los rasgos de Monseñor Burke. Frente a ellos se oponían los rasgos de nuestro “cardinale giurista” y las noticias que últimamente llegaban del gobierno de su diócesis a Roma eran absolutamente contrarias a la fotografía que se obtenía del arzobispo de Saint Louis. Un seminario vacio, un cura que se jactaba de haber pagado abortos, otro sacerdote que remitía una carta a un periódico en la que recomendaba no marcar la cruz en la declaración de IRPF a favor de la iglesia católica o un autor de cantorales de misa dominical que hacía propaganda pública de su matrimonio homosexual.
¿Se imaginan que habría hecho un Monseñor Burke, que niega la comunión a los políticos que propugnan el aborto, ante el caso Pousa? ¿O que habría realizado con los cantorales de Josep Anton Rodríguez Collado? ¿O la que le hubiere caído a Mossén Vergés?
Es fácil de imaginar. Pues Roma ha elegido a Burke, no siendo Cardenal, y ha preterido a Sistach.
Obviamente, con ello han finalizado las ilusiones romanas de nuestro arzobispo. Se queda aquí. Hasta su jubilación. O mejor dicho, nos quedamos con él. Para cuatro, seis o siete años, si sigue la premiosidad en los nombramientos episcopales españoles.
Ignoramos si nuestro prelado habrá entendido el mensaje vaticano. No nos hacemos ilusiones. Observamos últimamente su aspecto avejentado, las canas que-por arte de magia-han surgido en su antaño lacio cabello, su mirada opaca, su poca atención en los temas que se le someten. Esperamos que este feo romano no signifique una frustración, ni venga a agriar su carácter. Sigue teniendo muchas responsabilidades, más de las que le convienen, aunque menos de las que desea. Los rumores que nos llegan de los nuevos nombramientos de párrocos no son nada esperanzadores, pero desde Germinans no cejaremos en reclamarle que revitalice esta lánguida diócesis.
Ciertamente, Roma se ha manifestado de forma expresa e inequívoca con la designa de Burke. Su nombramiento se incardina plenamente en la línea de los que viene efectuando Benedicto XVI. Solo anhelamos que las próximas designaciones de obispos de Lérida y Gerona no constituyan una excepción. Los nombres que se han dejado correr de Piris y, sobre todo de Taltavull, lo serían. Esperemos que pase como con Burke.
Lérida no se merece esto – 24/06/2008
La diócesis de Lérida se halla permanentemente hipotecada por el conflicto de los bienes con la diócesis de Barbastro-Monzón. Es injusto. No por el hecho en sí del litigio, que ya ha sido resuelto por Roma, sino por la absoluta parálisis que ha provocado en el día a día de la diócesis. El pasado 8 de Marzo se cumplió un año de la aceptación por la Santa Sede de la renuncia del Obispo Ciuraneta. Desde entonces, Lérida sigue vacante y nadie sabe si la Administración apostólica del Obispo Salinas va a dilatarse mucho más. Circulan últimamente rumores de que el Nuncio se ha sacudido la galbana y, al fin, va a haber nuevo Obispo. No lo sé. Esta inquietante y pasmosa lentitud me tiene perplejo. Lo que es irrebatible es que, con la excusa del litigio, se ha dejado a Lérida en segundo plano. Desmedido totalmente. Lérida es capital de provincia, ciudad universitaria, con más feligreses que sus diócesis vecinas de Solsona, Urgel y Barbastro-Monzón y con similar población a la colindante diócesis de Tortosa. Los católicos ilerdenses no se merecen este desprecio. Cierto es que, cuando se produjo la segregación de las parroquias aragonesas, quedó Lérida con una figura geométrica bastante rara, pero no empequeñeció mucho en número de fieles. Le representó una merma de alrededor de un 20%.
Es urgente que la provean de un nuevo Pastor. El conflicto con Barbastro no debe impedir que consideremos y valoremos la importancia de Lérida para la renovación de la iglesia catalana. Y debemos olvidar el tema de los bienes. Tan hermanos en la fe somos los de Barbastro, como los de Lérida, independientemente de donde estén las piezas de arte. Sí Roma ha dicho que son de Barbastro, allí han de estar y aquí paz y después gloria. Los catalanes y los aragoneses estamos en la misma iglesia y bajo los mismos tribunales. Y sí ahora se inmiscuye la jurisdicción civil, el administrador apostólico o el nuevo obispo (sí lo hay) deberá seguir los dictados romanos y punto.
Pero esto no ha de seguir siendo un impasse. No debemos seguir castigando a nuestros hermanos ilerdenses.
Contemplemos a Vic o a Terrassa. ¿No se hallaban en estado de permanente abulia? La sola presencia de un obispo joven, con personalidad, con ganas de trabajas las está convirtiendo en unas diócesis dinámicas, con una asombrosa-e impensada-capacidad de iniciativa. Se ha dejado atrás la apatía que sigue reinando en las demás diócesis catalanas. Se han emancipado de la rutina de los últimos cuatro decenios y están realizando una admirable renovación. Más que una renovación, una subversión del atávico orden eclesial políticamente correcto. Renovación insólita en la Cataluña actual.
¿Por qué no ha de ser posible en Lérida? ¿Por qué Lérida no ha de formar un triunvirato con las diócesis egarense y ausetana? ¿Por qué no puede beneficiarse de su impulso y de su energía?
Se necesita un excelente nombramiento, pero se necesita a la vez olvidarnos del conflicto con Barbastro-Monzón. Olvidarse en Cataluña y olvidarse en Aragón. Cosas más importantes hay en juego. Es nuestro desafío.
El agente doble Juliana – 17/06/2008
Enric Juliana fue corresponsal de La Vanguardia en Roma del año 1.997 al 2.000. Como nos ha pasado a muchos, vino subyugado por su experiencia italiana. Ya decía Billy Wilder, en su película Avanti, que Italia no es un país, es una emoción. Es lógica y comprensible su fascinación. Pero, como suele pasar muchas veces, de lo sublime a lo ridículo hay solo un paso. Con solo tres años de corresponsal italiano, Juliana pretende ser el vaticanista español por excelencia. El título le viene grande. Sin embargo, le ha servido para tener las puertas bien abiertas en el Palacio episcopal de Barcelona. Sistach ha encontrado en el periodista a su mejor agente. Agente doble, en este caso. Sirve a La Vanguardia y a Sistach. Agente en Madrid y en Barcelona. Incluso en Roma. ¡Menudo es Juliana! Pareja del año son él y nuestro Cardenal. “Patacot i Mandinga”, por no decir otra expresión catalana más escatológica.
Desde la famosa entrevista dominical a nuestro Arzobispo, el agente doble se nos ha mostrado incansable. No habla de otra cosa que no sea la COPE. Cuando no nos cuenta que Bertone se ha reunido con Rouco, nos habla de que L’Osservatore Romano ha fichado a De Prada, sino nos explica los intríngulis de la reunión del ejecutivo de la CEE que le ha explicado Sistach. Y si Sistach no le ha proporcionado noticias eclesiales, nuestro famoso agente doble publica un articulillo escandalizándose por las expresiones de Losantos. Si le llama Nostach, si cardenal acardenalado, si llamó masón al Nuncio. Juliana ejerce su papel a la perfección. Y prontitud. Además, se le nota que aunque no sea el vaticanista que se cree, en algo conoce a Roma. Ello se ha visto claramente en la perfecta poda que realiza de las expresiones de Losantos. Porque la frase de Losantos era: “Ese cardenal acardenalado que protege a un cura que paga abortos” El cuco Juliana solo recogió lo de “cardenal acardenalado”, nunca ha hecho mención al resto de la frase. No sea que en Roma se enteren de que en Barcelona hay un cura que se jacta de pagar abortos. Tampoco se ha escandalizado porque en el programa de Losantos se contase que el autor de muchos de los cantorales de la misa dominical que hay en iglesias barcelonesas, haga ostentación pública de su matrimonio homosexual. Sabe suficientemente Juliana que si algo temen en la Santa Sede es que se contagie a Italia la legislación española que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo.
“Manca finezza” dijo una vez el eterno Giulio Andreotti. Está claro que Juliana se impregnó de esa expresión tan italiana, cumpliéndola con esmero. Por ahora, está ejecutando su papel de agente doble a la perfección. Veremos hasta donde llega, aunque los que conocen a Juliana nos hablan de su infinita ambición, de sus múltiples amigos y de sus múltiples enemigos. Pese a su “finezza” es persona que cae muy bien o cae muy mal. En sus colaboraciones en Onda Cero, en el programa de Carlos Herrera, ya han tenido que cambiarle de día en tres ocasiones, pues, al menos, dos contertulios se han negado a compartir mesa con él. No lo aguantan.
Sí lo aguanta –y lo adora- el cardenal Martínez Sistach. Ha hallado en Juliana su hombre clave. Cierto contacto en Roma, cierto contacto en Madrid, cierta presencia en la iglesia, sin implicarse mucho, que en eso no hay que hacer sombra a nuestro arzobispo. Es el hombre perfecto. El agente doble. Días de gloría nos va a proporcionar. Es un tipo incansable. Un periodista político, no un periodista eclesial. Le encanta a Sistach. Sabe nuestro arzobispo que no acaba de caer bien a la progresía. Hablan de él como un cobarde. Si pudiere entregarles la cabeza de Losantos... En ello colaborará Juliana. No les quepa la menor duda.
Los acontecimientos podrían precipitarse – 10/06/2008
Para estar bien informado, uno ha de acudir a las mejores fuentes. La mejor información sobre la curia romana la tienen los llamados vaticanistas. Estos ya han irrumpido en la aldea global de internet. Allí están, a golpe de ratón, los más reputados: Paolo Rodari, Sandro Magister, Andrea Tornielli, Luigi Accattoli o Marco Tossatti. Últimamente los vaticanistas están acertando en todos sus pronósticos. El último de sus aciertos, al que venían refiriéndose desde hace días, ha sido el nombramiento del Cardenal Antonelli, hasta ahora Arzobispo de Florencia, como Presidente del pontificio consejo para la familia.
El siguiente pronóstico nos puede afectar más de cerca. Se da por segura la jubilación del Cardenal Ruini, como vicario de Roma y su sustitución a finales de este mes de Junio. Concretamente, nos dicen que esperarán hasta el próximo día 21 de Junio, fecha en la que va a celebrar los veinticinco años de su ordenación episcopal.
Para sustituir a Ruini, los vaticanistas nos aseguran que va a nombrarse al cardenal Vallini, hasta ahora Prefecto de la Signatura apostólica. Y para sustituir a Vallini, los mismos vaticanistas dan por probable a nuestro Cardenal Martínez Sistach.
Pero cuando digo que los acontecimientos podrían precipitarse es por el hecho de que el nombramiento de Vallini y el de Sistach fuesen simultáneos. El último traslado de un curial a una sede residencial, fue la designación del Cardenal Crescencio Sepe como arzobispo de Nápoles. Pues bien, el mismo día en que se designaba a Sepe, se cubría la vacante que dejaba en la Congregación para la evangelización de los pueblos, nombrándose al Cardenal Ivan Dias.
Parece que Benedicto XVI no es nada amante de dejar los cargos curiales vacantes. Eso explica también la celeridad en el nombramiento de Antonelli, al mes y medio escaso del fallecimiento del cardenal López Trujillo.
Por consiguiente, si Sistach es nombrado Prefecto de la Signatura Apostólica el nombramiento se produciría este mismo verano.
Pero el celo vaticano en el nombramiento de curiales no es similar –ni mucho menos- al del cubrimiento de vacantes residenciales. Si se designa a Sistach para Roma, podemos encontrarnos con la diócesis de Barcelona vacante durante meses y meses. Conocemos suficientemente la galbana portuguesa del Nuncio. El primer escollo será la designa de administrador apostólico. ¿Carrera? ¿No solo no le jubilan, sino que le encomiendan este marrón? ¿Saiz Meneses o Cortés Soriano? Sería más lógico, pero cuál de los dos.
Aparte de la interinidad, más o menos dilatada, vendría la madre de todas las batallas: La sucesión de Sistach. Aquí sí que Germinans va a hacer oír su voz. Ya no estamos en la misma situación de los terribles 2001-2004 en que se ventiló la sucesión del Cardenal Carles. La extrema resistencia del sector gubernamental de esta diócesis a que les viniera Ureña, acabó con la división de la archidiócesis, desgajando Terrassa y Sant Feliu, encomendándolas a Saiz Meneses y Cortés Soriano.
Los cuatro años de pontificado Sistach han sido una auténtica calamidad. Descenso alarmante de vocaciones, anquilosamiento en los cargos, falta de ilusión, inexistencia de dinamismo, administradores parroquiales por doquier. Los últimos escándalos (Pousa, Vergés, Rodríguez Collado el de los cantorales) no son más que el resultado del desgobierno Sistach.
Si nuestro Cardenal es honrado con un nombramiento en la curia vaticana, no deben repetirse estos cuatro años caóticos.
Si se confirman los rumores, será la hora de Germinans. Ahora no van a ser los de siempre los que hagan campañas en la prensa local como las de “Ureña no a Catalunya”. Ahora las campañas se van a hacer en el mundo libre y gratuito de Internet. Y ahí tenemos las de ganar. Solo debemos utilizarlas como hemos hecho, de forma brillante, imaginativa y audaz. Puede ser la última oportunidad de renovar esta diócesis. Aprovechémoslo.
El “ciutada pel càrrec” Alex Masllorens – 05/06/2008
La plataforma “Ciutadans pel canvi” (no confundir con el partido político Ciutadans) fue un invento de Pascual Maragall, al objeto de tener un grupo propio y cuasi-personal, que gozase de una cierta independencia del PSC. Esta plataforma fue siempre mal vista por la inmensa mayoría de los cuadros directivos y afiliados del partido socialista catalán, que la calificaban, despectivamente, como “Ciutadans pel càrrec” (Ciudadanos por el cargo).
Uno de los paradigmas del arribismo y la ambición en los miembros de esta plataforma política es el periodista Alex Masllorens. Diputado al Parlament de Catalunya de 1.999 a 2.006, ha ocupado los cargos de Director de la Agencia Catalana de cooperació al desenvolupament y actualmente es asesor de relaciones externas del departamento de Justicia de la Generalitat. No se trata de unas prebendas muy significativas, pero goza de las mieles del poder. Aunque sea en grado menor. Además, como no le reportan mucho trabajo de despacho, le queda suficiente tiempo libre para escribir articulillos-normalmente ramplones y de poca miga-, en el País y El Periódico de Cataluña. El último artículo que ha perpetrado se titula “Vuelve la santa Inquisición”. Es un ejercicio de estupenda profilaxis. Sin nombrarnos, arremete contra los que escribimos en Germinans y, a la par y sin nombrarlo también, sale en defensa del sacerdote Pousa que confesó haber pagado abortos.
Uno de los exabruptos que nos dedica es el siguiente: “Con actitud farisaica y mezquina, algunos carcas dicen defender a la Iglesia mientras se ocultan en el anonimato de una página web y firman con seudónimos sus secreciones intelectuales; insultan, descalifican y siembran dudas impunemente sobre todo aquel que sostenga algún postulado mínimamente progresista.”
De su lacrimógeno artículo, debemos reconocerle que hable de que usamos seudónimo. El uso del seudónimo es una práctica suficientemente arraigada en el mundo periodístico y literario, para que ahora vayamos a cargárnosla. No digamos el uso del Nick en internet y en el fenómeno blogger. Por consiguiente, Masllorens (a diferencia de algún que otro “picafoc”) no osa centrar ahí el argumento.
No haremos caso tampoco al manido argumento “ad hominem” de carca, pues ya hemos repetido incesantemente que este es un apelativo que proviene de carlista y carcamal y aquí en Germinans, ni somos carlistas, ni mucho menos carcamales. No hay ninguno más viejo que el joven Masllorens.
Omiso caso hacemos también a la falsa imputación del recurso al insulto, inexistente en nuestros artículos.
Todo eso son fuegos de artificio. No, la impudicia del argumento del ciudadano Masllorens reside en que, en Cataluña, desde hace más de cuarenta años, quienes han sido declarados herejes reincidentes e irreductibles, malas hierbas a extirpar, han sido todos aquellos que se han apartado de la progresía cristiana, de la que forma parte el exdiputado. Se llena la boca Masllorens con la santa inquisición, cuando los esbirros del Santo Oficio clerical catalán han tenido patente de corso para definir como impío, profano, indecente, abyecto e infectado por el más pernicioso tradicionalismo a quienes no se han sometido a sus dictados progresistas.
Eso sí, esa nueva Inquisición se había vuelto astuta. Arrinconaron los sayos con el capirote y se rodearon de un halo de hipócrita santurronería. Cambiaron de cara, pero su esencia permaneció inalterada. Si en Cataluña ha existido algún heredero de la Inquisición han sido todos aquellos progresistas que han venido –y todavía vienen- mandando en la iglesia catalana. Recordemos lo que dijeron de Carles, lo que le dicen a Saiz Meneses o a Romà Casanova o las insidias que dijeron de Méndez Hellín. Ejemplos a miles. No hace falta seguir.
Ahora les ha salido una criadita, modesta, pero respondona, que, además, ha sabido utilizar la fuerza de las nuevas tecnologías. Y no pueden con ella. Uno de los descubrimientos tras haberme adentrado en la figura del ciudadano Masllorens es que tiene un blog. Un blog al que no entra nadie, con 0 comentarios. Esta es la cara de su fracaso. Quieren estar presentes en el mundo libre y gratuito de Internet y nadie les lee. Nadie les quiere, porque no interesan. Masllorens sin comentarios, Germinans, 90.000 visitas en un año. Está claro.
Este país es tan pequeño que nos conocemos todos, querido Alex. Todos menos a los que hacemos Germinans, que sois tan indolentes que no lográis adivinar quién está detrás de cada uno de nuestros seudónimos. ¡Trabajad un poco! ¡Qué no fa mal!
El talibán Vergés – 27/05/2008
El signo distintivo de los talibanes es su fanatismo y cerrilismo ideológico. Entre algunas de sus monstruosidades, siempre se destaca la destrucción de los Budas gigantes de Bamiyán. Daba igual que fueran unos tesoros arqueológicos o que hubieran sido declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO; se sentenció su demolición y así se cumplió.
Salvando las distancias, me venía a la mente ese ejemplo de cerrazón talibanesca, al leer la disparatada carta al director del Avui de Mossén Francesc Vergés. El párroco de Santa Dorotea, aplicándose aquello del “antes muerta que sencilla” o “antes pobre, que española”, se tira piedras contra su tejado y hace un llamamiento a no marcar la x en la declaración del IRPF, al objeto de no hacer seguimiento a la Conferencia Episcopal Española. “No badeu”, dice textualmente. Ese curioso “badar”, de difícil traducción exacta, sino se quiere caer en el riesgo del “traduttore, traditore”.
Los que hemos tenido la dicha de conocer al talibán Vergés, no nos ha sorprendido el tosco argumento de su carta. Su montaraz nacionalismo, su obstinación en el catalanismo, unido a su personal carácter arisco y desabrido, se reflejan en ella. Es una opción personal. La opción Vergés. El problema es que Vergés hace 31 años que es rector de santa Dorotea; sigue siendo párroco, con ochenta años de edad y parece que no hay prisa alguna en jubilarle. Total, en el estado de abandono que tiene su parroquia, el día en que Dios lo llame, no se cubrirá su puesto y pasará a ser una más de las agrupaciones parroquiales. Es la política Sistach, que parece que este año se va a cumplir de forma exacta, a pesar de que ha sido un curso bastante malhadado en cuanto a fallecimientos: Puxan, Galbany, Dachs, entre otros.
Aunque también deben pensar que una parroquia que no celebra misas cada día debe ser una de las principales candidatas a ser agrupada con otra. Puede Vergés rasgarse las vestiduras, pero el estado actual de Santa Dorotea es bochornoso. Junto a un jesuita de 82 años (mayor que él) que le ayuda, no pueden celebrar misas más que en días alternos. La feligresía le ha abandonado e incluso muchos de ellos se han ido a la parroquia de San Isidro de Hospitalet, que lleva muy dignamente Mossén Francesc Prieto, debiendo cruzar la antipática Plaza Cerdà. Todo antes que aguantar al mal encarado de Vergés. Es evidente que, con estos antecedentes, jamás será parroquia de referencia.
Vergés es también uno de los curas que van con el Avui bajo el brazo. Si ya es alarmante la situación económica y financiera de dicho periódico, algún día habrán de agradecerles a una serie de sacerdotes, que hoy están entre los 70 y 80 años, que vienen comprándolo desde sus inicios. Entre ellos está nuestro indómito talibán. Camisa vieja del Avui. Me ha pasado ya en más de una ocasión, veo comprarlo en un quiosco y detrás está un sacerdote. Lo que jamás veo es a un sacerdote joven. Comprando el Avui, claro. A esta quinta de camisas viejas del Avui, sus deseos jamás se hacen realidad. Soñaron con el ideal de una conferencia episcopal tarraconense, independiente de la española y seguirán fantaseando. De fracaso, en fracaso, con el agravante de que el tiempo pasa y no perdona.
El problema de la carta de Vergés es que nos da la verdadera dimensión del caos que se ha instalado en la diócesis. Del ideal pacificador de Sistach hemos pasado al caos diocesano. Caos lógico, por otra parte, en una diócesis, cuyo Consejo presbiteral, está formado en su secretariado por el macarthysta Brustenga, el Romeu de Cal Picafoc y el elimina-procesiones Cabot. ¡Vaya reuniones deben hacer! Debían ser grabadas y colgadas en you tube.
Y va a más. El caos se agiganta últimamente. Cuando no se habían apagado los ecos del “puer haeres” de nuestro Cardenal fotografiado megáfono en mano, uno de sus sacerdotes confiesa haber pagado abortos y cuando se sigue hablando de este escándalo, el talibán Vergés le publica una carta en el AVUI, desautorizando la campaña de la x en la declaración de la renta, fomentada por la Conferencia Episcopal Española, de cuyo Comité Ejecutivo forma parte nuestro Arzobispo. Parece un sainete o una comedia de enredo, pero es la pura realidad. Ahora solo hace falta preguntar ¿Cuál será la próxima? ¿Chi lo sa? A lo mejor, lo sabe el propio Vergés. O su organista.
El último sacerdote tiroteado en Cataluña – 20/05/2008
Mucha gente lo desconoce, pero el último sacerdote catalán no fue tiroteado en nuestra guerra civil, sino mucho después, concretamente el día 10 de Mayo de 1.981; curiosamente –simple coincidencia- el mismo día de San Juan de Ávila en que, años más tarde, viera la luz Germinans Germinabit. Aquel día, el claretiano P.José María Solé Romà sufrió un atentado en la Travesera de Dalt de Barcelona. También –pura casualidad- tres días antes del atentado en la Plaza de San Pedro contra Juan Pablo II. Mientras caminaba por aquella calle barcelonesa, el Padre Solé Romà fue herido de bala de pistola, únicamente por ser sacerdote, como denotaba su sotana. Nunca se supo quien le disparó. La bala le cortó un nervio del cuello y le afectó el brazo. Al Padre Solé, desde entonces, le acompañó un dolor físico terrible, continuo, agudísimo, que le impedía dormir. Pese a ello, siguió llevando la sotana, aunque ésta le causaba molestia física en el brazo maltrecho por el atentado, que debía llevar al aire libre, ya que no podía ni aguantar el peso de la ropa. Posteriormente, por deseo de sus superiores, se sometió a una larga operación quirúrgica, de la que ya no salió bien. Arrastró las consecuencias de aquella maldita bala y falleció el día 19 de Enero de 1.992.
El Padre Solé Romá había sido el primer párroco del Inmaculat Cor de María (parroquia sita en la Calle Sant Antoni María Claret 45 de Barcelona); superior de la comunidad; viceprovincial; director de la Asociación sacerdotal de San Antonio María Claret. Había nacido en Miralcamp, provincia de Lérida, diócesis de Solsona, el 5 de Agosto de 1.913. Durante la guerra civil pasó innumerables penalidades. Había sido ordenado sacerdote el 19 de Abril de 1.936 y destinado a Solsona, fue preso por el Comité de Mollerussa en 1938 y trasladado a un campo de concentración de Francia, de donde regresó moribundo, sin fuerzas, esquelético.
Podía haber sido mártir de la guerra civil y fue mártir del año 1.981. Un mártir de tercera división. Nadie investigó el atentado, ni tan siquiera lo reivindicaron, poco se publicó de él y solo la voluntad de unos cuantos fieles permitió la pervivencia de su recuerdo. Casi pasó como con la canción de Pedro Navaja: “No hubo preguntas, no hubo curiosos, nadie salió”.
Pero no solo se ocultó el atentado en los medios de comunicación, sino, lo que es más grave, su martirio fue ocultado por la propia comunidad claretiana, de la que formaba parte.
Los claretianos catalanes hacía tiempo que querían acumular méritos ante la progresía. Entre otras cosas, al bueno del Padre Esqué Montmany casi lo desahuciaron de su propio templo y le obligaron a buscarse unos bajos, donde promocionar la Obra cultural mariana, que hasta entonces desarrollaba en los propios locales de la iglesia.
Era la versión catalana de la deriva de los claretianos. Pero en Cataluña tenían una de las joyas de la corona: La Fundació Claret, con los colegios Claret y la librería Claret de Calle Lauria. Acababa de restaurarse la Generalitat y se iniciaba su política de subvenciones y enseñanza concertada. Pero para beneficiarse del manto subvencionador y del concierto educativo, debía pagarse un peaje políticamente correcto. Y a fe que los claretianos catalanes se aplicaron con el máximo esmero. Miren solo el primer punto de su ideario:
"A la Fundació Claret, més enllà de les creences religioses que ens guien i mouen, creiem en els valors humans com a motor social i de canvi envers una societat més sostenible, justa i fraterna per a tothom. I creiem que la família és l’espai privilegiat on es viuen i transmeten aquests valors."
Es difícil encontrar una atinada traducción a ese “Mes enllà” tan oportunamente colocado. Y subordinado. Ese párrafo es ejemplar. Tenemos creencias religiosas (todavía) pero no son ellas las que nos mueven, sino los valores humanos (importante aclaración) y la búsqueda de una sociedad más sostenible, justa y fraterna.
Esclarecedor. Este pequeño párrafo del ideario de la Fundació Claret representa a las claras en que se ha convertido esta pléyade de fundaciones y colegios religiosos. Un conglomerado de intereses, en los que las creencias religiosas son un mero añadido. Algo superfluo. Un “mes enllà”.
Sin embargo, a pesar de su presencia institucional y de que la Fundación está presidida por el ex - Conseller de CIU, Xavier Pomés, los claretianos catalanes van dando tumbos, de fracaso en fracaso. Para palparlo solo hace falta acudir al bello santuario del Cor de María de la Calle Padre Claret. O al vecino templo que también regentan en Santo Tomás de Aquino de la Calle Roger de Flor. A pesar de beneficiarse del colegio adyacente, son una de las iglesias que menos misas dan. Puede compararse con otras que tienen colegios como todas los de los salesianos o con la de los misioneros del Sagrado Corazón. Su actual rector, el Padre Sanz Vela, es un curioso personaje, más dado al teatro que a la pastoral. En sus misas, a veces, invita a la gente a relajarse y a respirar profundamente, antes de la celebración. Obviamente y a pesar del tirón del colegio, la gente se le ha ido. Aunque, eso sí queda muy bien con las fuerzas vivas (más bien muertas) del progrerío, hace propaganda de Foc Nou y es mimado por sus puntas de lanza. Mimado, pero sin ninguna iniciativa eficaz.
Todos forman entre sí un “totum revolutum”. Lo que es triste y lacerante es que en ese revoltillo no se admita ni tan siquiera el recuerdo al Padre Solé Romà. Un mártir de categoría inferior.
Felicitats, Bisbe Joan! – 13/05/2008
Ayer, 12 de Mayo, el obispo auxiliar de Barcelona, Monseñor Joan Carrera Planas cumplió 78 años de edad. ¡Felicidades! Dos días antes, Germinans cumplía un año de vida. Hace un año ya hablábamos de la sustitución de nuestro obispo auxiliar. Nuestro inmediato antecesor, el blog De Bello Pallico se cansó de dar noticias sobre su malograda y desbaratada sucesión. No es mi intención versar sobre la cadena de despropósitos en que se ha convertido, aunque parece irremediable que nuestro íter y nuestra suerte van unidas a la de Carrera. Incluso algunos se han sorprendido siempre que muchos de los articulistas de Germinans hayamos defendido al obispo auxiliar de Barcelona. A pesar de que él jamás ha comprendido Germinans, ya que, tributario como es de la galaxia Gutemberg, no ha llegado a entender plenamente el fenómeno de internet; si bien también es cierto, que a diferencia de otros, no se ha involucrado en la red. Resulta curioso que algunos petimetres que se dan pábulo en internet, luego critiquen que se hable a través de nicks. Quieren estar presentes en la red, pero solo quieren sus ventajas, no sus inconvenientes. Son así de vivos.
Monseñor Carrera es nacionalista y, como nacionalista catalán, ha unido su suerte al progresismo eclesial. Pero quedarnos solo con eso sería una visión muy simplista y estereotipada. De los cinco obispos auxiliares que designó el Cardenal Carles, Carrera era el obispo más progresista. Pero curiosamente también fue el obispo más tolerante con todos –absolutamente todos- los sectores de la diócesis. Fue asimismo el obispo menos sectario, menos intrigante y menos maquinador de aquel equipo de básquet que formaban los cinco auxiliares. También era el más culto y el más preparado de ellos. Cercano a todos sus sacerdotes, sin distinción de procedencias, ni hierros. ¡Qué distinto a Soler Perdigó! ¡ Y a Vives, el de la “esveramenta”! Reducido desde un inicio al sector del Maresme y del Besós, no oirán a ninguno de sus curas que hable mal de él. Curiosamente los tiene a todos de acuerdo.
Cierto es que no es el mismo Carrera el que hubo en Llefià y en la parroquia de San Isidro de Hospitalet que el Carrera obispo auxiliar. El mismo ha reconocido que Juan Pablo II produjo un cambio en su vida. Ello ya podía vaticinarse en el libro que escribió en 1994: “Del postconcili al postprogressime”
Junto al obispo Tena han sido los únicos del equipo de básquet, que quedarán como auxiliares eméritos. Pero a diferencia de Tena, que rechazó suceder a Monseñor Azagra como obispo de Cartagena-Murcia, Carrera jamás fue promocionado. Aquí se quedó. Con la paradoja de que fue mucho más auxiliar de Carles que auxiliar de Sistach. El actual arzobispo lo ha ninguneado siempre. Todavía tengo impregnada en mi retina la imagen de la salida del funeral del obispo Marcelo González Martín. Sistach, rodeado de Baró, Gordo y sus canónigos. Carrera, solo, cabizbajo, camino del palacio episcopal. Y eso era en el año 2.004. Todavía no había presentado su renuncia. Pero su pesadumbre mostraba que sabía lo que se le venía encima. Y la presentó puntual el 12 de Mayo de 2.005. Han pasado tres años y todavía no ha podido gozar de los laureles de una merecida jubilación. Pero ha soportado estoicamente el calvario de este trienio, aún a sabiendas de que la insistencia de Sistach en la promoción de Turull, le está retrasando su retiro. Y Carrera sigue callado, sin decir ni pío, a pesar de que ya se ha dado cuenta de la infinita ambición del actual Rector del Seminario. ¡Ay, si un día a Carrera le diera por hablar! ¡Qué sorpresas se llevarían algunos sepulcros blanqueados! Esa infinita ambición de Turull es la causa de esos tres años de inexplicable prórroga en su mandato, que lo han convertido en el decano de los obispos españoles. El único prelado en activo con setenta y ocho años. Por obra y gracia del empecinamiento de Sistach. Él ha sido quien no le deja retirarse a su pequeño piso de Bufalá, al cuidado de la fiel Mercè. Con todo, le reitero mi felicitación, Bisbe Joan: Per molts anys i a poguer ser, jubilat.
Las intrigas del Co-príncipe - 06/05/2008
Sabido es por todos que el Co-príncipe constitucional de Andorra se aburre como una ostra en la Seu d’Urgell. Mi admirado y querido Antoninus Pius nos relató, en dos magníficos artículos (Splendor Veritatis del 2 y 4 de abril de 2008), lo a menudo que suele bajar Vives a Barcelona a “remenar la cua” y su inagotable capacidad de medrar. Parecía que al co-príncipe lo habían dejado fuera de juego con su relevo en la presidencia de la Comisión de Seminarios de la CEE, pero el que es intrigante siempre, lo es de por vida. La máxima ambición del Obispo Vives es ser el sustituto de Sistach en la sede barcelonesa. Para ello necesita tener peones en el episcopado catalán. Con la pronta jubilación de Soler y Traserra ya no tendrá a ninguno de los suyos. La jugada -para la que no está escatimando esfuerzos- es colocar a dos hombres suyos para los futuros nombramientos de Lérida y Gerona. Y ahí ha desplegado su inmensa capacidad de enredo.
Ya hace días que Vives estaba haciendo correr el nombre de su amigo Enrique Benavent, auxiliar de Valencia. Era su ideal para Gerona. Algo ha pasado que no ha cuajado la promoción, pero Vives es inaccesible al desaliento. Se ha sacado de la manga la carta Taltavull.
Sebastián Taltavull Anglada (Tià para los amigos) es un menorquín que ocupa el cargo de Secretario técnico de la Comisión de pastoral de la CEE. Fue designado vicario general de la diócesis balear por el Obispo Deig y Rector del Seminario por el obispo Ciuraneta. Ha seguido siendo el hombre de confianza del obispo Piris. Pero había que presentarlo en sociedad. Y presentarlo a la manera Vives. Noticia en los dos principales rotativos catalanes (La Vanguardia y El Periódico) con la lógica coletilla de un hombre dialogante y de talante abierto, que lo haga aceptable por la progresía local. Para familiarizarnos con su rostro, se rescata una foto del sacerdote con clergyman, aunque habitualmente no lo usa. Como antaño el propio Vives. Si además, algún representante del clero gerundense nos lo dejaba bien, bingo. Así lo hizo el Burxeta (por favor, no cierres tu blog, que es el único de la progresía que tiene nervio y fibra) que lo conocía personalmente de los movimientos escultistas. Y por fin, como no hay boda sin la tía Juana, el simplón de Llisterri recibió el encargo de redactar un artículo laudatorio en su blog. Artículo con algún error (dice que hace diecisiete años del último obispo salido de un seminario barcelonés, cuando hace quince) pero suficientemente ilustrativo de la capacidad intoxicadora del co-príncipe.
Añádase a ello que al Nuncio le encanta Taltavull y que, como también es Nuncio en Andorra, suele tener comunicación fluida con Vives. Menuda paradoja la del portugués rindiendo pleitesía a un obispo, en su calidad de co-jefe de estado, aunque lo sea de un minúsculo paraíso fiscal. Pero ya tenemos la cuadratura del círculo. “Ha de sortir rodó”
A la par de la presentación en sociedad de Taltavull, no ve Vives con malos ojos la designación de Piris para Lérida, aunque hay que decir que Piris ha aparecido en infinidad de quinielas (hasta sonó en su día como sucesor de Carles) y no se ha movido de Menorca.
De confirmarse estos rumores sería un golpe genial de Vives y un respiro para los agonizantes progres gerundenses, porque al co-príncipe ni le preocupa el estado de la diócesis, ni el Foro Alsina, ni la presencia de curas pro-aborto, ni el languidecimiento de aquella iglesia particular, ni nada de nada. Solo le preocupan sus ambiciones. No puede quedarse solo ante el duelo que va a tener con Saíz Meneses, para suceder a Sistach. Lo que pasa es que el obispo de Terrassa juega con una labor y unos números incontestables. Trabajo versus intriga. Por ahora se ha premiado el trabajo del egarense, pero la capacidad medradora del co-príncipe es inusitada.
Con todo hay que decir que si se nombrase a Taltavull o a Piris sería una pésima noticia. Constituiría una verdadera quiebra en el estilo de nombramientos que se están efectuando en este papado. La sola comparación con el País Vasco (donde se ha promocionado a hombres como Iceta o Munilla) sería frustrante. Que Cataluña fuese la excepción en esa línea de nombramientos resultaría inconcebible. Inconcebible y letal.
La cuota eclesiástica de la Creu de Sant Jordi – 29/04/2008
Acabamos de celebrar la fiesta de Sant Jordi, tan típicamente catalana. En la festividad del santo patrón, la Generalitat tiene la norma de condecorar “a aquellas personas que se hayan distinguido en la promoción de la lengua y cultura catalanas, así como por su proyección exterior”. La distinción es impuesta por el Presidente de la Generalitat, celebrándose la ceremonia el día de Sant Jordi.
La condecoración ha topado a veces con algunos patinazos, como cuando fue retirada a Enric Marcó, por haberse inventado su estancia en campos de concentración nazis o cuando el genial Albert Boadella se negó a recibirla porque: “Vaig agrair al tripartit que se'n recordés de mi, però els vaig fer veure que no era la persona adequada per rebre un premi que Jordi Pujol va inflar fins al punt que l'únic que ens podem preguntar avui és qui no té la Creu” (“Quiero agradecer al tripartito que se acordase de mi, pero les quiero hacer ver que no era la persona adecuada para recibir un premio que Jordi Pujol infló hasta el punto que lo único que nos podemos preguntar hoy es quién no tiene la cruz”).
La posesión del galardón concede el derecho a tener esquela gratuita a la muerte del condecorado. Por obra y gracia de la laicidad reinante, actualmente dicha esquela mortuoria carece de cruz. A pesar de distinguirse el premio con conceptos tan poco laicos como una cruz y de Sant Jordi. Así se ha podido ver recientemente, sin cruz, la esquela de todo un Abad emérito de Montserrat.
A pesar de estas graciosas coherencias, lo cierto es que desde el año 1.982, siempre ha aparecido entre los galardonados alguna persona o institución relacionada con la iglesia. Vamos a repasarlas:
1982: El jesuita padre Batllori.
1983: El obispo de Vic Ramón Masnou.
1984: Sor María de Sant Joan.
1985: Hospitalitat Mare de Deu de Lourdes.
1.986: El director de la escolanía de Montserrat Ireneu Segarra.
1.987: Mosén Joan Bonet Baltà, fundador de la parroquia de Sant Isidre de Hospitalet de Llobregat.
1.988: Mosén Pere Batlle i Huguet, director del Museo diocesano de Tarragona.
1.989: Solo hubo un premio (no volvió a pasar jamás).
1.990: El obispo Casaldàliga.
1.991: Dom Cassià María Just.
1.992: Casimir Martí Martí, fundador de la revista El Pregó y Sor Genoveva Masip.
1.993: Federació de cristians de Catalunya.
1.994: Mosén Batlles.
1.995: Mosén Ballarín, el benedictino Maur M.Boix.
1.996: Mosén Josep Dalmau.
1.997: El Padre Martín Patino.
1.998: El arzobispo Ramón Torrella.
1.999: El capuchino Padre Llimona y Mossén Rovira Belloso.
2000: Mosén Jarque, y los benedictinos Marc Taixonera y Anscari María Bundó.
2001: Junta constructora del templo de la Sagrada Familia.
2002: El obispo Antoni Deig.
2003: Centre catòlic de Sants.
2004 : Mosén Modest Prats.
2005: Monasterio de Poblet y Venerable congregación de la Mare de Deu dels Dolors de Besalú.
2006: Mosén Daniel Fortuny Pons.
2007: El catedrático de Derecho Canónico Bajet Royo y el Obispo Ciuraneta.Como puede observarse, salvo alguna excepción, el perfil de los galardonados es idéntico. Todos se hallan dentro de la progresía clerical catalana. Sería inimaginable que se concediera la creu de Sant Jordi al Obispo Saiz Meneses, a pesar de haber fundado un seminario en la Cataluña actual o a Josep Miró i Ardèvol o e-cristians, aunque sea el movimiento católico de mayor raigambre nacido en Cataluña. No entran dentro de sus parámetros.
Pero si esto vino ocurriendo hasta el año 2.007, en el actual 2008 ya no aparece la cuota eclesiástica en ninguno de los premiados.
Ello refleja el ocaso del progresismo eclesial: ya no encuentran a quien distinguir. Han concedido tantos laureles, que ya no queda a quien condecorar. Se han acabado. Los pocos que quedan ya no acumulan ningún mérito, ninguna aportación, ningún decoro. Se imagina alguien que se condecorase al Picafoc, o a Toni Nel.lo, o a Brustenga, o a Mosén Pousa. Sería la puntilla definitiva a la Creu de Sant Jordi.
En esa encrucijada nos hallamos, ya no quedan progres a quien premiar, pero el establishment tampoco puede galardonar a aquellos eclesiásticos catalanes que sí cumplen con los requisitos de promocionar la proyección exterior catalana, pero desde las antípodas a la progresía. Claro que, en este caso, la Creu de Sant Jordi se la tendría que llevar Prudentius de Barcino, que, tras los aludidos Saiz Meneses y Miró i Ardèvol, es el eclesiástico catalán más conocido en el mundo que carece de la distinción. ¡Como se iban a rasgar las vestiduras aquellos que escriben artículos lacrimógenos por encargo¡ ¡Qué escalofríos iban a recorrer por sus espinas dorsales, tras su habitual llorera¡ Aunque, con Creu o sin ella, es una realidad incontestable que el futuro de la iglesia catalana está en esas manos. Por tanto: ¡Allá películas¡ ¡Y Creus de Sant Jordi!
Los nombramientos de Benedicto XVI - 22/04/2008
Los nombramientos de obispos españoles durante el pontificado de Benedicto XVI están empezando a tener una orientación clarísima. Veamos quienes son los designados durante el actual papado: Yanguas en Cuenca; Munilla en Palencia; Cerro Chaves en Coria-Cáceres; Carrasco Rouco en Lugo; Martínez Camino como auxiliar de Madrid; Mario Iceta como auxiliar de Bilbao. Y no sólo en España, los recientes nombramientos episcopales de dos sacerdotes que celebraban la misa por el rito extraordinario como son el francés Nicolas Brouwet, como obispo auxiliar de Nanterre y James Conley como obispo auxiliar de Denver siguen por similar dirección. En su mayoría se trata de obispos jóvenes, menores de 50 años y que se hallan en las antípodas de la progresía clerical, tan preciada en estos pagos.
La última guinda, además, no ha sido un nombramiento episcopal, sino la designación de Josep Miró i Ardèvol como miembro del Pontificio Consejo para los laicos. El nombramiento les ha sabido a rayos y lo han convertido en su nueva bicha, preconizado por el propio Vaticano, sin siquiera la intervención de Sistach, que lo considera “un integrista”. Se han puesto a temblar. Que un catalán haya fundado uno de los movimientos laicales más activos y fructíferos de los últimos tiempos, no casa en sus estereotipadas y esquemáticas mentes: si es catalán ha de ser progre. Pues no. Miró i Ardèvol les ha desecho el argumento. ¿O es que acaso me puede decir alguien que catalán moviliza, en nuestros días, un movimiento cristiano con más éxito?
Si a ello se une un silencio sepulcral, una ausencia absoluta de rumores, la eliminación de los más que retratados candidatos (Turull, el del megáfono; el tímido Bacardit o el curial y ya sesentón Galtés) junto con la premiosidad vaticana y la galvana portuguesa del Nuncio, explican que los nervios empiecen a desatarse. En Barcelona, en Lérida y en Gerona. Lo ven tan crudo que, a excepción de algún curial gerundense, que teme por su puesto episcopal, los demás se dedican a filosofar sobre la forma de nombrar obispos.
Ciertamente ha pasado su tiempo. Una generación joven, muy bien preparada, tanto académicamente como pastoralmente, está cogiendo las riendas, gracias al Papa Benedicto XVI.
Obviamente, Cataluña no va a ser una excepción. Sería inconcebible pensar que el Santo Padre apueste por un tipo determinado de obispos para todo el mundo, a excepción de Cataluña. El “fet diferencial” no llega al Vaticano. Excelentes sacerdotes hay, hoy en día en Cataluña, que cumplen con esos rasgos. El futuro estará en sus manos. Sus nombres se unirán a los de Saíz Meneses y Romà Casanova, nuestros más jóvenes prelados.
Realmente resulta curioso que un Papa anciano haya pensado en unos jóvenes mitrados para renovar una iglesia, que ha perdido comba, en la mayor de las veces por un progresismo fracasado. Desde Cataluña queremos participar de esta nueva renovación. Solo me queda una última petición: No tengan miedo a reacciones contrarias. Fíjense donde han quedado sus últimas campañas. Una: Del boicot a Mario Iceta, la nada más absoluta. Ni están, ni se les espera. Una maravillosa y concurrida celebración de ordenación episcopal, sin desentono alguno. Otra: la patética campaña de “volem bisbes cristians”, sigue con 1002 adhesiones desde el pasado mes de Febrero. Llevan casi un mes, sin conseguir ni una firma. Ni una.
Ya no les queda fuerza, ya no les queda ningún vigor; saldrán personajes anecdóticos, reacciones pintorescas, alguna extravagancia, pero el futuro ya no es suyo. Por eso están tan nerviosos. Es comprensible.
La foto que los delata – 15/04/2008
La foto de Turull megáfono en mano es ejemplar. No solo por el ya amortizado Rector del seminario, sino por los rostros que lo observan y parecen escucharle. Parece una foto de los seguidores del Barça-2008. Este Barça que lo pierde prácticamente todo y que, muchas veces, de su derrota hace virtud, exactamente igual que en nuestras inventadas derrotas patrióticas. Estos rostros ancianos, cansinos, decrépitos, que ya solo son capaces de tararear aquella cancioncilla del
“Som gent pacífica i no ens agrada cridar”, no representan más que un teatro decadente. Mera figuración. Grotesca figuración. Pero el coro que escucha a Turull en su día fue joven. Y arrogante. Todo aquel que haya pasado por alguna de las parroquias que regentaron habrá conocido su prepotencia, su presunción, el escarnio que reservaban a todos los que no pensaban como ellos. Te consideraban un reaccionario, un troglodita, un cretino, te hacían la vida imposible y te colgaban el clásico sambenito de carca. Así se conocía al cura que iba con sotana o clergyman y al feligrés que comulgaba en la boca o se arrodillaba en la consagración. Carca era lo más suave que podía escuchar.
Pero todo pasa, incluso los años, y llegó un momento en que temieron perder su parroquia y, con su parroquia, los privilegios adquiridos, por eso se manifestaron y utilizaron al compañero de viaje Josep María Turull.
En aquel momento, el de la manifestación del 11 de Junio de 2.004, tenían miedo. No estaba claro que iba a pasar, la diócesis se dividía y los rumores apuntaban a Pujol Balcells y Saiz Meneses como nuevos obispos. Cierto que volvía Sistach a Barcelona, pero capitidisminuido y rodeado de un opusdeista y un hombre de Carles. Luego, el opusdeista fue enviado a Tarragona, se nombró a Cortés Soriano y se demostró que no había para tanto. Pero en aquel momento tenían pánico. Sus rostros les delatan.
Pero se reciclaron. No sé si fue el pacto del capó o el pacto del Palau, pero espantados como polluelos fueron a refugiarse bajo las alas de Mamá Clueca. Y Mamá Clueca que los conocía de sobras, les acogió con fraternal cariño y les concedió lo que buscaban: cargos, mando, poder. Ya no perdían los privilegios que temían, seguían con sus parroquias y con sus consejos, pero, a cambio, Mamá Clueca les exigió que no le hicieran ninguna oposición, que no hubiera ruido, que el silencio amparase la diócesis, pues –decía- la habían escogido como pacificadora.
Y lo consiguió. No solo no ha habido otra manifestación de curas, sino ni tan siquiera un manifiesto, incluso algunos de ellos han vestido clergyman y sotana y hacen flexiones y reverencias. Lo nunca visto. Sin embargo, Mamá Clueca se olvidó de acogerlos a todos. Les salió la criada respondona por donde menos lo esperaba. Y así se fundó en Terrassa un seminario que le hace la abierta competencia y una sencilla página web como ésta le quita el sueño, hasta el extremo de circular listas macarthystas de sus posibles inspiradores.
Pero a los otros ya los tiene en el redil. Con un precio muy barato. Para ellos, no así para la diócesis, que languidece por una pendiente caótica, dando bandazos por un lado y otro, sin saber a dónde se destina. Sin un rumbo claro. Tanto que un día se pone sotana y solideo y otro día clergyman, depende del auditorio al que se dirige. En eso se parece a su maestro, el Cardenal Jubany, si toca conservador, de conservador y si toca progre, de progre. Si me he de rodear del Opus, con el Opus; si me he de rodear de catalanistas, de catalanista. Digamos a cada uno, lo que quiere escuchar. Incluso llega a utilizar a los kikos, si tiene que conseguir presencia juvenil, como este último sábado en Santa María del Mar. Ellos siempre le responden y nunca le fallan. Ahí estuvo, presentando el Plan Pastoral, rodeado de chicos del Camino. Un día unos, un día otros. Y “qui dia passa anys empeny ».
Nadie puede llevarse a engaño, los de la foto tenían miedo, pero se les pasó rápidamente. Siguen mandando ellos. Los de siempre. Los del codazo cómplice. Los de la pose de fracasado. Menuda pose. Las fotos la delatan. Pero era pura ficción. Teatro. Del malo.
Casabella apuntilla a Turull – 08/04/2008
Vaya “esveramenta” la de este lunes por la mañana. Aparece en El Periódico de Cataluña, a toda página y en la sección “Cosas de la vida” la noticia de un nuevo retraso en la designación de obispo auxiliar de Barcelona. La noticia, firmada por el periodista religioso del rotativo, Jordi Casabella, en sí no presenta ninguna novedad y no viene sino a confirmar lo que venimos adelantando desde Germinans hace casi un año. Pero el gran valor de la noticia está en la foto. Encabeza la información, la fotografía de Turull, megáfono en mano, arengando a las masas sacerdotales que se manifestaron contra la división de la archidiócesis de Barcelona. El líder Turull enardeciendo a un nutrido grupo de curas, en los que, además de las caras de siempre, se pueden distinguir a Toni Román y a Josep María Domingo, posteriormente designados por Sistach como Delegados de Juventud y formador del Centre d’Estudis Pastorals (CEP). Desde Germinans hemos venido insistiendo siempre que el actual Rector del Seminario, tenazmente preconizado por Sistach como candidato a obispo auxiliar, encabezó la manifestación que se produjo, tras la aceptación de la renuncia del Cardenal Carles y el anuncio de la división de la archidiócesis, en el mismo patio del Palacio Episcopal. Como todo lo que contamos, era una verdad como un templo, pero nos faltaba el testimonio gráfico. La foto no circulaba por la red e incluso mucha gente dudaba de su veracidad. Decían: “No es posible, Turull no era. No lo habría protegido Sistach, como lo protege.” La prueba nos la ha proporcionado Jordi Casabella y el Periódico de Cataluña.
Pero la “esveramenta” duró toda la mañana. La foto apareció en la edición impresa de El Periódico. Alguien debió advertir que ello perjudicaba ostensiblemente a Turull y, por elevación, a nuestro arzobispo. El fallo ya se había cometido, pero debían hacerla desaparecer de la red, por eso la foto que acompaña la noticia en la edición digital de El Periódico ya no es la foto de Turull con el megáfono, sino que es una foto de él solo. Aséptica y tan políticamente correcta, que ni tan siquiera se puede distinguir si lleva clergyman o no. Indudablemente el Turull de Palacio episcopal no llevaba clergyman. Ahora ya hemos visto a Turull en tres versiones distintas: El Turull de manifestación, el de clergyman y el perfectamente ensotanado. ¡Qué personaje! Se quedaron cortos con el “cursi, llepa, manaire i garrepa”.
No creo que haya sido el propósito de Jordi Casabella, pero posiblemente hoy han dado la puntilla definitiva a las aspiraciones de Turull. Queriendo o sin querer la publicación de la foto, que a estas horas corre ya por toda la aldea global, pese a los intentos de censurarla, supone el arrinconamiento definitivo de la posibilidad de sustituir a Carrera.
También sorpresivamente, el mismo día en que las diversas fotos de Turull ya no circulan solo por el Germinans, sino por El Periódico de Catalunya, Sistach designa a Turull para un nuevo cargo: Representante personal del arzobispo en la Residencia sacerdotal Sant Josep Oriol. Esta es la residencia donde se acoge a los sacerdotes ancianos o retirados. Coloquialmente se la conoce en ámbitos eclesiales como “el secadero”. ¿Tan bajo cayó de repente nuestro querido Turull? ¿De posible obispo auxiliar a pastorear un geriátrico? ¿De ser el obispo más joven de España a tener que preocuparse de nuestros curas más ancianos? ¿De promesa en ciernes a ser el representante diocesano en la residencia fundada por Don Marcelo González Martín? Sabíamos que el currículo de Turull era vertiginoso: Párroco de San Raimon de Penyafort, Vicario episcopal y Rector del seminario con tan solo 42 años, pero ignorábamos que este frenesí y esta vorágine iban a ser coronados con el broche de representante de su eminencia en la residencia sacerdotal. El broche no pudo ser de oro, esto es la mitra y el báculo, sino que se va a tener que contentar con gestionar plazas libres para nuestros cada vez más numerosos sacerdotes ancianos y a transmitirles el afecto y cariño de nuestro Cardenal. ¡No le faltará trabajo!
Puede que este nuevo trajín, lleve a eternizar-todavía más- la sucesión del obispo auxiliar. Realmente todo el proceso ha sido un verdadero despropósito, por el empecinamiento personal del Cardenal Sistach en la persona de Turull. Las fotos nos retratan (nunca mejor dicho) al sujeto. Es aquello de una imagen vale más que mil palabras.
Sin embargo, aunque el nombramiento de auxiliar de Barcelona no parece culminar, si parece bastante avanzado el nombramiento de los obispos de Gerona y Lérida. Ya dije la anterior semana, que no soy amigo de las quinielas, pero se está comentando mucho que el Obispo Vives está promocionando al auxiliar de Valencia, Enrique Benavent. Valenciano, aunque con cercanías muy catalanistas, lo cual siempre está muy bien visto por el establishment.
Comprobaremos próximamente si las gestiones de Vives resultan eficaces, lo que ya podemos afirmar es que las ambiciones de Turull han sido cercenadas. En el seminario quedará, por obra y gracia de nuestro Arzobispo. También gozará de poder en la Residencia sacerdotal. No podremos olvidarnos de él.
¿Salinas a Gerona? – 01/04/2008
Con anterioridad a ser designado Administrador Apostólico de Lérida, el nombre del actual Obispo de Tortosa sonaba con insistencia como sucesor de Soler Perdigó. Casi podría decirse que era su sucesor natural. Con más de diez años en la capital del Baix Ebre y una edad que posibilitaría un pontificado de quince años en Gerona (ni muy corto, ni muy largo) parecía que la rampa de lanzamiento estaba lista. Sin embargo, se cruzó en su camino la administración de la diócesis ilerdense, que ya hace casi un año que lleva ejerciendo. Recuérdese que le obligaron a beber ese cáliz, tras ser rechazado por Pujol y por Vives. Muchos pensaron que esta administración apostólica iba a alargarse hasta dejar zanjado el tema de los bienes de las parroquias oscenses y, por consiguiente, Salinas quedaría sujeto a Lérida, sin posibilidad alguna de pasar a Gerona. Parece que no. Lo de Lérida va a seguir demorándose, ya que la disputa va a pasar del terreno eclesiástico al civil. Dicen que ello va a permitir que se designen nuevos Obispos de Lérida y Gerona para antes del verano, al objeto de que inicien sus mandatos con el nuevo curso. Entonces vuelve a circular el nombre de Salinas como candidato a Gerona.
No he sido nunca amante de quinielas, especialmente porque no acierto jamás ni una, por lo cual no debe interpretarse este artículo con tal afán, sino preguntarme si Salinas sería un buen Obispo de Gerona. No hace falta insistir en la tremenda importancia de los próximos nombramientos de Obispos, ya sea el de Lérida o el de Gerona. Un error podría ser fatal y un acierto renovador sería balsámico.
Desde medios de la progresía se ha venido pintando a Salinas como un conservador españolista, es decir, en su lenguaje, como el verdadero demonio. Pobre Salinas. Qué poco le conocen. Incluso la Sefa ha hecho artículos diciendo que está haciendo méritos para que lo nombren arzobispo de Valencia. Ay Sefa, ¡que ilusa! Pero si Salinas es un bendito… Buena persona; apocado; tímido; más bien falto de carácter; que por no molestar, ni respira. Conocido como el Netol, por su evidente similitud con el muñeco de este producto, en especial cuando sonríe y sus carrillos se expanden lo suficiente. Su labor en la diócesis ha sido más bien pobre. El número de vocaciones de su Seminario ha ido descendiendo hasta unos actuales registros paupérrimos. Y no hablamos de un Seminario cualquiera: Fundado en el año 1.951 por el Obispo Moll Salord, fue un auténtico vivero vocacional, seguido e incrementado en los veintiún años que estuvo Carles como obispo de Tortosa. Su sustitución por Sistach ya marcó un punto de inflexión pero este se ha venido haciendo más pronunciado con el Obispo Salinas.
Con este carácter y estos magros resultados, no parece que Salinas sea el coco que nos presenta la progresía. Al revés, podría ser para ellos un auténtico chollo. Lo que necesita Gerona es un obispo con personalidad, con imaginación, con audacia, con entusiasmo. Un pastor que incardine la diócesis con los actuales rumbos romanos. ¿Es posible? Indudablemente que sí. No me cansaré de repetirlo. El nuevo Obispo debe saber desembarazarse de esas grasas adiposas que se han pegado al gobierno de la diócesis en los últimos cuarenta años y rodearse de los nuevos movimientos que abundan en Gerona. Especialmente, el Opus Dei y San Egidio. No puede ser que una de las provincias con mayor renta per cápita de España esté umbilicalmente acordonada a una placenta incapaz de nutrir ya nada. Es una incoherencia.
Están pues cocinándose los nombramientos. Se oye hablar también de Pardo o de Pié Ninot, a quien esto le haría felicísimo. Se lo creé tanto, que se ha vuelto a poner el clergyman, no solo en Roma, sino en Barcelona. A él, que le desechó Carles, cuando iba en las ternas para auxiliar. Tiene unas ganas locas de ser Obispo, como aquel que dijo: “Ministro, aunque sea de Marina”; el Ninot sería Obispo, aunque fuere de Lérida. Lo que pasa es que ya tiene 67 años y es su última oportunidad. Su último tren. Se ha oído hablar también de un auxiliar valenciano, pero cuidado con los auxiliares valencianos, que no van del mismo palo que el cardenal García Gasco. Han votado a Blázquez y no a Rouco en las últimas elecciones, al contrario del auxiliado. Incluso uno de los auxiliares (Monseñor Enrique Benavent) tiene a un hermano como alcalde de su pueblo natal, Quatrehonda, por el Bloc Nacionalista Valencia, partido de cariz e influencias netamente catalanistas.
Con todo, suponemos que, a estas alturas, Roma ya está curada de cualquier prejuicio y tampoco la van a amedrentar con campañas tan patéticas como la de volem bisbes cristians que, por fin (¡Aleluya!) ha llegado a las 1.000 firmas. En la era de Internet. Mil firmas. Mil. Esperemos, pues, que acierten con el nombramiento y el nuevo Obispo tenga el dinamismo y la audacia que su misión va a requerir. Fíjense en las diócesis de Terrassa y de Vic. Lo están consiguiendo. Con campañas en contra. Obviamente. Campañas de mil firmas. No dan más de sí. El futuro es nuestro. Y a lo mejor me equivoco, pero no creo que pase por Salinas.
Contra Carles vivían mejor - 25/03/2008
¡Qué tiempos aquellos! Treinta de los cuarenta arciprestes de la diócesis firmando una nota contra su propio Arzobispo. Recogida de firmas contra el Cardenal. Manifestación de sacerdotes en contra de la división de la diócesis, en las mismas puertas de la Catedral. Concentración de sacerdotes en el Palacio episcopal, arengados por Turull, megáfono en mano. Dimes y diretes, en la prensa. Sal gruesa contra el chófer de Carles. Eterna sucesión de Don Ricardo y boicot permanente a Ureña, como sucesor. ¡Que bien se lo pasaban! Era como un rejuvenecimiento súbito. Los ya envejecidos curas progres de los 60 y 70 volvían a sus andadas veinticinco años después. Ya canosos, barrigones y con muchas recetas de la Seguridad Social, a sus espaldas, pero seguían practicando su juvenil disidencia, su aire combativo. Ya no iban a arreglar el mundo, simplemente la diócesis, pero, aunque fuere a una escala tan minúscula, seguían teniendo un motivo de lucha. Ello les mantenía jóvenes, les reverdecía viejos laureles, les transportaba a aquellos felices y utópicos años en que creyeron posible una nueva forma de Iglesia.
El nombramiento de Carles como Arzobispo de Barcelona les había sentado como una patada en la espinilla desde el primer momento. No sólo por su carácter poco progresista, sino porque no era de aquí. No por ser valenciano, sino porque no era de la diócesis. El Arzobispo quiso hacerse perdonar ese pecado original y promovió cinco auxiliares de la diócesis: Soler, Carrera, Traserra, Tena y Vives. Más o menos de un mismo taranná. Con diferencias de matiz entre ellos, pero asimilables por la progresía. Tampoco se lo perdonaron. Cuando acabaron todos peleados entre ellos y Carles los fue alejando, dando un golpe en la mesa, estalló la verdadera revolución. Boicot a Saiz Meneses y pancartas contra Romá Casanova. Pero fue su último momento de gloria.
¿Qué pasó después? Vino Sistach y fue arrinconando a todos los hombres de Carles. Saiz Meneses ya estaba en Terrassa; Cristau fue sustituido por Sergi Gordo; le quitaron a González Agápito la delegación de Familia y Vida; Prieto fue relevado del Seminario; Méndez de las escuelas cristianas; Martínez Porcell se fue a su cátedra. Además, incrementaron notablemente su presencia en el Consejo presbiteral y pastoral. Sistach les dio cargos. Los conocía muy bien. Y callaron. Como tumbas. Ya no se escucha a Brustenga, ni a Toni Nel.lo, ni a Hortet, ni al ex comunista Catà, ni a Mossén Tano. Tan activistas. El Romeu de Cal Picafoc se mantiene, aunque muy abstruso. Y el elimina-procesiones de Cabot ha quedado como especialista en latin kings. Alguna tenue voz se queja de los obispos catalanes. Pero hablan de ellos en su conjunto. Jamás se refieren a Sistach en particular. Ni tan siquiera acuden a los actos de protesta, que sin la capacidad de convocatoria anterior, han intentado prodigarse, en especial a raíz de la nota de la CEE ante las últimas elecciones. Incluso con el avance en medios telemáticos actual, llevan un mes con la campaña “Volem bisbes cristians” y no han llegado a las 1.000 firmas. Ellos que habían conseguido 6.000 contra Carles, sin internet.
Están feneciendo. Y todo por un plato de mongetes. Por los cargos diocesanos y por no molestar al cardenal Sistach. Qué ejemplo de coherencia. Aferrados al sillón. Han quedado como meros ex combatientes. Ironías del destino.
Vuelven los Via Crucis por las calles – 18/03/2008
En su artículo del pasado viernes, mi admirado Antoninus Pius realizó una espléndida disección del maltrato y menosprecio a las procesiones barcelonesas. El retrato era perfecto. La progresía eclesial catalana ha tratado durante los últimos cuarenta años con una displicencia y desconsideración (cuando no clara repulsa) a toda forma de devoción popular, que la ha reducido a simples muestras simbólicas. Con un agravante: El arrinconamiento partió de los propios curas, más que de un abandono por parte de los feligreses. Cierto es también que, fuera de la gran metrópolis, jamás se pudo llevar a cabo, pues la historia procesional catalana es rica, variada y compleja. No hablemos solo de La Passió de Esparreguera y Olesa; dels Manaies de Gerona; la dansa de la mort de Verges o la larga y rica procesión de Tarragona. Me refiero también a las innumerables procesiones del silencio que salen jueves y viernes santo por todos los pueblos catalanes. En ninguno falta su cruz por las calles. Recordemos que de ahí viene el dicho catalán “de treure el sant Cristo gros”.
Pero sí esa costumbre no pudieron arrumbarla de los pueblos, casi lo lograron en Barcelona. Al nulo interés de muchos sacerdotes se unía el éxodo vacacional. Casi, casi, habían desparecido las procesiones y los Vía Crucis por las calles.
Sin embargo, felizmente y a Dios gracias, esta tendencia se ha invertido de unos años a esta parte. Cuando parecía que la cruz ya no salía a la calle, ésta vuelve a salir, en especial el Viernes Santo.
Las parroquias de Sant Raimon de Penyafort y de los Ángeles hacen su Vía Crucis por la Rambla de Catalunya. La de San Eugenio y el Pilar por la Calle Londres. La de San Jerónimo hasta la ermita de San Cipriano. Otros Vía Crucis callejeros son los de la Parroquia de Santa María del Mar, San Vicente de Sarriá, San Juan María Vianney, la Concepción, el Remei, la parroquia de San Juan Bautista de Santa Coloma de Gramenet o la de San Félix Africano. Seguro que hay alguno más, que desconozco. Incluso agradecería para próximos años que nos lo hiciera saber alguno de nuestros amables lectores.
Todos estos Vía Crucis reencontrados tienen un denominador común: Los han recuperado en los últimos años los curas más jóvenes y activos de nuestra diócesis.
Especial mención debo hacer al de San Eugenio y El Pilar. Lo ha restablecido el nuevo Arcipreste de San José Oriol. Dicho arciprestazgo fue en los últimos años una de las puntas de lanza del progresismo eclesial. Con su nuevo arcipreste, conocido como Mossén Nino o con los nuevos párrocos de Sant Llorenç o de la Miraculosa, puede renovarse totalmente su faz. El limpiado de cara puede ser real.
Indudablemente que todo lleva su tempus y que este suele ser largo, incluso penoso, pero algo está empezando a cambiar en Barcelona. Existen motivos de esperanza para la renovación. Lo vengo repitiendo muchos martes. La renovación de la diócesis la van a llevar a cabo estos sacerdotes, mayormente jóvenes, que tienen sus templos llenos, que tienen más niños en primera comunión, que tienen más jóvenes confirmándose, que contribuyen más eficazmente con la economía de la diócesis. Ellos son también los que han sacado el Vía Crucis a las calles. Solo falta que hallen el aliento de su Arzobispo, que sigue orientado a la gerontocracia progresista. ¡Cuídelos, Eminencia! No vaya a pasar como con Mossén Deulofeu, que impulsó la procesión de la hermandad del gran Poder y la Esperanza Macarena y, con la división de la diócesis, apretó a correr a Terrassa.
Quina esveramenta! (*) - 11/03/2008
“Quina esveramenta, quina esveramenta, però quina esveramenta és aquesta!” se le oyó decir al Obispo Vives en una entrevista del locutor Antoni Bassas en Catalunya Radio, después de la nota de la CEE ante las elecciones generales.
Estaba muy nervioso el co-príncipe, al borde del síncope. Sus alaridos -a lo Gracita Morales- lo evidenciaban. Ahora se explica todo. Vives no quería ruido. Se jugaba su futuro. En la permanente de la Conferencia Episcopal y-quizás- en su anhelada promoción a Barcelona, cuando tocase sustituir al cardenal Sistach. Porque como discípulo aventajado de Jubany, hay un Vives en Cataluña y otro en Madrid y en Roma. Debe traerse aquí a colación el retrato perfecto (de Jubany) que efectuó un brillantísimo Monseñor González Agápito en TV3, a pesar del titular tendencioso de la propia web de TV3 y de Llisterri, que se debió limitar a copiar el título, sin ver la entrevista. De haber visto la entrevista, seguro que no habría ensalzado la mayor crítica que se ha oído en TV3 contra una determinada forma de entender la iglesia catalana. Justamente, la que preconiza el propio Llisterri. Aunque ya se sabe que hay artículos suyos que se entienden (cuando se los escribe Toni Nel.lo) y otros que no (cuando los escribe el propio Llisterri).
Pués si, esveramenta i grossa. Tan grossa que Vives ha desaparecido de la permanente de la CEE y ha sido sustituido por Saíz Meneses. La nueva bestia parda del progresismo católico catalán. Seguro que no lo considerarán un bisbe cristià, aunque haya creado un seminario de la nada y tenga la diócesis con los mejores números de la iglesia catalana. Y en paz. Sin esveramentes.
Se fue Vives de la CEE, pero la representación catalana en la Conferencia Episcopal ha vuelto por donde siempre había estado. Recordemos, cuales han sido los obispos catalanes en la permanente:
Trienio 66-69: González Martín y Jubany.
Trienio 69-72: González Martín y Jubany.
Trienio 72-75: Pont i Gol y Jubany.
Trienio 75-78: Pont i Gol y Jubany.
Trienio 78-81: Jubany,Guix y Martí Alanís.
Trienio 81-84: Jubany, Capmany y Martí Alanís.
Trienio 84-87: Torrella, Carles y Martí Alanís.
Trienio 87-90: Torrella, Carles y Martí Alanís.
Trienio 90-93: Torrella, Carles, Guix y Martí Alanís.
Trienio 93-96: Carles, Torrella y Guix.
Trienio 96-99: Carles, Tena y Guix.
Trienio: 99-2002: Carles, Sistach y Tena.
Trienio 2002-2005: Carles, Sistach y Pujol Balcells.
Trienio 2005-2008: Sistach y Vives.
Por tanto, el último trienio solo ha sido una excepción en los últimos treinta años. Desde 1.978 había tres obispos catalanes en la permanente. Ahora vuelven a estar: Sistach, Pujol Balcells y Saiz Meneses. Vuelve, pués, la iglesia catalana a tener la presencia que solía poseer en la Conferencia Episcopal Española y que no debió abandonar. Sin esveramentes, con plena asunción de la colegialidad de las decisiones, con representación de aquellas diócesis más dinámicas y pujantes, con ejemplificación modélica de la época que nos toca vivir. La renovación está en marcha. Desde Germinans la hemos anunciado sin cesar y la renovación de la iglesia catalana pasa hoy por Sistach, Pujol Balcells y Saiz Meneses. Ya no pasa por Vives. El quedará como secretario de la Tarraconense. Cargo tan carente de poder real como el antediluviano título de co-príncipe de Andorra. Quina esveramenta, quina esveramenta, però quina esveramenta és aquesta!
(*)Nota de la Redacción: La palabra "esverament" o la más coloquial "esveramenta" puede ser traducida como alarma y sobresalto, una especie de estremecimiento que expresa inquietud y espanto ante algún peligro que causa conturbación.. Si tuviéramos que traducirlo con una sola palabra la mejor sería "ALBOROTO".
Con permiso del autor.
Pinchazo en Calle Caspe – 04/03/2008
El viernes por la tarde eran 310 los adheridos a la campaña “Volem bisbes cristians”. Si 310 personas se habían molestado en adherirse por internet, pensé que serían muchas más las que se congregarían en el acto de “reconeixement de la pluralitat de veus en l’esglèsia” que se iba a presentar en la iglesia de los Jesuitas de Caspe.
Pues no. Cuando llegué (con la suficiente antelación para ocupar un buen sitio) ya me fui dando cuenta que en la calle no se notaba nada especial. Tampoco en la misma puerta de la iglesia, a excepción de una pancarta, bastante cutre, con el lema “volem bisbes cristians”. Al entrar pude observar que, efectivamente, estaban los 310. Pero ni uno más. Los pude contar. Había espacio más que suficiente. No se llegaron a llenar los bancos de la iglesia. Nadie estaba de pie. Cómodamente sentados, a razón de cuatro por banco. Los 310 de Caspe.
No me impresionó -esto ya me lo esperaba- la inmensa cantidad de cabezas canosas. Como tuve tiempo más que suficiente, pude sacar una media de edad de los convocados. Entre 60 y 65 años. La disminuía una leve representación juvenil, muy poco agraciada físicamente. Clamorosa ausencia de matrimonios o parejas de entre 30 y 50 años.
Otra sorpresa que me dejó más estupefacto fue que, al tiempo del acto, se estaba celebrando misa en la capilla del Santísimo. Quien conozca la iglesia de los jesuitas, podrá recordar que no se trata de una capilla en un lateral, sino que se halla al final del templo y goza de una amplísima cristalera, que permite que sea totalmente visible. Pues mientras el sacerdote celebraba la misa y alzaba a Dios, los 310 iban a su bola y hablando de sus cosas. Dios relegado y olvidado, por aquellos que reclaman obispos cristianos.
Me chocó también no advertir la presencia de ningún sacerdote. Religiosos sí había, pero sacerdotes diocesanos, ninguno. Ni tan siquiera los más militantes. No sea que se moleste el Cardenal Sistach y arriesguen su cargo en la diócesis los Picafoc de turno.
Empezó el acto, con el público “dempeus” cantando “Esglèsia de Deu, poble en marxa”. Los envejecidos rostros evocaban poca emoción por el momento. Los jóvenes poco agraciados tampoco se distinguían por un especial entusiasmo.
Les ahorro el comentario sobre los diez intervinientes. Discursos plúmbeos, tediosos, cansinos, carentes de toda novedad, políticamente correctos, siempre encabezados por un “tots i totes”, “cristians i cristianes”, “laiques i laics” repetido hasta la saciedad. Cada uno representaba a uno de los grupos convocantes. No es que quiera darles consejo alguno, pero creo que esta división en facciones infinitesimales no les ayuda nada. ¡Allá ellos!
Al término del acto, ya se habían marchado muchos. Eso sí, los que quedaban se pusieron a cantar el “Himno a la Libertad”. Fue el único momento en que les vi aflorar el nervio. Estaba claro: gozaban de glorias pretéritas. Es comprensible la nostalgia.
Cuando salí a la calle quise comprobar por mis propios ojos si, a pesar del fracaso de la convocatoria, al menos había tenido éxito el llamamiento que habían lanzado los 310, consistente en que se colgasen sábanas en los balcones con las letras VBC. Me fui andando hasta casa y solo veía las sábanas de “Se vende” o “Se alquila” o la de “AVE pel litoral”, campaña ésta con mucho más éxito de convocatoria, aunque tampoco nadie les haga caso. Pasé incluso por casa de Llisterri y el gato Pacià. No había sábana. Vista la nula influencia de la campaña, quise comprobar si la había colgado el algodonoso Josep Torrens. Res de res. Ahí ya constaté que esa campaña no funcionaba y me fui tranquilo a cenar.
A la mañana siguiente, observé el nulo eco mediático del acto, ni tan siquiera recogido por el amo del gato.
Sin embargo, me quedó una preocupación. ¿Por qué el énfasis en bisbes cristians? En si, no quiere decir nada. Todos queremos obispos cristianos. No los vamos a querer de la iglesia de la Cienciología. Es obvio. Ahora bien, ese mensaje parece indicar que hay obispos no cristianos. Eso ya es más grave. A eso no se ha atrevido nadie. Para los convocantes hay bisbes no cristians, incluso bisbes catalans no cristians (el bisbe no cátala i no cristià ya debe ser un embajador del maligno). Pero, en suma, no atacan determinada opinión, no critican determinada postura, los anatemizan como no cristianos, los califican de heresiarcas. Rescatan la Inquisición. Ellos tan plurales. Y tan tolerantes. Falsos. Y falsas. Suerte que son pocos. Y pocas.
Los amigos de Manent – 26/02/2008
Albert Manent y su habitual muñidor Marcel-li Joan han perpetrado una nota. Ello no debería ser noticia. Su contenido es previsible y su prosa tan enfática y engolada como su título: “Declaració amb motiu de la nota de la Conferencia Episcopal Espanyola sobre les eleccions generals”. Si el encabezamiento es retórico, resulta obvio que el contenido será redundante. Efectivamente, representa un uso y abuso de circunloquios. Ilegible.
Pero aparte de la sintaxis de folleto hotelero, la novedad radica en los abajo firmantes. Los 47 abajo firmantes. Dejemos a un lado a los inevitables Manent, el muñidor Marcel.li y el vocero Llisterri y nos quedan 44.
Entre esos 44 hay un grano u oveja negra. Eduard Fornés Gili, un cura secularizado, con algún muerto en su armario.
De los 43 restantes, diecisiete son políticos: Entre otros, el líder de la oposición, Artur Mas; el ex Presidente del Parlament, Joan Rigol; los alcaldes de Tarragona y Lérida; el primer Teniente de Alcalde de Mataró; el líder de la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Trias; dos ex–directores d’afers religiosos de la Generalitat, uno de ellos (ver el artículo de esta misma sección del 25-7-2007), con cargo diocesano designado a dedo por el Cardenal Sistach; un diputado de Ciutadans del Canvi, hijo del fundador de Cristians pel socialisme o el inefable Pipo Carbonell, el amigo del contable Matabosch.
Nos quedan 26. Un ex-director general de la UNESCO, otro ex–director del Centre UNESCO Catalunya y tres representantes de Justicia i Pau.
Entre los 21 restantes, destacamos al Presidente de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (el mandamás de TV3); al Presidente de Tribuna Catalana, miembro fundador de CIU y flagelo permanente del Cardenal Carles; al Presidente de Omnium Cultural o al Rector de la Universidad de Lérida.
Todos ellos han engordado sus alforjas a sueldo de lo público. Poquísimos representantes del mundo privado. Únicamente cuento entre ellos a un compositor, a la nota pintoresca del actor Joan Pera y a dos personas respetables: El cardiólogo Antoni Bayés y Roser Bofill, la viuda de Lorenzo Gomis. Ambos respetables por sus canas y por su labor profesional.
Nada más. Tanto ringorrango para una declaración que se rasga las vestiduras ante la parcialidad de la nota de la CEE y un tercio de sus firmantes son políticos profesionales, en la órbita de CIU y PSC. Por el interés te quiero Andrés.
Además, como aquí todo ha de salir gratis, la Declaració solo la firman laicos. La consigna de Manent era que no la debía firmar ningún cura. Curas secularizados y seminaristas rebotados, los hay; pero ningún sacerdote, no fuera ser que, por un casual, se enervase el cardenal Sistach, les quitara el cargo y Manent se quedase sin enlaces en la curia. Ellos son así. Mucho ruido, pero no arriesguemos ni un pelo. Que con las cosas de comer no se juega. Aquí que no firmen ni los habituales Nel.lo y Picafoc. Eran las instrucciones de Manent. El fill de poeta. Ya no conservan las mismas agallas que tenían contra el Cardenal Carles. Primum vivere deinde philosophare.
Pendientes de Gerona, mientras nos olvidamos de Lérida - 19/02/2008
Creía que aquel estribillo que se oía en el Nodo de “las autoridades civiles, militares y religiosas” había pasado a mejor vida. Pues no. No sabemos sí está en trance de fenecer, pero este fin de semana ha expedido certificado de fe de vida, con motivo de la visita del Nuncio a Gerona.
Estuvieron todas las autoridades en la recepción a Monseñor Monteiro. Las civiles, en su vertiente autonómica, con todo un Conseller de la Generalitat en cabeza, más el delegado autonómico en la provincia; en su vertiente municipal, con el Teniente de Alcalde y el Presidente de la Diputación; en su vertiente estatal, con el subdelegado del gobierno. No faltó tampoco la autoridad académica, con la Rectora de la Universidad. Ni la autoridad militar, con el señor Coronel, con mando en plaza, jefe de la demarcación castrense. Y las policiales, con el jefe de los Mossos de Esquadra y el de la Guardia Civil. La religiosas, obviamente, estaban en pleno con el Obispo Soler Perdigó y el emérito, Monseñor Jaume Camprodón. Hasta quisieron imitar a Barcelona y algún curial se puso clergyman, por primera vez. Estaban todos. Las fuerzas vivas, como se las llamaba antaño. Hoy las llaman “el tot Girona”.
Sí se trata de constituir un lobby que impida que el nuevo obispo no sea de los suyos, las fuerzas vivas de Gerona se las dan de clericales y el ”que faci falta”. Que al Nuncio portugués le gusta comer bien, pues se le lleva a La Roca Petita. Como era día de vigilia, se supone que le sirvieron un buen suquet de peix, con escórporas, rapes, sepias y gambas, recién salidos de los anzuelos y redes de pescadores ampurdaneses. Total, el Obispo Soler también tiene buen saque, como demuestra su pinta lustrosa y lluenta. Cualquiera diría que está en edad de jubilación.
Todos contribuyeron, con absoluto descaro, a agasajar al Nuncio. Ignoramos si éste habrá atendido las presiones gerundenses, aunque si todas son tan hábiles como las de nuestro amigo Burxeta, no tenemos nada que temer.
Pero tanto hablar de Gerona, nos hace olvidar a Lérida. El próximo 8 de Marzo va a cumplirse un año de la aceptación por la Santa Sede de la renuncia del Obispo Ciuraneta. Lérida sigue vacante y nadie sabe si la Administración apostólica del Obispo Salinas va a dilatarse en el tiempo. Siempre dejamos a Lérida en segundo plano. Parece que solo sea noticia para hablar del conflicto por los bienes con la diócesis de Barbastro-Monzón. Pero Lérida es capital de provincia. Ciudad universitaria. Tiene más feligreses que sus diócesis vecinas de Solsona y Urgel. Con similar población a la colindante diócesis de Tortosa. Los católicos ilerdenses no se merecen este desprecio. Cierto es que, cuando se produjo la segregación de las parroquias aragonesas, quedó Lérida con una figura geométrica bastante rara, pero no empequeñeció mucho en número de fieles. Le representó una merma de alrededor de un 20%. Por ello es una lástima el continuo desprecio a que se la viene sometiendo. Deben proveerle de un nuevo Pastor con la máxima urgencia. La importancia de la diócesis lo merece. El conflicto con Barbastro no debe impedir que consideremos y valoremos la importancia de Lérida para la renovación de la iglesia catalana. Y si hay que llevar al Nuncio a La Fonda del Nastasi, desde Germinans empezaremos la campaña. Y sí le ha gustado la pompa y circunstancia que le han gastado en Gerona, tenga en cuenta que en Lérida está la División Urgel, con lo que tendrá fajín de general en la recepción y no un simple coronel.
Claro, que otros nos dirán, con razón, que mucho hablar de Gerona y de Lérida, pero en Barcelona existe un obispo auxiliar que, al paso que va, se convertirá en un record de longevidad. Ya es el obispo en activo más anciano de España. Pero es que el rosario de despropósitos en que se ha convertido su sucesión, nos hacen temer que el tema va para largo. Lo sentimos por él. Son notorias –y comprensibles- sus ganas de jubilarse, pero la insistencia de Sistach en promover a Turull le ha provocado esa jubilación demorada. Esperemos que se lo tengan en cuenta en un futuro y no le hagan como al bueno de Monseñor Daumal, recientemente fallecido, al que han recordado con una esquela mínima en La Vanguardia. Se vé que las rebajas del contable Matabosch en las tarifas necrológicas, afectan también a los obispos auxiliares. Dios quiera que tardemos mucho en verlo, pero seguro que no se ahorrarían gastos en una esquela cardenalicia.
Gerona y Lérida. Lérida y Gerona. Tan cercanas. Distintas en unas cosas y muy similares en otras. En ellas puede seguir el proceso de renovación de la iglesia catalana. A pesar de este ambiente de fin de época que ha acompañado al Nuncio el pasado fin de semana. Aunque no hayan reparado en gastos. Gastos de traca final. De fin de fiesta.
Protestas en Puig-reig – 12/02/2008
En el pueblo de Puig-reig, provincia de Barcelona, comarca del Berguedà y diócesis de Solsona, se ha celebrado la última reunión periódica de la “Associació de fòrums de la església catalana”. No se crean que tan pomposo nombre obedece a un encuentro de internautas, de blogueros o del movimiento cyberpunk. Ni tan siquiera se trató de una fiesta rave o de un aquelarre. Pregunté a mis amigos de Puig-reig por la conmoción que pudo suponer dicha reunión en la tranquila villa y me contestaron que nadie se enteró. ¿Ningún vecino? Ninguno. ¿Acaso se escondieron ante el bigbang que se avecinaba? Tampoco. No detectaron ningún temor.
No es baladí una reunión de la ”Associació de fòrums de la església catalana”. Si se reúnen los forums de la iglesia catalana se supone un nutrido poder de convocatoria. Máxime si se trata de mostrar su enérgica repulsa a la nota de la Conferencia Episcopal. Se supone que no serán cuatro gatos. Pues no sé si eran cuatro gatos, pero sí eran cuatro fórums: El forum Joan Alsina de Gerona, el forum Ondara de Solsona, el forum Oriol de Barcelona y el forum Transversal de Vic. Cuatro fórums que reúnen a cuatro gatos. Por ello no se enteraron en Puig-reig.
Dejando aparte al gerundense Forum Alsina que, al menos, goza de glorias pretéritas, aunque, actualmente, no está en sus mejores momentos y alguno de sus miembros anda profundamente despistado, el resto de los fórums son el patético ejemplo del quiero y no puedo. Los miembros del forum Oriol caben en un autobús y se pelean entre ellos por ver quien va a la ventanilla. El forum transversal de Vic será transversal, pero sigue en la época analógica. Ni tan siquiera tiene página web. El forum Ondara de Solsona es un poco más vanidoso. Ya han llegado a la época digital y nos dan cuenta de las reuniones que celebran. Esta vez en Torà. Ya no se atreven a molestar a los amables vecinos de Puig-reig. Sin embargo, a pesar de tener medios telemáticos, no han llegado a ponerse al día. Hagan click, queridos lectores, en el apartado “ultima reunió” y observen, al final, que la han fechado el día 5 de Febrero de 2.005. (¡2.005!). Es asombroso. Además, si leemos la crónica de la reunión, se ufanan en darnos cuenta que asistió el 12% del clero diocesano. El 12% -que precisos- del clero de la diócesis de Solsona. Si el clero diocesano solsonés lo forman 100 sacerdotes, según datos de su web resulta que, matemáticas puras, los asistentes a la reunión de Torà fueron doce. Los doce de Torà.
Y de Torà a Puig-reig y tiro por que me toca por las tierras antaño carlistonas. Por la patria del cura Tristany y del General Savalls. Por los predios dels malcontents y los curas trabucaires. Claro que, recordemos, la palabra carca viene de carlista, por eso la aprecian tanto. Carcas y carcamales. Porque este es su fruto. No tienen cantera. No hay hombres y mujeres capaces de subirse al primer equipo. Son los doce de Torà y pretenden que se les tenga en cuenta. Ya no les queda ni el legítimo orgullo de las generaciones futuras. Están en las últimas. Y en Puig-reig ni se enteraron.
El argumento “ad hominem” - 05/02/2008
Fachas, integristas, talibanes, ultras; son algunos de los epítetos que nos suelen dedicar a los que hacemos Germinans. Este recurso -pobre y puramente retórico- produce, como primera consecuencia, la banalización de los conceptos. Llamar facha, talibán o integrista a tanta gente y tantas veces al día, provoca que luego no se dé im