Non omnis moriar
Por Prudentius de Bárcino

 

Esbozos de la apostólica "Operación sobreático" (19/02/2012)

¡Qué lejos queda aquel 2004! Nuestro n.s.b.a. Arzobispo, recién llegado, se jactaba de viajar cuando volaba, no en Business en razón de su alta dignidad, sino en turista! Era por acentuar su alejamiento de la first class en la que al parecer viajaba Carles.

¡Qué olvidadas están aquellas insistentes proclamas sobre la austeridad de las recepciones episcopales en Palacio! ¡Ya no hay caterings de Vilaplana o Semón -decían- vamos al Condis a comprar fuets de Casa Tarradellas, patatas, ganchitos y botes de aceitunas rellenas! ¡Hacemos nosotros los canapés con Pan Rosendo y paté Mina!

Ya no tendrá sentido comentar que hay que cambiar las suelas gastadas de los zapatos. Ni vanagloriarse por llevar una gabardina raída de más de 25 años. Todo era estrategia, nada más que zafia estrategia para marcar diferencias con su antecesor. ¡Llegó la hora del dispendio y del lujo!

Empezando por el párking, de dos o tres plazas, según la foto de la izquierda y que es de un local comercial de la misma calle Joan Güell. Para ello se sacrificará la cocina de la Residencia Sacerdotal y la entrada de servicios por la calle Remei. ¡Si, si, la cocina! Total para los curas jubilados, mejor un cátering diario como ésos que sirven en los colegios públicos. ¡Y lo que sobre, para la noche, con una sopita de Avecrem!

En la otra foto vemos el modelo de sobreático de vuelo añadido con terraza que tanto enamora a nuestro Cardenal. No importan los ruidos, las polvaredas, las ventoleras con las que la constructora martirizará en vida a nuestros sacerdotes mayores. Y no sólo les privará de tranquilidad y sosiego, pondrá en riesgo su salud y su integridad física. ¡Pero qué más da! ¡Que se vayan provisionalmente con alguna sobrina durante un añito!

¡Que empiece Mons. Tena a preparar las maletas: sus nervios y su parkinsonismo idiopático no lo van a resistir! ¡Suerte de él, que tiene sobrinos que lo acojan!

Y si alguien cree que en Barcelona ha cundido el ejemplo de austeridad del obispo de Solsona, que ha decidido bajarse el sueldo un 25%, y dar esos 250 euros a Cáritas como aportación solidaria con los más necesitados, se equivoca.

O no. Porque la idea ha gustado tanto a nuestro Cardenal, que baraja en su cabecita la idea de bajar el sueldo de sus sacerdotes en un 10% y destinar esos 400.000 euros de ahorro anual… ¿a los pobres? No, que ellos pueden esperar, sino a su operación sobreático, marcada por la urgencia de su jubilación. Total serán 800.000 en dos años de solidaridad sacerdotal con su excelso pastor. Los que piensa-desea-calcula que le van a conceder de prórroga. Ni la lechera hace las cuentas como él.

Ante este flagrante abuso de autoridad, los hombres intrépidos de la diócesis proclamarán llegada su hora. Será el momento de ver a los reyes del valor, a los defensores de los pobres y parias de la tierra, a los héroes de mil aventuras y sacrificios por una Iglesia nueva y más evangélica , más al lado de los desfavorecidos. Se pasmarán los fieles todos viéndolos desfilar por el patio de la Curia. Sobre estas gestas de la flor y nata de la Iglesia Catalana afeándole al cardenal su conducta, surgirán narraciones de apasionante, amena y educativa lectura para el siglo presente y los futuros.

Veremos a los búhos del Pino con Tano Casacuberta a la cabeza; a los Cristianos por el Socialismo que se reúnen en la granja de la calle Madrazo (ya no estará la Portabella ); a la Sefa Amell con sus chicas del Col.lectiu Dones d´Església; al Quim Cervera con su Decálogo de Cambios; y al Lligades y su mujer con los “chicos” del Punxó i del Mosquit i el Camell.

Y no dudéis que los de El Pregó pondrán a Sistach en el Cuarto Oscuro de castigo ( Quarto Fosc ).

Ya esperamos en candeletas el discurso de Mn. Hortet sobre cómo los tiempos de crisis piden “hacer crecer y aumentar las buenas prácticas comunitarias”. Ansiosos estamos por ver al patriarca Josep arengando a los residuales de la JOBAC, sobre cómo hay que dejarse llevar por la sed de comunidad y justicia… Con cita de Hammarskjöld incluida, si lo desea.

No podemos conciliar el sueño mientras esperamos descubrir entre estas valerosas acciones de protesta, la de Gaspar Mora invocando los “sentimientos escondidos en el corazón de muchos”.

¡Quiá! ¿A dónde voy con estas desvariantes ensoñaciones? La realidad será cruel. No me hartaré de decirlo: todos mudos como momias alejandrinas.

Porque ellos son los Mudos, la narrativa que no se escucha.

Surgirán como hongos los pregoneros tipo Arcadi Oliveres y sus indignados, clamando por un nuevo estilo de vida en el que los de abajo han de practicar la nueva virtud del momento: el decrecimiento.

Pues no, esos sueños que evocaba más arriba no se harán realidad en nuestra diócesis mientras esté presidida por nuestro amadísimo Cardenal Sistach atareado en su apostólica y pastoral Operación Sobreático...

 

 

Un sobreático para Sistach en la Residencia Sacerdotal (12/02/2012)  

La Casa Sacerdotal de Barcelona (foto izquierda) se encuentra en la calle Duran y Bas. Se la conoce popularmente como la Balmesiana, porque allí tiene su sede la Fundación homónima. Es una muy bella construcción neogótica con una hermosa capilla dedicada al Sagrado Corazón de estilo ecléctico modernista-noucentista tan de moda entre los jesuitas de inicios del XX.

Pero lo que Don Marcelo fundó y llevó adelante en los años 60 fue otra cosa bien diferente: una Residencia Sacerdotal, la Sant Josep Oriol (foto de la derecha), sita en el cruce de las calles Joan Güell y Remei, en el corazón del barrio de Les Corts, donde los sacerdotes jubilados estuvieran bien cuidados y atendidos en un clima propiamente sacerdotal. Ejercicio de caridad cristiana y sacerdotal.

Hay que alabar la labor llevada adelante por el Patronato durante más de 40 años desde su fundación. Y muy especialmente la de quien la ha dirigido durante más de 30 años con encomiable celo, el sarrianense Mn. Francesc Raventós, que fue el secretario personal del obispo auxiliar Mons. Daumal, residente en la misma hasta el último de sus días. No pocas han sido las dificultades de índole económica con las que ha tenido que lidiar durante ese largo periodo, pero a pesar de todo, consiguió sacar adelante la casa, manteniendo la independencia y la peculiar idiosincrasia de la institución.

Pero hasta aquí habíamos llegado porque se acerca la jubilación de nuestro n.s.b.a. Cardenal Martínez Sistach. Y su cabecita que todo lo piensa ha decidido construirse un sobreático y un parking para prolongar allí sus días cuando llegue el inevitable acontecimiento cronológico. ¡Sólo el cronológico, sólo el cronológico!

Los sacerdotes residentes están que bufan. Y con toda la razón. Porque el proyecto no es tan simple. Como no quiere, ni puede, gastarse un euro y lo que tiene que construir cuesta un potosí ha decidido buscar subvenciones. ¿De quien? De la Generalitat convergente, claro está. ¿Cómo? Convirtiéndola en residencia de ancianos asistida, es decir con subvención concertada pero, evidentemente, a tenor de las normas y siguiendo los protocolos asistenciales para esta tipo de asilos que gestiona la Generalitat. Que junto a una serie de requisitos en normas de seguridad, incluyen habitaciones dobles y otras cosas de índole parecida. Resulta más que evidente que a la larga afectará a las listas de admisión, al precio final de la mensualidad y sobre todo a la gestión que, quieran o no, pasará a manos de la Consellería. Y es que ahora mandan los suyos, pero ¿y en un mañana?

No se trata pues, de una ampliación de la Residencia Sacerdotal , para dotarla de mayores posibilidades, lo cual sería lógico, en previsión de un mayor número de sacerdotes ancianos jubilados, sin otras posibilidades que la de ser acogidos en el cariñosamente llamado “secadero”...

Lo que se pretende no es construir una nueva planta, ampliando la volumetría edificable de la construcción, con nuevas habitaciones. Lo que se quiere es construir un par de sobreáticos, retrotrayéndonos al uso de aquel derecho de vuelo de la época Porcioles, que tantos edificios mutiló en el Ensanche de la Barcelona de Cerdá, durante los años 60 y 70.

Lo bueno y cómico de todo ello es que cuando se le interpela sobre la cuestión, aunque sea de soslayo porque se enciende como el dragón de San Jorge, el bondadoso de nuestro Arzobispo responde que también servirá para albergar al Cardenal Carles. ¡Será su efigie porque en carne mortal seguro que no!

¿Y el Patronato? Todo controlado. El Presidente-Delegado es el obispo auxiliar Taltavull, con el amigo Esteve Camps y el vocal Turull. ¿Alguien da más? Y con ellos, los vocales de las diócesis de Terrassa y Sant Feliu, que suponemos a estas alturas se habrán enterado del proyecto. ¿O no?

Que trinan están casi todos: el Dr. Noguera, Mn. Cortina y Mn. Raventós, que ya en edad de jubilación ha aprovechado para presentar la dimisión. ¡Hasta el obispo Tena que vive allí, lo está!

La pregunta ahora es: ¿se va a presentar una protesta formal en el seno del Consejo Presbiteral? ¿Va a haber manifestaciones y declaraciones de rechazo en los medios como hicieron cuando el cardenal Carles se trasladó a la Torre de Vallvidrera tras su jubilación y haber sido suprimida canónicamente la Casa de Santiago a la que pertenecía?

Al fin y al cabo la de Vallvidrera estaba construida y pertenecía al patrimonio de la diócesis. Nada de añadido costaba.

¡Quiá! ¡Mudos todos como esfinges alejandrinas!

Excepto nosotros. Que somos tan malos tan malos, que decimos lo que todos piensan y nadie se atreve a decir. Nuestro calvario nos cuesta. Pero vale la pena levantar la voz, aunque sean otros los que lo vayan a disfrutar.

Y no precisamente en su ancianidad. ¡Bon profit, companys, i salut!

 

 

Navidad en Casa Llisterri (5/02/2012)

Aunque no lo creáis, el “angelito” que lleva el tarjetón con su nombre, tiene cuernos y rabo. Los esconde para no asustar. Pero los lleva. Es que en Navidad todos se disfrazan de angelitos buenos y salen a pasear: algunos para representar los Pastorets de Folch i Torres, otros para sugerir malas ideas y peores pensamientos; finalmente otros salen a llevarles el tarjetón a nuestros amigos.

En casa Llisterri, como es tradición, han celebrado también la Navidad. Aunque este año parece que también se han resentido por la crisis y el recorte de subvenciones. Y aunque la “mamella” da para mucho, hay que ser ahorrador y previsor por si las vacas llegan aún más flacas.
El caldo, menos gordo que lo habitual en otros años. Aprovechando incluso las patas del pollo con la excusa de que hacen buena gelatina. Desaparecieron aquellos muslos de gallina (vieja, por supuesto…) Y aquellos “talls de conill” y aquellos huesos de jamón bien “mossudos” como dice mi abuela en una mezcla abigarrada de “cata-caste” (mix de castellano y catalán). Ya no se ven las crestas de gallo y los trozos untuosos de tocino entreverado.

Eso sí, pelotas, dos y gordas. ¡Y como mandan los cánones, enriquecidas con piñones! Unas migas de pollo, dos butifarras negras y una de perol. Seguramente ante los familiares dijeron que era una escudella 0 colesterol.

Lo que no comprendemos es que teniendo una vajilla de La Cartuja de Sevilla, con sopera y todo, Madame Llisterri se empecinó en sacar la de cerámica de La Bisbal: sin sopera, sin bandejas de servicio para el asado y la ensalada. ¿Fue una forma de hacer patria o es que la tiene desportillada?

De todos modos no fue un acierto servir el raquítico pollo de supermercado sin el más mínimo acompañamiento. ¿Dónde está aquel pollo pota blava de El Prat de antaño, rustido con ciruelas y piñones? ¿O aquel gran capón del Ampurdán relleno de salchichas y orejones, de otros años? ¡Cómo desdice ese triste pollo a l’ast sin ni siquiera unas patatas fritas “escantonadas” de guarnición! Igual que esa misérrima ensalada: sin rábanos floreados, sin ramas de apio blanco, sin escarola de invierno, sin aceitunas. Se puede comprender que se abstengan del pepino, pero ¿y los sabrosos encurtidos?

Lo siento, pero por mucho que se esfuerce en cortar la zanahoria a manera de crudités, esa amanida es impresentable, no es de Navidad. ¿Y ese amasijo informe de tomate de “sucar el pan”?¡Pon un tomate raf o un cor de bou bien dispuesto y como Dios manda!

Suerte que la calidad de los postres resarció tanta austeridad: turrones de Casa Colomina (con mano de mortero ad hoc para partir el de Alicante), dulce exótico de Casa Takashi Ochiai (la pasteleria japo de la calle Urgel) y un Merlot del 2008 del Monasterio de Les Avellanes, seguramente regalado por algún hermano marista “coleguilla”…

No es de extrañar pues, que a pesar de los pesares, la sobremesa concluyera de la manera tradicional: sorbiendo el cava con una neula, pero este año no de aquellas soberbias e inmejorables de Casa Graupera de Mataró, sino de las de Castellterçol, que también son excelentes, pero…¿El motivo del cambio? ¡Son las que este año estaban de oferta en el Carrefour! Y al fin y al cabo, posiblemente la tieta ni se daría ni cuenta. Pero nosotros, en Germinans, sí lo supimos. Y es que aquel angelito que llegó a Casa Llisterri con el tarjetón, a fin de cuentas es íntimo nuestro y siempre nos da malas ideas…

¡No olvide, Jordi, que nosotros somos los de los cuernos y el rabo…!

 

 

La necesidad de una educación sexual cristiana (15/01/2012)

Aline Lizotte, doctora en filosofía, teóloga, psicoterapeuta y oblata benedictina

Hemos pasado de un extremo a otro: antes del Concilio parecía como si el eje de la moral y de la religiosidad fuese el sexo. Hoy en cambio lo hemos relegado hasta tal punto, que hablar de sexo desde la religión se percibe como una intromisión de ésta en un terreno del que ha de mantenerse alejada, para desquitarse de la excesiva fijación que tuvo en él. Es la ley del péndulo.

Y una vez más, el abandono de este terreno ha sido nefasto para la Iglesia: ante el más absoluto silencio incluso en la formación de sacerdotes y religiosos, cada uno se ha hecho su propia ley. ¿Inspirándose dónde? Pues en el mundo, al que le dejamos el monopolio de la educación sexual. ¡Y qué educación! No es de extrañar que la Iglesia haya tenido tan tremendos problemas en cuestión de sexo, de los que la pederastia es la punta del iceberg. Y en el mundo, el desenfreno sexual ha exigido dentro de la lógica obvia del plano inclinado, su culminación en el aborto. Y de ahí para atrás, el hedonismo puro y duro como norma suprema de la relación de pareja, totalmente incompatible no sólo con el matrimonio, sino incluso con la simple estabilidad de la pareja.

Visto lo visto, es evidente que la Iglesia, en vez de retirarse de este tema,  tenía que haber corregido el rumbo, insistiendo más en la sublimación del sexo por el amor y en el esfuerzo por canalizarlo hacia la generosidad. Pero lamentablemente no ha sido así.

Qué más quisiéramos que poder afirmar que nuestro laicado a lo largo de estas últimas décadas ha recibido una profunda formación sobre sexualidad cristiana. Hubiéramos deseado felicitarnos por los logros obtenidos en la madurez del pueblo de Dios, en consonancia con lo auspiciado por la Iglesia desde los tiempos de Pío XII a nuestros días, en lo referente a la comprensión y vivencia de la sexualidad humana. Pero la Teología del cuerpo ha sido la gran ausente en el periodo posconciliar y casi correlativamente se ha convertido en el gran tabú en la formación humana de aquellos que se comprometen en la vida sacerdotal y religiosa, que conlleva una exigencia de perfecta castidad.

La sexualidad humana, tal como la vio Juan Pablo II, es el perfeccionamiento humano de la persona, ya que la dispone, en su cuerpo, a hacer visible el don que le ha hecho el Creador: ser su imagen y semblanza. Y hay una doble manera de realizar esa imagen: la vida conyugal y la vida consagrada. Conseguir la madurez de la vida humana en un cuerpo consagrado por la castidad es un don sobrenatural que supone una verdadera formación.

En primer lugar, esta formación no debe despreciar la sexualidad del hombre y de la mujer, sino que la conoce en todas sus exigencias humanas. Únicamente este conocimiento y esta aceptación pueden dar el equilibrio humano fundamental y necesario a la respuesta a la vocación.

En segundo lugar, la misión apostólica que es propia y está unida consustancialmente a la vida consagrada, es incompatible con una condena y un rechazo del mundo que hay que dejar. Dejar el mundo no es huir del mundo y abstraerse. Vivir en el mundo sin ser del mundo exige contemplarlo en sus problemas, en sus sufrimientos, en sus patologías, las cuales son numerosas respecto a la sexualidad. Esto exige también, incluso en lo que parece incompatible con el equilibrio humano, encontrar el medio para construir, sin subterfugios, la persona creada y rescatada por Dios en Cristo.

Se exigen nociones fundamentales de la Teología del cuerpo cuales son los componentes psicológicos del acto de amor y sus implicaciones en la vida consagrada; conocer en profundidad la sexualidad del hombre y de la mujer y su significado en relación con la castidad perfecta; esbozar y ahondar en la comprensión de los mecanismos del deseo, de la sensualidad, del pudor. Éstos son sólo algunos de los aspectos a no desdeñar en la formación muy especialmente de sacerdotes y consagrados.

Comprender como don conyugal de los consagrados el signo de amor que constituye  la entrega de sí mismo a Dios, es fundamental.

Y cómo no, tratar las dificultades de la sexualidad: conocerlas, discernirlas, vivirlas, tratarlas (masturbación, homosexualidad, sadismo y masoquismo, pedofilia…

Definitivamente es necesario explicar y ayudar a vivir la castidad como amor esponsal, la virtud de la castidad en perspectiva con su finalidad escatológica.

En su biografía sobre Juan Pablo II editada en el año 2000, George Weigel afirmaba:

La Teología del cuerpo podría marcar un cambio decisivo, alejando de la moral católica el demonio del maniqueísmo y su condena de la sexualidad humana. Pocos teólogos han tomado en serio nuestra encarnación de hombres y mujeres como Juan Pablo II. Pocos han osado llevar tan lejos como él, la idea católica de lo sacramental, de lo invisible manifestándose a través de lo visible, de lo extraordinario presente en lo más profundo de lo ordinario, que el amor entrega de si mismo de la comunión sexual, es emblemática de la vida interior de Dios”

Cursos de la AFCP en la Abadía de Solesmes

Pero primero es necesario ayudar en su formación a los formadores de la vida consagrada (superiores religiosos, maestros y maestras de novicios, rectores de Seminarios, sacerdotes diocesanos o religiosos)

Y ello comporta tres vertientes intrínsecamente unidas entre sí: Amor, sexualidad y vida consagrada. La vida consagrada es una vida marcada por el voto de perfecta castidad. Este voto debe permitir vivir de una manera especial el misterio del amor esponsal entre Cristo y la Iglesia. Pero la castidad no borra nuestra realidad humana que está necesariamente marcada por la sexualidad. Cómo la sexualidad se convierte en un componente necesario a una vida de castidad equilibrada, ésa es la cuestión.

Hay que ayudar a los jóvenes especialmente a conocer los fundamentos de la psicología humana, y las leyes de la afectividad. Descubrirles cómo todos estamos necesitados de un acompañamiento psicológico y su diferencia con el acompañamiento espiritual.

Pero para esto hay que darles a conocer en profundidad las nuevas corrientes sociales que hoy afectan, modulan, condicionan el comportamiento religioso: la New Age como reacción a un moralismo de obligación, el atractivo de las espiritualidades orientales, el despertar de la gnosis y las infatuaciones por lo psico-espiritual, son sólo algunas de esas modas. 

Para todo ello, a tomar en cuenta e imitar a la quebequesa Aline Lizotte, doctora en filosofía, teóloga, psicoterapeuta y oblata benedictina, residente a pocos metros de la Abadía de Solesmes, donde se imparten cada año diversas sesiones formativas para parejas, pero muy enfocadas para sacerdotes y religiosos. Con esa finalidad fundó la Asociación para la Formación Cristiana de la Persona; de la que se sirven, especialmente en Francia y Canadá pero también en más países, para la formación de consagrados.

¡Cuán necesitados estamos todos nosotros de esta orientación para nuestra vida! ¡Y especialmente nuestros seminarios y casas de formación! En esto, en nuestras latitudes, parece que nadie piense. Ninguno de los altos responsables de la formación de sacerdotes y consagrados parece tomarse en serio el urgente empeño del que ya hizo mención Pablo VI en su encíclica “Sacerdotales Coelibatus” de 1967 en lo referente a la ayuda en la formación de la personalidad de los consagrados.

Ojalá un día entre las tareas urgentes e ineludibles de nuestros Seminarios en Cataluña y en toda España, figure la formación de esta vertiente tan importante para la vida concreta y plena del consagrado.
Al parecer sólo tiempos nuevos y odres nuevos podrán replantear seriamente el conjunto de la formación impartida a nuestras jóvenes vocaciones. Dios quiera que no lleguemos tarde.

 


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